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viernes, 29 de junio de 2012

Mercosur-Unasur bajo la sombra de Lugo

La -para calificarla de forma moderada- sumarísima destitución del presidente constitucional del Paraguay Fernando Lugo, como consecuencia del juicio político al que lo sometió el parlamento de ese país, marca la agenda de las cumbres del Mercosur y de la Unasur que se desarrollan en estos días en la Argentina.
La dos cumbres y, en especial, sus reuniones preparatorias a cargo de los cancilleres, tienen lugar en simultáneo en éstos días en Mendoza.
Dado que en ocasiones se hace difícil determinar desde cuál de las instituciones puestas en juego se hacen las declaraciones, trataré -lo que no es fácil- de echar un poco de claridad dando el marco institucional y político desde el cual se llevan a cabo.

Posibilidades y limitaciones del Mercosur:

El Mercosur es esencialmente una alianza comercial entre cuatro países de suramérica, estrechamente relacionados geográfica e históricamente en este aspecto: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Las virtudes y los defectos o limitaciones de esta alianza han estado, como no podía ser de otra forma, vinculadas al muy diferente tamaño de las economías de los dos primeros países en relación a los dos segundos y a los procesos políticos vividos por todos ellos en las dos últimas décadas del siglo pasado.

Paraguay y Uruguay a partir de fines de los ´90s y en reiteradas oportunidades han expresado a viva voz sus quejas de que el Mercosur tiene poco en cuenta sus necesidades y demandas, lo que los lleva a calificar a la relación de despareja. Razones no les faltan para pensar así.

Concebida al inicio del proceso en 1985, cuando gobernaban Raúl Alfonsín en Argentina y José Sarney en Brasil, como una alianza política y no solo comercial; al producirse su constitución definitiva, en los años ´90, durante el predominio en la subregión de gobiernos de orientación neoliberal, el aspecto político de la integración fue claramente dejado de lado en favor de los aspectos meramente comerciales.

El tramo final del proceso de constitución supone dos importantes mojones. El 29 de marzo de 1991 se firma el Tratado de Asunción por el cual los cuatro países conforman un área de libre comercio y constituyen un embrión de organización con una estructura básica y el 17 de diciembre de 1994 cuando se firma en Brasil el Protocolo de Ouro Preto que lo pone definitivamente en marcha.

Si en los años ´90 la alianza ya se podía calificar de despareja, a comienzos de la segunda década del nuevo siglo lo es aún más. Brasil y Argentina son en su tamaño económico mucho más dispares entre sí de lo que lo eran en 1985, pero, a pesar de ello, su comercio bilateral se ha multiplicado por trece.

En lo que hace al PBI, el de Brasil triplica actualmente al de la Argentina, pero su PBI per cápita es 1,5 inferior. El PBI paraguayo y el uruguayo son similares si se los compara con el de los socios mayores (el uruguayo es 1,5 veces el paraguayo) siendo aproximadamente veinte veces inferiores al de Argentina, pero  el PBI per cápita del Uruguay es comparable al de nuestro país y 1,4 veces mayor que el brasileño. Estos simples números globales dan cuenta de las grandes diferencias económicas y sociales, a las cuales se suman las institucionales, existentes entre estos cuatro socios plenos.

En 1996 se produce otro importante hito que tiene mucho que ver con las implicancias actuales del conflicto institucional paraguayo y que es la firma en San Luis, Argentina, de la Declaración Presidencial sobre Compromiso Democrático en la que se establece que (transcribo):

1.- La plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial para la cooperación en el ámbito del Tratado de Asunción, sus Protocolos y demás actos subsidiarios.
2.- Toda alteración del orden democrático constituye un obstáculo inaceptable para la continuidad del proceso de integración en curso respecto al Estado miembro afectado.
3.- Las Partes consultarán inmediatamente entre sí, en la forma que estimen apropiada, en caso de ruptura o amenaza de ruptura del orden democrático en un Estado miembro. Las Partes procederán igualmente, de forma coordinada, a efectuar consultas con el referido Estado miembro.
4.- En caso de que las consultas previstas en el parágrafo anterior resulten infructuosas, las Partes considerarán la aplicación de las medidas pertinentes. Las medidas podrán abarcar desde la suspensión del derecho de participación en los foros del MERCOSUR hasta la suspensión de los derechos y obligaciones emergentes de las normas del MERCOSUR y de acuerdos celebrados entre cada una de las Partes y el Estado donde haya ocurrido la ruptura del orden democrático.
5.- Las Partes deberán incluir una cláusula de afirmación del compromiso con los principios democráticos en los acuerdos del MERCOSUR con otros países o grupo de países.

Esta Declaración fue completada en 1998 de forma sustancial por el Protocolo de Ushuaia que incluyó a Chile y Bolivia en el compromiso democrático.

Actualmente estos dos países más Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela (en proceso de adhesión plena desde el 2006) son miembros asociados y todos adhieren al Protocolo de Ushuaia. México participa como observador, pero en la realidad solo lo hace muy ocasionalmente.

Por un lado, es en virtud de este compromiso que los mandatarios de Argentina, Brasil y Uruguay deberán decidir si suspenden al Paraguay como miembro pleno del Mercosur -como recomendaron los cancilleres en la reunión preparatoria- hasta tanto  la vigencia plena de la democracia en ese país no se concrete. Se supone que esa normalización debería ocurrir aproximadamente dentro de nueve meses. Si se cumple el calendario electoral previsto con anterioridad a la destitución de Lugo, cosa que está por verse ya que no hay ninguna definición a ese respecto por parte de las actuales autoridades paraguayas.

Por otro lado, en la etapa política iniciada con l,os gobiernos de Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva la sintonía fina en lo político a vuelto a constituirse en uno de los objetivos centrales de los principales socios del Mercosur que comparten una similar visión del mundo y eso ha llevado el compromiso democrático al primer plano de la relación, como bien lo prueban los conflictos de Honduras, de Ecuador y los actuales en Paraguay y Bolivia. Esta posición desde luego tiene continuidad con los mandatos de Cristina Fernández y Dilma Rouseff.

La suspensión de derechos del Paraguay podría teóricamente facilitar que en un futuro próximo el Mercosur incorpore como miembro pleno a la República Bolivariana de Venezuela, un objetivo solicitado por Venezuela e impulsado fundamentalmente por Brasil y Argentina, acompañado actualmente por José Mujica del Uruguay, pero al cual se ha opuesto permanentemente el parlamento paraguayo.

Según informó en rueda de prensa en la noche de ayer, jueves 28 de junio, el canciller Héctor Timerman, los jefes de Estado no expulsarán a Paraguay ni tampoco le impondrán sanciones económicas que traigan consecuencias para la vida cotidiana de los paraguayos. Actualmente Paraguay le suministra a la Argentina el 10% y al Brasil el 20% de la energía eléctrica que consumen, una condición que dificulta objetivamente la ruptura de relaciones comerciales con ese país.

La alternativa que tendría el consenso actual de los tres presidentes es mantener la ya decidida suspensión temporal del Paraguay como socio pleno del Mercosur, tal como establece la cláusula democrática del bloque, refrendada en Ushuaia. En cuanto a la incorporación de Venezuela el canciller Timerman la desvinculó de la suspensión del Paraguay argumentando que ese complejo proceso tiene su propio cronograma totalmente desligado de la coyuntura.

Durante el discurso de inauguración de la 43° cumbre de presidentes del Mercosur, la presidenta Cristina Kirchner reiteró que la postura de Argentina respecto del golpe parlamentario contra el presidente Fernando Lugo es que en Paraguay hubo “una interrupción del orden constitucional democrático y violatorio de la cláusula democrática constitutiva” del bloque, y afirmó que, para “evitar cualquier tipo de distorsión o manipulación” de la posición argentina sobre esos hechos, el país no promoverá ni aceptará “ningún tipo de sanción de carácter económico” contra el Paraguay porque ese tipo de decisiones “nunca las pagan los gobiernos, sino los pueblos”.

El rol de la Unasur:

Es muy probable que el tema Paraguay pueda ser encarado con mayor libertad en el ámbito predominantemente político constituido por Unasur. Esta organización regional ya se ha manifestado en el sentido de considerar ilegítima la destitución de Lugo. Para Nicolás Almagro, el canciller del Uruguay, la alternativa más viable es suspender al Paraguay hasta tanto se celebren elecciones democráticas con la participación del partido al cual pertenece el ex mandatario, aunque él en particular no pueda ser reelecto. La propuesta tiene varias similitudes con la aplicada al caso hondureño.

Presidentes y presidentas en Mendoza
Cuando finalice la Cumbre del Mercosur comenzará la Cumbre extraordinaria de Unasur convocada específicamente para discutir el problema planteado por la destitución de Lugo, participarán, además de Cristina, Dilma y José Mujica los presidentes de Bolivia, Evo Morales, de Ecuador, Rafael Correa, de Chile, Sebastián Piñera, y del Perú, Ollanta Humala.

La Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) está conformada por doce Estados de la región que en conjunto concentran aproximadamente al 68% de la población de América Latina, unos 400 millones de personas. Los objetivos de su conformación son netamente políticos: propender a la integración y a la estabilidad de la democracia en la región, a la instalación de políticas de crecimiento con inclusión social y al intercambio en todos los terrenos, cultural, económico, laboral e institucional. Se estrenó recientemente, el 9 de marzo de 2011, cuando los parlamentos de nueve países le dieron el visto bueno a su constitución. Con posterioridad se incorporaron Colombia, Brasil y Paraguay.
Néstor Kirchner fue su primer secretario general y, como se recordará, debió intervenir con éxito para evitar la escalada del conflicto entre el Ecuador y Colombia motivada por el ataque militar que este último país realizó hacia el final de la presidencia de Uribe contra supuestos asentamientos guerrilleros existentes en territorio del Ecuador.
El Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno es el órgano máximo de la Unasur y es el encargado de establecer los lineamientos políticos, planes de acción, programas y proyectos del proceso de integración suramericana y decidir las prioridades para su implementación. Un pantallazo general de las nuevas instituciones interamericanas, en el marco de las instituciones y alianzas internacionales preexistentes lo presenté aquí, punto desde el cual se puede acceder a un bastante numeroso material anterior.

De forma paralela a la Unasur se creó el Parlasur, esto es, el Parlamento Suramericano donde confluyen representantes de los doce países que conforman la Unasur, tiene su sede en Cochabamba, Bolivia.

Entre otros temas le toca al Parlasur analizar la propuesta de establecer, en coordinación con el Banco del Sur (que tiene su sede en Caracas, Venezuela), una moneda única de circulación legal en toda la región.

Todas estas instituciones, Mercosur, Unasur y Parlasur opinan a través de sus integrantes en las cumbres de Mendoza y el resultado, en gran medida, reproduce una cacofonía que, en ocasiones, suena seriamente desafinada. Como ocurrió en el caso de un diputado paraguayo del Parlamento del Mercosur, Ignacio Mendoza, perteneciente al partido de Oviedo, que intentó ingresar sin éxito al Hotel Intercontinental y luego buscó las cámaras para denunciar que el gobierno argentino le había prohibido el ingreso.

En el otro extremo del espectro, Ricardo Canese, del Frente Guazú y también representante en el Parlasur, pero que apoya a Lugo, dijo: “Quien ha usurpado el poder, Federico Franco, lo hizo a través de un proceso inconstitucional, a través de un golpe parlamentario que tiene bastante semejanza al que dio Adolfo Hitler en la década del ’30, utilizando también el Congreso, manipulando y violando los principios más elementales, el de la plena defensa en un juicio y del debido proceso”.

Unasur tiene la ventaja de permitir expresar con mayor decisión y amplitud, más allá de las restricciones y condicionamientos económicos que reinan en el Mercosur, la voluntad de los políticos suramericanos de defender las instituciones democráticas de cualquier amenaza incluso de una que surja de sus propias filas, lo que no es poco.
Como señaló Cristina haciendo referencia a las disidencias existentes y citando a Borges: "quizás no nos une a todos el amor, pero si el espanto". Es cierto, ninguno de los mandatarios presentes (y ausentes) quiere verse en la situación que atraviesa Fernando Lugo.

bastadeodio                                                                   

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