Por una Patria Justa, Libre y Soberana

Una Patria Justa, Libre y Soberana - 17 de octubre de 1945 - 17 de octubre de 2015 - Día de la Lealtad - Setenta años

domingo, 21 de agosto de 2011

Hebe y Raúl

AMIGOS
Por Eduardo Galeano

Raúl, querido,
No puedo estar con ustedes, porque estoy atado por montevideanas tareas que debo cumplir, pero quiero estar sin estar estando, que ojalá sea una manera creíble de decirte lo que te digo:

Los que te atacan, Raúl, los que te enchastran, los que te insultan, no saben que así te están elogiando.

Me dan pena.

Y me recuerdan lo que alguna vez escribió mi maestro Ambrose Bierce: “Quien no tiene enemigos, no merece tener amigos”.

Y vos, Raúl, nos merecés: a nosotros, los muchos queridos querientes que estamos a tu lado, ahora más que nunca, porque los amigos de verdad son los amigos de las cuatro estaciones.

Van abrazos de muchos brazos.

(Texto del mensaje enviado por el escritor al acto en apoyo a Raúl Zaffaroni realizado el jueves 11 de agosto en la Facultad de Derecho, publicado en el diario Página12.)

Me siento en la obligación, no se si moral, pero seguro sensible de no dejar pasar sin expresar mi pequeña opinión sobre el ataque a que estas dos personalidades de la vida democrática de nuestro país han venido sufriendo por parte de la prensa canalla y amarillista local.

Puede resultar extraño que yo las reúna ya que son personas tan diferentes tanto en su rol social como en su formación. Sin embargo yo las veo unidas hasta diría hermanadas por una conducta ética acerca de lo que significa la justicia y su papel restaurador de las heridas cometidas contra determinados miembros de la sociedad, injusticias cometidas las más de las veces contra los más débiles, los que no tienen nada, los que están privados de la libertad, los atrapados en las extrañas tinieblas de la dependencia a las drogas que el propio dependiente ve como si fueran un camino luminoso hacia la libertad o la lucidez o cualquier otro sueño por supuesto inalcanzable por ese medio.

Tanto Hebe como Raúl se han ocupado, cada uno desde su lugar, de esos seres, los desposeídos. Y lo que han dicho y hecho ha irritado a fuerzas muy poderosas, las fuerzas que, ya se sabe, ganan y se satisfacen con la perpetuación de esas injusticias.

Lo que los une es una conducta de defensa de una verdadera democracia sin dominadores que todo lo tienen y pueden y excluidos para los que todo está vedado y nada tienen. Los une una ética, aunque sus ideas políticas puedan no coincidir. Cuando Hebe fue salvajemente atacada sin piedad ni medida por sus enemigos de siempre y de ahora, Raúl salió a defenderla sin reservas. Creo que si Hebe no lo ha hecho, por lo menos públicamente, cuando el objeto de los ataques fue Raúl es más por un deseo de no perjudicarlo que por indiferencia.

Y también los une una utopía: la confianza en las personas, en su honestidad y bondad esenciales. Esta creencia puede parecer ingenua, incluso infundada, pero en ellos constituye un principio ordenador de su relación con el mundo. Saben que así, por confiar, pueden pagar altos precios pero están dispuestos a correr el riesgo. Está bien o está mal que procedan así, sobre todo teniendo en cuenta que han asumido responsabilidades muy grandes con respecto a terceros, es algo que no me considero en condiciones de juzgar. Lo que ocurre es que este, digamos defecto, el exceso de confianza, es justamente la virtud que les permite amar y ayudar al que está desposeído, ver en él y, en consecuencia, devolverle a los ojos de otros su condición de ser humano.

No me cabe duda que Hebe está profundamente dolida, que es una mujer valiente y con una enorme fuerza, no la voy a descubrir yo ahora. Pero todo tiene un límite incluso para ella con sus casi 83 años. La imagino concentrada tratando de limitar en todo lo que pueda el daño a la obra de las Madres provocada por la traición del ingrato, de aquel que rechazó la claridad y se hundió en la oscuridad del tener, yates y coches de lujo, las modernas tres monedas de un bíblico Judas.

El error cometido por Raúl es de menor orden y posiblemente sus consecuencias sean incomparables con respecto al de Hebe pero tienen el mismo origen, la confianza violada. Al igual que lo hizo Hebe, él lo explicó con claridad y puso a disposición del que quiera observarla toda la documentación que prueba su total inocencia con respecto a los cargos que falsamente se le imputan. El como Hebe fue engañado por aquellos en los que había depositado, en distinto grado, la confianza. El como Hebe ofrece la documentación que prueba su desconocimiento de la estafa que se estaba produciendo bajo sus narices. Pero a estos canallas no les basta, ignoran olímpicamente esas pruebas, hasta se ríen con sorna de ellas y siembran sospechas sobre su legitimidad o pertinencia. Actúan sobre el odio, el recelo y el rencor ya instalado hacia ellos en una parte minúscula de la sociedad buscando ampliarla mediante los ecos de la calumnia. Y encuentran aliados o los buscan entre aquellos que por una u otra razón, a pesar de aparentar o representar un anhelo de justicia, se prestan a ello.

En el caso de Raúl, el propio presidente de la Corte Suprema dejó bien claro que nada de lo que se pretende acusarlo afecta su conducta y sus fallos como juez de la Corte y que, por ello, no amerita el juicio político que algunos reclaman.

Sin embargo la prensa canalla y amarillista no parece dispuesta a soltar lo que considera una presa. El diario La Nación en su editorial del jueves 18 de agosto continúa sosteniendo la necesidad de un juicio político que saben que no puede conducir de ninguna manera a la destitución del juez Zaffaroni. Como bien dice él en su carta publicada en el diario Página12, todo el ataque contra su persona es solo un intento de someterlo al escarnio público, a la crítica falaz, al acoso psicológico, al show mediático y, finalmente lo que busca es quebrarlo y que renuncie. ¡Hay que felices se sentirían si lo logran muchos que se golpean el pecho siguiendo ritualmente la voz del sacerdote: Por mi culpa, por mi grandísima culpa....fue condenado Cristo a la cruz! Estos sátrapas, estos fariseos irredentos, lo olvidan y atacan a los justos y defienden a los asesinos, a los estafadores, a los ladrones, a los mentirosos, a los inmorales, a los ostentosos.

Mi formación de adolescente en colegio religioso jesuita, me hace sentir asco ético, mi formación intelectual posterior, el conocimiento de la historia y el de las mil y una caras de la dominación me llevan a entender los porqué de la conducta de estos mentirosos compulsivos. Solo se trata de conservar el poder que sienten amenazado por la existencia de personas como Hebe y Raúl. No podrán, en una democracia fortalecida como la que estamos disfrutando actualmente los argentinos, orientada por la igualdad y la restitución de derechos a las personas y la plena vigencia de la justicia, intentos miserables como éstos de atacar a dos símbolos como son Hebe de Bonafini y Raúl Eugenio Zaffaroni no pueden tener éxito. Creen que atacándolos, atacan y debilitan al gobierno nacional. Las urnas el 14 de agosto les han negado la razón. Solo les queda como impulso el odio y la revancha y el Pueblo los volverá a castigar.

bastadeodio                                                           

2 comentarios:

  1. Además, si Galeano banca la parada, ni hablemos.

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  2. El pueblo los volverá a castigar, sin duda Profe!

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