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viernes, 24 de agosto de 2012

La Unión Hace la Fuerza

"América latina ya no acepta patrones, presiones, no vamos a aceptar neocolonialismos de nadie, y aquí van a encontrar dignidad y soberanía". Rafael Correa

El Ministerio de Exteriores del Reino Unido ha enviado una carta a la Embajada de Ecuador en Londres en la que solicita que se reanuden las conversaciones entre los Gobiernos de ambos países para solucionar la situación del fundador de Wikileaks, Julian Assange, que buscó asilo diplomático en la legación diplomática ecuatoriana. Según ha informado una fuente del Foreign Office a la cadena BBC, el objetivo de la misiva es, por un lado, reanudar las conversaciones bilaterales y, por otro, "calmar los ánimos". (El País, 24/08/2012)

Ecuador, que ya obtuvo ante la insólita amenaza británica de invadir la embajada y llevarse a Assange, el apoyo de la Alianza Bolivariana para Nuestra América (ALBA) y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), espera ahora el apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA) que ha convocado para este viernes 24 en Washington una reunión de cancilleres.

Rafael Correa espera que de esa reunión salga "un rechazo contundente, sin ambigüedades" a la amenaza británica y agregó que América latina "ya no acepta patrones, presiones, no vamos a aceptar neocolonialismos de nadie, y aquí van a encontrar dignidad y soberanía".

El presidente ecuatoriano hizo una referencia crítica a la doble moral de los británicos que se oponen a darle un salvoconducto a Assange en tanto no tuvieron problemas en otorgarle la libertad y denegar la extradición a España del ex dictador y genocida Augusto Pinochet: "Mientras a un criminal de esa calaña como Augusto Pinochet se le negó su extradición a España por motivos humanitarios, a Julián Assange se le dice que se tiene la obligación de extraditarlo", dijo.

En relación a la cuestión de fondo, la situación del director de WikiLeaks, Correa explicó que Ecuador busca una garantía para que Assange no sea extraditado a un tercer país donde corra peligro su vida (los EEUU) o que se le dé el salvoconducto para que pueda abandonar la embajada en el Reino Unido.

Correa dijo que Ecuador "no negocia con principios fundamentales, con valores, en este caso con los derechos humanos del ciudadano australiano" y agregó, "Suecia ha dicho 'nunca vamos a extraditarlo a un país que tenga pena de muerte', maravilloso, ya es un primer paso, pero que dé pasos decisivos, (que) diga: 'no vamos a extraditarlo a Estados Unidos'".

Finalmente señaló que no espera que el Reino Unido pida disculpas diplomáticas por su amenaza, sino simplemente que se retracten para que todo pueda volver a un cauce normal y razonable y retomar las conversaciones que están actualmente completamente cortadas.

La nota enviada por el Foreign Office al gobierno ecuatoriano entreabre esa posibilidad. Sin duda en el aparente giro de la inicial intransigencia y prepotencia británicas pesó la respuesta fuertemente condenatoria de Ecuador y de varios países de América del Sur y del Caribe y el hecho cierto de la imposibilidad de mantener esa intransigencia durante mucho tiempo por el desgaste diplomático que le ocasiona.

Correa se refirió de forma indirecta a este tema cuando dijo en una entrevista concedida a la BBC: "La situación podría acabar mañana mismo si Reino Unido le da un salvoconducto, si no, puede durar meses y años". Una auténtica pesadilla para los británicos imposibilitados de concretar su anacrónica amenaza -propia del siglo XIX- por la condena internacional y obligados a adoptar una actitud pasiva frente a la negativa del Ecuador de entregarles a Assange.

No se puede estar más que de acuerdo con el presidente Correa cuando señaló con respecto a nuestra región, que no es solo que en América latina hay una época de cambios, lo que es evidente, sino que lo que hay es un cambio de época.

No solo a los británicos les cuesta darse por enterados de esto. En nuestros países hay sectores de la ciudadanía a los que les ocurre lo mismo e insisten con propuestas que pretenden volver atrás estos cambios, como si ellos fuesen reversibles.
Capacidad de adaptación a las transformaciones es lo que les falta y aceptación sincera y madura de las reglas de juego de la democracia, donde a las mayorías se les debe reconocer el derecho a gobernar y a las minorías les corresponde oponerse pero respetando, no pretendiendo reemplazar a los golpes de Estado militares tradicionales que fueron tan nefastos en el pasado por golpes de Estado mediáticos o pseudo institucionales como el ocurrido recientemente en el Paraguay, igualmente nefastos para el futuro de nuestras generaciones.

Es más necesario que nunca, en un mundo tan convulsionado y en crisis, apreciar el sentido positivo de estos cambios -de mentalidad y de estructuras- tan trascendentales: crecimiento económico pero con inclusión y justicia social, respeto a las instituciones y a la estabilidad democráticas, respeto a las libertades y a los derechos humanos y unidad e integración de la región para enfrentar los desafíos actuales. Claro que estos objetivos no se han alcanzado totalmente pero estamos en marcha, por eso precisamente, y más que nunca, la unidad de nuestros pueblos hace la fuerza, construye la diferencia y nos abre a un futuro mejor.

bastadeodio                                                                     

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