Por una Patria Justa, Libre y Soberana

Una Patria Justa, Libre y Soberana - 17 de octubre de 1945 - 17 de octubre de 2015 - Día de la Lealtad - Setenta años

martes, 8 de mayo de 2012

Campaña Anti Argentina

Hannibal = Caníbal
Curiosa nuestra derecha (*). Curiosa, pero de ninguna manera incoherente. Es más, siempre encuentra el camino en medio de la aparente confusión, para situarse en las antípodas de los intereses nacionales.

En épocas de la dictadura cívico militar genocida, atacaban a los organismos de derechos humanos que pretendían informar al mundo de lo que realmente pasaba fronteras adentro, del tremendo horror de los campos de concentración y exterminio, llamándolos mentirosos y acusándolos de ser funcionales a los designios de la subversión.
Si bien la campaña de contra información montada por la dictadura tuvo ocasionales aspectos específicos, como fue el caso del Centro Piloto montado por Massera que operaba en París, tuvieron poco impacto y credibilidad.
Mayormente la campaña de defensa de la dictadura obtuvo su mayores logros de los medios de comunicación locales que en su inmensa mayoría (con pocas y limitadas excepciones como el Buenos Aires Herald) se plegaron, diría que gustosamente, a colaborar creativamente en ella.

El slogan de Galtieri, el magnífico general
Según esta campaña, en nuestro país no se violaban los derechos humanos, los argentinos eramos "derechos y humanos" y aquí se respiraba -por fin, ¡uf!- un ambiente de paz y de seguridad: ¡¡Al fin!!, ¡Argentina Camina!, eran los más conocidos slogans. Esta campaña de encubrimiento alcanzó un extremo en los momentos previos y durante el desarrollo del mundial de fútbol, pero, por necesidad, recorre todo el período. Prácticamente, insisto, no hubo medio importante o periodista destacado que no se sumara a ella.

Por supuesto que desde hace un tiempo sabemos que no era para nada así, que todo lo que afirmaban aquellos que sostenían la supuesta campaña antiargentina, dentro y fuera, era cierto. Los problemas de la gran mentira comenzaron un poco antes de la aventura militar de las Malvinas, a esa altura ya pocos creían en la versión oficial de que las cosas "caminaban", que "en la argentina se respetaban los derechos humanos". Algunos partidos políticos, algunos sindicatos y, en especial, los organismos de derechos humanos, se hacían más y más fuertes. La dictadura estaba en problemas.
La verdad, opuesta a la falsa imagen impuesta por la supuesta campaña "proargentina" empezaba a madurar en las conciencias de los sectores populares. El fracaso político militar de la guerra con Gran Bretaña -una verdadera anomalía histórica- solo hizo estallar al descontento que no soportó un engaño más, un fracaso más, una mentira más.
Cabe entonces preguntarse: ¿dónde estaba la campaña antiargentina?, ¿en quienes denunciaban lo que realmente pasaba o en aquellos que lo negaban y contribuían activamente a ocultarlo?. La realidad se encargó de dar respuesta a estas preguntas. Este video de alguna forma lo condensa:

 
76.11 Fotos. El otro lado de la cámara. Video de presentación del libro producido por la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina. Las fotos no mienten. (leer más)

Hoy, hasta el monstruo, el responsable máximo, el gran caníbal: Videla, aunque parcialmente, lo confiesa.
No es moco de pavo. Este reconocimiento tendrá muy posiblemente efectos judiciales. Entre ellos replantear el tema del "cuerpo del delito", esa interpretación literal e inaplicable en casos en los que, como éste del terrorismo de Estado, la mecánica del delito conlleva la desaparición sistemática de los cadáveres.

Esos mismos medios, que apoyaban a la dictadura y rechazaban las denuncias de sus violaciones tachándolas de anti argentinas, hoy, 35 años después, encabezan nuevamente una verdadera campaña anti argentina y lo hacen con todo, tanto aquí como en el exterior, utilizando los vínculos de todo tipo tejidos por los grandes grupos de medios a nivel global durante las dos últimas décadas.

El que piense que estas expresiones constituyen hechos aislados de manifestación de un odio visceral, exagerado pero parcialmente justificado, hacia el gobierno kirchnerista y, en especial, un odio hacia Cristina, se equivoca. Se trata -como antes- de una campaña sistemática de los grandes grupos de medios locales y sus aliados de afuera, que buscan instalar en la opinión pública local y extranjera la idea de que este, nuestro país, está al borde del abismo por culpa del gobierno elegido hace menos de seis meses atrás por el 54% de los votos. Y que, además, no hay libertad, la prensa libre se encuentra perseguida y amordazada.
En realidad se oponen por lo que hace bien, porque afecta sus posiciones e intereses y no por los errores que pueda cometer.

Los que difundieron las campañas de la dictadura ahora se "escandalizan" por un spot publicitario hecho en las islas Malvinas y se ponen en la cabeza y el sentimiento de los isleños y de los británicos, no de de los argentinos y repiten sus absurdos argumentos como si fuesen sólidas razones para oponerse al accionar del gobierno en este tema.
Sería para reírse de su estupidez si el tema no fuese tan serio (ver algunas de las muchas reacciones, aquí, aquí y aquí).
En el fondo, el asunto del spot les viene bien para desviar la mirada del apoyo político que del arco opositor obtuvo el gobierno en su decisión trascendental de estatizar las acciones de Repsol. Menudo escándalo que armaron con sus colegas de España, intenso pero breve. Siempre en contra de los intereses nacionales. Es este tipo de cosas, ver que gobierno y oposición democrática se ponen de acuerdo en algo que casualmente tiene que ver con los intereses permanentes de la Nación, los pone de la nuca, por así decirlo. Es que los deja solos y expuestos.

Walger afirma: "Lo que dice Videla es cierto"
Hay voceros, hay escritos, que condensan todo ese malestar en algo así como un destilado de esa verdadera campaña anti argentina. Uno de esos escritos liminares, no por su calidad, no por su profundidad ni por su originalidad, sí por su hediondez, es el de Sylvina Walger publicado en el periódico digital XLSemanal de propiedad del ABC, el diario de derecha tradicional de España.

La autora del libro "La Cámpora", Laura Di Marco, que a pesar de sus afirmaciones de independencia forma parte integrante del staff de la campaña anti nacional, se sintió menoscabada porque su nombre se incluyó como coautora del libelo junto con Walger y exigió que se lo quitara. Sus razones, lo explica, son mayormente estéticas. No cuestiona la campaña en sí, solo el que en ella se utilicen ese tipo de armamento altamente contaminante.

Es que una cosa es la crítica focalizada en aquello que se piensa que el gobierno hace mal y otra muy diferente es construir un relato de la realidad sistemáticamente dirigido a atacar al gobierno no importando el costo que esta estrategia pueda tener para el país.
En todos los países hay oposición, partidos y medios opositores, pero no en todos las posiciones se ventilan en los medios de comunicación extranjeros, no cuando no existe en el país alguna dificultad o limitación para hacerlo.
La historia nos muestra que, lamentablemente, siempre hay un sector de la sociedad argentina que para lograr sus objetivos sectoriales busca afuera el apoyo que no obtiene dentro. No sucede en todas partes. En la mayoría de los casos vecinos ese es un límite que no se desea cruzar porque se sabe que esa estrategia objetivamente daña a los intereses de la mayoría.
Intentar dar una explicación para este tipo de conducta excede el marco de estos apuntes, sin embargo, se puede recordar que nuestra clase dominante se desarrolló mirando hacia afuera, hacia los centros de poder mundial y cuando existió una coalición de fuerzas sociales capaces de disputar su predominio siempre recurrió a aquellos que consideraban sus "aliados" (yo diría mejor sus amos) para dificultarlo o impedirlo.

Pasó con Rosas, pasó con Perón y ahora pasa con los Kirchner. Las cosas horrorosas que la Walger y otros dicen de Cristina -afuera y adentro- no difieren demasiado de las que en su momento dijeran de Evita. A pesar de que el mundo cambia, los intereses de nuestra clase dominante siempre parecen confluir con los de las mismas potencias extranjeras.
Es doloroso, pero es un hecho el que debemos diariamente convivir con esta forma de canibalismo político pero, claro, sin dejar de denunciarlo y combatirlo.
Este es un canibalismo muy especial porque se practica simbólicamente sobre el propio cuerpo, lo que me recuerda una rara película del brasilero Pedro de Andrade, se titulaba Macunaíma (1969) en ella el protagonista llegaba a alimentarse con la carne de su propia pierna en una suerte de auto antropofagia. Una terrible metáfora de la conducta de nuestra clase dominante.

(*) Se que llamar "derecha" a este variable conglomerado de la anti patria no es -dada su heterogeneidad- del todo apropiado.

bastadeodio                                                               

12 comentarios:

  1. Dios, mío, Profe! Disculpe lo escatológico, pero la Walger es un perverso sorete.
    Y gracias por hacernos acordar de la inolvidable Macunaíma! (Se acuerda de la escena de la piscina? Uy!)
    Abrazo!

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  2. "En todos los países hay oposición, partidos y medios opositores, pero no en todos las posiciones se ventilan en los medios de comunicación extranjeros, no cuando no existe en el país alguna dificultad o limitación para hacerlo." de su excelente post elijo esa frase. Durante 8 años intentaron convencer al pueblo para desbancar al gobierno kirchnerista a través del voto, no sólo no lo lograron, incluso parece que están sufriendo el efecto boomerang. Lo que no pudieron hacer desde dentro manipulando la opinión pública pero intentando utilizar los mecanismos que la democracia permite (no siempre, recordemos la movida destituyente-campera), parece que ahora lo intentan buscando el apoyo de "potencias extranjeras". Se están aproximando demasiado y peligrosamente a configurar el delito de traición a la patria.

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    1. Así es Rucio. Gracias por pasarte. Abrazo

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  3. Muy buen post que pone en su lugar el caracter escatológico de los escritos de estas señoras. Acerca de si es procedente o no tildar de "derechas" o aún izquierdas a ciertos conglomerados de opinión y actuación política creo que ya debiéramos iniciar un paulatino pero irreversible abandono del uso de dichas categorías y comenzar a construir nuevos conceptos que se adecuen mejor al servicio de la descripción de lo social y sus actores y representantes. Por un lado las de "derecha e izquierda" son categorías inventadas en una realidad muy ajena y en tiempos ya hace mucho transcurridos y por otra parte completamente degradadas en mérito de la manipulación mediática producto de la ideología hegemónica predominante. Ya no sirven para identificar a los actores sociales. Es que bajo el manto sagrado de tales artificiosos encasillamientos muchas veces nos hemos visto inesperadamente acompañados por gentes bastante desagradables a nuestros gustos ideológicos mientras algunos de los que eran a todas luces indudablemente nuestros compañeros de ruta aparecían incomprensiblemente colocados del lado del enemigo. Esta confusión ideológica tan difundida en América Latina fue una consecuencia natural y conveniente de la alianza estratégica construida por Stalin y Roosevelt allá en el año 1941 a partir de la invasión de Alemania a Rusia. Tal vez sea hora ya de cambiar también ese paradigma y desarrollar una suerte de "sintonía fina" y resignificación semántica que nos permita desprendernos de esa lógica banal y simplificadora. El hilo de la divisoria de aguas ha sido y seguirá siendo la cuestión de la apropiación y distribución del excedente, quienes y como lo hacen y quienes y como los defienden.
    Abrazo profe.

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    1. Coincido totalmente con tu punto de vista y -como lo escribí- tengo muchas reservas respecto al término. Es hora de reemplazarlo por uno más apropiado, habrá que, tal vez, inventarlo. Cipayos, vendepatria, antipatria quizás fuesen mejores para describir lo que realmente hacen. En todo caso, sean ideológicamente de derecha o no, es decir tengan o no un pensamiento conservador, en la acción política, en lo concreto se ubican, como bien decís, en el bando de los explotadores, de los que a pesar de lo que declaren no quieren cambiar las relaciones de poder. Y si me apurás hay para mi entender un elemento central que termina de definirlos, siempre que se presente una encrucijada, un dilema, se separan de lo que es una clara decisión popular. Sus esquemas (o sus intereses) siempre prevalecen.

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  4. Excelente Profe!!!! y Macunaíma la mejor metáfora...
    A nuestra clase dominante no le interesa ser independiente. Tienen amos, lo tienen incorporado, y trabajan para ellos.
    Es una clase que maldice el haber nacido en estas tierras, que quiere parecerse a los amos, aunque sea como siervos. Adoptan sus valores, su cultura... Desprecian al nativo, al integrado, y con ellos a todo lo que los tiene en cuenta... Son los que alegremente viajan a los países centrales, donde los denominan en forma despectiva y sonríen ante la “ocurrencia” de los patrones -no hablo de los pueblos, que son los mismos aquí o allá.
    Al difamar a nuestra patria y sus gobernantes, con sus argumentos pueriles, quieren ser simpáticos, así les conceden la gracia de limpiarles los zapatos... y, si lo logran, son capaces de enmarcar el cepillo conque lustraron -o en su defecto, la propia lengua.
    Es una clase que nació entreguista y parasitaria, que no tuvo empacho para apropiarse de tierras que no le pertenecían en la “campaña al desierto” y, al tiempo, apropiarse de hijos que no eran suyos haciendo cómplices hasta a sus criadxs...
    Con ciertas personas, no hay conciliación de clases posible... No sé que "nombre les cabe" ya que los conocidos, les quedan chicos.

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    1. Qué buen comentario, Hilda, para sacarte el máximo no hay nada mejor que tocarte tu fibra sensible. Joder!

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    2. Modestamente, legado de Eva...

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  5. Y Cristina que repite; -"Yo gobierno para TODOS los argentinos".
    A sus virtudes, debemos agregarle la inmensa paciencia e infinita piedad que alberga.
    Cuando ella dice que no sabe si hubiera aguantado sin reaccionar lo que aguantaron las Madres; yo digo que no creo que hubiera tenido semejante paciencia (y ni acordarnos del 2008!) como la que ella tiene.
    Hay que bancarse la embestida de gente tan jodida y retorcida. Tan oscura.

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  6. Es muy cierto Daniel, a esa embestida oscura, como bien la calificás, hay que sumarle los reclamos, las urgencias, que a ella, como a Evita, le duelen porque están justificados y, además, las zancadillas, las traiciones actuales y las probables. Es increíble la fuerza, el coraje y la decisión que tiene esta mujer, además de una enorme paciencia.

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  7. Profe, se me ocurre un término que los abarca a todos: "culorrotos"

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