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martes, 8 de mayo de 2012

Campaña Anti Argentina

Hannibal = Caníbal
Curiosa nuestra derecha (*). Curiosa, pero de ninguna manera incoherente. Es más, siempre encuentra el camino en medio de la aparente confusión, para situarse en las antípodas de los intereses nacionales.

En épocas de la dictadura cívico militar genocida, atacaban a los organismos de derechos humanos que pretendían informar al mundo de lo que realmente pasaba fronteras adentro, del tremendo horror de los campos de concentración y exterminio, llamándolos mentirosos y acusándolos de ser funcionales a los designios de la subversión.
Si bien la campaña de contra información montada por la dictadura tuvo ocasionales aspectos específicos, como fue el caso del Centro Piloto montado por Massera que operaba en París, tuvieron poco impacto y credibilidad.
Mayormente la campaña de defensa de la dictadura obtuvo su mayores logros de los medios de comunicación locales que en su inmensa mayoría (con pocas y limitadas excepciones como el Buenos Aires Herald) se plegaron, diría que gustosamente, a colaborar creativamente en ella.

El slogan de Galtieri, el magnífico general
Según esta campaña, en nuestro país no se violaban los derechos humanos, los argentinos eramos "derechos y humanos" y aquí se respiraba -por fin, ¡uf!- un ambiente de paz y de seguridad: ¡¡Al fin!!, ¡Argentina Camina!, eran los más conocidos slogans. Esta campaña de encubrimiento alcanzó un extremo en los momentos previos y durante el desarrollo del mundial de fútbol, pero, por necesidad, recorre todo el período. Prácticamente, insisto, no hubo medio importante o periodista destacado que no se sumara a ella.

Por supuesto que desde hace un tiempo sabemos que no era para nada así, que todo lo que afirmaban aquellos que sostenían la supuesta campaña antiargentina, dentro y fuera, era cierto. Los problemas de la gran mentira comenzaron un poco antes de la aventura militar de las Malvinas, a esa altura ya pocos creían en la versión oficial de que las cosas "caminaban", que "en la argentina se respetaban los derechos humanos". Algunos partidos políticos, algunos sindicatos y, en especial, los organismos de derechos humanos, se hacían más y más fuertes. La dictadura estaba en problemas.
La verdad, opuesta a la falsa imagen impuesta por la supuesta campaña "proargentina" empezaba a madurar en las conciencias de los sectores populares. El fracaso político militar de la guerra con Gran Bretaña -una verdadera anomalía histórica- solo hizo estallar al descontento que no soportó un engaño más, un fracaso más, una mentira más.
Cabe entonces preguntarse: ¿dónde estaba la campaña antiargentina?, ¿en quienes denunciaban lo que realmente pasaba o en aquellos que lo negaban y contribuían activamente a ocultarlo?. La realidad se encargó de dar respuesta a estas preguntas. Este video de alguna forma lo condensa:

 
76.11 Fotos. El otro lado de la cámara. Video de presentación del libro producido por la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina. Las fotos no mienten. (leer más)

Hoy, hasta el monstruo, el responsable máximo, el gran caníbal: Videla, aunque parcialmente, lo confiesa.
No es moco de pavo. Este reconocimiento tendrá muy posiblemente efectos judiciales. Entre ellos replantear el tema del "cuerpo del delito", esa interpretación literal e inaplicable en casos en los que, como éste del terrorismo de Estado, la mecánica del delito conlleva la desaparición sistemática de los cadáveres.

Esos mismos medios, que apoyaban a la dictadura y rechazaban las denuncias de sus violaciones tachándolas de anti argentinas, hoy, 35 años después, encabezan nuevamente una verdadera campaña anti argentina y lo hacen con todo, tanto aquí como en el exterior, utilizando los vínculos de todo tipo tejidos por los grandes grupos de medios a nivel global durante las dos últimas décadas.

El que piense que estas expresiones constituyen hechos aislados de manifestación de un odio visceral, exagerado pero parcialmente justificado, hacia el gobierno kirchnerista y, en especial, un odio hacia Cristina, se equivoca. Se trata -como antes- de una campaña sistemática de los grandes grupos de medios locales y sus aliados de afuera, que buscan instalar en la opinión pública local y extranjera la idea de que este, nuestro país, está al borde del abismo por culpa del gobierno elegido hace menos de seis meses atrás por el 54% de los votos. Y que, además, no hay libertad, la prensa libre se encuentra perseguida y amordazada.
En realidad se oponen por lo que hace bien, porque afecta sus posiciones e intereses y no por los errores que pueda cometer.

Los que difundieron las campañas de la dictadura ahora se "escandalizan" por un spot publicitario hecho en las islas Malvinas y se ponen en la cabeza y el sentimiento de los isleños y de los británicos, no de de los argentinos y repiten sus absurdos argumentos como si fuesen sólidas razones para oponerse al accionar del gobierno en este tema.
Sería para reírse de su estupidez si el tema no fuese tan serio (ver algunas de las muchas reacciones, aquí, aquí y aquí).
En el fondo, el asunto del spot les viene bien para desviar la mirada del apoyo político que del arco opositor obtuvo el gobierno en su decisión trascendental de estatizar las acciones de Repsol. Menudo escándalo que armaron con sus colegas de España, intenso pero breve. Siempre en contra de los intereses nacionales. Es este tipo de cosas, ver que gobierno y oposición democrática se ponen de acuerdo en algo que casualmente tiene que ver con los intereses permanentes de la Nación, los pone de la nuca, por así decirlo. Es que los deja solos y expuestos.

Walger afirma: "Lo que dice Videla es cierto"
Hay voceros, hay escritos, que condensan todo ese malestar en algo así como un destilado de esa verdadera campaña anti argentina. Uno de esos escritos liminares, no por su calidad, no por su profundidad ni por su originalidad, sí por su hediondez, es el de Sylvina Walger publicado en el periódico digital XLSemanal de propiedad del ABC, el diario de derecha tradicional de España.

La autora del libro "La Cámpora", Laura Di Marco, que a pesar de sus afirmaciones de independencia forma parte integrante del staff de la campaña anti nacional, se sintió menoscabada porque su nombre se incluyó como coautora del libelo junto con Walger y exigió que se lo quitara. Sus razones, lo explica, son mayormente estéticas. No cuestiona la campaña en sí, solo el que en ella se utilicen ese tipo de armamento altamente contaminante.

Es que una cosa es la crítica focalizada en aquello que se piensa que el gobierno hace mal y otra muy diferente es construir un relato de la realidad sistemáticamente dirigido a atacar al gobierno no importando el costo que esta estrategia pueda tener para el país.
En todos los países hay oposición, partidos y medios opositores, pero no en todos las posiciones se ventilan en los medios de comunicación extranjeros, no cuando no existe en el país alguna dificultad o limitación para hacerlo.
La historia nos muestra que, lamentablemente, siempre hay un sector de la sociedad argentina que para lograr sus objetivos sectoriales busca afuera el apoyo que no obtiene dentro. No sucede en todas partes. En la mayoría de los casos vecinos ese es un límite que no se desea cruzar porque se sabe que esa estrategia objetivamente daña a los intereses de la mayoría.
Intentar dar una explicación para este tipo de conducta excede el marco de estos apuntes, sin embargo, se puede recordar que nuestra clase dominante se desarrolló mirando hacia afuera, hacia los centros de poder mundial y cuando existió una coalición de fuerzas sociales capaces de disputar su predominio siempre recurrió a aquellos que consideraban sus "aliados" (yo diría mejor sus amos) para dificultarlo o impedirlo.

Pasó con Rosas, pasó con Perón y ahora pasa con los Kirchner. Las cosas horrorosas que la Walger y otros dicen de Cristina -afuera y adentro- no difieren demasiado de las que en su momento dijeran de Evita. A pesar de que el mundo cambia, los intereses de nuestra clase dominante siempre parecen confluir con los de las mismas potencias extranjeras.
Es doloroso, pero es un hecho el que debemos diariamente convivir con esta forma de canibalismo político pero, claro, sin dejar de denunciarlo y combatirlo.
Este es un canibalismo muy especial porque se practica simbólicamente sobre el propio cuerpo, lo que me recuerda una rara película del brasilero Pedro de Andrade, se titulaba Macunaíma (1969) en ella el protagonista llegaba a alimentarse con la carne de su propia pierna en una suerte de auto antropofagia. Una terrible metáfora de la conducta de nuestra clase dominante.

(*) Se que llamar "derecha" a este variable conglomerado de la anti patria no es -dada su heterogeneidad- del todo apropiado.

bastadeodio                                                               

lunes, 7 de mayo de 2012

Hasta para Laura Di Marco fue demasiado

Laura Di Marco es periodista de La Nación y autora del libro "La Cámpora" y se sintió obligada a negar tener alguna participación en la -seamos medidos- "nota" supuestamente periodística publicada en el suplemento XLSemanal del diario ABC de España.

En La Nación del 2 de mayo, publica una explicación del caso. Entre otras cosas dice:

"La revista XL Semanal , rompió las reglas más elementales de la ética periodística de una manera brutal, produciendo un daño, no sólo a mí, sino al oficio en su conjunto que, como sabemos, se volvió en un apetecible blanco a destruir porque, al parecer, es el único límite que el Gobierno encuentra en su camino. Porque está claro que, cuando sucede una mala praxis de semejante proporción, es el periodismo el que queda expuesto, aún quienes trabajamos día a día con autocrítica, y sin querer ser funcionales a ninguna trinchera."

La nota a la que se refiere y que califica -con razón- de "horrorosa y baja" se titula "Cristina y sus cachorros" y lleva actualmente solo la firma de Sylvina Walger.

Di Marco, Carlos Pagni y Fidanza en la Feria del Libro
Di Marco continúa:

"Con frases agraviantes, que jamás utilizaría porque no forman parte de mi estilo, ni de la forma en que concibo el periodismo, decidieron escribir, con mi firma al pie, como si hubiera escrito una columna, una pancarta con insultos, y un relato sobre la intimidad de la Presidenta, que no sólo no suscribo, sino que me parece de una bajeza incalificable."

"Si tengo críticas al Gobierno -que las tengo-, las fundamento con argumentos, hechos y datos concretos, producto de una investigación previa. Así trabaja el periodismo serio, y a esa ética aspira. Aspiramos. De lo contrario, estaríamos haciendo lo mismo que criticamos."

Laura Di Marco se indigna y esto se explica por el hecho de que agregaron su nombre sin consultarla. Pero también debería aceptar -porque es evidente- que lo que Walger escribe allí, lo dice y escribe de manera similar casi todos los días y no solo ella, hay muchos que desde el lado de la oposición mediática de la que participa La Nación, practican esa "mala praxis", ese "disparo en el pié", esa forma de periodismo que Di Marco -con razón- critica.

Reconocerlo es una forma de empezar a cambiarlo.

bastadeodio