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miércoles, 9 de marzo de 2011

Nicolas Alessio, las palabras de la sentencia eclesiástica

 La sentencia:
El presbítero José Nicolás Alessio ha cometido rechazo pertinaz de la doctrina descrita (…) al sacramento del matrimonio y desobediencia al Ordinario (…). Ha divulgado por escrito y de palabra por los medios de comunicación en contra del magisterio eclesiástico. (…) Se le prohibe ejercer en público la potestad sagrada, es decir: celebrar la Santísima Eucaristía , oír confesiones, celebrar los demás sacramentos (…) y residir en la casa parroquial San Cayetano del barrio Altamira”. 

Al leer esta sentencia se me hizo inevitable recordar el proceso seguido por la Inquisición contra Galileo Galilei. A él, como al padre Alessio, se lo acusó de divulgar una doctrina falsa y contraria a la doctrina de la iglesia y se le privó de la palabra al prohibirle, en 1616, enseñar y divulgar por cualquier medio tal doctrina. Finalmente, en 1633, se le condenó a prisión de por vida por considerar que el de manera pertinaz había violado dicha prohibición. La doctrina que divulgaba Galileo afirmaba que la tierra giraba alrededor del sol y no al revés como enseñaba la iglesia católica.

En el caso Galileo hubo, lo han señalado los historiadores modernos, muchas manipulaciones y mentiras por parte de  la jerarquía eclesiástica y las verdaderas razones de la condena fueron más políticas que religiosas.

En el caso del padre Alessio se lo condena por defender una posición política en relación a la defensa de la ley de matrimonio igualitario, ley que, a pesar de su carácter de ley de la democracia, es políticamente rechazada por la jerarquía. No hay nada de religioso en ello. Todo es posición política. Otra cosa sería si el cura Alessio hubiese planteado por escrito y de palabra una modificación al sacramento religioso del matrimonio católico. Otro gallo habría cantado. Pero no lo hizo.

Es imperioso separar la política, en especial las políticas de estado, de la opinión, llámesela doctrina o cualquier otra cosa, de la iglesia católica o de cualquier otra creencia religiosa. El Estado de los argentinos es laico y no confesional.

Resulta paradójica la actitud de la iglesia que condena de esa manera brutal al cura por su posición política con respecto a una ley constitucional y no lo hace, por ejemplo, con Von Wernich cuya posición política y su carácter de religioso lo llevaron a justificar y a participar él mismo en crímenes horrendos, considerados y juzgados de lesa humanidad, violando toda ley y toda doctrina humana y religiosa.

La iglesia católica acabó con el tiempo pidiendo perdón por la injusta condena a Galileo. Todavía estamos esperando la misma solicitud y arrepentimiento de la jerarquía católica actual por la actitud, que sus pares de aquel tiempo adoptaron para con las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura, incluidas las torturas y la desaparición de varios de sus miembros. Esperemos que esta vez tarden algo menos que 300 años.


bastadeodio                                                         

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