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domingo, 27 de marzo de 2011

Que sean curas debe ser considerado un agravante

El cura con su uniforme
Un caso de los muchos que hay y que, con la única excepción de Von Wernicke continúan impunes y protegidos, en su mayoría, por el mismísimo cardenal Bergoglio quien por protegerlos pasa a ser cómplice de sus delitos. El del presbítero Alberto Angel Zanchetta que actuó en la marina entre 1975 y 1977. Su labor pastoral consistía en recibir en confesión y dar cristiano consuelo a los pilotos de los vuelos de la muerte. Sus acciones, a pesar de la protección del purpurado, son repudiadas por organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, lo que ha obligado a su protector a cambiarlo de destino eclesiástico varias veces. La Condena Moral lo ha alcanzado, es tiempo que también lo haga la Justicia de los Hombres.
Cobijado por el obispo de San Martín y Tres de Febrero, Guillermo Rodríguez-Melgarejo, su último destino fue la Iglesia María Inmaculada. Llegó allí a principios de marzo de 2011 y el día 6, dio su primera misa. Pero muy pronto reveló su verdadera naturaleza al pretender dar órdenes a los miembros de la feligresía que realizan en esa parroquia trabajos sociales. Tales eran las ínfulas que se daba el oculto ex-capitán de fragata que llamó la atención. Lo googlearon y descubrieron su verdadera  identidad. De allí al escrache medió un corto paso. En estos casos de contumaz impunidad es el arma que le queda al pueblo para expresar su disgusto y su condena moral.
La JP Evita y la feligresía protagonizando el escrache al cura
Cabe destacar que no toda la jerarquía eclesiástica se comporta de igual forma que su principal prelado. En el 2007 cuando se lo condenó al cura Von Wernicke, el Obispo de 9 de Julio, Martín de Elizalde dijo:
"Lamentamos que haya habido en nuestra Patria tanta división y tanto odio, que como Iglesia no supimos prevenir ni sanar. Que un sacerdote, por acción o por omisión, estuviera tan lejos de las exigencias de la misión que le fue confiada, nos lleva a pedir perdón, con arrepentimiento sincero, mientras rogamos a Dios Nuestro Señor que nos ilumine para poder cumplir nuestra vocación de unidad y de servicio".
La misma jerarquía que se apresura a expulsar de sus filas al padre Alessio por defender el matrimonio igualitario, que es un derecho protegido por la ley de la democracia, mantiene el carácter sacerdotal de criminales convictos como Grassi y Von Wernicke que violaron no solo las leyes de los hombres sino también las de Dios. ¿Puede darse un cinismo, una doble moral, más evidente? ¿Puede la ideología, la razón de estado vaticana, imponerse sobre la palabra de Dios?.
Es posible que el cura Zanchetta no haya participado directamente en la ejecución de crímenes de lesa humanidad, pero sí protegió y alentó desde su carácter sacerdotal su ejecución lo que lo hace, al menos, partícipe secundario y, en cierta medida ideólogo. El valor y la verdad encerrados en  la fórmula católica: Ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti: "Yo (un hombre) te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" y que otorgan nada menos, para un creyente católico, que el perdón divino, fue malversada, prostituida en estos actos ya que, entre otras cosas, requiere para ser pronunciada que el pecador se arrepienta de manera sincera del pecado cometido y se comprometa ante Dios a no repetir la ofensa.
En consecuencia, este crimen contra los Hombres y contra Dios por parte de la jerarquía que los protege, es aún más condenable y mientras no exista un arrepentimiento y un pedido expreso de perdón es un crimen que se perpetúa en el tiempo.

bastadeodio                                                        

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