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martes, 24 de julio de 2012

¿Qué es el kirchnerismo?

En el blog del amigo Ricardo, Los Huevos y Las Ideas, se planteó una más que interesante discusión sobre qué es el kirchnerismo en la cual hubo valiosos aportes de los comentaristas, entre ellos Leandro planteó que en su opinión este movimiento se definía por abrazar los objetivos de independencia económica, soberanía política y justicia social -las tres banderas del justicialismo- más el pragmatismo como una herramienta para alcanzarlos.

Otro comentarista, Daniel Olivau, acordó en general con lo dicho por Leandro pero puntualizó que a su juicio estos objetivos son demasiado generales y que -se desprende de ello- es necesario desagregarlos en objetivos más inmediatos y concretos y, en consecuencia, realizables.

Finalmente, el amigo ram hizo un más que importante aporte al recordar que el kirchnerismo -en su opinión- excede como propuesta política al peronismo porque da cabida a sectores no peronistas e incluso muy críticos con respecto a él, dice ram:

..."Puede que a muchos peronistas no les guste (no le gusta, seamos serios) pero el kirchnerismo es más que simplemente peronismo y encima podemos hablar de un peronismo en permanente y bienvenida depuración que va dejando al margen lo peorcito... ¿a nadie se le ocurrió hacer una encuesta acerca de si el auto-raje de Moyano atrae o no atrae más votos?, para no hablar de tipos como el momo (Venegas) o el cabezón (Duhalde)."

Como el tema lo amerita yo también pienso meter la cuchara en ese guiso que, por añadidura, se está cociendo en estos precisos momentos lo que no deja de ser intelectualmente riesgoso, pero que -como dice también ram- tiene precisamente ese encanto, el de lo nuevo, el componente de desafío. Porque Leandro tiene razón en cuanto a que el (o la) cocinera al mando no se maneja con una receta preestablecida al estilo de la Petrona sino que es una cocinera gourmet y creativa. Esa es una característica del kirchnerismo que me interesa resaltar, no se anda con chiquitas, se plantea objetivos concretos y realizables aunque parezcan enormes y lejanos y avanza en ese sentido.

Tal vez sea necesario -porque hay más de uno que duda frente a la magnitud de los problemas y los obstáculos cotidianos- echar una mirada rápida hacia atrás y ver de dónde venimos y dónde estamos para apreciar un poco más lo logrado. Sin ello, se hace difícil seguir avanzando.

El eterno problema de nuestro país desde el punto de vista económico y también político ha sido su dependencia o subordinación con respecto a los centros del poder mundial. Primero con respecto a España, luego con respecto a Inglaterra y finalmente en relación a los EEUU. Perón, y otros muchos, lo vieron.
Estaba claro que esta situación de dependencia era enormemente perjudicial para los intereses del conjunto, en especial para los sectores trabajadores. Porque, no jodamos, no somos todos trabajadores, había y hay sectores de la sociedad argentina que viven de rentas, de enormes y muy fáciles rentas, que fluyen de manera constante a sus bolsillos y no todos, es importante notarlo, son agrogarcas.

Entonces, independencia económica sin justicia social no implica soberanía política. Las tres banderas son una sola. Perón pensaba o soñaba con un país independiente, orgulloso de su origen, consciente de sí mismo y justo; en el cual todos sus habitantes pudiesen resolver sus vidas en paz, seguridad y libertad.

Para lograrlo había cosas que cambiar y una de ellas era esa cultura rentística y atrasada y reemplazarla por una cultura del trabajo y el desarrollo industrial. Esa sería la base material sobre la que construir la autopista hacia los objetivos. Lo que Perón proponía era el desarrollo de la fuerza social (y no solo peronista) capaz de llevar adelante los cambios. En ese esquema el desarrollo de una burguesía industrialista era uno de los elementos cruciales junto con la organización de los trabajadores. El otro elemento fundamental era el rol del Estado como impulsor del desarrollo económico y social.

Mucho se logró en ese camino. En primer lugar se instaló en los trabajadores una conciencia de lo que no debía ser y de lo que era posible realizar, una conciencia que nunca lo abandonaría, ni en las peores circunstancias. El peronismo se transformó por esa particular razón en el hecho maldito del país burgués, como decía con mucha agudeza Cooke una observación que bien haría en considerar seriamente y de una vez la izquierda argentina.
Pero la reacción de los intereses afectados -apoyada por los EEUU- acabó con ese proceso y la noche bajó sobre los derechos del pueblo, una larga noche pero en la cual los trabajadores mostraron una resistencia increíble, siempre nucleados en torno al peronismo como bandera y con el General al mando.

Lamentablemente en su retorno al país, en  los comienzos de los ´70, el General tenía toda la lucidez necesaria para retomar la senda pero su cuerpo ya viejo y cansado no lo quiso. Es justo decir que fueron pocos los que lo comprendieron y acompañaron y que esto precipitó el desenlace.

Sí, fueron muy pocos dentro del movimiento quienes se percataron de lo difícil de las circunstancias internas y externas y, en cambio, la mayoría de los dirigentes -de todos los niveles y estructuras- actuaron de manera centrífuga y absolutamente contraria a los intereses del movimiento y de la mayoría del pueblo. A unos porque les parecía muy poco lo conseguido, a otros porque les parecía demasiado, a todos por incomprensión o mezquindad.

Cuando en el ´83 regresa la democracia, es el pueblo el que se encarga de la primera tarea de limpieza del movimiento y luego lo sigue la dirigencia a la que, sin embargo, le faltó la lucidez necesaria para elaborar una propuesta realizable de futuro, que tuviese en cuenta los cambios operados en el país y en el mundo y que fueran producidos por la reestructuración -en todos los órdenes- del poder mundial entre los finales de los ´80 y la década de los ´90s (militares, económicos, tecnológicos, de predominio del poder financiero sobre el industrial, etcétera).

Es en ese contexto de fracaso de la dirigencia política nacional en el que surge Carlos Menem que, para decirlo en pocas palabras, regala el movimiento y sus banderas al enemigo en aras de una supuesta modernización que no es más que rendirlo al Nuevo Consenso elaborado por Washington. Ese, el del filósofo reganiano Fukuyama, del fin de las ideologías y con ellas, de la historia.

La historia ciertamente no termina o mejor dicho para nuestro país termina en desastre. Pobre, más dependiente que nunca y con su tejido social e industrial destruido.

En el 2003 Néstor Kirchner asume el gobierno de un país en ruinas y acomete la tarea de reconstrucción con ideas y con fuerza, pero sin el apoyo social necesario para realizarla. Esa es la realidad, pero el hombre no se amilana, detecta los problemas principales, con criterio y sentido común, entre otras cosas, le cierra la boca al FMI y bloquea las pretensiones de los EEUU de seguir dirigiendo la política doméstica, obtiene la comprensión y el apoyo de varios países de la región, entre ellos del fundamental Brasil de Lula.
En lo económico basa su estrategia de saneamiento del Estado con las políticas de equilibrio de las cuentas externas (superávits gemelos), de la recuperación del consumo interno, de la capacidad instalada industrial y del intercambio regional.
Como se parte de un piso muy bajo la recuperación es espectacular. No solo en lo macro económico, también en lo político e institucional. Pero su conducción no es meramente pragmática, impulsa, por ejemplo, la política de Memoria y Justicia, que lleva a reabrir las causas por las violaciones a los DDHH ocurridas durante la dictadura cívico-militar.
La renovación de las instituciones del poder judicial y la recuperación del rol del Estado para intervenir en la vida económica con la reimplantación de las retenciones a las exportaciones agropecuarias. Claro que hay cosas que no llega a hacer, todos recordamos las resistencias que encontró. Pero muchas de ellas se pudieron encarar en el período de gobierno de Cristina, por ejemplo, la reforma a la Carta Orgánica del BCRA y una agresiva política de aumento de la inversión social.

Pocos pueden dudar sinceramente de la profundidad de los cambios operados y del éxito de la política kirchnerista en el orden de los objetivos macro: Disminuir la exposición de la economía nacional a los factores externos negativos al acumular reservas y disminuir el peso de la deuda externa, aumentar el nivel de empleo y de consumo (el nivel de satisfacción), revisar en la conciencia de los ciudadanos la nefasta etapa de la dictadura y del menemismo, con la revisión del pensamiento único del Concenso incluido, entre otros objetivos particulares alcanzados.

Ahora el gobierno -con muy poca comprensión de las fuerzas sociales que lo apoyan- está librando una batalla quijotezca, que tiene poco de pragmática y mucho de estratégica, contra la dolarización de la vida cotidiana. Es curioso, a ésta todos la vemos como un problema, incluso quienes la fomentan, sin embargo al gobierno lo dejamos solo con esa política y las críticas y operaciones en contra que suscita.

Pero la trascendencia de éstos objetivos no termina en ellos sino en que se inscriben en una recuperación y actualización de las tres banderas históricas del movimiento nacional. En otras palabras hemos retomado la senda abierta por el General Perón y por Evita y no debemos abandonarla nuevamente. No por nosotros, los peronistas, sino por todo el pueblo trabajador. En esto, como decía Perón, peronistas somos todos.

bastadeodio                                                                      

jueves, 8 de diciembre de 2011

La CELAC: Democracia y libertad de empresa

Los diarios opositores -como señalé en un post anterior- no le prestaron atención informativa a la creación de la CELAC, objetivo único de la reunión de jefes de Estado y de gobierno de América Latina y el Caribe, que reunió a 33 países, todos los del continente menos EEUU y Canadá, y que tuvo lugar en Caracas.

Sin embargo, hoy 8 de diciembre, La Nación publica un editorial sobre el tema, titulado: "Celac, otro proyecto aislacionista".

No es que sea especialmente interesante, no lanza rayos y centellas, pretende ocultar la preocupación e intenta transmitir desprecio hacia el hecho de la creación y dudas sobre su permanencia futura.

Lo interesante es que lo que para nosotros y en ese nosotros incluyo a los jefes de Estado presentes y a la gran mayoría de los ciudadanos que éstos representan, o ¿no son representantes democráticos acaso? consiste en una virtud, para el editorialista representa un defecto, sino vean:

"...(la CELAC) apunta a generar un diálogo cerrado en nuestro hemisferio, que por definición excluye a Canadá y a los Estados Unidos. Como si su sola presencia en la mesa fuese algo inaceptable, lo que obviamente sugiere falta de autoestima y una suerte de complejo de inferioridad."

Ahora entiendo, la OEA, que excluye a Cuba, indica por parte de los únicos que sostienen esa exclusión: EEUU y Canadá, una "falta de autoestima y una suerte de complejo de inferioridad.".

Ahora me queda claro. Por eso la OEA no funciona ni funcionó, ni tampoco lo hacen -lógicamente- los organismos que dependen de ella, especialmente el Consejo Interamericano de Derechos Humanos, que como todo lo de la OEA, tiene injerencia sobre todo el continente pero su sede está en Washington. Como Dios vamos.

El Editorial afirma que Argentina y Brasil "emitieron una señal inequívoca de falta de interés, cuando sus dos presidentes se retiraron de la reunión un día antes de que concluyera.". Flaco argumento, lo único de cierto en él es la coincidencia de eventos.

Argentina y Brasil han dado muestras sobradas en el pasado inmediato, desde que los Kirchner asumieron el poder en Argentina y el PT con Lula da Silva primero y ahora con Vilma Rousseff en Brasil, de que su vocación es latinoamericanista y que pretenden llevar adelante una política hemisférica independiente de los EEUU, respetuosa pero independiente. La verdad es que no se que parte del significado de la palabra "independiente" no es comprendida por La Nación.

Ahora entiendo. Esta política de independencia, refrendada en Caracas al crear la CELAC es "aislacionista" porque deja fuera a los EEUU (y Canadá). Entonces la OEA es "aislacionista" porque por voluntad exclusiva de los EEUU deja fuera a Cuba. O estoy equivocado y -según el editorialista de La Nación- hay países de primera y países de segunda y los primeros pueden aislar a cualquiera de los otros sin ser "aislacionista" por hacerlo. No creo que La Nación sostenga semejante incongruencia. ¿O sí?

Sin embargo, lo peor de los argumentos expuestos en el editorial está por llegar y pienso que ésta es la verdadera razón de tanto encono, de tanto desprecio, dice:

"La verdadera intención de los impulsores de la idea de la Celac parece evidente si se escuchan sus habituales arengas. Para algunos, se trata simplemente de reemplazar a la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuya actividad en defensa de la democracia y de las libertades civiles y políticas resulta incómoda a los regímenes autoritarios."

Y si es cierto: se trata de la OEA, aunque no sé si el objetivo, como dicen, es reemplazarla sino señalar de manera muy fuerte el descontento de la mayoría de los países de la región con el papel que ha cumplido objetivamente la OEA casi desde su creación, un rol demasiado determinado por los intereses estratégicos de los EEUU y no por los de los países afectados.
Baste recordar la guerra entre la Argentina y el Reino Unido -una potencia extracontinental- por la soberanía sobre las islas Malvinas, en la cual el TIAR fundado a iniciativa de los propios EEUU en el marco de la guerra fría resultó completamente inoperante. O el más reciente golpe de estado en Honduras, o el intento similar en Ecuador, en todos éstos casos la OEA resultó inoperante. También lo fue en el grave conflicto entre Colombia y Venezuela, lo que evitó que este escalara hacia una guerra fue la oportuna intervención de uno de esos organismos "aislacionistas" e "inoperantes" -en opinión de La Nación- la UNASUR con Néstor Kirchner a la cabeza.

En realidad si se sigue leyendo el editorial se descubre el verdadero motivo, ese que resulta inconfesable y que se oculta tras el argumento de la libertad de expresión. El problema en el caso de este argumento es que ellos, digo La Nación y todos los colegas nucleados en la SIP, subsumen en el término "libertad de expresión", otro que es "libertad de empresa" y claro, cada intento de los estados soberanos por meterse con éste último se transforma automáticamente en un atentado contra el primero.

En la Argentina tenemos un caso o dos que pueden servir de ejemplo a lo que sucede en casi todos los países de la región. Uno es el caso de la empresa Papel Prensa que tiene el monopolio sobre la fabricación de papel con el que se imprimen los diarios y muchos semanarios, el cual resulta particularmente grave por la ilegitimidad de origen de la empresa cuyo dominio fue obtenido por Clarín y La Nación durante la última dictadura militar con métodos propios de ésta. El segundo caso lo constituye el propio grupo Clarín que detenta a través de sus empresas el dominio sobre el 80% de las señales de radio y televisión.
En ambos casos existen conflictos de intereses entre un Estado que intenta democratizar la producción y el acceso a la información y unas empresas periodísticas que no quieren ceder su control. Entonces pregunto: ¿Quienes son los verdaderos defensores de la libertad de expresión en estos casos?¿El Estado que busca democratizar o las empresas que buscan perpetuar su predominio?.

El hecho es que durante el auge del liberalismo en el mundo y en el subcontinente entre las empresas periodísticas sucedió lo que con la mayoría de los sectores de la economía, se concentraron, los grandes se tragaron o eliminaron a los pequeños.
Con el fracaso y el fin de éstas políticas -lo que seguramente es vivido con añoranza por el editorialista- en la mayoría de los países de la región naturalmente se trata de impulsar la inversión de esta tendencia nefasta a la concentración, en particular ésta es importante que sea exitosa, por lo que señalé antes, en el caso de los medios de comunicación. Y siempre es difícil hacer volver atrás algo que ya está instalado, sobre todo sin afectar el sacrosanto derecho de propiedad. Pero en Argentina tenemos la Ley de Medios Audiovisuales que está cambiando de a poco las cosas y liberando voces que antes estaban excluidas.

bastadeodio                                                            

martes, 29 de noviembre de 2011

Se crea la CELAC

Cumbre de Rio-Cancún, febrero de 2010
Tiene nombre de antiácido o alimento para bebés, pero son las siglas de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe. Un sueño propuesto por el presidente venezolano Hugo Chávez y el de Brasil, Ignacio Lula da Silva y rápidamente apoyado por otros presidentes y presidentas de la región. Construir una organización de estados americanos sin la presencia de Estados Unidos y Canadá, aspiración que conformó uno de los principales resultados de la reunión de presidentes realizada en Cancún en febrero de 2010.

En la cumbre de Caracas, que se iniciará el 3 de diciembre próximo, un participante de excepción será Raúl Castro dado que uno de los objetivos declarados de la CELAC es incluir al único país de la región que está injustamente excluido de la OEA por la sola voluntad de los EEUU. La CELAC representa para la región una nueva forma de encarar la históricamente conflictiva relación con este poderoso país y su siempre asociado Canadá.

Reunidos el pasado año durante dos días en la bellísima Riviera Maya, de Cancún, México, los dirigentes de la región impulsaron la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Esa cumbre, la vigésimo primera cumbre del Grupo de Río, denominada Cumbre de la Unidad de América Latina y del Caribe, presentó al nuevo organismo como una alternativa a la Organización de Estados Americanos, la OEA, el principal y controvertido foro continental que ha sido incapaz en los últimos años de mediar con eficacia en las crisis que golpearon a los sistemas democráticos regionales.
En su declaración final la cumbre reiteró el enérgico rechazo al embargo que Estados Unidos mantiene sobre Cuba y manifestó su apoyo a la Argentina en su reclamo por la ocupación británica de la islas Malvinas.

El nuevo organismo reúne a 33 países de la región. Representan un conjunto de 550 millones de habitantes y una superficie de 20 millones de kilómetros cuadrados, esta  primera reunión que es la constitutiva, tendrá como anfitrión al Presidente de Venezuela Hugo Chávez, quien afirmó.
"Tenía que ser la Venezuela de Bolívar y Miranda la sede de esta Cumbre: esperamos con los brazos abiertos a nuestros hermanos de América Latina y el Caribe...(ésta es) la década de América Latina, tenemos para ofrecer todo lo que el mundo está buscando. Y mientras más nos integremos, más estaremos preparados para afrontar ese huracán que está viviendo la economía mundial, y la inestabilidad del resto del planeta".

Además en Caracas se realizará, a partir del próximo 3 de diciembre, la reunión de presidentes de la UNASUR, cuya agenda preparatoria se elaboró en la reunión de ministros de economía y finanzas y de presidentes de los bancos centrales, realizada en Buenos Aires la pasada semana y de la que informé con algún detalle aquí y que incluye como uno de sus objetivos de mayor importancia darle el impulso final a la creación del Banco de Sur.

¡Por la Soberanía Política, Por la Independencia Económica, Por la Justicia Social! 

Más información:
- Prensa Latina, notas aquí y aquí
- Nota en Telesur (video) aquí

bastadeodio