Por una Patria Justa, Libre y Soberana

Una Patria Justa, Libre y Soberana - 17 de octubre de 1945 - 17 de octubre de 2015 - Día de la Lealtad - Setenta años

lunes, 13 de diciembre de 2010

¡La CULPA la tiene Néstor!

 LA CULPA DE TODO LA TIENE NESTOR

¡SI!,               ¡ASÍ ES!, 

¡ATIENDAN! 

NO SE CABREEN....
NI APLAUDAN....

SOLO LEAN Y PIENSEN.....

Se dice, se dijo generosamente y yo lo reafirmo ahora y aquí que ese personaje entrañable para muchos compatriotas y en gran medida extraño e incomprensible para muchos otros que era Néstor Kirchner, HIZO QUE:

LA POLÍTICA VOLVIESE A OCUPAR UN LUGAR EN LA VIDA SOCIAL DE LOS ARGENTINOS

A muchos nos parece muy bien que sea así, más que nada a los que ya cargamos varios años y experiencias encima, nos parece muy alentador que una parte muy importante de nuestra querida juventud, a pesar de pertenecer a distintos sectores sociales y con diferentes aprendizajes culturales, se movilice, piense y actúe otra vez en clave política.

A otros, eso mismo los inquieta, no se entiende de inmediato el porqué, y uno se pregunta 
¿Cuáles son los signos de estos nuevos tiempos, qué señales traen estos jóvenes que los asustan?

NO es la VIOLENCIA, NO, no son violentos, ni muestran ODIO
(sí son alegres, son sensibles, son solidarios)

Asustan más a todos, y con razón, aquellos que no lo hacen, los que no llevan símbolos políticos pero protestan, a su manera, emborrachándose, taponando sus sentimientos y su razón con drogas, animándose así a lastimar a otros, con una violencia que parece superar cualquier límite y proporción. Pasa todos los días y todas las noches, en cualquier barrio, bajo o alto. Entre los incluidos y entre los excluidos.
Hay, por supuesto, programas de televisión de bastante éxito, en realidad casi toda la programación de la TV, que se encargan de seguir y registrar con un impúdico énfasis voyerista este fenómeno social.

Decimos que nos preocupa pero, en general, no hacemos más que ver la TV y confirmar así nuestros peores temores.
Claro que se proponen soluciones, entre las que se dicen están: bajar la edad, aumentar las penas, llenar de jóvenes cárceles que son pozos de hacinamiento y deshumanización.
Dejar que se maten entre ellos, fuera y dentro de las cárceles y si no lo hacen, gatillo fácil, policía brava, armarse y violencia y muerte justificada...están entre las soluciones que se ocultan pero que se aplican todo el tiempo... claro, solo en los barrios bajos y sobre la población excluida.

Cuando esos mismos argentinos excluidos (son argentinos por vivir aquí) quieren llamar pacíficamente la atención sobre una necesidad básica insatisfecha, la demanda se transforma en molestia, en un obstáculo a la libre circulación, en una ocupación del espacio público, en una demanda al estado de que cumpla su función y nos quite de encima esa molestia, visual y material. Para algunos compatriotas, verlo en la televisión puede ser hasta entretenido, encontrarlo de frente en su camino parece que es insoportable y se encargan de gritarlo. Eso y mucho más, sin ningún remordimiento, ni pudor.

Y aquí, sí aquí, en este punto, con la gente en la calle manifestando, aparece la política, pero no la Política de las ideas, la de los proyectos explícitos, la del debate, incluso caliente, incluso verbalmente agresivo.

NO, lo que aparece es la vieja política, la que nos llevó al desastre de manera recurrente, la de las manos con armas y las identidades ocultas, aquella en la que los gritos reemplazan a la voz y las cachiporras hacen su trabajo de aplastar cabezas o...los fierros de todo tipo, tanto los legalmente autorizados como los clandestinos y alquilados, escupen muerte.
Es la política, si, pero la del terror, que es la peor forma de hacer política, la más costosa, eso YA lo sabemos.
Los signos que realmente asustan y, por contraste, aquellos que no lo hacen comienzan a percibirse con mayor claridad.
La violencia ciega, inorgánica, irracional, individual, pero sumamente peligrosa en términos bien concretos pero también individuales, porque le ocurre a uno, o a una familia, mete miedo a las personas, sirve para el entretenimiento morboso en solitario o para instalarla como tema de campaña política y se la llama inseguridad, pero, salvo excepciones, no hace movilizar los recursos ocultos con los que cuenta la mafia camuflada de política . En realidad la política de "punteros y operadores" así concebida y practicada no le teme a esa violencia. Por el contrario, habitualmente la usa en su provecho, es una parte importante de su arsenal oculto.

Lo que asusta son las claras señales, de la persistencia con Cristina Fernández de una Política de NO REPRESIÓN de las demandas sociales legítimas, ni de barrerlas bajo la alfombra de la ausencia de recursos, sino una que se propone hallarles una satisfacción más duradera en el tiempo. Y claro, esa Política demanda poder, poder de convicción porque vivimos en democracia, pero también poder para implementar esas políticas una vez decididas.
Aplicarlas requiere recursos y su obtención afecta intereses económicos y políticos concretos. Lo vemos con todas y cada una de las decisiones tomadas en esa dirección, incluso en el caso de la Asignación Universal por Hijo, reclamada en su universalidad por casi todos antes y criticada por los mismos después de ser implementada.

Es allí, en el terreno de la disputa por el Poder Real donde la mafia violenta travestida de política y la irresponsabilidad de ciertos actores institucionales se conjugan (o, tal vez, conjuran) para desestabilizar la paz social, desgastar al Gobierno y, quizás, torcerle el brazo y obligarlo a abandonar su posición elevada.

Mauricio Macri creyó (o le hicieron creer, lo mismo da) que un discurso de orden, con fuertes componentes xenófobos, aunque fuesen éstos disfrazados de una crítica a la legislación inmigratoria, le permitiría recuperar posiciones en las alturas del poder. Evidentemente, muy a su pesar, debió reconocer que cometió un terrible error, cambió su discurso, y en estos momentos usa a Gabriela Michetti con la esperanza de recomponer su posición anterior.

Hubo también quien, desde fuera del país, en la protección y la lejanía de una famosa y exclusiva universidad norteamericana, advirtió antes que la violencia y las muertes tuviesen lugar que "en la argentina las cosas se pueden salir de control y hay que poner orden". El mismo sujeto, había vaticinado que para fin de este año (2010) el Gobierno se vería obligado a dejar el poder (como de la Rúa en el 2001). Evidentemente es afecto a las predicciones autocumplidas. Bueno, eso intenta desde hace un tiempo (como lo logró con de la Rúa en el 2001), aunque últimamente sus maleficios (malos oficios) no le funcionen de igual manera, como si se tratase de un aprendiz de brujo de cuarta que va perdiendo su poder.

El Gobierno, la Política, también habrán sacado sus conclusiones de los luctuosos y terribles acontecimientos de estos últimos días. Una señal de que es así es la creación del Ministerio de Seguridad. Es absolutamente necesario, incluso obvio, que el Poder Ejecutivo tenga el monopolio del uso de la fuerza en una sociedad democrática. Un comisario o varios confabulados no pueden, sobre el terreno, torcer una decisión legítima del Gobierno. Es imprescindible que el Gobierno disponga de toda la información necesaria para evaluar de manera continua los movimientos de esas fuerzas oscuras, ocultas, que, periódicamente y cuando se las requiere irrumpen de manera siempre violenta en la escena de la Política.

En este momento, a pesar de todo lo sucedido, luego de establecida una especie de tregua, feliz aunque tímidamente reaparecen la discusión de ideas, el debate ideológico. No renunciar a las posiciones, por lo contrario, hacerlas explícitas y defenderlas frente a la opinión pública respetando las formas de la democracia es el modo y sendero de recuperar la paz social.

bastadeodio                                                        

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