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| La silla vacía |
Los típicos trascendidos, sugieren que su ausencia está motivada por un viaje de estudios a Alemania. Nada oficial. Queda entonces el gesto. Claro y contundente.
Tan claro como lo son los falaces argumentos del grupo Clarín: La libertad de expresión se reduce a una cuestión de tamaño, de poder imponer una voz sobre el resto. Si se los reduce, dicen, dejan de ser sustentables y se pierde "la única voz crítica e independiente" y la condición de posibilidad del "periodismo de investigación" o, como argumentó descarnadamente Ricardo Lorenzetti, intentando echarle una mano a un confundido abogado colorado del grupo: Si tienen que desinvertir, pierden sustentabilidad y, en consecuencia, se vería afectada la libertad de expresión (del grupo).
Un claro caso de falacia argumental en la cual las premisas nada tienen que ver con la conclusión. Sin embargo, las falacias están para eso, para convencer o justificar, no para conservar la verdad.
En fin. Para mí Zaffaroni se fue porque no quería formar parte de una puesta en escena tramposa gestada por Lorenzetti y apoyada por el resto de los supremos en la cual ellos -"La Corte Suprema"- se situaban por encima del resto de los poderes del Estado y del Pueblo mismo -como bien señaló Horacio Verbitski- y cedían la palabra a los "amigos" de las partes en disputa. Como si el conflicto contuviese exclusivamente al grupo Clarín y al "gobierno kirchnerista". Esa es, precisamente, la gran mentira de Clarín: la ley de medios (se llama Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, hasta en eso ganaron) es un capricho de Cristina.
Mentira que, por el poder de fuego propio pero también -aunque en mucho menor medida- por errores del gobierno, el grupo logró afirmar en el inconsciente de buena parte de la población que o bien se desentiende del tema pensando que no le afecta, o bien tomó partido por el supuestamente "más débil", el grupo multimedia dominante.
La sentencia de esta corte (si, así, con minúsculas) ya está lista para la firma, Zaffaroni lo sabe. También sabe cual será su voto en disidencia y cuando esto suceda -falta poco- podremos entrever las razones de su ausencia.
Para conocer, en cambio, las razones ocultas tras tamaña renuncia de los cortesanos a la existencia de un verdadero Estado de Derecho habrá que esperar a las vísperas del 2015. En su cúspide anidan "legítimas" aspiraciones presidenciales. Basta ver el protagonismo casi excluyente que la galería de fotos del centro de información judicial le prodiga a su presidente. Terminamos donde empezamos, en los gestos.
bastadeodio

