| Néstor Kirchner y Cristina (2do mandato) |
Tanto Néstor en su momento, como Cristina en el suyo supieron plantarse firmes y decididos frente a situaciones que -lo sabemos- pudieron torcerle el brazo a anteriores gobiernos constitucionales.
Néstor nos dejó por su valentía -entre otros logros- la derogación de las leyes de punto final y obediencia debida (Raúl Alfonsín) y los indultos a los genocidas (Saúl Menem), terribles concesiones presidenciales que pretendían poner una barrera a los reclamos de memoria, verdad y justicia. A pesar de las notorias dificultades impuestas por el poder judicial, esas decisiones se concretaron en juicios justos y condenas a los culpables que aún hoy continúan.
También con el rechazo a la propuesta de Bush de integración al ALCA, Néstor señaló, junto con Lula, Evo y Chávez el rumbo de la integración sudamericana que vendría a reemplazar décadas de relaciones internacionales subordinadas a los EEUU que tantos costos de todo tipo ocasionaron a nuestros países.
Cristina, una vez más, los hizo recular
Cristina ha hecho frente -con igual decisión- las que ya son incontables corridas cambiarias provocadas para desestabilizarla y arrancarle concesiones de política económica. Ningún otro gobierno democrático democrático desde 1983 las soportó. Sus logros en materia económica, social y cultural serán hitos difíciles de superar para quien la suceda.
Cristina cambió funcionarios cuando observó que se apartaban del rumbo trazado, no temió enfrentarse con los poderes económicos en la sombra obligándolos a salir a la luz. Exponiéndolos. Llevando la pelea a nivel internacional. Cristina con una enorme capacidad y claridad de objetivos construyó en los hechos un poder y autoridad que se vio confirmado en estos convulsionados días. No titubeó, reafirmó la autoridad presidencial frente a propios y extraños. Volvieron, cuando ella las impulsó, las cuotas sin interés y cuando salió fuerte al ruedo las variables económicas comenzaron a acomodarse.
La claudicante oposición
La oposición ha perdido definitivamente el rumbo porque le ha cedido la dirección de su accionar a las fuerzas económicas y políticas que siempre conspiraron en contra de una mayor justicia social y un desarrollo independiente. Hablan de Democracia, Instituciones, República, en abstracto. Cuando les toca concretar estos ideales en acciones políticas hacen todo lo posible por debilitar a las instituciones reales. Como cuando recientemente se retiraron del Congreso frente a la votación del nuevo Código Civil y Comercial. Hasta sus patrones se lo echaron en cara. Curiosa forma de hacer política: pelearse entre ellos por el protagonismo y arrugar cuando hay que defender sus ideas, ¿o será que no las tienen propias, sino prestadas por otros?
La pelea -algún nombre hay que ponerle y éste me parece el más ajustado- está lejos de haber terminado. Las fuerzas internas y externas que tratan de revertir el rumbo seguido en esta década ganada, tanto a nivel nacional como de la región, han salido de sus escondites. Lo que está claro es que Cristina y con ella la Nación están -como pocas veces en nuestra historia- de pié defendiendo lo suyo, su futuro, el futuro de sus hijos. Cristina, una vez más, los hizo recular.
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