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jueves, 20 de octubre de 2011

La Historia como campo de batalla

Osvaldo Bayer un faro ético
    Hoy resulta que es lo mismo
    ser derecho que traidor,
    ignorante, sabio o chorro,
    generoso o estafador...
    Todo es igual!
    ¡Nada es mejor!
    Lo mismo un burro
    que un gran profesor.
    No hay aplazaos ni escalafón,
    los ignorantes nos han igualao.
    Enrique Santos Discépolo
    Cambalache (Frag.)

Los proyectos de país también se dirimen en el campo de la Historia.
Como es sabido a Osvaldo Bayer, Escritor, periodista e Historiador, sumamente respetado pero con un claro posicionamiento ideológico, lo están atacando. Esta vez viene por partida doble.

Y no lo hacen por ser kirchnerista, que no lo es. Incluso tiene críticas que hacerle al gobierno aunque reconozca el enorme cambio que desde el 2003 significó éste en la temática de la violación de los DDHH durante la dictadura. Pero Osvaldo Bayer insiste que los DDHH tienen una vigencia permanente y critica lo poco que se ha hecho en términos efectivos por la vigencia de los derechos de los pueblos indígenas a pesar de estar consagrados constitucionalmente.

Pero los ataques a Bayer, que provienen de los descendientes de Martinez de Hoz ofendidos por los dichos sobre su recontratatarabuelo en el documental Awka Liwen, del cual Bayer y Pigna son autores del libro y la dirección estuvo a cargo de Mariano Aiello y los más recientes del decadente periodista Mariano Grondona que apuntan a reivindicar la figura del general genocida Julio Argentino Roca, son los que Bayer se ve obligado a responder y lo hace en una extensa nota publicada en el diario Página12 del 15/10/2011.

Yo no voy a comentar aquí los dichos de Bayer. El habla por sí solo con una autoridad y una transparencia que no deseo enturbiar. Solo les pido que se tomen un tiempo para leerlo. Parecen cosas del pasado pero en realidad están bien presentes. Lo están en las injusticias que continúan perpetrándose con los pequeños grupos de sobrevivientes de esas auténticas Naciones Pueblo indias, que están repartidos a lo largo y a lo ancho de todo el país y de América e incluso aquí, en la orgullosamente "europea" capital de la República.
Niños ataviados a la usanza inca - Sacsayhuaman
Mariano Grondona afirma, mezclando pasado y presente en una suerte de cambalache discepoliano:

"Para el "kirchnerismo duro", la historia no es algo real -lo que en verdad ocurrió, que sólo puede conocerse mediante serias investigaciones- sino algo imaginario, el relato, esa visión del pasado que impone hacia atrás el grupo dominante. La llamada batalla cultural en que la que están empeñados los ultrakirchneristas consiste en sustituir la visión hasta ahora predominante de nuestro pasado, lo que ellos llaman "el relato liberal", por "otro relato", en el cual los próceres de antaño pasan a ser los villanos y las figuras emblemáticas del proceso nacido en 2003, particularmente Néstor Kirchner, pasan a ser los nuevos próceres." (Mariano Grondona, LN, 2-10-11)

Hace ya algún tiempo discutí el mito de la "historia real" (aquí y aquí, por ejemplo). En la historiografía moderna, esto lo puede reafirmar cualquier egresado de la carrera de historia, ya no se discute que no existe una historia única, una historia "de lo que realmente ocurrió" como ingenua y interesadamente afirma Grondona. Lo que se admite que existen son historias, en plural, reconstrucciones más o menos coherentes e invariablemente fundadas en documentos, testimonios, etc, que se ofrecen como "pruebas" de esa interpretaciones particulares.

Osvaldo Bayer y Felipe Pigna hacen eso, reconstruyen una parte del pasado elaborando un relato -que sea eso, un relato, no tiene nada de malo ni de peyorativo en sí mismo- sobre una sólida base documental.

¿Cuál es la base documental que ofrece el abogado Grondona para criticar el relato de Bayer-Pigna?

Ninguna, solo cita la autoridad de "verdaderos historiadores como Félix Luna en su espléndida biografía, que lleva por título Soy Roca, o a otros estudiosos, como Luis Alberto Romero"

En cualquier curso básico de lógica de bachillerato ese tipo de argumentación es falaz, es decir que no prueba nada en absoluto, y como mucho puede sonar a persuasiva para un lector desprevenido. Se denomina "argumento por apelación a la autoridad" o "porque lo dice el sabio", a él, que le gusta citar a los griegos y romanos, se lo digo en latín: Argumentum ad verecundiam o Magister dixit.

También es un mito ya caído la existencia de una historia "neutral" es decir independiente de la posición ideológica y del contexto en el cual trabaja el historiador. Tampoco esa caída del mito es mala en tanto y en cuanto el historiador explicite ese marco desde el cual él selecciona los hechos relevantes (documentos, pruebas en fin) que justifican su relato particular y a la vez desde el cual critica las interpretaciones y fuentes ajenas. Los historiadores revisionistas, objetos del odio de Grondona, hacían precisamente eso, elaborar una historia crítica. ¿Quiere decir estos que todas las historias -o relatos- son igual de plausibles o "verdaderos"?.
La respuesta es que indudablemente no lo son, por eso la Historia es una ciencia, social pero ciencia al fin. En ella funciona la crítica y dentro de una tradición historiográfica existe cierta acumulación del conocimiento es decir que no es posible decir cualquier cosa sin fundamentarla. Y si lo que se afirma es muy novedoso, para darlo por conocimiento fiable se exigen pruebas extraordinarias. Unas tradiciones interpelan a otras y de esa forma se decanta lo plausible de lo implausible, lo verdadero de lo falso.
Es falso que Roca no eliminó o sometió a la inmensa mayoría de los Indios que encontró a su paso. Es verdadero que a las familias indígenas tomadas prisioneras por Roca y enviadas a Buenos Aires y La Plata se las separaba y se las cedía o vendía a las familias bien de la ciudad. Y todo esto, como demuestran Bayer y Pigna se puede sostener sobre la base de documentos de la época y no sobre opiniones de otros señores autorizados, en definitiva, "de oídas".

Pero yendo al aspecto para mí más relevante del problema, lo que está en el fondo de la discusión Bayer-Grondona es el fundamento ético que asiste a un Estado ocupante o invasor a considerar como tierra baldía, vacía y, por tanto disponible, a todo el territorio que pertenece ancestralmente a unas poblaciones autóctonas consideradas desde la mirada del invasor "inferiores" y a las que se debe "asimilar" o "aniquilar", para dar paso al "progreso" o a la "verdadera fe". Es decir hablando en sencillo ¿es ético admitir la vigencia plena de la ley del más fuerte como fuente del derecho?
En la época de la conquista así lo era desde la ética del colonizador. Aunque repugne a la razón, también lo era para Hitler condenar a las cámaras de gas a millones de personas. ¿Entonces? ¿Todo es posible, todo es admisible?. Afortunadamente el shock emocional que produjo en la conciencia humana la barbarie nazi "despertó" una ética dormida por décadas de predominio positivista y la ética de los Derechos Humanos se convirtió en Derecho y en Derecho Internacional por decisión de la ONU. De allí en más el capítulo de los DDHH ha experimentado un desarrollo muy importante, tanto en la teoría como en la práctica. La segunda mitad del s XX está signada por ese desarrollo. Lo cierto es que esa moderna legislación declara imprescriptibles los crímenes de "lesa humanidad", como es el caso de los "genocidios". Al General Roca y a Mitre esa legislación no los puede alcanzar porque ya no están entre nosotros, solo por eso.

Allí radica a mi juicio el problema y el origen de todas las injusticias cometidas contra los indígenas. Esa ética del dominador constituía el punto de vista del conquistador, sea español, portugués, francés, holandés o inglés. Consistía en negar la existencia, incluso la humanidad, de los pueblos preexistentes a su llegada y, en consecuencia, considerar disponibles sus territorios y caducas sus culturas y formas de organización social. En muchos casos, sino en todos, la Cruz de la Iglesia fue un factor moral legitimador de este proceder y la espada el procedimiento. Hubo entre los conquistadores algunas resistencias, algunas observaciones críticas las que, en realidad, no tuvieron un efecto importante salvo el de dejar testimonio de ellas.

Luego del triunfo de las luchas de las colonias americanas por lograr su independencia, los nuevos Estados continuaron con la misma política hacia los indígenas que la practicada por la corona de España, esta vez sin mayor justificación que la afirmación de que "ellos", los "salvajes", impedían el progreso material de la nueva sociedad independizada. Ese es el caso, por ejemplo, de la llamada "Campaña del Desierto".

Los nuevos Estados se hicieron entonces cargo del proceder genocida de sus antecesores coloniales en el gobierno de estas tierras, legitimándolo y fundando sobre esta injusticia reiterada la República.

Eugenio Zaffaroni lo dice con una admirable claridad:

"La verdadera Independencia del continente no puede completarse hasta que el orden jurídico que surge de ella no repare el genocidio de su predecesor, en la medida en que esto sea posible."
Marcha de los Pueblos Originarios
Es imposible la reparación mientras se asegure la continuidad en el tiempo de la injusticia, recreándola y justificándola aún hasta nuestros días.
La obligación del Estado (en todos sus poderes y niveles) es el de cumplir con lo que manda la Constitución Nacional y restituir de manera efectiva a los pueblos originarios todos sus derechos y, en particular, el derecho de los pocos descendientes que aún sobreviven en nuestro territorio a disfrutar según sus usos y costumbres de las tierras de sus ancestros que actualmente ocupan, dándoles de manera definitiva los correspondientes títulos de propiedad. No porque para ellos tengan éstos un significado profundo -según sus creencias nadie puede ser dueño de la tierra-, sino porque estos títulos son imprescindibles, en la organización social del Estado que los contiene, para asegurarles el respeto a sus derechos e incluso su supervivencia.

Debemos decidir si lo que queremos es el país, homogéneo en la idea y profundamente estratificado, injusto e inequitativo en la realidad, que nos legaron "los fundadores de la Patria" hace más de cien años cuando el mundo era otro y cuya "solución" para el problema de los indígenas era la asimilación compulsiva o, por el contrario, elegimos un país que acepte la diversidad no como un problema a resolver sino como un don, un regalo más que nos hace la naturaleza y la historia y que nos enriquece dándonos más oportunidades para sobrevivir y progresar.

Contra lo que nos enseñaron a pensar, parafraseando a Alberdi, los "infieles salvajes" tienen mucho para enseñarnos a vivir a los "blancos europeos". Me causa gracia y tristeza a la vez esa creencia que los argentinos somos blancos y descendientes de europeos. Podrá serlo una minoría -que no se si existe- y que no se ha "acriollado" porque no ha estado aquí el tiempo suficiente. La mayoría (entre el 60 y 65% según un estudio de la UBA) tenemos algo de sangre india corriendo por nuestras venas.
Los que sí están seguros de nuestra naturaleza "racial" mixta son precisamente los viejos amos europeos. Basta vivir y trabajar un tiempo allí para enterarse.

bastadeodio                                                      

lunes, 3 de octubre de 2011

La Justicia muestra el rostro

Lorenzetti presentando su libro en la Facultad de Derecho
La Justicia muestra el rostro es el notable título de una nota de Osvaldo Bayer publicada por Página12 el sábado 1 de octubre. Comienza así:

"Los de mi generación están ante una grata sorpresa. La Justicia argentina está tomando un papel protagonista en nuestra vida como país.

Se está imponiendo otro concepto. Poco a poco la Etica y la palabra Democracia están tomando un papel protagónico. El acto de hace pocos días en el Aula Magna de la Facultad de Derecho tiene un significado que va mucho más allá de una mera reunión más. Se habló por fin de lo que tiene que ser la Justicia, palabra tan olvidada en nuestro país. Fue cuando el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, y el secretario general de dicho alto cuerpo, Alfredo Kraut, presentaron su libro Derechos humanos: justicia y reparación. Un libro que va a marcar épocas
."...

..."Como periodista en mis largas décadas de ejercicio de esta profesión entablé muchos diálogos y realicé reportajes a jueces en los más altos cargos. Su lenguaje de antes era siempre indefinido, el “veremos cómo lo consideramos”, o “hay que analizarlo en todos sus detalles” o “no puede darse una opinión sino luego de un análisis profundo”. Parecían iconos de un museo de cera. En cambio, el profundo análisis de Lorenzetti sobre lo que deben ser los principios éticos de toda una sociedad y de cómo hay que hacer verdadera justicia, aunque los implicados en crímenes de lesa humanidad sean personajes de alcurnia o de alta condición social o postura política, fue hecho con absoluta claridad y no dejó dudas en el impactado público."

Revisemos brevemente las "caras simbólicas" que la justicia ha mostrado a lo largo de la historia.

Themis la justicia griega junto a  Iustitia la justicia romana
La justicia era representada por los romanos como una dama ataviada como un guerrero, con sus ojos vendados, una balanza en perfecto equilibrio en un mano y una amenazante espada en la otra. Su nombre era Iustitia.

Entre los griegos la imagen de la justicia correpondía a Themis. Se la ve representada como una joven dama muy relajada frente a Zeus. Sus ojos si bien miran hacia abajo no están cubiertos, su actitud es más bien de concentración o de ensoñación. En una mano sostiene un plato en perfecto equilibrio al que parece observar y en la otra una rama de olivo. En sus ropas aparece esbozada una rueda.

Es inevitable registrar el contraste estético existente entre ambas, funcional a los objetivos que animaban a sus respectivos creadores. Iustitia infunde temor, respeto. Themis, sosiego, estilo y firmeza. Desde esta óptica son opuestas. Sin embargo, entre el arte griego y romano de los correspondientes períodos suelen darse estas diferencias.
Como representaciones son metáforas que naturalmente son interpretadas de maneras muy diferentes según las épocas y los sujetos históricos. Aunque su efecto sobre las personas es principalmente moral poseen también un carácter didáctico en relación a lo que significa esencialmente la justicia. Cuales son sus atributos definitorios. Y esto, lo sabemos, no está separado del cómo se estructuran las sociedades.

En una interpretación moderna, la balanza que sostiene con su brazo izquierdo Iustitia representa el equilibrio entre los distintos intereses de los individuos o grupos de una sociedad. La venda sobre los ojos pretende encarnar cierta objetividad y universalidad. La llama, en el caso de sostener la antorcha, representa la "verdad" y la iluminación, mientras que "la autoridad judicial" está simbolizada por la espada, la capacidad coercitiva para ejecutar las sentencias. Iustitia representa la objetividad, la decisión y la fuerza

La imagen de la diosa griega Themis, mucho menos común entre nosotros dada la predominancia del derecho romano en la sociedad occidental, complementa y, en cierta medida, se opone a la de Iustitia. Themis no necesita estar con los ojos vendados. No es una justicia ciega. Su virtud esencial reside justamente en la mirada, en lo que es capaz de ver.
Sus habilidades proféticas le permiten ver más allá de los intereses particulares e incluso más allá en el tiempo. Por esta razón, fue convertida en uno de los oráculos de Delfos, reconocida como la diosa de la justicia divina y de la ley. También como Iustitia incorpora el "equilibrio", representado en este caso por el plato en perfecto balance, que ella parece estar considerando o interpretando con mucha atención.
En este simbolismo, el del plato, diferentes grupos e intereses particulares pueden estar compartiendo el mismo lugar y tiempo (el plato) y la necesidad de Themis de sopesarlos con su sabio "punto de vista". Themis normalmente se representa sentada frente a Zeus y asesorándolo sobre la ley y el destino.
La rama de olivo en su mano derecha simboliza la paz. Precisamente porque no se incorpora la coacción, sino el común acuerdo, nunca fue representada con una espada. Siendo esta característica, junto con su cualidad profética lo que distingue a Themis de Iustitia. La rueda entre los griegos simbolizaba el mundo, el ciclo eterno del tiempo y de la vida, lo que refuerza el carácter filosófico, pero también muestra que la acción constante de Themis mantiene a la rueda de la sociedad girando.

La justicia está, si consideramos en conjunto los valores representados en ambas imágenes, siempre desde un punto de vista actual, relacionada con la acción práctica de dar a las gentes que acuden a ella "lo que se merecen", manteniendo el equilibrio de intereses y posiciones diferentes. Para ello, se requiere una visión informada e imparcial, que vaya más allá de las personas (universalidad) y las particularidades del caso (trascendencia). La justicia puede ser prescriptiva o descriptiva y tiene la función de asesorar a aquellos en el poder (que idealmente es el pueblo en una democracia) con un punto de vista ético amplio y trascendente para que en la sociedad toda se puedan promover la paz y la armonia.

Finalizo retomando a Lorenzetti, quien en el acto de presentación de su libro dijo:

“Es relevante recordar que no se trata sólo de juzgar el pasado, sino de fundar las bases del futuro, para que nuestros hijos y nuestros nietos puedan disentir libremente en una sociedad democrática, sin que el Estado los persiga, los torture o los haga desaparecer. De ahí la importancia de la difusión y la publicidad de estos procesos, para lo cual se han realizado filmaciones y se ha puesto a disposición de la sociedad una página web donde se encuentra una amplísima información de cada juicio y de cada sentencia, así como de la situación de los centros clandestinos de detención”...“Esta obra no está destinada, entonces, solamente a quienes han vivido o viven aún estas experiencias; tiene por finalidad que las generaciones futuras puedan conocer lo sucedido, alimentar la memoria y ser firmes en la defensa del Estado de derecho”.

Hay que reconocer que hoy, en la práctica y en nuestro país, conviven en la persona de sus jueces estas dos caras de la justicia. Aquella tradicional que ciega al valor de la equidad "desequilibra" poniéndose del lado del poderoso para que las estructuras y relaciones que sostienen al poder no cambien, a pesar de que todo cambia alrededor y que, por ello, debe recurrir con frecuencia a la espada para imponerse. Hay que cuestionar fuertemente el carácter de independiente de esta forma de impartir justicia.

Esta cara extrema de Iustitia que, en realidad marca la falta de justicia, coexiste con la otra cara de la justicia, la de Themis, la del rostro amable y la persuasión que con una mirada trascendente es capaz de ver más allá del tiempo y los intereses en pugna, acompañando la construcción de una sociedad más ética, más democrática, respetuosa de los Derechos Humanos y promotora de la paz y la justicia social. En las democracias actuales cualquiera sea su sistema de gobierno y la organización del Estado, la Justicia es un poder que se considera independiente, siendo ésta una característica esencial para que realmente exista una Democracia.
Cabe señalar que Carlos Marx hizo una crítica despiadada a esta visión de la justicia que él consideraba uno de los mitos creados por el poder dominante, en su caso la burguesía, para disimular su predominio sobre el resto de las clases, pero este es un tema que, posiblemente, merezca algún día un post aparte.

bastadeodio