Quizás yo no debería hablar porque soy uno de los afectados por los
repetidos cortes de luz y fallos en el suministro domiciliario en el área metropolitana, sin embargo voy a
hacerlo. Y voy a hacerlo porque me importa que a nuestro proyecto nacional y popular le vaya bien, no solo porque hay que ganar una próxima elección, sino porque cumplir con las promesas, con la palabra empeñada, con las obligaciones con respecto al pueblo que confía en nosotros NO ES NEGOCIABLE. No importan frente a ello ni los nombres ni los cargos, ni las antigüedades que se puedan exhibir. Así pienso.
Hace más de cuatro años que este problema de los cortes de luz (con calores y sin ellos) no tiene solución
sino que se agrava. Se ponen multas que los concesionarios apelan y no
pagan. Ni el Ministerio de Planificación Federal a cargo del Sr.
compañero De Vido, ni el Ente Público, el ENRE, hacen nada
para obligar a las empresas a renovar la infraestructura material de
distribución. O lo que hacen, es evidentemente insuficiente.
LOS LOGROS:
Es posible que desde las alturas institucionales a la que se encuentra la Planificación Federal, que tiene logros indudables, entre ellos Atucha II y ARSAT, no se considere importante que alguien, aquí o allá, como dice Julio de Vido, se quede sin luz, son cosas que pasan en todas partes. Es parcialmente cierto.
Es justo reconocer, asimismo, que en el área de generación de energía la respuesta a sido, si no la ideal, por lo menos la adecuada para satisfacer una demanda creciente de energía impulsada por el crecimiento de la actividad económica. Año tras año en este aspecto se ha superado ese cuello de botella y ya se llega a los 24.000 megavatios suficientes para satisfacer los picos de la demanda.
LOS CORTES DE ENERGÍA DOMICILIARIA:
Los cortes, por lo menos en el área considerada no se producen porque la demanda supera la generación de energía sino porque la que se ve superada es la infraestructura de distribución.
¿Tantos cortes, con tanta frecuencia y recurrencia geográfica?. La respuesta es NO, no son fallos CASUALES, ni esporádicos, ni al azar, son fallos CAUSALES y la causa inmediata es la desidia, la falta de inversión y la ausencia de planificación por parte de las empresas para satisfacer como se debe a una demanda creciente.
Si se quema un cable de baja tensión domiciliaria, cambian el tramo
quemado, si salta un fusible tardan más de 24 horas en cambiarlo. Se
queman redes de alta tensión cuyo fallo afecta a decenas de miles de
familias y las concesionarias ni siquiera explican que pasó.
El mantenimiento que realizan
son parches sobre parches, lo que, a la vista de lo que sucede, es INSUFICIENTE para sostener de forma adecuada un consumo que continúa
creciendo (lo que está muy bien, porque el país crece y su gente puede vivir mejor).
Entretanto, junto con el fastidio y la bronca de estar sin luz, nos enteramos que Edenor y Edesur se encuentran entre las empresas que tienen cuentas en el extranjero no declaradas. En otras palabras no solo joden a sus abonados, a algunos más que a otros, sino que joden al Estado y a todo el país con sus maniobras especulativas y, posiblemente, delictivas.
El mal clima que estos "incidentes evitables" generan entre la población, la incertidumbre cotidiana,
sumado al calor y a la proximidad de las fiestas, es una bomba de tiempo
anunciada y que muy probablemente hará explosión echando a perder buena
parte del efecto positivo que tiene el excelente trabajo en otras áreas
del gobierno. Me atrevería a decir que en todas, menos en el área específica de las Distribuidoras de Electricidad Domiciliaria que
están bajo la responsabilidad última del Sr. De Vido.
Lamentablemente ya es tarde para
evitar los problemas que se avecinan este fin de año y en el caluroso verano porteño, pero es hora de que a este señor
alguien le ponga los puntos sobre las íes. Es deVido que sea así. Es así porque es el Estado el que ha asumido el rol de controlar a las empresas privadas concesionarias de los servicios públicos.
Aquí, más abajo, el ministro da sus explicaciones, las que considero en su mayoría excusas y totalmente insuficientes. Hasta irritantes.
Infobae
bastadeodio
