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viernes, 9 de enero de 2015

Charlie Hebdo, el comunicado de prensa del PRO y la "lucha fratricida"

Diego Guelar abrió la caja de Pandora
Comunicado de Prensa PRO
Buenos Aires, 7 de enero de 2015


Repudio al fanatismo y la violencia

El Pro condena el sangriento atentado sufrido en Paris contra la sede de la revista "Charlie Hebdo", Nos solidarizamos con los familiares de las víctimas, el pueblo y el gobierno Francés frente a semejante crímen que expresa lo peor del ser humano y que, por suerte, solo representa a una ínfima minoría que no debe asimilarse a pueblo, raza o religión alguna. Sus perpetradores son asesinos que sólo portan su propio odio y su incapacidad de convivir en forma civilizada y contra los cuales debe recaer todo el peso de la justicia.
Los Argentinos tenemos que recordar que supimos vivir enfrentamiento fratricidas que han quedado sepultados en el pasado y que allí deberán quedar por siempre.

Humberto Schiavoni
Presidente de PRO

Diego R. Guelar
Sec. de Relaciones Internacionales de PRO

Este comunicado y lo que le siguió expresa con toda claridad que en el PRO hay problemas de cómo enfrentar las consecuencias políticas, éticas y jurídicas vinculadas al genocidio cometido por la dictadura cívico militar argentina, autodenominada proceso de reorganización nacional, el que en la realidad lo fue de destrucción y  extranjerización del aparato productivo y del ejercicio de un terrorismo de estado -con participación civil y eclesiástica- dirigido a acallar toda forma de oposición política y gremial.

Frente a una seria y consecuente política de memoria, verdad y justicia llevada adelante desde el 2003 por el gobierno nacional y buena parte de los organismos de DDHH, reconocida y elogiada en todo el mundo y apoyada por una mayoría de la población, que desde hace un tiempo pone la mira en los cómplices civiles, al PRO (y no solo a él) le preocupa su continuidad y como objetivo de máxima se propone enterrarla, ponerle un cierre, un punto final, retrocediendo -con la complicidad necesaria de buena parte del poder judicial- a la época de los inmorales indultos del gobierno de Menem.

Esa frase final metida con "forceps" en el contexto de la condena al atentado a la publicación Charlie Hebdo no tiene otro sentido que el descipto más arriba. No se plantean discutirlo democráticamente, de alguna manera forzada y confusa dicen lo que aspiran hacer si son gobierno. No es una mera inclusión desafortunada.

Los "enfrentamientos fratricidas" que menciona el comunicado no merecen siquiera esa denominación simplemente porque lo que ocurrió en los años de la dictadura fue un genocidio, una brutal caza sistemática y planificada de militantes populares de muy variado origen -no solo de organizaciones armadas- el que sólo en la mente extraviada de un pequeño grupo de ellos -a los que Diego Guelar, uno de los firmantes, perteneció- pudo ser imaginado como tal.
En todo caso, mas allá de individualidades, es un intento brutal de reivindicar la teoría de los "dos demonios" que tanto daño y retrasos le significó al proceso reparador de Memoria, Verdad y Justicia.

El mismo Diego Guelar corroboró que la lectura anterior del comunicado no es antojadiza cuando entusiasmado lanzó en un documento interno del PRO la idea concreta de que en el caso de que Macri accediese a la presidencia, el PRO debería impulsar "una amplia consulta popular para promover una admistía en favor de los condenados en los juicios de lesa humanidad".

La reacción negativa cuando esta propuesta interna tomó estado público no se hizo esperar e incluyó, además de funcionarios del gobierno nacional y organismos de DDHH, desde el ex fiscal del juicio a las juntas Strassera hasta inesperadamente -por lo menos en mi caso- a la diputada Laura Alonso.

Tanto revuelo obligó al secretario nacional de PRO, Jorge Macri, a salir a desautorizar a Guelar. En declaraciones hechas a DyN, dijo:
"En el PRO nunca se analizó ni avaló una amnistía para quienes violaron los derechos humanos". "Más allá de que todos creemos que hay que mirar hacia adelante y sanar el pasado, nunca hemos avalado una amnistía. Sí pedimos una justicia equilibrada, justa, pero sin plantear posturas de amnistía"
La juventud nacional del PRO en un comunicado se sumó también a la ola de rechazos. "No avalamos ni impulsamos ningún pedido de amnistía".
"Desde el espacio de juventud que representamos en el orden nacional, no avalamos, no impulsamos ni compartimos ningún pedido de amnistía a favor de los representantes del Ejército que participaron de la última dictadura militar".

Queda claro que al parecer Guelar se cortó solo, o lo dejaron solo, sea este hecho fortuito o intencionado sirvió para poner de manifiesto que el tema de los juicios a los militares y civiles que cometieron delitos de lesa humanidad, que dicho sea de paso no están para nada enterrados porque muchos de ellos -como es el caso de la apropiación de hijos de desaparecidos- se siguen materializando en la actualidad, preocupa al PRO y que algo planean hacer de ser gobierno, pero que, a la vez, no tienen la voluntad -campaña electoral mediante- de hablar claro y fuerte sobre el tema.
Prefieren, en cambio, las frases preñadas de ambivalencia "con nosotros se va a acabar el "curro" de los derechos humanos" (Mauricio Macri) o como los jovenes PRO que solo hablan de representantes del Ejército, ¿y los militares de otras fuerzas, y los civiles?. ¿Oportunismo, carencia de verdadero espíritu democrático y republicano, todo esto a la vez?
Lo que seguramente más le procupa al PRO es la continuidad y ampliación de los juicios a los genocidas civiles.

Este episodio invitablemente me retrotrae a la entrevista que le hiciera Bernardo Neustadt a Menem en la cual le confesó que mintió en la campaña porque "si decía lo que realmente iba a hacer no me votaba nadie". El tema de la dictadura y sus consecuencias de "enterrado" no tiene nada y sigue marcando a fuego la política nacional y así continuará siendo durante un largo tiempo.

bastadeodio                                                                       

viernes, 27 de abril de 2012

Ceferino Reato y la objetividad

El mito de la objetividad:

Como ha demostrado el pensamiento filosófico, la objetividad como pretensión del conocimiento es un mito, incluso en el marco de la ciencia, cuando se la esgrime como tal normalmente esconde un designio de predominio, un impulso de imposición,  esto mucho más ocurre en el ámbito del periodismo.

El periodismo como tal, como profesión, surge con la revolución burguesa como un novísimo recurso de la clase emergente en su lucha ideológica y política contra el absolutismo y los privilegios de los aristócratas. Desde luego que antes de convertirse en una profesión en el sentido moderno, ya existían las crónicas, incluso especializadas y también grandes cronistas, pero constituían un género literario. Podrían -como hace Ducrot-  ser consideradas como expresiones de un "protoperiodismo".

Una vez que las burguesías completaron el proceso emancipador -tanto en los países centrales como en las ex colonias- los periodistas y los periódicos pasaron de la confrontación sistemática con el antiguo régimen a cumplir una función de legitimación del nuevo orden social. Las empresas periodísticas ocultaron entonces su línea editorial bajo el manto de la "objetividad".
El poder se había alcanzado en gran medida y el periodismo "militante" ya no era necesario ni funcional a los intereses de la nueva clase dominante. Por supuesto que dentro de la misma burguesía existían contradicciones y que éstas se expresaban en diferentes líneas editoriales, sin embargo, todas ellas reclamaban para sí mismas la objetividad que le negaban a sus adversarios. La "objetividad", que nació en el ámbito de la revolución científica, se trasladó rápidamente con la mecanización al ámbito de las técnicas y de la organización primero del trabajo y mediante éste a la propia estructura de la sociedad burguesa moderna.

La objetividad es un concepto o un ideal, si se quiere, muy puesto en debate y modernamente se admite que no existe una objetividad sino muchas y relativas, ya que lo que llamamos objetividad (absoluta) nunca se logra de manera independiente a una toma de posición previa sobre el pasado, el presente y el futuro.
Dicho de otra manera, los datos de la realidad no son puros, no surgen aislados frente a la mirada del observador neutral sino que este selecciona y privilegia y con ello la mirada sobre la realidad es siempre hecha "desde un lugar" preexistente al mismo acto de observar y recoger los datos. Estas miradas no son -estrictamente hablando- individuales sino que responden a las diversas fracciones en conflicto en la sociedad y en ese sentido reflejan consensos existentes en su interior.

Esto es tan válido para la actividad científica como para la periodística. Ambas, además, se practican en instituciones que tienen sus propios y particulares intereses los que se imponen o sobreponen sobre los puntos de vista individuales.

Todo esto debe ser considerado normal y se reduce al choque de la realidad polifacética frente al mito de la unicidad de la verdad y, en ese sentido, son procesos que revelan lo que se pretende mantener oculto detrás de una cubierta de bellas palabras y serias declaraciones de principios.

Ahora bien, una cosa es compartir y defender cierta línea editorial -aunque se la disfrace- y otra muy distinta recibir dinero mediante contratos de empresas que, como en el caso de Repsol, se encuentran en el foco de una tormenta político-institucional para operar sobre la opinión pública en su favor.

Y esto es lo que sucede -según reveló Tiempo Argentino- con varios responsables de la línea editorial de los diarios Clarín y La Nación, sus familiares o habituales operadores políticos de frecuente presencia en los medios como es el caso de Alberto Fernández.

Una vez que la máscara ha caído y los verdaderos rostros han quedado al descubierto, pretender seguir utilizándola o es infantil o es cínico.

Ceferino Reato, Videla y la disposición final:

Como es sabido el periodista Ceferino Reato, editor jefe del diario Perfil entre 2005 y 2010, antes redactor de política de Clarín, ha publicado varios libros sobre un tema que parece apasionarle: los años previos a la dictadura cívico-militar conocida como proceso de reorganización nacional y particularmente las organizaciones guerrilleras. Uno de ellos trata sobre el asesinato de Rucci, presumiblemente cometido por Montoneros, "Operación Traviata" se llama el libro.
En 2010 publicó otro titulado "Primicia" sobre el debut del ejército montonero en el ataque al cuartel de Formosa. Antes, en el 2006, una biografía "no autorizada" sobre Lula ("La izquierda al diván", con prólogo de Pacho O´Donnell) y recientemente en el 2012, "Disposición Final" un libro que refleja el resultado de -según el autor- muchas horas de entrevistas con el dictador y genocida preso en Campo de Mayo. Este último libro ha dado lugar a amplias controversias, en particular por dos razones. Fue publicado de manera casi simultánea con la publicación en un medio español de una serie de entrevistas hechas por un periodista español y fundamentalmente porque muchos nos preguntamos como un asesino y genocida convicto y -ahora- confeso puede gozar de tantas libertades.

Estas controversias parece que han molestado a Reato, sobre todo lo dicho en el programa 6,7,8 y por el periodista Eduardo Anguita. En el diario Perfil del jueves 26 de abril publica una "respuesta" donde se dedica a atacar al programa y al periodista sin rebatir sus argumentos sino acusándolos de "Estar al salto por un bizcocho" (sic) *, o sea de ser serviles con el patrón, en este caso el gobierno nacional.

El periodista de cultura, Osvaldo Quiroga, lo entrevista para su programa "El refugio de la cultura" que se emite en el canal estatal, esta es la entrevista:
Como puede verse en el video Reato reivindica para sí la objetividad periodística y dice que lo entrevistó a Videla porque de él esperaba obtener "datos" valiosos del que fuera el responsable máximo del proceso militar. Las preguntas sin embargo no figuran y mucho menos las repreguntas, si es que las hubo, con lo cual la investigación, es decir el intento de encontrar la supuesta verdad escondida, se transforma en definitiva en un largo monólogo del dictador en el cual puede decir sin ser replicado lo que le venga en gana o le convenga a su estrategia criminal.Y, como él reconoce, un monólogo hecho en un contexto de deliberada amabilidad por parte del entrevistador.
Dice Reato que el no juzga, que deja eso para el lector. Apretado por Quiroga reconoce que Videla es un genocida pero afirma que su postura no es la de los "organismos de Derechos Humanos" que ni está de acuerdo con la teoría de los dos demonios, con la que estos no concuerdan, ni con la teoría opuesta que éstos sostendrían (eso deja entrever, aunque no lo afirma explícitamente) del demonio y los ángeles. Dice que ambas son un mito, son falsas y hechas a la medida de determinadas intencionalidades políticas. Por supuesto que él no admite frente a Quiroga tener alguna.

El estaría por el contrario por encima de estos mitos. Lo que esencialmente sostiene es que la mayoría de la población apoyaba el golpe de estado y que los militares tenía la suma del poder y carta blanca para hacer lo que que quisieran y, desde luego, lo hicieron. No cree que la dictadura pueda ser calificada de cívico-militar que ese es un mito nuevo que le es funcional al gobierno actual. Los militares según él llamaron a los civiles a colaborar con el proceso, eso es todo.

Por todo esto, porque estas cosas siguen pasando y estas pretendidas posiciones objetivas se siguen sosteniendo con la clara intención de desinformar, de confundir para, en el fondo, justificar a la dictadura y sus más execrables procedimientos, hay que celebrar doblemente que los representantes del pueblo reunidos en el recinto del Congreso de la Nación, por una vez y esperemos que esto marque una bisagra en su forma de acción política, han privilegiado el interés general de la sociedad y el suyo propio como representantes de esa voluntad colectiva, para votar positivamente y de forma prácticamente unánime la expropiación de las acciones de YPF en manos de Repsol. Justo es reconocer que este mismo Congreso de La Nación también votó la nulidad de las leyes del olvido y de la admistía, lo que posibilitó la reapertura de los juicios. Los tres poderes de la República se han expresado entonces con una claridad y definición que constituye un hito histórico a nivel continental y mundial sobre el Juicio y Castigo de los culpables del genocidio, militares y civiles, en lo que también constituye una toma de posición frente a los hechos de la historia reciente.

Esta es la mejor respuesta que se le puede dar a estas maniobras de bajo nivel y de pobre sustento que individuos como Reato y tantos otros, que se ven a sí mismos como defensores de los grandes valores del periodismo, practican a diario siguiendo intereses sectoriales y minoritarios que van en contra del interés general.
(*) el dicho correcto es "Estar al vuelo por un bizcocho"

bastadeodio                                                                   

sábado, 21 de abril de 2012

¿Reconstrucción o Reorganización?

Reconstrucción
Mario "Pacho" O´Donnell publica en el diario Página12 del sábado 21 de abril una nota titulada: "La participación civil en la dictadura". La nota comienza explicitando su objetivo:

"Llamar “dictadura militar” al ominoso Proceso de Reconstrucción Nacional es indultar sin razón al componente civil de aquellos años oscurísimos y sangrantes en que el terrorismo de Estado campeó en nuestra Patria." (la negrita es agregada)

En ella el historiador y actual titular del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, hace una adecuada fundamentación -aunque sin entrar en detalles- de la participación civil en la dictadura tradicionalmente calificada como "militar" a secas que se inició con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976.

Pacho sostiene que la participación civil, de la que da muchos ejemplos, mucho más que accesoria o marginal, es -afirma- central y "Los civiles fueron parte indispensable de la dictadura cívico-militar y en gran medida pueden ser considerados los autores intelectuales de la misma."

También Pacho destaca el rol central -aunque sin ahondar en objetivos y consecuencias- que jugó el empresario José Alfredo Martínez de Hoz, antes y después del 24 de marzo.

Termina su escrito con un párrafo que contiene un cierto reclamo genérico de culpa sobre la sociedad actual cuando dice:

"La sociedad argentina, por magnanimidad o porque mayoritariamente no se sintió exenta de culpa, permitió que la mayoría de los civiles cómplices o colaboracionistas se reciclaran en la democracia, sin exigirles la rendición de cuentas que, con justicia aunque con demoras e indultos, exigió y exige a los miembros de las Fuerzas Armadas. En cuanto a la justicia, es necesario encontrar las vías legales para evitar la prescripción de tanta complicidad. Y en cuanto a nosotros, siempre llamemos dictadura cívico-militar al Proceso de Reorganización Nacional." (la negrita es agregada)

Se me hace necesario hacer algunas observaciones sobre lo escrito por O´Donnell.

En primer lugar las descargas generalizadas de culpa no conducen a nada y además son totalmente injustas con aquellos que en las peores condiciones imaginables se negaron a aceptar el silencio y la complicidad y arriesgaron sus vidas y en muchas ocasiones las perdieron pero no cedieron en su reclamo de justicia frente al terrorismo de estado. Son muchos, no son pocos los y las valientes que tuvieron esta actitud sin la cual el proceso de reconstrucción de la memoria y de la justicia que desde hace unos años vivimos no existiría.
Madres y Abuelas luchadoras incansables
Es imposible olvidar que este Pacho que hoy escribe también formó parte de un gobierno, el de Menem, que tomó al olvido como bandera en aras de una supuesta reconciliación nacional. Hay ocasiones en las que es más honesto hacer un mea culpa antes de descargar culpas de este tipo sobre otros.

En segundo lugar Pacho se queda corto y no explicita que el golpe del 24 de marzo -con la excusa de la lucha contra la subversión- instaló un proceso de transformación profunda de la estructura económico-productiva del país y del Estado que merece ser calificado de destructivo.
Ese era el verdadero plan de la dictadura, la guerra antisubversiva fue la excusa frente a la opinión pública. El método elegido, la desaparición sistemática de personas, es aquél que ahora sirve para condenar a sus ejecutores, los militares y fuerzas de seguridad, pero es mucho menos útil para alcanzar a los ideólogos. Los ideólogos solo pueden ser juzgados por sus crímenes en la medida en que actuaron en forma directa en la desaparición de personas, por lo menos como instigadores, y en la medida en la que se apropiaron de manera ilegal de bienes de personas o instituciones.

Una tercera y última observación: Pacho llama al "proceso" iniciado el 24 de marzo de 1976 de dos maneras diferentes, al parecer sin advertirlo. Al comienzo de su nota le agrega al término "proceso" la palabra "reconstrucción" y al finalizar la misma nota usa el término "reorganización". Sin duda las dos palabras no son intercambiables, no significan lo mismo, incluso si se las analiza pueden bien ser lo opuesto y, en consecuencia, califican de muy distinta manera al "proceso".

"Reconstrucción" es una palabra de fuerte connotación política en la historia nacional y mundial y, en general, positiva. Ese término fue empleado, por ejemplo, por Héctor Cámpora, para calificar el objetivo central de su gobierno. Es también empleado por los Kirchner en relación al objetivo central de reconstruir al Estado y el "tejido social" combatiendo la pobreza, el desempleo y la desigualdad.

El término "Reorganización", en cambio es en su origen mucho menos político y más empresarial o administrativo, pero que al ser usado por la dictadura refuerza el papel de la parte civil. Me explico. No es que los militares no lo empleen, seguramente no solo lo hacen sino que le dan un sentido similar al empleado en administración pero aplicado a una estructura de tipo militar.
En el caso de la dictadura (de ésta y de sus inmediatas antecesoras) su empleo era fundamentalmente de carácter ideológico y cobraba su significado en el marco de la llamada "doctrina de la seguridad nacional" emanada desde Washington en el contexto de la guerra fría entre el "bloque occidental" y el "bloque comunista", la que, esencialmente concebía la existencia, dentro de cada país, de fronteras interiores invisibles pero realmente existentes entre los partidarios de uno y otro bloque. De allí la expresión "infiltración marxista". Reorganización es para los militares la eliminación, si es necesario física, de esa "quinta columna" y, por eso, sus víctimas principales se encuentran en el medio estudiantil, obrero y cultural donde se los podía identificar fácilmente por las ideas que expresaban.

Para los civiles golpistas, en cambio, la reorganización era percibida como un cambio en las reglas de juego económicas. Concretamente apuntaban a llevar al mínimo el papel de control y participación del Estado en la vida económica, modificar (reorganizar) radicalmente el tejido productivo nacional abriendo las importaciones de manera agresiva con la finalidad de apropiarse, con el aporte de capitales extranjeros, de empresas nacionales de importancia y procurar con ello la mayor concentración posible. Era, al fin y al cabo, visto todo el proceso de reorganización nacional como una oportunidad de negocios para pocos nacionales y sus aliados extranjeros.

Los objetivos de ambos sectores confluían sobre los dirigentes y activistas gremiales de allí que sea en este sector donde se encuentra el mayor número de personas desaparecidas.

Además, los métodos de los militares se utilizaron, en algunos casos, para apropiarse de manera directa de algunas empresas, practicando la detención ilegal y la tortura con sus legítimos dueños.

La Junta de la Destrucción
No cabe la menor duda sobre la circunstancia histórica respecto de cómo llamaban y concebían los golpistas al proceso que se inició ese 24 de marzo, simplemente hay que leer la primera proclama que se conoció como "comunicado número 1 de la junta de comandantes" y que dice en una de sus partes, bajo el siguiente título:

"Acta fijando el propósito y los objetivos básicos para el Proceso de Reorganización Nacional", entre los considerandos figuran:

1.- Propósito. Restituir los valores esenciales que sirven de fundamento a la conducción integral del Estado, enfatizando el sentido de moralidad, idoneidad y eficiencias, imprescindible para reconstruir el contenido y la imagen de la Nación, erradicar la subversión y promover el desarrollo económico de la vida nacional basado en el equilibrio y participación responsable de los distintos sectores a fin de asegurar la posterior instauración de una democracia, republicana, representativa y federal, adecuada a la realidad y exigencias de solución y progreso del Pueblo Argentino.

2.- Objetivos básicos (algunos).

2.1. - Concreción de una soberanía política basada en el accionar de instituciones constitucionales revitalizadas, que ubiquen permanentemente el interés nacional por encima de cualquier sectarismo, tendencia o personalismo.

2.2. - Vigencia de los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional y de la dignidad de ser argentino.

2.3. - Vigencia de la seguridad nacional, erradicando la subversión y las causas que favorecen su existencia.

2.7. - Relación armónica entre el Estado, el capital y el trabajo, con fortalecido desenvolvimiento de las estructuras empresariales y sindicales, ajustadas a sus fines específicos.

2.8. - Conformación de un sistema educativo acorde con las necesidades del país, que sirva efectivamente a los objetivos de la Nación y consolide los valores y aspiraciones culturales del ser argentino.

2.9. - Ubicación internacional en el mundo occidental y cristiano, manteniendo la capacidad de autodeterminación, y asegurando el fortalecimiento de la presencia argentina en el concierto de las naciones.

Más claro echale agua. De reconstrucción nada de nada, de destrucción todo.

bastadeodio                                                             

domingo, 18 de marzo de 2012

El Infierno

Confieso que me es muy difícil escribir sobre este tema. Lo es por la mezcla de sentimientos que me provoca.

El próximo sábado, 24 de marzo de 2012 se cumplen 36 años del golpe militar y se han programado numerosos actos y marchas por ese motivo.

También la conmemoración apela a nuestra memoria, a la memoria colectiva y al recuerdo de los miles que fueron masacrados y de la enorme cantidad de daño físico y moral que sufrieron las incontables víctimas de aquel horrendo proceso que se inició aquel 24 de marzo de 1976.

Pero la memoria no existe sin los sentimientos. Ellos son la sustancia de la memoria. La muerte de los sentimientos conlleva la pérdida de la memoria.

Nunca podremos, como sociedad, agradecer lo suficiente a las Madres de la Plaza de Mayo y a las Abuelas todo lo que han luchado por mantener vivos los sentimientos y con ellos la memoria colectiva para que nunca más se repitan hechos de esa naturaleza.

La lucha de las Madres y las Abuelas es un acto de amor, una acción reparadora. Hay que tener mucho odio para verlo de otra manera.
Por eso causa indignación que los responsables en Estocolmo de seleccionar a los galardonados con el Nóbel de la Paz lo hayan elegido a Barack Obama, en lugar de a ellas, para hacerse acreedor a ese premio.
Pero no sorprende, ya se lo habían dado con anterioridad a Henry Kissinger quien fuese el responsable directo del sangriento golpe militar encabezado por Pinochet que derrocó a Allende. El mismo Kissinger que muy poco tiempo después organizare la instalación y posterior coordinación de todas las sangrientas dictaduras en la región sudamericana incluida la nuestra, que recordaremos el próximo sábado.

Hay un capítulo de ese inmenso dolor que es imposible de olvidar porque sus consecuencias directas todavía viven entre nosotros. Y hay personas de carne y hueso que las padecen de manera indecible. Se refiere a los que eran niños en ese entonces.

Una de ellas, entre cientos, es la historia que nos relata María Ramírez, la del medio de tres hermanos, dos varoncitos y ella. Una historia muy, muy fuerte, aún a 35 años de ocurrida.
Sumergirse en ella es como descender al infierno. Así lo califica ella y así es.

El Pequeño Hogar Casa de Belén:

Todavía existe (o lo hacía, por lo menos, hasta mediados del 2011), es un Hogar de la Parroquia de Banfield que depende del Arzobispado de Lomas de Zamora.

Según reza su Facebook: "Muy cerquita aquí en Banfield, actualmente están viviendo 10 niños entre 4 y 10 años.
Este pequeño Hogar que aloja hasta 10 niños en situación de desamparo, pertenece a la Parroquia Sagrada Familia de Banfield. Todo aquello con lo que quieras colaborar, nos haces saber y lo pasamos a retirar. Desde ya muchas gracias."

Pequeño Hogar Casa de Belén
Pueyrredon 1647- (CP) - Banfield - Pcia. Buenos Aires
Tel.: 4242-1374 - Horario: durante el día
Hogar de chicos derivados de los juzgados de niños de Lomas de Zamora.
Atendidos por "padres sustitutos" (una familia residente con hijos).
Pertenece a la Parroquia Sagrada Familia de Nazaret - Banfield
Fuente: la Institución - marzo 2002

Durante la dictadura la jueza de menores de Lomas de Zamora, ya fallecida, Marta Pons, solía derivar allí los menores hijos de los militantes secuestrados o muertos en los operativos militares realizados en las vivienda de la zona.
La casa era regenteada por Manuel, militar él, y Dominga. Pero prefiero dejar paso al testimonio de María.

“Nos despertaban con agua fría a la mañana...nos daban de tomar el mate cocido y un pan con azúcar y manteca y después íbamos a la escuela, pero yo me dormía por lo que había vivido a la noche. A la hora de comer, como el ambiente en la casa era muy tenso porque el viejo Manuel aparecía y siempre tiraba cucharas y se enojaba con algo, yo no comía. No me gustaba la comida y a veces me ponía muy mal y me castigaban. Me hacían ir a comer con los perros. Me sacaban al patio, y ahí comía en el plato de los perros. Era un asco, pero hasta los perros son más humanos que la gente, así que no era tanto el asco que yo sentía en esos momentos.”

“En la madrugada del 14 de marzo de 1977 fue el último abrazo de mi madre cuando estábamos rodeados de militares y las balas entraban por todas partes. Era terrorífico el operativo, las balas no terminaban de tirarnos. Yo tenía 4 años; Carlos, 5 y Mariano, 2. ¿Por qué pasó todo esto? ¿Por qué tuvimos que salir por la ventana de atrás? ¿Por qué vos no? Antes de saltar afuera, nos abrazaste fuerte y largo. No era un abrazo común: era un abrazo de ¡despedida! Me recuerdo de tus últimas palabras: ‘María te quiero’, e igual a mis dos hermanos. Y también la promesa que te hicimos de cuidarnos uno al otro”.

“Caímos en las manos de la jueza Pons, que conscientemente nos hizo desaparecer poniéndonos como NN. Cuando llegamos a la Casa Belén nos bautizaron de nuevo y nos cambiaron el apellido a Maciel. Recibimos el apellido del militar del hogar. Los nuevos padres nos exigían decirles: ‘mamá’ y ‘papá’. Era algo imposible. Pero cuando yo no aguantaba más los golpes, me entregué a llamarlos así: ‘mamá’ y ‘papá’ a Manuel y Dominga”. Les pusieron padrinos militares. “Mi nuevo padrino me llevaba a su trabajo que eran centros clandestinos donde las paredes tenían más sangre que pintura. En una ocasión no me dejaron entrar porque adentro había gente ‘trabajando’. Podía escuchar la música muy fuerte, las ventanas estaban cerradas. Pero mientras esperaba a mi padrino podía diferenciar que en el fondo de la música había gritos de personas. Gritos de dolor. Ese hogar era un infierno, era una cárcel para niños. Ahí estuvimos casi ¡siete años! Eramos ocho NN. ¡Yo me sentía enterrada viva! Porque el trato era inhumano, había falta de cariño y vida.”

"Era un pequeño hogar, chiquito, de once personas. Ahí vivía una familia, Manuel y Dominga con sus tres hijos. Hacia afuera estaba todo bien: cuando nos sacaban a la calle siempre nos peinaban; yo me sentía una muñeca, me vestían muy bien. Después, al regresar, te sacaban todo, y era empezar a limpiar, te pegan y te hacen comer con los perros. Te humillaban tanto que uno no sabía por qué hacían todo eso. ¿De dónde venía ese odio? Hasta que entendés que es por tus padres, para que no salgas como ellos. Esa era la razón."

"Yo tenía una imagen apenas dibujada de mi viejo, porque lo había visitado alguna vez cuando era muy chica en la cárcel. Pero de mi madre no podía decir nada. Ellos me decían: “Tu mamá es una prostituta y hace esto y aquello”. O: “ella no te quiere, te abandonó”. Y yo sabía que todo era mentira. Tenía muchos recuerdos de ella positivos y entendí que me estaban engañando y no quería creer lo que me decían. Ese, al final, fue mi secreto: me dije que nunca iba a decirles que tenía a ella en la memoria. No hablaba, evitaba responderles y si me preguntaban si me acordaba algo de mi madre, les decía que nada. Yo entendí que eso era lo que querían de mí. Y así fue, pero a ella la tenía como a mi ángel: a veces en la soledad, uno puede hablar con alguien y yo pensaba que con ella, de esa manera, podía compartir mucho, porque también estaba prohibido hablar entre nosotros. Había que vivir en silencio. Nadie te pregunta cómo estabas, solamente eran órdenes."

"Siempre que tenían cosas ricas para comer, las cosas dulces, se las comían ellos. Nos daban lo que sobraba. Realmente, desde afuera se veía todo perfecto, pero adentro era un infierno total. Era muy clara la idea que tenían de cómo romper con el interior de cada persona, porque nosotros éramos basura para ellos: a mí me pegaban para que les dijera mamá y papá y al comienzo no quería porque la señora esa era una bruja. Yo tenía cuatro años. Mi mamá era algo hermoso, cariñosa y ésta era totalmente distinta."

"Manuel era un milico. Trabajaba de noche y tenía su ropa militar. La casa era una base operativa durante la noche y de día venían siempre los militares, tenían reuniones en el comedor. Las noches eran momentos terroríficos. Hoy mismo todavía me cuesta dormir por todo eso. Ellos tenían sus reuniones y después pasaban por el dormitorio de las niñas: yo no podía dormir por los abusos sexuales y por el miedo de que nos separen a los tres."

"También el hijo de Manuel tocó a todos los chicos, a mis hermanos y a mí. Toda la parte de sexualidad ahí adentro fue un desastre. También venían los compañeros de Manuel y abusaban. Y Dominga se hacía la tonta, la que no sabía nada, pero después venía y me pegaba porque decía que yo era una puta. Cuando se iban me dejaban una moneda. Y yo decía: “¿Y yo qué voy a hacer con esta moneda? Si me la encuentran, me matan” y tuve que enterrar esa plata para que no la vieran. Esa fue la peor parte. Me obligaban a hacer cosas para que ellos se puedan reír y eso todavía lo estamos sufriendo."

"Volví (a ver el Hogar) hace diez años y lo primero que miré fue la puerta: era la misma. Y lloré. Me dije: “Salí del infierno de esa casa y la puerta era la referencia: he salido de ahí”. Después me fui al gimnasio al que iba siempre, que era parte de un descanso que me hacía como una forma de meditación para aguantar los golpes. Hace un tiempo me dan ganas de volver acá, volver a Quilmes, estudiar arte, español y agarrar esas posibilidades que nunca he tenido acá porque yo no pude estudiar. Me fui analfabeta a los once años. No sabía ni escribir ni leer, era un desastre, porque dormía en la escuela, como no dormía de noche porque me venían a molestar. Me costaba la concentración y, bueno, me dormía de día. No aprendí mucho, solamente lo poco que podía memorizar, pero después fue un quilombo poner el sueco arriba de todo eso, mi padre no sabía que yo no sabía: era una selva."

"Mi tía nos encontró, un grupo de psicólogos empezaron a ir a tratarnos. Ellos estaban preparándonos para el reencuentro con mi padre. Ya eran los tiempos de la democracia. Me acuerdo de la sensación que sentía cuando nos venían a buscar, para mí era una felicidad salir a comer un helado, ir a comer una pizza, ir a jugar o poder ir al parque. Una vez que estaba tan contenta me olvidé de saludar antes de irme, y cuando volví estaban Dominga y Manuel y al entrar me vino la paliza. “¿Por qué no saludás? ¿Ya estás cambiando?”, me decían. Y así empezó. Teníamos un permiso que solicitaban esos psicólogos. Rubén, que era uno de ellos, nos llevaba afuera, al Planetario. Yo nunca había estado ahí. Siempre había estado a no más de dos o tres cuadras. Era mucho ya ir a un parque. Ya te mareaba. Había alguien que te miraba y te preguntaba cómo estabas. Era muy fuerte para mí, “alguien me ve”, decía."

"Ellos estaban preparando el encuentro con mi padre. Cuando lo vimos en el aeropuerto no fue un ¡¡hooooooooola papá!! ni mucho menos: él se quedó muy en shock. Y nosotros, lo mismo: decíamos, “¡qué te vamos a extrañar!”. Fue duro el cambio, a pesar de todo. A mi padre no lo quería. Sentía desconfianza, creía que no era mi padre. Mucho tiempo estuve así, casi quince años. Ahora estamos mejor, se puede entender pero, por Dios, yo decía: “Tanto que me hiciste sufrir, todo esto es tu culpa. Es tu culpa todo lo que he perdido. ¿Tengo que estar agradecida? ¿Estar en otro país? ¿Si acá me siento como un marciano?”.

"No tenía ninguna conexión con ese país y me he sentido así, bastante marciana, durante mucho tiempo. Cuando todavía era chiquita creía que era fea. Me rompían la cara; me decían, “negra”, de todo. Todo el tiempo hubo problemas hasta que a los 17 años me cansé, hice un cambio buscando mi propia vida. Poco a poco algo fue pasando. Yo corro maratón de 42 kilómetros y para mí es una expresión de libertad; es una filosofía, son cuatro horas de no pensar en nada, sólo de mantener el equilibrio. Un poco creo que puedo aplicar eso en la vida, como la parte de tener una visión más o menos justa y de trabajar hacia ese proceso. Eso es lo que quiero hacer también pensando en Argentina."

"Cuando vine anteriormente siempre me he enfermado. Por las secuelas que me vienen, todo lo que he vivido se repite de nuevo. Es como un disco, y yo sólo pienso que es lo que llaman postraumatismo: me quedo traumatizada de nuevo, entonces, no como, no hablo y me enfermo. Y entonces tomo distancia, pero ahora con la psicóloga estoy pasando un momento que es un milagro, porque me di cuenta de que puedo trabajar estando acá: no necesito viajar allá, puedo cambiar y tomar distancia y esa es la nueva tarjeta que en este momento triunfa. También me doy cuenta de que puedo expresarme en español, estar en el presente y no por hablar en español estar en el pasado. La vuelta a la casa también fue una medicina bastante fuerte. La he vivido, tengo los vecinos, he abierto algo social, y esa fue la primera vez que hablé. Y “el Barba” y otros se sorprendieron porque nunca me escucharon hablar. Y ahí me decidí y hablé porque, como varias veces me pusieron un arma y me dijeron: “Si hablás alguna vez, click: te vamos a matar”. Me ponían el arma en la cabeza para demostrarme que era verdad, pero ya atravesé un poco ese miedo."

"Ahí empezó la vida, cuando terminé la carrera de enfermería me compré este anillo, en 2003. Estas cosas tienen algo que es que uno sufre y se enferma y todo esto joroba mucho la mente y la parte de un suicidio se ve venir. Por eso tengo el anillo: porque los demonios son muy fuertes a veces." (Fuente: Página12, 18 de marzo de 2012).

La causa Judicial:

La causa judicial que se sigue por el caso de los hermanos Ramírez no ha avanzado. Recientemente fue derivada del Juez Rafecas a la justicia federal de Lomas. En el expediente se discute de si la causa ha prescripto o por el contrario corresponde a un caso de lesa humanidad y por lo tanto la prescripción no es aplicable.
Increíblemente para algunos funcionarios judiciales tiene peso el hecho de que los autores de los delitos no hayan sido funcionarios públicos (los dueños del Hogar Belén no lo eran). O que el hecho haya sido “aislado” o, por el contrario,  “sistemático”, cuando todos los hechos prueban judicialmente que aún con sus peculiaridades el caso de los hermanos Ramírez se enmarca en un plan sistemático de robo de menores, supresión de la identidad y entrega ilegal de los mismos, en el cual participaron el Estado encarnado en la Junta Militar, la Justicia y organizaciones civiles como la Iglesia Católica e incluso particulares.

La Justicia Federal de Lomas y el fiscal federal Alberto Gentile venían investigando los expedientes del juzgado de Pons, allanaron el Hogar Belén y acumularon ahora la causa de María y sus hermanos, que impulsa como querellante el abogado Luis Valenga. Esa es la línea que también entiende más pertinente la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de causas por violaciones a los derechos humanos durante el terrorismo de Estado de la Procuración:
“Fue muy conveniente que la causa por los delitos sufridos por María Ramírez y sus hermanos se acumulara al expediente de Lomas de Zamora en el que se investigan todos los delitos de apropiación que se habrían cometido con la intervención del Juzgado de Menores Nº 1 de Lomas de Zamora, entonces a cargo de la ya fallecida jueza Pons. Parte importante de esa causa se ciñe a los delitos cometidos en torno del Hogar Casa de Belén. Una investigación que alcance todos los aspectos del contexto ilegal en que ocurrieron los crímenes sufridos por los Ramírez facilitará su prueba y su consideración como crímenes contra la humanidad”.

Más información relevante sobre el tema de la apropiación y demás delitos vinculados a menores durante la dictadura cívico-militar se puede encontrar en:

"La apropiación de menores: entre hechos excepcionales y normalidades admitidas", (Investigación) Recursos Educativos, Educar.

"Héctor Magnetto y su hija adoptada de modo irregular", por Eduardo Anguita, Miradas al Sur.

Libro Informe Conadep "Nunca Más", Capítulo II: Víctimas, Parte A: Niños desaparecidos y embarazadas.

"La jueza entregadora", Por Irina Hauser, Página12, julio 2011

"Robo de bebés: dan detalles de cómo la Justicia era cómplice de la dictadura", Diario La Capital, Rosario, 01-02-2012

"Delia Pons: Una jueza cómplice de la dictadura que murió impune (como tantos otros)", Por Alejandra Dandan, Blog robomenores, 31-01-2012

Quiero insistir en un hecho. El Hogar Casa de Belén dependía de la Parroquia y de su superior eclesiástico el Arzobispado. Que se sepa en ningún momento estos responsables institucionales de cómo eran tratados los niños en ese hogar se preocuparon en verificar las condiciones en las que realmente estaban.

Las complicidades con los crímenes cometidos por la dictadura y las responsabilidades sobre sus secuelas se extienden sin duda a ellos.
Resulta por lo menos cínico e hipócrita que las autoridades de la Iglesia Católica hagan silencio y no tomen medidas para deslindar responsabilidades internas, más allá de las decisiones judiciales.
Pero qué se puede esperar de una institución que protege a pedófilos condenados y les mantiene el carácter sacerdotal con la banal excusa de que "la sentencia no está firme".


bastadeodio