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martes, 2 de diciembre de 2014

¿Quién amenaza a quién?

El oso ruso devorando Ucrania
Esta es la ilustración de Fernando Vicente para la nota de opinión "Ucrania: La pasión europea" escrita por Mario Vargas Llosa para el diario El País en la que éste crea un relato poco verosímil acerca de un pueblo víctima y un estado totalitario victimario con un dramatismo digno de un cuento de ficción.

El escritor oculta celosamente -entre muchas otras cosas-  lo que cualquier europeo medianamente informado sabe: que la mafia corrupta que desplazó al anterior gobernante electo Yanukóvich -luego de las llamadas revueltas democráticas del Maidán (*), apoyadas y financiadas por los EEUU- lo que quiere por sobre todas las cosas es dinero, dinero que obviamente deberán poner ellos, los gobiernos europeos, cosa que no les gusta para nada especialmente porque dinero es lo que no les sobra.
El estilo de la ilustración se corresponde con el empleado en la peor propaganda occidental de la guerra fría, salvo el pequeño detalle de que la estrella en el gorro del oso no es la roja de la URSS sino que tiene los colores de la bandera actual de la Federación Rusa.
Este estilo que intenta reinstalar a Rusia como el eje del mal (Reagan), como el país imperialista y el agresor, es común en toda la prensa occidental dominante.

Vargas Llosa dice en la nota, que le dijo Poroshenko, el actual presidente: “Los zares, Lenin, Stalin, trataron de desaparecernos. Ahora todos ellos están muertos y Ucrania sigue viva. ¿Qué debemos hacer, pese a la desigualdad de fuerzas con Rusia? Luchar, no hay alternativa”.

El sesgo no deja de ser llamativo, el presidente usurpador no menciona -ni Vargas Llosa lo lleva a recordar- a las hordas nazis de Hitler que la ocuparon encontrando considerable apoyo interno, pero, a la vez, heroica resistencia y que terminaron arrasándola en su postrera retirada apresurada hacia Alemania escapando de la demoledora contraofensiva del Ejército Rojo. La omisión no deja de ser una pista importante acerca de cómo ve él la historia reciente de su país y, en consecuencia, cómo podría interpretar la actual situación.

La existencia en Ucrania de variados grupos nacionalistas de derecha, algunos de ellos de ideología nazi, es en parte consecuencia histórica del hecho de ser considerado el país una frontera entre Europa y Asia. De hecho el nombre Ucrania significaba originalmente eso: frontera. A lo largo de su historia casi siempre fue un territorio en disputa por parte de las potencias circunstanciales que la rodeaban y cambió muchas veces de dominador.

Durante la segunda guerra mundial milicias nacionalistas ucranianas se unieron formalmente a las tropas de las SS combatiendo a su lado en diversos puntos de la geografía europea de la guerra. (**)

En las recientes manifestaciones del Maidán, inicialmente pacíficas, previas a la destitución de Yanukóvich, grupos entrenados de estas mismas organizaciones o sus herederas, oficiaron de fuerzas de choque para enfrentar a las fuerzas policiales y en esos enfrentamientos cometieron actos de violación de los DDHH que están documentados pero que no han sido denunciados por las autoridades ucranianas ni por las europeas. Existen también serios indicios del apoyo que parte de estos grupos extremistas recibieron de miembros del gobierno y del parlamento norteamericano. 
Milicias de derecha ucranianas en el euro-Maidán
Está claro entonces que reducir el conflicto de Ucrania a una lucha por la democracia y la libertad de un pueblo es simplificar demasiado. Es más justo decir que se trata de un (viejo) conflicto que busca involucrar a toda Europa en una potencial guerra local en contra de otro país europeo -Rusia- con el solo objetivo de debilitarlo y, si es posible, detener su resurgimiento económico, social y cultural. Europa, en general, y en particular Alemania, no están interesadas en involucrarse directamente en este llamado.
Hasta el actual presidente lo sabe: “Nadie va a ir a la guerra por Ucrania, lo sabemos de sobra. Ojalá que, por lo menos, nos den armas para defendernos”.

Armas quizás les den (vendan), quizás también -si es que ya no están- acudan en su "ayuda" asesores y empresas privadas de mercenarios, made in USA o Israel, especialmente entrenados en guerras sucias. Lo que es seguro es que si triunfan los señores de la guerra, el pueblo ucraniano, ese que no está de acuerdo con los extremismos pero los tolera con la vana ilusión de que, por fin, pueda encontrar la paz y la prosperidad, será el que ponga la mayor cuota de sangre y sufrimiento.

Conclusiones:
1) Es necesario tener en cuenta que el conflicto de Ucrania forma parte de un conflicto mayor. Desde la disolución de la URSS y el breve "fin de la guerra fría", EEUU, sus satélites europeos y su brazo armado que es la OTAN están cercando militarmente a la Federación Rusa, llevando sus tropas y armas de exterminio masivo a su misma frontera, utilizando su poder mediático para convencer al mundo que es justo y necesario luchar contra el nuevo enemigo, el supuesto imperio autoritario y corrupto ruso.
El cerco, usando a Ucrania como excusa, es ahora también económico y comercial. Pretenden que la Federación Rusa colapse como lo hizo la URSS. El mundo unipolar que construyeron como vencedores de la guerra fría y del que se nombraron sus custodios armados no admite competidores exitosos.

2) Si bien Ucrania es usada como excusa contra Rusia, existe en este país un sentimiento anti ruso y pro occidental muy considerable (probablemente del orden del 40% de la población) y, además, están presentes importantes grupos de acción política violenta, de tendencia nacionalista e incluso neo nazi. A las marcadas diferencias políticas existentes entre el este y el oeste se suman diferencias culturales y económicas. En el este el poder adquisitivo de la población es notoriamente más alto y, además, la mayoría es ruso hablante.
La posibilidad de secesión territorial en el este ucraniano existe y sus consecuencias son potencialmente muy graves. La amenaza de un nuevo conflicto de los Balcanes pero esta vez en el centro de Europa es muy real. La situación de Crimea -aunque es cualitativamente diferente a los territorios del este- puede repetirse si no se da una respuesta adecuada a las demandas de autonomía y mucho peor si se intenta una represión generalizada por parte del gobierno de Kiev.

3) En muchos puntos de Europa las fuerzas de la OTAN y del ejército ruso están tan cerca que se "miran las caras". Hay puntos más calientes que otros. Uno de ellos es el este de Ucrania, pero hay otro al que se le presta relativamente menor atención por parte de la prensa y es la región del mar Báltico, en el norte europeo. Allí los despliegues de fuerza y las maniobras de la OTAN y de las fuerzas armadas rusas son muy frecuentes. Esa cercanía peligrosa de las fuerzas no se debe a una expansión de Rusia sino por el contrario a la expansión de la OTAN hacia territorios que antes estaban bajo la influencia de la URSS. En política existe algo similar al "horror al vacío" que existe en la física. Pero en política las reacciones a esos movimientos pueden ser letales para ambos cuerpos enfrentados y los que los rodean.

Notas:
(*) La reciente historia política de Ucrania es sumamente compleja e imposible de resumir aquí. En 2010 es electo en elecciones presidenciales limpias Viktor Yanukóvich, legitimidad que es ratificada en 2012 en las legislativas (ver mapa). Yanukóvich se oponía al ingreso de Ucrania en la UE y prefería continuar con la relación comercial preferencial con Rusia. La población ucraniana estaba dividida al respecto, pero en Kiev, su capital, se oponía mayoritariamente a esta política y comenzó a manifestarse pacíficamente reclamando su modificación, estas manifestaciones hacían centro en la Plaza de la Independencia (Maidán). Lamentablemente la intervención de grupos de extrema derecha convirtieron a la protesta pacífica en un enfrentamiento que dejó decenas de muertos y concluyó con la destitución del presidente en febrero de 2014. Un nuevo llamado a elecciones consagró al actual presidente, el magnate ucraniano de las golosinas, Petro Poroshenko favorable a la integración en la UE (y tal vez a la OTAN) y enfrentado a Rusia.

(**) A mitad de 1943, el ejército internacional de las Waffen-SS que el Reichsführer Heinrich Himmler llevaba gestando desde hacía años, autorizó incluir ucranianos entre sus filas para luchar contra los comunistas. Así nació la 14ª División SS Ucraniana “Galizien” con 29.124 voluntarios de un total de 82.000 solicitudes que se contabilizaron en Galitzia (región ucraniana que limita con Polonia). Muchos de los nuevos soldados ucranianos lucharon contra los partisanos polacos en Lublin y Chom en Polonia, así como contra los maquis en Francia o la resistencia holandesa en los Países Bajos. El reconocer a las milicias ucranianas como parte integrante de las Waffen-SS fue un gran paso por parte de los alemanes, que se dio pese a la oposición inicial de Hitler.

Apéndices: 1) Infografía


 (El mapa y la progresión en el tiempo de la OTAN, estableciendo un cerco a Rusia, hablan por sí solos)
Resultados de las elecciones parlamentarias 2012 con la ratificación del triunfo de Yanukóvich (color azul)
2) Testimonios y crónicas desde Ucrania:
Diario Público.es  a) Mapas y Gráficos
                            b) Lista de artículos

bastadeodio                                                                     

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