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martes, 16 de octubre de 2012

De turba, nada

Finalmente Hillary Clinton terminó por reconocer lo que era evidente. El ataque al consulado de Estados Unidos en Bengasi (Libia) en el cual murieron el embajador Chris Stevens y tres agentes de la CIA, fue planeado y ejecutado por milicianos probablemente pertenecientes a o vinculados con la organización Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI).

El asunto era inocultable desde que se comprobó que al momento del ataque no había ninguna manifestación callejera en el lugar de los hechos.

Hay que recordar que la explicación oficial dada por la misma señora Clinton atribuía el ataque a una turba enardecida por la película "La Inocencia del Islam".
Esa explicación era muy difícil de aceptar dada la información disponible. Y los primeros que salieron a atacar a Obama y al vicepresidente Joe Biden fueron, por supuesto, los republicanos.

Seguramente Clinton se vio obligada a asumir la responsabilidad para descargarla de las espaldas de Obama en momentos en que las encuestas comienzan a indicar una ventaja para el candidato republicano Mitt Romney y se está a horas del segundo debate televisivo entre ambos. Clinton fue en este sentido muy explícita con respecto a sus motivaciones, al decir: "Quiero evitar que esto se convierta en una especie de emboscada política".

bastadeodio                                                                      

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El lado oscuro del asalto al Consulado de los EEUU en Bengasi

Lo que inicialmente fue presentado como un ataque espontáneo e incontrolado de una turba enfurecida por la pésima  e inesperada (?) película "La inocencia del Islam", en la que se insulta al profeta Mahoma y que terminó con la vida del embajador de EEUU en Libia, Christopher Stevens y de tres militares de élite estadounidenses, permite develar una pequeña parte de la trama compleja de la intervención estadounidense en Libia.

Por un lado, varios expertos militares revelaron a la prensa internacional la evidencia de que el ataque -en el cual se emplearon lanza granadas y morteros- había sido cuidadosamente planeado y ejecutado por milicianos bien entrenados (entre unos cincuenta y doscientos hombres según algunas fuentes). De modo que ni fue espontáneo ni tampoco fue una acción para "celebrar" el 11-S, que son las dos hipótesis que se barajaron.

Por otro lado, resulta también claro que el consulado y el propio embajador formaban parte integral del sistema de inteligencia de la CIA en Libia, cumpliendo el rol de centro de comando de un grupo numeroso de agentes que estaba encargado del control de los arsenales de armas en poder del régimen de Gadafi y, a la vez, realizaban tareas de inteligencia sobre los grupos islámicos que colaboraron -directa o indirectamente- con la intervención de los EEUU y la OTAN. Se sabe que numerosas armas de ese arsenal terminaron en manos de milicias islamitas radicales.

Finalmente, confirma que todo el este de Libia y en particular la ciudad de Bengasi -que fuera el origen de la insurrección contra Gadafi- es un auténtico hervidero de milicias de todo tipo, "legales" porque están controladas por el gobierno títere libio e ilegales (incluidas las pro Gadafi), hasta ahora toleradas con dificultad, pero indudablemente en inevitable curso de colisión entre sí.

El ataque al consulado -que además gatilló ataques similares a propiedades e intereses de los EEUU en varios países árabes- se inscribe en ese complejo marco que al fin y al cabo es el resultado directo de la intervención norteamericana en Libia y de la desestabilización consecuente de una amplia zona del Magreb africano.

El viceprimer ministro libio, Mustafa Abushagur, aparentemente preocupado por la manifiesta debilidad en el ejercicio de la soberanía territorial por parte del gobierno libio, declaró la semana pasada a The Wall Street Journal que había comprendido la magnitud de las operaciones de la CIA en Bengasi debido al notable número de estadounidenses que se presentaron en el aeropuerto para ser evacuados (por supuesto que es difícil creer en su inocencia y desconocimiento).

Lo que está claro es que de alguna forma los EEUU -que hasta utilizaron a milicias vinculadas a Al Qaeda para su propósito de eliminar a Gadafi- ahora procuran que éstas no escapen a su control, tarea que no les está resultando nada fácil como lo prueba la importancia que han cobrado en varios países del norte de Africa grupos como Ansar el Din y la propia Al Qaeda del Magreb Islámico y el tráfico de milicianos, armas y recursos en toda un área geográfica con fronteras tradicionalmente muy permeables y un gran número de conflictos activos y latentes.

La situación se vuelve especialmente compleja para los EEUU porque sobreimpuesto al panorama descrito se reproduce también de forma muchas veces violenta un conflicto tradicional entre dos formas diferentes de entender el Islam, la Sufí y la Salafista, esta última más radical en el sentido religioso y apoyada por Arabia Saudita, el gran aliado estratégico de los EEUU en el mundo árabe.

Por supuesto que -por lo menos oficialmente- los EEUU se presentan como las víctimas inocentes del ataque de turbas enardecidas. En el acto de homenaje a los cuatro estadounidenses muertos en Bengasi, estuvieron presentes el premio Nobel de la Paz, Barack Obama y su Secretaria de Estado. Hillary Clinton. Esta última dijo, refiriéndose a los libios:

"No cambiaron la tiranía de un dictador por la tiranía de la turba" y fue aún más explícita con respecto a que nada ha cambiado por estas bajas sufridas: "EEUU debe liderar el mundo, se lo debemos a los que han perdido la vida por ello. Estoy tremendamente orgullosa por el trabajo realizado".
Hillary se refería naturalmente al autoasignado papel pacificador y democratizador que su país cumple en la región. Algo así como la luz del mundo civilizado que generosa y desinteresadamente despeja la oscuridad de la ignorancia.

bastadeodio                                                                   

sábado, 22 de octubre de 2011

HIPOCRESIA

Estado en el que quedó Sirte ciudad natal de Gaddafi y lugar en el que encontró la muerte
Todos aquellos -respetables organismos internacionales y gobiernos occidentales y árabes- que participaron, avalaron o hicieron la vista gorda respecto de la cacería despiadada desatada sobre Muammar al Gaddafi ahora reclaman cínicamente que se investiguen las circunstancias de su muerte, cuando para todo el mundo están más que claras a partir de la información disponible y de los videos que se repitieron machaconamente por todos los medios visuales e internet, alcanzando con ello el dudoso honor de ser seguramente la secuencia de video más horrorosa y más vista del año.

A nadie medianamente informado por los mismos medios del poder, se le escapaba que desde el comienzo mismo de la intervención occidental los ataques de la OTAN estaban dirigidos al asesinato del líder libio. El mismo presidente del Consejo Rebelde, Mustafá Abdeljalil, lo dijo en una oportunidad:

"Gaddafi es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, es el que está alentando a todo el mundo a luchar. Por eso pensamos que está justificado que sea un objetivo legítimo".

A Gaddafi se le cerraron todas las posibilidades de hallar una solución negociada al conflicto y le dejaron en claro con despiadados ataques combinados aéreos y terrestres sobre cada uno de los sitios en los que se encontraba que el objetivo era eliminarlo. En estos ataques fueron muertos familiares incluidos tres de sus nietos. El valor personal, la decisión y la pericia militar del coronel y de sus seguidores más fieles les impidieron a sus enemigos lograr el objetivo antes.

Finalmente los inagotables recursos, la supertecnología en manos de la OTAN y el desgaste de las fuerzas leales lo logró. Los medios electrónicos de espionaje de la OTAN lo detectaron cuando trataba de huir con una reducida comitiva de vehículos civiles. Los aviones hicieron la tarea pesada reduciendo a escombros a los vehículos. A pesar de eso, el trabajo sucio final e imprevisto recayó en manos de los llamados rebeldes.

Aparentemente todo terminó y las potencias pueden regresar a Libia para retomar sus gigantescos negocios. Se planea duplicar la producción de petróleo libio, uno de los de mejor calidad del mundo y llevarla a casi 4.000.000 de barriles diarios, una simple multiplicación por los 85 dólares que se cotiza el barril da una idea de la magnitud del negocio.
Además están el negocio de la reconstrucción civil y las enormes sumas de dinero libio acumuladas durante el gobierno de Gaddafi y depositadas en bancos europeos y estadounidenses. Se dice que la causa real del conflicto fue su intención de retirar esos fondos y depositarlos en bancos chinos con gravísimas consecuencias para las finanzas internacionales. Confirma estas sospechas el trascendido de que los bancos europeos no quieren que las autoridades transitorias libias retiren ese dinero para financiar la reconstrucción de su país.
Evidentemente la codicia y la impunidad de la que gozan no reconocen límites.

Es de esperar finalmente que las autoridades "victoriosas" cumplan con el mandato ético y religioso y le entreguen el cuerpo del líder muerto a sus familiares para que pueda ser inhumado siguiendo los preceptos del Islam. Que no suceda lo mismo que con el cuerpo de Bin Laden. O lo que mucho antes sucedió con el cuerpo del Comandante "Che" Guevara. El odio y la conveniencia política no los debe perseguir después de muertos. Los EEUU y no por casualidad, están detrás de todas esas ejecuciones sumarias.

bastadeodio                                                        

jueves, 31 de marzo de 2011

La oposición a Gadafi al borde del desastre militar

A pesar de la cobertura aérea de la coalición imperialista, las fuerzas opositoras al régimen de Gadafi están perdiendo terreno en todos los frentes y retirándose hacia Benghazi. La retirada se parece más a un colapso que a una operación militar por la baja moral de las tropas rebeldes y los conflictos en el liderazgo. Por la evidencia del combate crece día a día el convencimiento entre los aliados de que el "ejercito" rebelde ni siquiera es capaz de sostener una retirada ordenada hacia posiciones defensivas.
Por el contrario y a pesar de soportar el ataque continuado, día y noche, de las fuerzas aéreas tecnológicamente más avanzadas del mundo, las fuerzas del coronel Gadafi mantienen el orden y las capacidades defensiva y ofensiva recuperando terreno en la región oriental del país y alejando el peligro sobre Sirte ciudad natal del mismo Gadafi y que estuvo bajo ataque aéreo y asedio los últimos días.
Según informa la agencia AP: "Las incursiones aliadas han neutralizado la fuerza aérea de Gadafi y castigado su ejército, pero sus fuerzas están mucho mejor organizadas, armadas y entrenadas que la oposición. Los rebeldes carecen de pocas armas de mayor poder que los lanzagranadas y ametralladoras y no pueden enfrentar los tanques y artillería de largo alcance del régimen.
La disparidad era evidente en el retroceso sufrido por los rebeldes que se acercaban a la estratégica ciudad de Sirte, la población natal de Gadafi y uno de sus bastiones. La artillería obligó a los rebeldes a retirarse de Bin Jawwad el martes y el puerto petrolero de Ras Lanouf el miércoles. Las fuerzas de Gadafi atacaban el puerto petrolero de Brega, más hacia el este. La retirada parecía una fuga desenfrenada: camionetas cargadas de colchones y cajas iban al este a 160 kilómetros por hora."
Entretanto y confirmando las sospechas que señalábamos en bastadeodio ya hace unos días, en Washington se discute cómo rearmar a la resistencia Libia y, lo que es más grave, dotarla de comando y apoyo terrestre. Se conoció hace pocas horas la existencia de una o más directivas secretas de Obama para "emplear tropas de EEUU en operaciones de apoyo a los rebeldes" . Según el New York Times y la cadena ABC, existe una directiva secreta que autoriza a la CIA a realizar operaciones especiales en territorio libio. Estos grupos especiales ya se encontrarían sobre territorio libio. Estas directivas secretas son violatorias del acuerdo ONU que autorizó la intervención "aliada".
Estados Unidos, como es usual, se empantana cada vez más en un conflicto de incierto desenlace y por un camino crecientemente ilegitimo.
El presidente de China fue muy claro al afirmar que “La historia ha probado repetidamente que el uso de la fuerza no es una respuesta a los problemas, sino que sólo los hará más complicados”.

bastadeodio                                                          

martes, 22 de marzo de 2011

Lo que hace el genuflexo de Obama no alcanza

Bush (h) - Gates (Sec. Def.) y Mullen - Nada Cambia
Ross Doutha, (SF,Cal,1979), joven columnista estrella conservador del New York Times, califica a la operación "Amanecer de la Odisea" como una "ofensiva progresista" (La Nación, 22 de marzo). En resumen afirma que siempre estuvo en la intención de Barack Obama comprometer a los EEUU en una intervención militar en Libia. Que el desafío era hacerlo con su estilo "internacionalista-progresista" y no al estilo "cowboy" propio de George Bush. Reconoce que, por lo menos en sus inicios, la impostura, así deberíamos llamarla, funcionó aceptablemente. Hasta tuvo la gran ayuda de que el ataque sobre Libia lo iniciase Francia.
Naturalmente el vocero del pensamiento conservador egresado cum laude de Harvard, que expresa al complejo industrial-militar, el que todavía sigue imponiendo sus políticas por encima de las "peculiaridades" demócratas de Obama, pronostica que esta estrategia de "maquillaje" es riesgosa en grado extremo porque,  "la guerra y la moralidad son malos compañeros de cama". Pronostica que lo más probable es que al no poder utilizar fuerzas terrestres en la operación la coalición se vea finalmente obligada a negociar con el propio Gadafi una salida al conflicto.
En un todo de acuerdo con esta visión el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, sí, el mismo que ejercía el cargo con Bush, admitió que en última instancia y como está diseñada la operación el dictador podría permanecer en el poder. Como prueba adicional de quién manda en Washington, el Secretario de Defensa Robert Gates de Obama, también es el mismo de Bush.
Ya estarán los cerebros de Washington planeando y ejecutando formas subrepticias de violar la prohibición de utilizar tropas terrestres establecida en la resolución de la ONU. Se buscará armar, dar comando adecuado y reforzar con combatientes entrenados a los "irregulares" o "luchadores de la libertad" libios para que éstos sean capaces de resistir la contraofensiva terrestre que probablemente el ejército de Gadafi les ofrecerá en los próximos días y si eso les resulta, intentar después recuperar el control del territorio que perdieron en los días previos a la demorada y muy cacareada "Amanecer de la Odisea". Es fácil concluir que en ese despliegue estratégico consiste la anunciada "segunda fase" de la operación.

bastadeodio