Comparto un par de reflexiones motivadas por la lectura de un artículo de Víctor Ego Ducrot titulado "El peronismo volverá a ser plebeyo, o no será" publicado en Tiempo Argentino.
1) Ducrot cita al poeta peronista Alfredo Carlino en unas declaraciones hechas a la prensa a horas de la elección del 22N, dice Carlino:
"Yo soy peronista, y sé que tenemos que reflexionar todos juntos, en conjunto; confío en el pensamiento grupal más que en el individual para descubrir qué es lo que sucedió, porque realmente perdimos con la nada misma. Hay responsabilidades internas; devaluaron a Daniel Scioli desde adentro más que desde afuera. La gente tenía mucha bronca y no nos dimos cuenta, tenemos que reorganizar el peronismo. Nos creímos un cuento de hadas, acá no están los buenos y los malos, y haber roto la CGT fue muy grave, pero de a poco vamos a ir reflexionando sobre todo eso; y si Mauricio Macri toma medidas con las cuales no estamos de acuerdo, el peronismo reorganizado lo va a enfrentar."
Digo:
Coincido con casi todo lo
que dice Carlino en la cita de Ducrot, pero hay una frase que más que
ruido me genera preocupación y es cuando afirma que "nos creímos un
cuento de hadas".
Si se refiere al giro del discurso de
campaña de Macri concuerdo absolutamente, pero me temo que no es a eso a
lo que se refiere.
Si lo que afirma es que lo hecho por
el peronismo en estos doce años de gobierno se reduce a eso, "un cuento
de hadas", está repitiendo de manera acrítica el discurso de la derecha
oligárquica y gorila. Es una frase repetida hasta el cansancio en los
editoriales y notas de opinión del diario
La Nación, por ejemplo. Ni siquiera Macri se atrevió a sostenerlo hasta
el final de su campaña, tuvo que reconocer los aciertos del gobierno
-que son los logros de los trabajadores y del conjunto- y comprometerse a
no deshacerlos, si no lo hacía no ganaba. Hay mucho de Menem en esa
decisión de Macri.
Y lo que me genera preocupación es
que esa expresión falsa -en el contexto que señalo- esté dirigida a
separar del "verdadero peronismo" al "kirchnerismo" como si se tratase
de una "desviación infantil".
2) Víctor Ducrot afirma en su nota:
"La derrota del domingo pasado fue la más estruendosa de las sufridas por el peronismo y el campo popular en toda su historia. No sé aún si por las consecuencias, lo que trataremos de analizar en próximos textos, sino por su naturaleza, por su dialéctica profunda: nunca antes desde nuestra existencia como Argentina, las clases plebeyas y sus instancias políticas fueron superadas por las oligarquías de turno en cada momento de la Historia sin la más mínima violencia, sin matanzas ni presos, sin persecuciones ni proscripciones; sin bombas ni fusilamientos, sin torturados ni desparecidos."
Digo:
Es cierto que el peronismo perdió el balotaje y lo hizo teniendo enfrente a la "nada misma" como acertadamente señala Alfredo Carlino pero disiento con la afirmación de Ducrot de que esta derrota fue la más estruendosa de todas.
Si comparamos esta elección perdida con las ganadas por Carlos Menem, especialmente con la segunda, la reelección, surge claro que esa fue la peor derrota, la más estruendosa y la de peores consecuencias para los trabajadores y los sectores populares.
Y la razón es muy simple, el señor Menem fue el medio mediante el cual la derecha oligárquica y gorila y los "modernos" neoliberales de la "patria" financiera alcanzaran dos objetivos simultáneos devastadores: ser gobierno y neutralizar a su principal obstáculo por décadas, el movimiento peronista. Ahí si que nos destrozaron, a nosotros, los peronistas, y al pueblo trabajador, pero, contrariamente a lo que se solía suponer, no nos mataron, nos volvimos sobre nosotros mismos, discutimos, peleamos, nos organizamos y volvimos a ser gobierno y, lo que es más importante, nos reencontramos con nuestras mejores tradiciones haciendo lo que había que hacer para devolverle al pueblo y al peronismo el rumbo del que se había extraviado.
Pero nada es eterno porque el adversario nunca deja de trabajar para dar vuelta la taba y nosotros, aún con la mejor de las intenciones, cometemos errores, algunos forzados y otros no.
A diferencia de la derrota casi total que significó el menemismo hoy conservamos un inmenso apoyo popular consciente y militante que nos distingue de esa "nada misma" que encubre y oculta el retorno al poder por la vía democrática de la misma derecha neoliberal que nos gobernó durante los diez años del menemato.
A toda derrota le siguen la reflexión, el debate y la reorganización y, como dice Alfredo, tenemos que alcanzarla para defender las conquistas logradas frente al seguro avance sobre ellas del neoliberalismo. Lo que tenemos que tener en claro es que esa reorganización no puede consistir en el regreso, bajo otros nombres, de un menemismo reciclado.
Los peronistas enfrentamos, como en los 90s, un doble desafío evitar que nos canibalicen desde afuera y desde adentro.
bastadeodio
