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miércoles, 12 de octubre de 2011

La Lucha del Pueblo Mapuche: Las Huaytekas (II)

Bandera Mapuche (1991), en el centro el kultrún
La Comunidad Mapuche Las Huaytekas forma parte del Pueblo Mapuche. Alrededor del año 1890 ascendientes de las familias que hoy forman parte de la comunidad se asentaron en los campos que forman parte del territorio, que hasta la guerra genocida (del hombre blanco) era controlado por el Lonko Foyel. Hoy denominados Paraje Los Repollos y El Foyel.

La comunidad debe su nombre al milenario bosque “Cipresal de Las Huaytekas” situado dentro del territorio. Lugar donde se encuentra el rewe, espacio espiritual donde se realiza el kamaruko (ceremonia espiritual del pueblo mapuche).

A partir de la conformación de la provincia de Río Negro a fines de la década de 1950, la superficie del territorio de la comunidad comenzó a reducirse mediante sucesivos despojos. Con la llegada de personas más “leidas y adineradas” (según cuentan los mayores) que solicitaban permisos de ocupación a la Dirección de Tierras, comenzaron a aparecer alambrados ajenos donde antes no existían. Comenzó así la espiral de especulación inmobiliaria que fue creciendo al ritmo de las sucesivas transferencias de derechos o mejoras de terceros con apoyo de la Dirección de Tierras.

Mujeres mapuches tocando el kultrún (fines s. XIX)
A partir de la década de 1970, impulsado por la Dirección de Bosques y Praderas se pone en marcha el Proyecto de Colonización Forestal. La ejecución de este proyecto fue lo que consolidó los despojos de las familias que hoy integran la comunidad.
Fue así como con la complicidad de reconocidos funcionarios del gobierno provincial actual (Perez Castelli, R.Cabral, F. Ciarlo, entre otros) se establecieron en el territorio de la comunidad empresarios Forestales tales como: Jose Luis Martínez Peréz, Jose Luis Zilberberg, Juan Carlos Parente, Domingo Mollo y Carlos Maizón y como si esto fuera poco, la propia Dirección de Bosques primero y el Servicio Forestal Andino después se apropiaron además de 2500 has. del territorio de la comunidad. De la misma forma operó EMFORSA años más tarde.

En el marco del proyecto de Colonización Forestal, subsidiado por IFONA talaron alrededor alrededor de 4.000 Has. de bosque nativo y plantaron pinos. En la actualidad han vuelto ha cosecharlos, y esta vez con el beneficio de la Ley de presupuestos Mínimos de Bosques Nativos.

Ante estos actos de injusticia y respaldados por la reforma de la Constitución Nacional del año 1994 ( Artículo 75, Inc.17) la comunidad en el ejercicio de su libre-determinación y autonomía se organizó y se dio su propia institucionalidad para defender y reivindicar el territorio.En estas condiciones en el año 2005 obtuvo su Personería Jurídica a través del Co.De.CI y la Dirección General de Personas Jurídicas de Río Negro.
Actualmente está integrada por la unión de varias familias (Lofche) ÑANCUNAO – BARRÍA, BUCHILE-OYARZO/CALFU, QUESADA-ARAVENA, CÓRDOBA Y PALMA VILLABLANCA. Todas ellas asentadas en el lugar desde hace años.

Los conflictos entre las familias (Lof) mapuches y los "nacionales" no son nuevos. Recientemente, el 27 de enero de este año, denunciaron (ver aquí)  la actitud parcial de parte de la justicia rionegrina:

Río Foyel
El Foyel, Río Negro, 27 de enero de 2011 (Comunicado Comunidad Mapuche Las Huaytekas - Puerta E)
El viernes pasado la Comunidad Las Huaytekas recibió una notificación oficio intimando a sus miembros a mantener una tranquera vecinal abierta para el libre acceso del abogado José Luis Martínez Pérez, conocido e influyente especulador inmobiliario. La tranquera había sido colocada para impedir los trabajos de tala de alrededor de 100 has de bosque nativo y pino, en la margen oeste del milenario Bosque de Las Huaytekas para construir un barrio privado destinado a petroleros, por parte de la empresa Zilberberg. El hecho muestra a las claras la labor del juez Serra en favor de los especuladores inmobiliarios y de las empresas desvastadoras de medio ambiente.

La Comunidad debe abstenerse "de cerrar la tranquera bajo expreso apercibimiento de disponer su inmediata remoción", decía el mencionado oficio.

Esta ya es la segunda intimación emitida por la Justicia de Río Negro a pesar de constar en la causa los motivos por los cuales existe dicha tranquera. La misma fue colocada por la comunidad en el mes de junio cuando Daniel Kristz, administrador de Zilberberg, comenzó con trabajos de tala de alrededor de 100 has de bosque nativo y pino, precisamente en la margen oeste del milenario bosque de Las Huaytekas para construir un barrio privado destinado a petroleros.

En aquel entonces en trawn, la comunidad decidió impedirle el acceso a este empresario con el único fin de defender y resguardar este importante territorio, donde se realiza cada año el kamaruko, ceremonia ancestral que reafirma el compromiso mapuche con la Mapu.

Evidentemente para el Juez Serra, quien ya dictaminó un desalojo (actualmente en suspenso) para la lof Palma Villablanca en el mes de diciembre, estas razones no son viables y encubiertamente avala:

-QUE el abogado Martínez Pérez continúe apropiándose de tierras fraudulentamente habilitándole el paso como si fuera "vecino",

- QUE Daniel Kritz hostigue permanentemente a la comunidad con acciones como ingreso de materiales para el megaemprendimiento que pretende impunemente realizar, envío de una patota de 13 personas que intentó entrar por la fuerza hace pocos días, y continúas amenazas,

-QUE el Servicio Forestal Andino continúe con la tala indiscriminada de un coihual y demás bosque nativo en territorio de la comunidad.

Es decir, que la Justicia de Río Negro actúa a favor de los intereses inmobiliarios de polémicos empresarios y en desmedro de los derechos ancestrales que la comunidad posee sobre su territorio. Por lo que esta misma Justicia será la responsable, junto con estos empresarios, de toda acción que atente contra la integridad física de cualquier miembro de esta comunidad Mapuche.

Cansados de esperar JUSTICIA, o más bien, de recibir INJUSTICIA, la comunidad más fortalecida aún, continuará defendiendo su territorio apelando estrictamente al NOR FELEAL KA NOR MONGUEN propia del Pueblo Mapuche.

¡MARICHI WEU, MARICHI WEU, MARICHI WEU, MARICHI WEU!
COMUNIDAD MAPUCHE LAS HUAYTEKAS

La werquén Mirta Ñancunao mira lejos y señala que "por allá sembraban el trigo los abuelos, con el que hacían el mote, el ñaco, la comida para todo el año. Ahora son puros pinares, que en realidad son una barrera infranqueable para los mapuches. Junto a los pinos siempre hay un alambrado y por debajo no crece nada".

Unas diez familias dispersas entre los arroyos Rincón y El Foyel, componen la comunidad mapuche Las Huaytekas, quizás los últimos custodios de un cipresal milenario de ocho hectáreas, que para ellos tiene "un valor espiritual muy fuerte".

La conservación del bosque "ha estado ancestralmente regida por nuestra filosofía y espiritualidad, allí tenemos nuestro 'rewe' (altar) donde convergen las fuerzas que emanan de la 'ñuke mapu' (madre tierra) y es allí donde a través de nuestro 'mapudungún' (lengua mapuche) nos comunicamos con ellas y reafirmamos día a día y año a año nuestro compromiso de cuidado y protección", explica la 'chillkatun' (escribiente) Elisa Ose.
Familia mapuche prisionera en La Plata (fines s XIX)
Cuentan los mayores, que en aquella época, "al igual que los demás pobladores, la familia subsistía con la cría de animales y la agricultura familiar. Compartían las invernadas y veranadas. Realizaban el intercambio de productos entre los vecinos y en otros lugares, como llevar el trigo en carros tirado por bueyes hasta Mamuel Choike, de donde traían sal de las salinas", relata una mujer añosa e integrante del Consejo de Ancianos.

A criterio de uno de los referentes, a partir de la década del '70, "las políticas de sometimiento y atropello del gobierno no sólo fueron alterando la forma de vida comunitaria, sino que además fueron deteriorando el paisaje natural".

Confiesa enseguida que "todavía no tenemos regularizada la cuestión territorial, todos tenemos algún conflicto pendiente, aunque algunos más urgentes que otros".

Con todo, se preocupan en preservar con la mayor pureza posible las ceremonias rituales. En junio, por ejemplo, cuando los "huincas" reniegan del crudo invierno, para "nosotros es el 'wiñoy tripantu' (año nuevo) que celebramos en familia, como se hacía antiguamente. Es parte de la tradición milenaria del nuestro pueblo, vuelve el sol, regresa la luz".

Otra de los ritos anuales importantes es el kamaruko, espiritual y comunitario, "que hacemos en marzo para levantar las diferentes banderas y agradecer al creador ('Futa Chao') por la vida, por la salud que nos da a todos en general. Es fundamental la presencia de los niños y de los ancianos. Son dos nenas y dos varones, ellos tienen toda la fuerza para poder recibir y rebatir lo malo que aparece, los niños se conectan con la tierra y hacen la conexión entre la mapu y los abuelos. Los ancianos tienen que estar porque ellos poseen toda la sabiduría", precisa la werquén.

La comunidad esta constituida por dos "werquén" (mensajeros), una "chikaltún" (la que escribe), y el consejo de ancianos. "No tenemos 'lonko' (cacique) porque vemos que aún no se perfila una persona que pueda llegar a tomar esa jerarquía, con todo el sentido que tiene y representa",  explica Mirta.

Según INDEC en la encuesta ECPI 2004-2005, en la región 1: chubut, neuquén, rio negro, santa cruz y tierra del fuego, había aproximadamente 75600 mapuches nacidos en argentina según datos de registro civil, 37100 mujeres y 38500 hombres.

Fuentes:
- Comunidad La Huaytekas
- Comunidad Pichún de Cuesta del Ternero
- Puerta E
- Argentur (Mapa Satelital del Foyel)
- INDEC (Encuesta Pueblos Indígenas - ECPI)

bastadeodio                                                      

martes, 11 de octubre de 2011

La lucha del Pueblo Mapuche: Las Huaytekas (I)

Una mujer mapuche, denunciada penalmente por cerrar un camino para evitar que talaran un bosque de cipreses considerado sagrado por la comunidad huayteka, fue sobreseída por el juez Martín Lozada. El fallo atiende a las razones culturales. (Página12, 11/10/2011)

Dice en su nota el periodista Horacio Cecchi:

"Un fallo del juez de instrucción de Bariloche, Martín Lozada, dio término a un conflicto entre inversores de un megaemprendimiento y una comunidad mapuche que había decidido bloquear el acceso a las motoniveladoras, con las que se pretendía arrasar un bosque de cipreses en la zona de El Foyel, cerca de El Bolsón, que la comunidad defendía por considerar sagrados. El fallo tiene sus motivos originales: en primer lugar, porque sobresee a quienes habitualmente son castigados por defender su cultura y sus territorios. En segundo lugar, porque la solución hallada para un problema que se planteaba a través de un reclamo punitivo fue quitarla del área penal y analizarla desde el punto de vista cultural."

Los Hechos:

La Comunidad Mapuche de las Huaytekas del Rio Negro, lleva años luchando por hacer valer sus derechos como pueblo originario frente a los abusos y atropellos de todo tipo de "emprendedores" (especuladores inmobiliarios, empresarios turísticos, empresas madereras, etc), del gobierno y la justicia de la provincia, del Servicio Forestal Andino y especialmente de EMFORSA (Empresa maderera privada con mayoría estatal provincial -ver aquí- ); es decir contra TODOS, incluso contra aquellos que están obligados por la Constitución Nacional a defender sus derechos.

Pobladores del Bolsón cortan la ruta 40 en defensa de Joe
Muy próximo a la zona del Foyel se encuentra el lago Escondido "perteneciente" a Joe Lewis un inglés propietario de extensiones de tierra en Bariloche a las que bautizó con el nombre muy criollo de Estancia Hidden Lake y a quien el Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Río Negro le libró -hace ya algunos años- una orden judicial para que abra un camino vecinal de acceso público al lago. Sin embargo a Joe esta orden que no tuvo más remedio que acatar no le cayó nada bien y presiona a sus empleados y a pobladores de la zona para que salgan en su defensa amenazando con vender todo e irse del lugar. Incluso el año pasado se denunció que quitó o hizo quitar el pequeño cartel que indicaba el acceso al camino liberado. (ver aquí y aquí)
El asunto de Joe Lewis y del Lago Escondido no está relacionado directamente con los hechos de Las Huaytekas pero da cuenta de manera muy gráfica del clima que se vive en la zona y de la receptividad que pueden tener -hablando en general- los legítimos reclamos mapuches entre la población de "nacionales".

El fallo de Lozada impide que a la mujer mapuche que había cerrado el paso al cipresal mediante una tranquera sea condenada a prisión por aplicación del artículo 181 del código penal que condena el delito de "usurpación" con penas de seis meses a tres años.

Quienes presentaron la acusación penal sobre la mujer fueron los representantes legales del empresario Daniel Kristz. Este había mandado a un grupo de peones dotados de motosierras para iniciar la tala de los cipreses.

"...entraron en los terrenos de la comunidad, en El Foyel, 73 kilómetros al sur de Bariloche, y colocaron un cartel que decía “Prohibido pasar. Propiedad privada” y comenzaron a darles duro a las motosierras contra el bosque de cipreses que los huaytekas consideran sagrado y que es el único bosque de esas características de este lado de la cordillera. La comunidad realizó una asamblea y encomendó a una representante a trabar el ingreso y prohibir la entrada a Kristz, al Servicio Forestal Andino, a las máquinas viales y los camiones de transporte de materiales. Después de presiones, presencia policial de El Bolsón y del violento grupo policial BORA, sin que la actitud mapuche cediera, se presentó una denuncia penal contra la mapuche acusada de colocar la tranquera e impedir el paso. La causa llegó a la Justicia de instrucción penal de Bariloche, al juzgado de Martín Lozada."

Cuando el caso llegó a sus manos el juez Lozada no hizo lo habitual que consiste en aplicarle sin más la ley penal nacional. El juez pidió un peritaje a la Universidad de Rio Negro. Fue designada la antropóloga Claudia Briones, profesora de la Universidad y titular de la Escuela de Humanidades.

Kultrún representación del cosmos mapuche
En el peritaje la antropóloga establece que:

Paralelamente al sentido económico o material, el cipresal se constituyen desde un sentido de paisaje, que comporta verlo ligado a la vida social cotidiana, a la pertenencia en un sentido de apego al lugar. (...) Los tres sentidos mencionados se anclan fuertemente en un sentido mundo que entrama al mallín como todo con aspectos clave de las experiencias religiosas y la espiritualidad indígena, en tanto conformado por seres (gen) y fuerzas (newn) no humanas que regulan el entorno y con los cuales los che o personas deben convivir de manera respetuosa.
Y continúa la crónica periodística:

"A partir del peritaje, Lozada consideró “nos encontramos frente a los llamados delitos culturalmente motivados, referidos a determinados comportamientos que si bien contradicen la norma penal, se explican en razón a la cultura a la que pertenece el infractor. Es decir que la quintaesencia de estos delitos culturalmente motivados radica en el conflicto entre el respeto a los valores comprendidos dentro de su cultura y lo que disponen las normas penales”.

Sobre la denunciada señaló que “no es posible afirmar (...) que hubiera estado en condiciones de inspirarse en la expectativa subyacente a la previsión normativa prevista en el artículo 181 del Código Penal, y ello por cuanto, en lo esencial, su sistema de creencias la llevó a hacer prevalecer lo que entendió como un bien jurídico de mayor trascedencia
”.

"El 181, que curiosamente debiera proteger a los poseedores originarios, es utilizado para penalizarlos." Termina escribiendo el periodista de Página12.

Por una parte, el fallo judicial de Lozada lamentablemente no hace referencia a los derechos de las familias mapuches a vivir en sus tierras ancestrales según sus propias costumbres y con los mismos derechos sobre ellas de los que gozan los nacionales. Por esta razón el fallo es incompleto porque no va a la cuestión de fondo. Hace ya tiempo que en la fundamentación de los derechos de los indígenas la temática cultural y con ella el llamado relativismo cultural ha dejado paso a argumentos jurídicos basados en preceptos claramente establecidos en la Constitución Nacional y en los diversos Tratados Internacionales suscriptos oportunamente por la nación y que están formalmente incorporados a ella. Sin embargo existe una marcada resistencia de los gobiernos y las instancias judiciales a incorporarlos en su administración cotidiana de la justicia. Ello merece ser tratado con más detenimiento.

Por otra parte, la larga historia de la lucha del Pueblo Mapuche por hacer valer sus derechos será motivo, por su extensión, de posts especiales. Es imperioso escuchar al Pueblo Mapuche hablar con su propia voz.

bastadeodio