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domingo, 15 de diciembre de 2013

saqueadores de otro tipo

Una investigación realizada en el ámbito del Ministerio Público Fiscal -encabezado por Alejandra Gils Carbó- puso el foco sobre la forma en la que operan las financieras, asociaciones cooperativas y mutuales y compañías de crédito en el mercado de crédito para consumo.
La conclusión es que tanto las entidades que operan en el circuito formal (algunas vinculadas con bancos tradicionales), como las que lo hacen de manera informal (por folletería callejera, sólo con teléfono o dirección de mail de contacto), practican a diario un verdadero saqueo sobre bienes e ingresos de personas de bajos o medianos recursos.
Tasas de interés abusivas y sin control, condiciones leoninas de contratación y ejecuciones judiciales contra el deudor sin derecho a defensa son parte de estas prácticas en una actividad en expansión, pero aún carente de adecuado control y regulación.

La trama de oferentes que otorgan este tipo de créditos está compuesta por cuatro tipo de entidades:
- compañías financieras
- comercios (retailers)
- cooperativas y asociaciones mutuales
- compañías de crédito.

Las tres primeras se rigen con algún grado de regulación y control. El mayor descontrol se da en la cuarta categoría. Engloba a compañías registradas con locales en la vía pública hasta compañías (?) que funcionan mediante folletería callejera. Por su número, aunque indeterminado, es el tramo más extendido, el que se presta a mayor cantidad de abusos y constituye, por su extensión, un verdadero sistema bancario en las sombras o, mejor dicho, un verdadero territorio de caza desregulado.

Las operaciones de crédito bancario y la financiación mediante tarjeta de crédito tienen una regla que no alcanza al resto: la tasa de interés está regulada. Sin embargo surgen diferencias notables según quién sea el que otorga el crédito: mientras la banca pública cobra en promedio sobre los créditos personales un costo financiero total del 52 por ciento anual, la banca privada oscila entre 80 y 110 por ciento (promedio, 97) y las compañías financieras y de crédito entre 115 y 165 por ciento anual (promedio, 135).
Las tasas abusivas ya configuran un saqueo al bolsillo del consumidor. Sin embargo resta lo peor, porque hay un importante número de éstos que por diversas razones queda fuera de este circuito formal. Veamos.

Saquean a los más débiles:

La investigación realizada por Germán Feldman, y coordinada por Pedro Biscay, realizó un rastreo circunscripto a la ciudad de Buenos Aires sobre la ubicación de los oferentes no bancarios de crédito. La conclusión más relevante es que, fuera del circuito del microcentro, la mayor concentración de oferta se da en Once y Constitución, en primer lugar, y en un segundo escalón Pompeya, Liniers, Flores y Primera Junta: los barrios y zonas comerciales ubicadas “de Rivadavia hacia el sur”. Se trata, según los autores del trabajo, de barrios con ingresos promedio inferiores a la media de toda la ciudad, pero además son áreas de enlace de transporte con áreas suburbanas de zona sur y oeste, también caracterizadas por sus bajos ingresos. Es allí donde apunta la captación de clientes de créditos para consumo.

Al momento de contraer un crédito, al deudor se le solicita la firma de un pagaré por la suma total adeudada, como una cláusula más del contrato. Al momento de la ejecución, el pagaré adquiere autonomía y se convierte en un título ejecutivo, al margen de la relación causal que dio origen al préstamo. Tal como señaló la Cámara de Apelaciones en lo Comercial, “la obtención de un título ejecutivo que asegure al proveedor de crédito una vía expedita para el cobro es la regla de oro en el otorgamiento de créditos para el consumo”.

La investigación de Feldman analizó 61 juicios iniciados por una misma sociedad anónima. En los 58 enmarcados en créditos de consumo, la demandante presentaba el pagaré solicitando el embargo de haberes, o en su defecto bienes muebles, inmuebles y cuentas bancarias. En 53, la resolución judicial fue favorable al acreedor. Sólo en dos el juez pidió a la sociedad demandante que acompañe el instrumento mediante el cual se otorgó el préstamo para verificar que se cumplieran los requisitos de la ley que protege al consumidor financiero.

La resolución de las causas judiciales, en definitiva, termina reproduciendo las mismas condiciones de desigualdad que imperan en la contratación de un crédito para consumo, concluye el informe.

(Ver nota completa en "Saqueo financiero en las sombras", por Raúl Dellatorre, Página12)

Se podrá decir y con razón que estos son saqueadores "minoristas" comparados con los grandes exportadores de cereales o los monopolios estructurales del tipo de Techint, que especulan con las divisas y condicionan fuertemente los precios internos de la economía. Sin embargo, este tipo de saqueo a diferencia del segundo -que es más mediato y global- castiga directamente los bolsillos de los consumidores y, como muestra la nota, especialmente lo hace con los sectores sociales que cuentan con menores recursos para defenderse ante los abusos.


bastadeodio                                                                     

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