Por absoluta mayoría -solo Fayt votó en contra- la Corte Suprema dictaminó a favor de la completa constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Luego de cuatro largos años de obstáculos legales y maniobras de todo tipo interpuestos por el grupo Clarín -con la complicidad de buena parte del cuerpo judicial- la dilación llegó a su punto final y el Afsca -la autoridad de aplicación- podrá exigirle al grupo que se adecue a la ley, como ya lo han hecho los restantes titulares de licencias afectados por ella.
bastadeodio
Por una Patria Justa, Libre y Soberana
Una Patria Justa, Libre y Soberana - 17 de octubre de 1945 - 17 de octubre de 2015 - Día de la Lealtad - Setenta años
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martes, 29 de octubre de 2013
viernes, 24 de mayo de 2013
De Ofensivas y Respuestas
1. ANTECEDENTES Y SITUACIÓN ACTUAL
Tuvo mucha razón la Presidenta cuando advirtió, no hace mucho, que este sería un año "especial" en cuanto a los ataques de los que sería objeto el gobierno que preside.
Todos intuimos que había verdad y no exageración en ese pronóstico y que lo que nos estaba diciendo era que reconociéramos las señales y nos preparásemos para dar respuesta.
El objetivo de estos ataques no es otro que el de deslegitimar a un gobierno que se apoya en una incuestionable mayoría. Aunque algunas de estas operaciones -por lo burdas- parezcan graciosas no son para tomarlas a la chacota.
Dicho de una forma directa, las fuerzas que desde el llamado "conflicto por la 125" definen a este gobierno y -sobre todo- a sus políticas reales y concretas como "la contradicción fundamental", es decir, como aquél enemigo a aniquilar; quizás envalentonadas por el triunfo a lo Pirro del no positivo en el 2008 y por el cuasi empate técnico en las legislativas del 2009, decidieron jugarse en las presidenciales del 2011 y les salió mal, muy mal. Comprobaron que, a pesar del desgaste natural de nueve años de gobierno, del impacto de la crisis mundial, del "triunfo ruralista", las mayorías populares respaldaron a Cristina con una contundencia que excedió todas las expectativas.
En esa maldita expresión utilizada por estos días -tanto aquí como en el exterior- de "dictadura de las mayorías" hay un implícito reconocimiento de este hecho ineluctable. Al parecer quieren, con total cinismo y perversión del lenguaje, una democracia en la cual los que gobiernan sean ellos, los representantes de las minorías.
El conglomerado variopinto del cual surgen estos ataques al gobierno reconoce desde aquellos años una avanzada política en el grupo Clarín y sus asociados. A esa "dirección" se subordinan cada vez con mayor unanimidad los partidos políticos de la oposición, cada vez más "partidos" en el sentido de sus divisiones internas y menos partidos en el sentido del juego de la política democrática.
En la ofensiva contra el gobierno popular hay -desde sus inicios- actores centrales y permanentes y actores secundarios y transitorios. La novedad a partir del 2011 es la centralidad -que también es un signo de su limitación principal- que han adquirido los medios de comunicación, en particular el grupo Clarín y sus aliados, parcialmente disputados en su propio terreno por la aparición en el espectro comunicacional de otras voces, menos potentes, pero que también existen.
Esa conducción de hecho seduce y presiona a ciertos actores secundarios de la vida social, sindical y política que sirven a sus fines, si éstos antes han sido aliados del gobierno, mejor aún, pero a unos y otros los descartan cuando dejan de serles de utilidad. Los casos de Elisa Carrió y de Hugo Moyano son bien ilustrativos de lo dicho.
No parece haber en esto un plan prefijado de antemano, ni una paciente construcción de una fuerza alternativa, sino puro oportunismo y una cruda y dura defensa de sus intereses inmediatos (lo que quizás es la segunda de sus limitaciones). Se ha sostenido -y yo lo comparto- que en buena medida es esta táctica del grupo la responsable de que en la oposición no haya decantado -como sucedió en otras geografías- un polo aglutinador.
A lo largo del tiempo la incesante campaña mediática opositora ha puesto el eje en diversas temáticas, de variado interés público, la inseguridad, la pobreza, la marcha de la economía -en particular la inflación-, la delincuencia y su represión, el activismo militante de los jóvenes, la corrupción gubernamental, etcétera.
En el pasado sus argumentos solían apoyarse en algo parecido a datos -verdaderos o inciertos- pero paulatinamente las tácticas se han ido decantando hacia una forma de propaganda en la cual importa más el impacto de las denuncias que la seriedad de los datos en los que se apoyan. No es ajeno a este nuevo énfasis la incorporación de Jorge Lanata como la estrella de la campaña. Si Argentina fuese Italia este showman entrenado en las tablas revisteriles al que le importa -dicho por él mismo- mucho más el rating que la verdad sería el perfecto candidato del partido Clarín.
2. PERSPECTIVAS INMEDIATAS: Legislativas 2013
Para el gobierno el impacto negativo de las legislativas del 2009 fue mayor a nivel de la composición parlamentaria resultante que a nivel del recuento total de votos. Eso está determinado por cómo se transforman los votos en legisladores (sistema proporcional) y por la normativa con la que se renuevan los integrantes de ambas cámaras. El triunfo en las presidenciales del 2011 retrotrajo la situación a la existente antes del 2009. Muchos, yo mismo incluido, hemos analizado la importancia que tuvieron estos eventos en la actividad parlamentaria. Los dos últimos períodos de sesiones han sido más que pródigos en iniciativas legislativas (casi siempre con origen en el ejecutivo) que han recibido sanción. Muchas, sino todas, son de enorme trascendencia para la vida social y económica nacional.
Naturalmente desde el campo popular se teme que el "efecto Lanata" y su denuncialismo sin pruebas ni juicios ni condenas impacte negativamente sobre el ánimo del electorado y se pueda reproducir una situación como la del 2009.
Así como la "derrota" del 2009 no significó el fin del primer mandato de Cristina y su gobierno pudo revertir la situación y obtener un triunfo inapelable en las presidenciales del 2011, una posible derrota en las próximas legislativas no tendría porqué dejar al gobierno inerme y a merced de sus enemigos y seguramente eso no sucederá. Los que sueñan con un helicóptero, deberán conformarse con un tero.
La cuestión es otra. ¿Qué hacer para evitar que esta situación del 2009 se repita?. En la Historia no hay leyes deterministas, ni siquiera probabilistas, pero eso no quiere decir que las expectativas de los actores no jueguen ningún papel, si que lo hacen y mucho. Si ellos esperan ganar las próximas elecciones y nosotros esperamos perderlas es bastante probable que así suceda. La falta de fe se contagia, el exceso o su equivalente, la complacencia, preparan el camino de la derrota. Realismo crítico es lo que se impone.
3. FORTALEZAS Y DEBILIDADES. Conocimiento y acción
La fortaleza del gobierno radica en dos puntos muy relacionados: en lo ya logrado en esta "década ganada" -y que es legítimo atribuirlo a sus políticas- que le ha cambiado la vida real a millones de compatriotas y en el compromiso de que estas políticas concretas y exitosas no se van a modificar en el futuro. No es imaginable que el actual gobierno cambie de rumbo y se olvide de las políticas sociales, del crecimiento con autonomía y de la justicia social. Todos aquellos que auguraron que luego del triunfo del 2011 se vendría el ajuste y que incluso lo señalaron con las modificaciones a los subsidios se equivocaron completamente. Esa base de apoyo electoral está firmemente basada en la realidad y tiene un arraigo que es básicamente territorial.
La fragmentada e incapaz oposición política, en cambio, carece -en general- de esa amplia base de apoyo territorial. En lo que hace al país en su conjunto, el predominio del FPV y sus aliados es apabullante.
Desde luego que la mayor debilidad del gobierno consiste en la dificultad -no digo imposibilidad- de neutralizar en su propio terreno la campaña destituyente: los medios opositores son mucho más fuertes que los oficialistas o "neutrales" en su capacidad de instalar temas dañinos para el gobierno.
Pero esa capacidad, como nos lo muestran las pasadas elecciones no determina por sí sola el resultado electoral, no lo hace si no se la puede llevar del plano virtual de las comunicaciones y los "estados de ánimo instalados" a las realidades concretas de las ofertas electorales. (Sobre la campaña mediático-destituyente y los "estados de ánimo" recomiendo la lectura de la Carta N°13 del grupo Carta Abierta).
En este punto pienso que sería de la mayor utilidad para el comando electoral del gobierno disponer de información confiable de cuánto impacta, con qué modalidades y en qué sectores sociales la campaña mediático-destituyente. Por ejemplo: ¿En qué medida creen los ciudadanos de los diversos sectores sociales -en particular los que forman el tradicional apoyo electoral del gobierno- que el principal problema que atraviesa el país es la supuesta corrupción gubernamental?
La Sociología no es una ciencia exacta (dudo que alguna lo sea en verdad, aunque eso se afirma con frecuencia) sin embargo, está lo suficientemente desarrollada para permitir obtener información confiable y segmentada social y territorialmente sobre el "estado de ánimo social". Información que debería permitir delinear con mayor sintonia fina las políticas de gestión a seguir por los distintos órganos del gobierno. Afortunadamente tenemos muy buenos científicos sociales, quizás más inclinados al análisis teórico que a los estudios empíricos sobre el terreno. A mi modo de ver urge la realización de estudios de este último tipo que permitan determinar el impacto real de la virulenta campaña mediática y den una base para delinear estrategias concretas para neutralizarla. Por supuesto que con información no basta, luego hay que bajarla en políticas sectoriales y territoriales concretas.
Aún no estando en juego en lo inmediato la continuidad y estabilidad del gobierno, de la contundencia de la respuesta a la actual ofensiva opositora dependerá buena parte del futuro mediato de aquí a las presidenciales del 2015.
Tenemos un compromiso:
NUNCA MENOS
bastadeodio
Tuvo mucha razón la Presidenta cuando advirtió, no hace mucho, que este sería un año "especial" en cuanto a los ataques de los que sería objeto el gobierno que preside.
Todos intuimos que había verdad y no exageración en ese pronóstico y que lo que nos estaba diciendo era que reconociéramos las señales y nos preparásemos para dar respuesta.
El objetivo de estos ataques no es otro que el de deslegitimar a un gobierno que se apoya en una incuestionable mayoría. Aunque algunas de estas operaciones -por lo burdas- parezcan graciosas no son para tomarlas a la chacota.
Dicho de una forma directa, las fuerzas que desde el llamado "conflicto por la 125" definen a este gobierno y -sobre todo- a sus políticas reales y concretas como "la contradicción fundamental", es decir, como aquél enemigo a aniquilar; quizás envalentonadas por el triunfo a lo Pirro del no positivo en el 2008 y por el cuasi empate técnico en las legislativas del 2009, decidieron jugarse en las presidenciales del 2011 y les salió mal, muy mal. Comprobaron que, a pesar del desgaste natural de nueve años de gobierno, del impacto de la crisis mundial, del "triunfo ruralista", las mayorías populares respaldaron a Cristina con una contundencia que excedió todas las expectativas.
En esa maldita expresión utilizada por estos días -tanto aquí como en el exterior- de "dictadura de las mayorías" hay un implícito reconocimiento de este hecho ineluctable. Al parecer quieren, con total cinismo y perversión del lenguaje, una democracia en la cual los que gobiernan sean ellos, los representantes de las minorías.
El conglomerado variopinto del cual surgen estos ataques al gobierno reconoce desde aquellos años una avanzada política en el grupo Clarín y sus asociados. A esa "dirección" se subordinan cada vez con mayor unanimidad los partidos políticos de la oposición, cada vez más "partidos" en el sentido de sus divisiones internas y menos partidos en el sentido del juego de la política democrática.
En la ofensiva contra el gobierno popular hay -desde sus inicios- actores centrales y permanentes y actores secundarios y transitorios. La novedad a partir del 2011 es la centralidad -que también es un signo de su limitación principal- que han adquirido los medios de comunicación, en particular el grupo Clarín y sus aliados, parcialmente disputados en su propio terreno por la aparición en el espectro comunicacional de otras voces, menos potentes, pero que también existen.
Esa conducción de hecho seduce y presiona a ciertos actores secundarios de la vida social, sindical y política que sirven a sus fines, si éstos antes han sido aliados del gobierno, mejor aún, pero a unos y otros los descartan cuando dejan de serles de utilidad. Los casos de Elisa Carrió y de Hugo Moyano son bien ilustrativos de lo dicho.
No parece haber en esto un plan prefijado de antemano, ni una paciente construcción de una fuerza alternativa, sino puro oportunismo y una cruda y dura defensa de sus intereses inmediatos (lo que quizás es la segunda de sus limitaciones). Se ha sostenido -y yo lo comparto- que en buena medida es esta táctica del grupo la responsable de que en la oposición no haya decantado -como sucedió en otras geografías- un polo aglutinador.
A lo largo del tiempo la incesante campaña mediática opositora ha puesto el eje en diversas temáticas, de variado interés público, la inseguridad, la pobreza, la marcha de la economía -en particular la inflación-, la delincuencia y su represión, el activismo militante de los jóvenes, la corrupción gubernamental, etcétera.
En el pasado sus argumentos solían apoyarse en algo parecido a datos -verdaderos o inciertos- pero paulatinamente las tácticas se han ido decantando hacia una forma de propaganda en la cual importa más el impacto de las denuncias que la seriedad de los datos en los que se apoyan. No es ajeno a este nuevo énfasis la incorporación de Jorge Lanata como la estrella de la campaña. Si Argentina fuese Italia este showman entrenado en las tablas revisteriles al que le importa -dicho por él mismo- mucho más el rating que la verdad sería el perfecto candidato del partido Clarín.
2. PERSPECTIVAS INMEDIATAS: Legislativas 2013
Para el gobierno el impacto negativo de las legislativas del 2009 fue mayor a nivel de la composición parlamentaria resultante que a nivel del recuento total de votos. Eso está determinado por cómo se transforman los votos en legisladores (sistema proporcional) y por la normativa con la que se renuevan los integrantes de ambas cámaras. El triunfo en las presidenciales del 2011 retrotrajo la situación a la existente antes del 2009. Muchos, yo mismo incluido, hemos analizado la importancia que tuvieron estos eventos en la actividad parlamentaria. Los dos últimos períodos de sesiones han sido más que pródigos en iniciativas legislativas (casi siempre con origen en el ejecutivo) que han recibido sanción. Muchas, sino todas, son de enorme trascendencia para la vida social y económica nacional.
Naturalmente desde el campo popular se teme que el "efecto Lanata" y su denuncialismo sin pruebas ni juicios ni condenas impacte negativamente sobre el ánimo del electorado y se pueda reproducir una situación como la del 2009.
Así como la "derrota" del 2009 no significó el fin del primer mandato de Cristina y su gobierno pudo revertir la situación y obtener un triunfo inapelable en las presidenciales del 2011, una posible derrota en las próximas legislativas no tendría porqué dejar al gobierno inerme y a merced de sus enemigos y seguramente eso no sucederá. Los que sueñan con un helicóptero, deberán conformarse con un tero.
La cuestión es otra. ¿Qué hacer para evitar que esta situación del 2009 se repita?. En la Historia no hay leyes deterministas, ni siquiera probabilistas, pero eso no quiere decir que las expectativas de los actores no jueguen ningún papel, si que lo hacen y mucho. Si ellos esperan ganar las próximas elecciones y nosotros esperamos perderlas es bastante probable que así suceda. La falta de fe se contagia, el exceso o su equivalente, la complacencia, preparan el camino de la derrota. Realismo crítico es lo que se impone.
3. FORTALEZAS Y DEBILIDADES. Conocimiento y acción
La fortaleza del gobierno radica en dos puntos muy relacionados: en lo ya logrado en esta "década ganada" -y que es legítimo atribuirlo a sus políticas- que le ha cambiado la vida real a millones de compatriotas y en el compromiso de que estas políticas concretas y exitosas no se van a modificar en el futuro. No es imaginable que el actual gobierno cambie de rumbo y se olvide de las políticas sociales, del crecimiento con autonomía y de la justicia social. Todos aquellos que auguraron que luego del triunfo del 2011 se vendría el ajuste y que incluso lo señalaron con las modificaciones a los subsidios se equivocaron completamente. Esa base de apoyo electoral está firmemente basada en la realidad y tiene un arraigo que es básicamente territorial.
La fragmentada e incapaz oposición política, en cambio, carece -en general- de esa amplia base de apoyo territorial. En lo que hace al país en su conjunto, el predominio del FPV y sus aliados es apabullante.
Desde luego que la mayor debilidad del gobierno consiste en la dificultad -no digo imposibilidad- de neutralizar en su propio terreno la campaña destituyente: los medios opositores son mucho más fuertes que los oficialistas o "neutrales" en su capacidad de instalar temas dañinos para el gobierno.
Pero esa capacidad, como nos lo muestran las pasadas elecciones no determina por sí sola el resultado electoral, no lo hace si no se la puede llevar del plano virtual de las comunicaciones y los "estados de ánimo instalados" a las realidades concretas de las ofertas electorales. (Sobre la campaña mediático-destituyente y los "estados de ánimo" recomiendo la lectura de la Carta N°13 del grupo Carta Abierta).
En este punto pienso que sería de la mayor utilidad para el comando electoral del gobierno disponer de información confiable de cuánto impacta, con qué modalidades y en qué sectores sociales la campaña mediático-destituyente. Por ejemplo: ¿En qué medida creen los ciudadanos de los diversos sectores sociales -en particular los que forman el tradicional apoyo electoral del gobierno- que el principal problema que atraviesa el país es la supuesta corrupción gubernamental?
La Sociología no es una ciencia exacta (dudo que alguna lo sea en verdad, aunque eso se afirma con frecuencia) sin embargo, está lo suficientemente desarrollada para permitir obtener información confiable y segmentada social y territorialmente sobre el "estado de ánimo social". Información que debería permitir delinear con mayor sintonia fina las políticas de gestión a seguir por los distintos órganos del gobierno. Afortunadamente tenemos muy buenos científicos sociales, quizás más inclinados al análisis teórico que a los estudios empíricos sobre el terreno. A mi modo de ver urge la realización de estudios de este último tipo que permitan determinar el impacto real de la virulenta campaña mediática y den una base para delinear estrategias concretas para neutralizarla. Por supuesto que con información no basta, luego hay que bajarla en políticas sectoriales y territoriales concretas.
Aún no estando en juego en lo inmediato la continuidad y estabilidad del gobierno, de la contundencia de la respuesta a la actual ofensiva opositora dependerá buena parte del futuro mediato de aquí a las presidenciales del 2015.
Tenemos un compromiso:
NUNCA MENOS
bastadeodio
viernes, 14 de diciembre de 2012
Alfonso: La Ley de Medios es constitucional
Hoy, viernes 14 de diciembre en horas de la tarde el juez Horacio Alfonso falló a favor de la constitucionalidad de los cuatro artículos de la Ley de Medios cuestionados por el grupo Clarín y ordenó el levantamiento de la medida cautelar concedida por la Cámara en lo Civil y Comercial hace pocos días, el 6 de diciembre.
En sendas y escuetas noticias aparecidas en sus sitios digitales, los diarios Clarín y La Nación consignaron casi simultáneamente la noticia, aunque con cierta demora con respecto a los medios audiovisuales. Lo hizo La Nación, a las 18,30, y Clarín un poco después. En ese su primer reconocimiento Clarín se refiere solo a los artículos 45 y 161 y no menciona la caída de la medida cautelar, expresamente ordenada por el juez.
Clarín afirmó que apelará -como era de esperarse- la decisión.
Mediante un comunicado emitido unas horas después, el grupo informa de esta decisión de apelación e insiste, a pesar del fallo adverso que establece la caducidad de la medida cautelar dictada a su favor el 6 de diciembre, que ésta sigue vigente y, lo más grave, amenaza a los funcionarios del Estado Nacional conque si intentan aplicarle la Ley incurrirán en la figura penal de "desobediencia".
El hecho cierto es que el grupo, en una inconcebible actitud de rebeldía, insiste en considerarse -en solitario- una víctima de la acción del Estado y se levanta con un lenguaje absolutamente irrespetuoso y soberbio en contra de una ley de la Nación, de las decisiones administrativas de un gobierno legítimo y del fallo de un juez ajustado a pleno derecho. Su actitud excede con mucho el marco estricto de la defensa de un interés puramente económico y, como afirma el propio fallo, pone en cuestión el legítimo derecho del Estado de regular las actividades empresarias vinculadas con los servicios de comunicación audiovisual.
El juez Alfonso dio asimismo por cumplida la resolución de la Corte Suprema que ordenó habilitar los días feriados para el tratamiento de este caso, en consecuencia, el grupo Clarín estará habilitado para apelar recién a partir del lunes próximo por la mañana.
Todo el fallo del juez es importante y su fundamentación rigurosa pero seguramente lo que más le impacta en lo inmediato a Clarín es la caída de la cautelar. Por eso no sorprende su insistencia en que ésta sigue vigente.
Queda por verse cuál será la eventual resolución de la Cámara -que es claramente favorable a Clarín- de verificarse la apelación del fallo del juez Alfonso.
Seguramente la semana próxima será pródiga en novedades. Naturalmente la pregunta que uno se hace es de hasta dónde se atreverá esta Cámara a intervenir en favor de los intereses del grupo. De la actitud descarada de Clarín ya no quedan dudas.
El fallo del juez de primera instancia -sumamente categórico y en la línea de lo argumentado por el fiscal Fernando Uriarte- no deja lugar a dudas sobre la precariedad de la posición jurídica del grupo en su arremetida contra la Ley de Medios, las instituciones y la democracia.
Los tiempos se consumen -ahora- rápidamente dejando claramente al desnudo la verdadera naturaleza del conflicto.
bastadeodio
En sendas y escuetas noticias aparecidas en sus sitios digitales, los diarios Clarín y La Nación consignaron casi simultáneamente la noticia, aunque con cierta demora con respecto a los medios audiovisuales. Lo hizo La Nación, a las 18,30, y Clarín un poco después. En ese su primer reconocimiento Clarín se refiere solo a los artículos 45 y 161 y no menciona la caída de la medida cautelar, expresamente ordenada por el juez.
Clarín afirmó que apelará -como era de esperarse- la decisión.
Mediante un comunicado emitido unas horas después, el grupo informa de esta decisión de apelación e insiste, a pesar del fallo adverso que establece la caducidad de la medida cautelar dictada a su favor el 6 de diciembre, que ésta sigue vigente y, lo más grave, amenaza a los funcionarios del Estado Nacional conque si intentan aplicarle la Ley incurrirán en la figura penal de "desobediencia".
El hecho cierto es que el grupo, en una inconcebible actitud de rebeldía, insiste en considerarse -en solitario- una víctima de la acción del Estado y se levanta con un lenguaje absolutamente irrespetuoso y soberbio en contra de una ley de la Nación, de las decisiones administrativas de un gobierno legítimo y del fallo de un juez ajustado a pleno derecho. Su actitud excede con mucho el marco estricto de la defensa de un interés puramente económico y, como afirma el propio fallo, pone en cuestión el legítimo derecho del Estado de regular las actividades empresarias vinculadas con los servicios de comunicación audiovisual.
El juez Alfonso dio asimismo por cumplida la resolución de la Corte Suprema que ordenó habilitar los días feriados para el tratamiento de este caso, en consecuencia, el grupo Clarín estará habilitado para apelar recién a partir del lunes próximo por la mañana.
Todo el fallo del juez es importante y su fundamentación rigurosa pero seguramente lo que más le impacta en lo inmediato a Clarín es la caída de la cautelar. Por eso no sorprende su insistencia en que ésta sigue vigente.
Queda por verse cuál será la eventual resolución de la Cámara -que es claramente favorable a Clarín- de verificarse la apelación del fallo del juez Alfonso.
Seguramente la semana próxima será pródiga en novedades. Naturalmente la pregunta que uno se hace es de hasta dónde se atreverá esta Cámara a intervenir en favor de los intereses del grupo. De la actitud descarada de Clarín ya no quedan dudas.
El fallo del juez de primera instancia -sumamente categórico y en la línea de lo argumentado por el fiscal Fernando Uriarte- no deja lugar a dudas sobre la precariedad de la posición jurídica del grupo en su arremetida contra la Ley de Medios, las instituciones y la democracia.
Los tiempos se consumen -ahora- rápidamente dejando claramente al desnudo la verdadera naturaleza del conflicto.
bastadeodio
lunes, 10 de diciembre de 2012
Papel Prensa: Fallo adverso al Grupo Clarín
Casación declaró inadmisible una queja interpuesta por abogados del Grupo Clarín.
La Sala II del máximo tribunal penal del país desestimó un recurso interpuesto por Hugo Wortman Jofre y Alejandro Pérez Chada, y mantuvo la competencia federal para investigar delitos denunciados por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno
La Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los Dres. Alejandro W. Slokar, Angela Ester Ledesma y Ana María Figueroa, rechazó el recurso de queja interpuesto por los Dres. Hugo Wortman Jofré y Alejandro Pérez Chada, defensores de Jorge Rendo, contra la decisión de la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal que había confirmado el rechazo de la excepción de incompetencia del fuero federal para intervenir en la causa que investiga al directorio de Papel Prensa por administración fraudulenta. La defensa pretendía que se diera intervención a la justicia ordinaria para continuar con la tramitación de las actuaciones.
La causa, iniciada por la denuncia del Secretario de Comercio Guillermo Moreno, investiga la venta fraudulenta de insumos durante en los meses de julio y septiembre de 2010, previo a los aumentos de precio de agosto y octubre de ese mismo año, así como también el refinanciamiento de créditos con una importante quita por parte de Papel Prensa, maniobras que se habrían perpetrado en beneficio de las empresas vinculadas S.A. La Nación y Agea S.A. –Grupo Clarín-. También se investiga el funcionamiento irregular de los órganos de control societario con el fin de frustrar la participación del Estado Nacional en el directorio de la empresa. Estas operaciones habrían ocasionado un perjuicio económico al Estado Nacional en su carácter de accionista minoritario.
Fuente: Centro de Información Judicial
bastadeodio
La Sala II del máximo tribunal penal del país desestimó un recurso interpuesto por Hugo Wortman Jofre y Alejandro Pérez Chada, y mantuvo la competencia federal para investigar delitos denunciados por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno
La Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los Dres. Alejandro W. Slokar, Angela Ester Ledesma y Ana María Figueroa, rechazó el recurso de queja interpuesto por los Dres. Hugo Wortman Jofré y Alejandro Pérez Chada, defensores de Jorge Rendo, contra la decisión de la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal que había confirmado el rechazo de la excepción de incompetencia del fuero federal para intervenir en la causa que investiga al directorio de Papel Prensa por administración fraudulenta. La defensa pretendía que se diera intervención a la justicia ordinaria para continuar con la tramitación de las actuaciones.
La causa, iniciada por la denuncia del Secretario de Comercio Guillermo Moreno, investiga la venta fraudulenta de insumos durante en los meses de julio y septiembre de 2010, previo a los aumentos de precio de agosto y octubre de ese mismo año, así como también el refinanciamiento de créditos con una importante quita por parte de Papel Prensa, maniobras que se habrían perpetrado en beneficio de las empresas vinculadas S.A. La Nación y Agea S.A. –Grupo Clarín-. También se investiga el funcionamiento irregular de los órganos de control societario con el fin de frustrar la participación del Estado Nacional en el directorio de la empresa. Estas operaciones habrían ocasionado un perjuicio económico al Estado Nacional en su carácter de accionista minoritario.
Fuente: Centro de Información Judicial
bastadeodio
viernes, 30 de noviembre de 2012
Buitres, Caranchos y Cuervos
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| Cuervo graznando |
Hay razones muy profundas para que en estos dos casos los tribunales se hayan manifestado -siempre en sus términos, claro- de manera tan contundente. También hay entre ambos curiosas simetrías.
Clarín pretende presentarse a la sociedad como una víctima de la persecución del gobierno nacional. En ello emplea todo su poder económico, mediático y político. La resistencia a la aplicación efectiva de Ley de Medios -enmascarada como una defensa de la "libertad de expresión"- es su principal bandera de combate. Su estrategia -compleja y desestabilizadora del orden democrático y de la paz social- tiene aspectos políticos, mediáticos y judiciales.
Pero tal vez apurado por los plazos y unas tácticas judiciales que se volvieron poco eficaces, sintiéndose "contra las cuerdas", como se dice en el lenguaje pugilístico, trató de salir del encierro con un golpe bajo extremo que recuerda a los famosos mordiscos de Mike Tyson a Evander Holyfield y que consistió en acusar penalmente a periodistas por sus opiniones vertidas como tales. Miró a su propio rincón, luego al ringside y no encontró más reacción que desaprobación o asombrado silencio. Ofreció disculpas pero ya era tarde, el daño estaba hecho y los restos de credibilidad como paladín de la defensa de la libertad de expresión fueron a dar a la lona. Van a necesitar algo más que una curita para cicatrizar la herida.
La Corte habló esta semana y lo hizo como debe ser. Rechazó por "absolutamente improcedente" el pedido de ampliación de la cautelar presentado por el grupo y ordenó a la Cámara respectiva decidir de manera urgente sobre la cuestión de fondo, de hecho prácticamente la intervino indicando el procedimiento a seguir y asignando jueces al efecto. El compromiso de la Corte con el Estado de Derecho quedó bien claro y, de paso, dejó traslucir sin caer en la parcialidad su "enojo" con la estrategia judicial del grupo y su forma misma de accionar subrepticiamente sobre el poder judicial. Los Supremos son ciudadanos no tan comunes pero que aún así viven y respiran en este mundo y tiene -estos sí, a diferencia de otros anteriores- principios y trayectorias que defender.
Los fondos buitre. Se les llama así en el mundo, no solo en Argentina y mucho menos solo por parte de su presidenta. Sin embargo hay algunos en nuestro país que creen necesario rebautizarlos como "bonistas" liberándolos de la connotación negativa del apodo. No son tan malos, solo son acreedores, dicen. Entusiasmados con el fallo disparatado del juez Griesa, propusieron negociar y darles a los buitres apátridas lo que piden o poco menos. Salieron a festejar por anticipado el K.O. del gobierno y la caída del país en un supuesto "default técnico". Otro golpe bajo, otra advertencia del árbitro, esta vez bajo la forma del rápido y breve fallo del tribunal de apelaciones de NY. La presidenta -rápida de reflejos discursivos- rebautizó a los buitres autóctonos como caranchos.
Noviembre ha sido un mes complejo -por no decir terrible- para el gobierno que, sin embargo, termina bien. Tanto en lo interno como en lo externo se acumularon de forma sorprendente los problemas y los desafíos. Lo extraordinario es que esté saliendo de esa situación sin perder la calma ni violar el reglamento, con buenas artes, dando pelea de frente y con honestidad; las malas artes, los golpes bajos, corrieron exclusivamente por cuenta de sus adversarios.
El combate está lejos de concluir, desde el ringside rápidamente surgieron expresiones de apoyo al "latifundio mediático" local en problemas, como denominó recientemente Ignacio Ramonet a los grupos mediáticos concentrados de Latinoamérica. La más reciente -adelantando en un mes el tradicional mensaje navideño- provino de la jerarquía de la iglesia católica en la forma de "Reflexiones..." del plenario del episcopado.
Hay un dicho popular que les cae como anillo al dedo: "cría cuervos y te sacarán los ojos". La herencia hispánica católica ultraconservadora de la jerarquía es un peso tremendo en la historia nacional y una fuente permanente de conflictos y desavenencias. Sin embargo, con esa habilidad tan especial de simulación que tienen, pretenden dejar atrás su pasado de colaboración con la dictadura cívico-militar más atroz del siglo XX y continuar arreando a "su" rebaño para el lado de los enemigos de la Nación, incluso hipócritamente lo hacen invocando su defensa. Un comportamiento similar al de los caranchos, solo que, propio de los cuervos, tiene una apariencia más sofisticada, más inteligente.
Solo con una sorprendente dosis de hipocresía se puede convocar a evitar la división de la sociedad en dos bandos irreconciliables haciendo propios los argumentos de una de las partes y negando toda legitimidad a la otra.
En realidad lo que se pretende es echar más leña al fuego de la división. Un mensaje navideño totalmente inadecuado que solo busca hacer más fértil el terreno para nuevos conflictos.
bastadeodio
martes, 23 de octubre de 2012
La oposición, Clarín y la democracia
En su última propaganda el grupo Clarín -porque así se asume- comienza diciendo: "El grupo Clarín es un diario...", sin embargo todos -incluidos ellos mismos- sabemos que no es así que el diario es una cosa y el grupo económico-mediático otra bien distinta- incluso sabemos la medida muy considerable en que el oligopolio de medios y empresas vinculadas a los medios (sin contar las numerosas que no lo están, pero que en este tema tienen menor interés) de este grupo ejerce sobre los restantes grupos de medios imponiéndoles -para bien o para mal- su propia agenda de temas.
Es más, en la misma propaganda el grupo parece burlarse de una de las banderas del actual gobierno y que enraizan muy profundo en la historia de los movimientos políticos en nuestro país: Dicen que como el diario es el más vendido y sus programas los más vistos o escuchados ellos son "nacionales y populares". Se lo puede tomar ingenuamente como una humorada o una mojada de oreja (provocación) casi adolescente, sin embargo, personalmente creo que va más allá, que equivale a afirmar que sostener la vigencia de "lo nacional y popular" es ridículo, que estas banderas son cosas del pasado, al fin y al cabo es lo que el diario La Nación, su principal socio y satélite impreso, viene sosteniendo desde siempre. Para mí debe ser entendido como una declaración de amor neoliberal, es eso, aunque en versión cínico-humorística.
Todos sabemos eso, también deben saberlo los partidos políticos de la oposición. Una oposición, que es evidente, se encuentra fragmentada en pequeños y un poco más grandes agrupamientos ninguno de los cuales, por si solo, es capaz de liderar al conjunto, aunque sea coyunturalmente. Es evidente que este amplio espectro no logra definir un programa, ni apenas una agenda propia común con la que cuestionar al gobierno. En realidad es peor. Muchos de estos agrupamientos no pueden ni siquiera en su interior y propia individualidad coincidir en una propuesta política estratégica consistente que supere el conjunto bastante inconexo de reclamos y críticas aisladas al accionar del gobierno que enuncian cotidianamente.
Digamos que aquello que se les critica a los "cacerolos" (o indignados con Cristina) de expresar un mero listado de reclamos inconexos sin conducción política lo sufren de forma evidente también los partidos políticos de la oposición.
En general más que un programa o propuesta que le diga a la sociedad hacia dónde proponen ir, lo que resulta de sus presentaciones es una imagen decididamente confusa y hasta contradictoria -insisto, incluso considerados en su individualidad, no ya como colectivo llamado "oposición"- de hacia dónde no proponen ir lo que, en general, se relaciona con oponerse a cualquier iniciativa del actual gobierno. Incluso aunque ello implique borrar con el codo lo que se firmó con la mano, como explícitamente sucedió con el diputado de derecha de la UCR, Aguad, en el Consejo de la Magistratura.
Digamos que en el terreno de la discusión política, dentro de las reglas de juego de la democracia y sus instituciones, parece actualmente haber un gran protagonista -casi exclusivo- que mantiene en todos los terrenos la iniciativa y que es el gobierno y frente a él hay una oposición dispersa que de no contar con el apoyo mediático del que efectivamente cuenta y que crea la ilusión de que allí hay una oposición, se vería compelida con urgencia a hacer un análisis y replanteo de su estrategia política.
Porque ¿cuál es el sentido último o principal de los agrupamientos políticos democráticos que no sea el de ganar las elecciones?. Si "la prensa" fuese realmente independiente de los intereses del grupo dominante los que se verían en serios problemas, pero posiblemente también frente a un desafío constructivo mayor, serían en primer lugar los partidos de la oposición y en segundo lugar el propio gobierno que se vería enfrentado a sus propios errores y limitaciones y no a vulgares operaciones continuas de prensa. Realmente que las cosas fuesen así sería muy bueno para la salud de la democracia.
El problema es serio y no solo para la oposición sino para todos, incluido el propio gobierno, aunque parezca paradójico. La democracia simplemente no funciona correctamente si no hay alternativas. La alternancia (o posible sucesión con cambio de signo político) en el poder, es decir en el gobierno del Estado, puede -y subrayo el puede- no ser un obstáculo para el crecimiento económico, la mejora en las condiciones de vida de la población y el ganarse el respeto de las naciones amigas y no amigas. Pero para que esto sea posible, además de que exista una oposición en condiciones de ganar una elección y de gobernar sobre la base de una propuesta constructiva, debe existir un acuerdo tácito mínimo acerca de que base común de logros conservar, un piso a partir del cual seguir construyendo el futuro. Nada de esto parece existir en la Argentina de hoy. Salvo el partido, o alianza, del gobierno, ninguno reúne actualmente las condiciones para terciar en ese terreno ya no del mero antagonismo sino en el del agonismo. En otras palabras ser adversarios, no enemigos. ¿El crecimiento debe ser con justicia social?, ¿La alianza con los países de la región es una pieza fundamental de la estrategia diplomática y comercial de nuestro país?, éstas representan solo algunas de éstas cuestiones básicas a las cuales todos los partidos, incluido el gobernante, deben dar respuesta, positiva o negativa. Esto es lo que daría a Argentina la tan mentada previsibilidad que, incorrectamente, se le reclama solo al gobierno.
Lo dicho se refleja no solo en el escaso o nulo diálogo político existente entre el gobierno y los agrupamientos opositores, sino que, incluso, se lo puede observar entre los agrupamientos de intelectuales, comunicadores sociales y hasta entre los artistas y entre algunos sectores e individualidades de las clases medias urbanas de las que se nutre la protesta callejera.
Es posible que este reciente fenómeno, el "caceroleo", tenga que ver, en buena medida, con el estímulo permanente que proviene de la acción combinada de la oposición política y la oposición mediática. Cierto es que este movimiento (inorgánico hasta cierto punto) parece tener su origen en las redes sociales y se presenta a sí mismo como "independiente", pero su lista de reclamos no difiere de la lista que tienen opositores y medios de comunicación concentrados. No tienen sus propios reclamos, por ahora adoptan acríticamente los de otros.
Con el famoso diálogo ocurre algo muy llamativo, casi todos los opositores culpan de la falta de diálogo al gobierno, sin embargo, el sitio privilegiado para practicar el diálogo son las comisiones y organismos parlamentarios. Todos recordamos que mientras la oposición alimentó la existencia del fracasado "grupo A", lejos de dialogar con el oficialismo y procediendo en contra del reglamento interno tomó por asalto todas las comisiones excluyendolo -en la medida en que le era posible- de ellas al oficialismo. No buscó el diálogo desde una posición ventajosa sino la confrontación. En la legislatura porteña las cosas ocurrieron de forma similar aunque agravadas por la explícita orden de Macri de no dialogar con los representantes del FPV. Incluso Macri tiene el dudoso honor de exhibir el récord nacional de vetos, incluso ha llegado a vetar leyes votadas por su propio bloque. Sin embargo, Macri continúa diciendo ante los micrófonos y las cámaras de la televisión que es el gobierno el que impide el diálogo y que hace falta más diálogo. ¿cómo puede haberlo si se decide excluir de él al partido del gobierno que obtuvo hace un año más del 54% de los votos?.
Seguramente el reclamo de diálogo no es sincero es solo una consigna utilizada para atacar al gobierno. En ese objetivo coinciden y se retroalimentan la oposición política y la mediática, al punto de que se puede decir que están coaligados, pero, ¿quién conduce la coalición, los partidos o los medios opositores?
Y aquí aparece el último pero central de los asuntos a los que me estoy refiriendo y que suceden en la vida política del país: la relación de subordinación y/o dependencia que los agrupamientos opositores manifiestan tener especialmente con el grupo Clarín. Cierto es que el gobierno aunque sea por la negativa, por el antagonismo, también le ha dado al grupo un rol central en la política al identificarlo como su principal enemigo, cosa que es correspondida por el grupo con verdadero entusiasmo. Toda postura crítica al gobierno, provenga de las autoridades eclesiásticas, de grupos sociales como los ecologistas, de sectores gremiales empresarios o de trabajadores opositores, de grupos indigenistas, entre otros, es rápidamente absorvida, digerida y apropiada por el grupo quitándole protagonismo al emisor original porque en ese proceso la critica o reclamo se transforma y se adapta al interés del propio grupo. Ha ocurrido más de una vez que estos sectores se ven obligados a desmentir la información tal y como es difundida por el grupo mediático y sus satélites que siempre le agregan algo de su propia cosecha.
Ahora si uno se pregunta acerca de quién se beneficia más de esta sinergia opositora establecida entre ciertos medios y los partidos opositores, ¿los medios o los partidos?, la respuesta más plausible suele ser que son los medios los que que han logrado mediante el miedo o el convencimiento poner a la mayor parte de la oposición de su lado, lo que indudablemente y sobre todo de cara a la visión que se pueda sostener en y desde el exterior, le confiere cierta legitimidad a su posición la que, en muchos aspectos es claramente insostenible.
Incluso su peso excesivo y poder representan, a la larga, una amenaza para los propios partidos opositores. Basta recordar de que forma cruel estos medios le cayeron encima a la oposición luego de la derrota electoral de octubre pasado.
Pero tampoco hay que olvidar que la Ley de Medios Audiovisuales que está en el centro del conflicto actual, el que ya excede largamente el marco original, fue votada por buena parte de la oposición en un parlamento que le era -por su composición- mucho más hostil al gobierno que el actual. Sin embargo, aquellos que la apoyaron en el pasado por las buenas razones hoy manifiestan dudas o directamente se oponen a ella por las malas razones, en tanto aquellos que votaron en contra o se abstuvieron, hoy intentan sabotear su cumplimiento violentando con esa actitud la propia Constitución y su razón de ser como partidos políticos de la democracia.
Entonces, si esto es tan evidente, ¿porqué los dirigentes de los partidos opositores -grandes y pequeños- soportan, de una u otra manera, las pretensiones del grupo concentrado?. Yo creo que la respuesta no está en un supuesto masoquismo o instinto suicida sino en el hecho de que estos partidos tal y como están hoy de puertas adentro y de cara a la sociedad, simplemente sin su presencia permanente en los medios concentrados sus posibilidades de tener un mínimo papel en las futuras elecciones se reduciría a cero. No son actualmente, ni separados ni en conjunto, una seria alternativa de poder, pero, si se las tienen que arreglar solos, hoy por hoy, simplemente muchos de ellos dejarían de existir. Baste recordar a Elisa Carrió. Solo ella sobrevivió a la catástrofe del ARI de octubre pasado y lo hizo pura y exclusivamente porque se metió en el pulmotor que le ofrecía el grupo Clarín. Y no solo pasa con los políticos sino también sucede con los aspirantes a pertenecer, como Hugo Moyano. Dada estas condiciones la pregunta es ¿qué posibilidades reales existen para un funcionamiento más o menos normal de las instituciones de la democracia?
Personalmente soy la opinión de que no hay una única forma de democracia, ni que esta corresponde al idealizado modelo liberal que se supone -sin mucho fundamento- que rige en Europa o los EEUU. Estas formas de la democracia consideran como una virtud, casi una señal de pureza, la alternancia en el poder de grandes partidos. Esto nunca llegó a suceder en nuestro país y posiblemente lo haya hecho solo ocasionalmente en toda América Latina. Entre otras cosas por las permanentes interrupciones en la continuidad institucional que significaron los golpes cívico-militares.
Los dos grandes movimientos populares, el irigoyenismo y el peronismo, sufrieron la misma penuria de los golpes de Estado. Sin embargo, el Partido Radical, hijo de aquel movimiento fundacional, traicionó a su propio origen cuando se sumó al golpe de Estado de 1955, allí se perdió la posibilidad de la alternancia en el poder de los dos grandes partidos de masas de la Argentina. ¿Cómo puede basarse legítimamente la democracia, en cualquier significado posible de este concepto, bajo la proscripción de uno de los partidos mayoritarios?. Solo falseando la realidad y afirmando -como si fuese cierto- que el peronismo era (es) igual al nazismo y que, por ello, una vez "derrotado" merece su misma suerte.
Esa fue (y es) una inagotable fuente de odio en la vida política nacional. En la realidad y aunque se lo trató de ocultar, los golpistas procedieron siguiendo el mandato que provenía de fuera del país, contrario a los intereses nacionales y favorable a los de las potencias extranjeras dominantes en occidente luego de la segunda guerra mundial.
Hoy como entonces, la situación de nuestro país y de gran parte de América Latina sigue girando no solamente en torno a conservadorismo (o derechas) y socialismo (o izquierdas), como ocurre (u ocurrría) en Europa. En nuestra región sigue teniendo un peso determinante la forma en que estas alternativas ideológicas se plantan frente a los poderes mundiales y que cuota de autonomía de decisión consideran indispensable para construir una Nación viable. Esa es la razón por la cual Nacional y Popular como caracterización del contenido y la forma de la democracia que se propone no sea un mero eslogan que se le puede aplicar a cualquier cosa. Es en el abandono objetivo de su origen nacional y popular que el radicalismo (y el nacionalismo de derecha) practicó al conformar la gran unión antiperonista (mal llamada democrática) con los partidos conservadores y liberales donde es posible encontar, a mi modo de ver, el punto de quiebre, la bisagra, que explica la imposibilidad de construir una democracia nuestra capaz de perdurar. Frondizi indudablemente lo intentó, para lo cual debió primero escindirse del tronco radical, pero le faltó decisión para enfrentar al antiperonismo, brutal y visceral, y completar la tarea con generosidad y valentía. Decir que las presiones -internas y externas- que debió soportar fueron enormes lo justifica en lo personal, pero no cambia las cosas.
Hoy se sigue opinando por parte de cierta prensa latinoamericana y europea -contra todas las evidencias disponibles- que en Venezuela no hay una auténtica democracia. El hecho es que no solo hay diferencias históricas reconocibles entre las democracias vigentes en los países desarrollados, también las hay y por razones aún más fuertes, entre éstas y las democracias de los países ahora llamados emergentes y antes llamados dependientes. Además crece la opinión -sobre todo en los países europeos donde la crisis económica es más fuerte- que aún en la cuna de las democracias y del Estado de bienestar se vive en una democracia devaluada que no atiende los problemas concretos de la gente como debería y que, incluso, está desarmando las redes de contención social existentes.
La dependencia no ha desaparecido, incluso se puede afirmar que ha cobrado mayor fuerza y universalidad. Continúa bajo sus diversas formas, económica, comercial, financiera, política, ideológica, cultural, etcétera, solo se ha hecho más compleja de analizar y, a la vez, con la globalización se ha vuelto menos visible. América Latina, cada país de la región, tiene que descubrir, y tiene el derecho de ensayar, las formas de democracia que mejor se ajusten a sus realidades e historia, y esto no debe ser un impedimento para que formas diferentes puedan encontrar puntos en común e intereses compartidos. El mundo en términos políticos y económicos -ya desde hace un tiempo- evoluciona hacia la formación de agrupamientos de países por región. El mundo se está volviendo multipolar. Y eso obliga más que nunca al respeto por las particularidades. No hay un solo modelo preferente, no hay una forma de organización social y política que pueda servir de patrón de medida de democracia y libertades. Las experiencias pasadas por nuestros pueblos que son únicas e intransferibles pueden ayudar pero estamos obligados a inventar, lo conocido, por diversas razones, no está siendo útil para resolver todos los problemas del presente.
bastadeodio
Es más, en la misma propaganda el grupo parece burlarse de una de las banderas del actual gobierno y que enraizan muy profundo en la historia de los movimientos políticos en nuestro país: Dicen que como el diario es el más vendido y sus programas los más vistos o escuchados ellos son "nacionales y populares". Se lo puede tomar ingenuamente como una humorada o una mojada de oreja (provocación) casi adolescente, sin embargo, personalmente creo que va más allá, que equivale a afirmar que sostener la vigencia de "lo nacional y popular" es ridículo, que estas banderas son cosas del pasado, al fin y al cabo es lo que el diario La Nación, su principal socio y satélite impreso, viene sosteniendo desde siempre. Para mí debe ser entendido como una declaración de amor neoliberal, es eso, aunque en versión cínico-humorística.
Todos sabemos eso, también deben saberlo los partidos políticos de la oposición. Una oposición, que es evidente, se encuentra fragmentada en pequeños y un poco más grandes agrupamientos ninguno de los cuales, por si solo, es capaz de liderar al conjunto, aunque sea coyunturalmente. Es evidente que este amplio espectro no logra definir un programa, ni apenas una agenda propia común con la que cuestionar al gobierno. En realidad es peor. Muchos de estos agrupamientos no pueden ni siquiera en su interior y propia individualidad coincidir en una propuesta política estratégica consistente que supere el conjunto bastante inconexo de reclamos y críticas aisladas al accionar del gobierno que enuncian cotidianamente.
Digamos que aquello que se les critica a los "cacerolos" (o indignados con Cristina) de expresar un mero listado de reclamos inconexos sin conducción política lo sufren de forma evidente también los partidos políticos de la oposición.
En general más que un programa o propuesta que le diga a la sociedad hacia dónde proponen ir, lo que resulta de sus presentaciones es una imagen decididamente confusa y hasta contradictoria -insisto, incluso considerados en su individualidad, no ya como colectivo llamado "oposición"- de hacia dónde no proponen ir lo que, en general, se relaciona con oponerse a cualquier iniciativa del actual gobierno. Incluso aunque ello implique borrar con el codo lo que se firmó con la mano, como explícitamente sucedió con el diputado de derecha de la UCR, Aguad, en el Consejo de la Magistratura.
Digamos que en el terreno de la discusión política, dentro de las reglas de juego de la democracia y sus instituciones, parece actualmente haber un gran protagonista -casi exclusivo- que mantiene en todos los terrenos la iniciativa y que es el gobierno y frente a él hay una oposición dispersa que de no contar con el apoyo mediático del que efectivamente cuenta y que crea la ilusión de que allí hay una oposición, se vería compelida con urgencia a hacer un análisis y replanteo de su estrategia política.
Porque ¿cuál es el sentido último o principal de los agrupamientos políticos democráticos que no sea el de ganar las elecciones?. Si "la prensa" fuese realmente independiente de los intereses del grupo dominante los que se verían en serios problemas, pero posiblemente también frente a un desafío constructivo mayor, serían en primer lugar los partidos de la oposición y en segundo lugar el propio gobierno que se vería enfrentado a sus propios errores y limitaciones y no a vulgares operaciones continuas de prensa. Realmente que las cosas fuesen así sería muy bueno para la salud de la democracia.
El problema es serio y no solo para la oposición sino para todos, incluido el propio gobierno, aunque parezca paradójico. La democracia simplemente no funciona correctamente si no hay alternativas. La alternancia (o posible sucesión con cambio de signo político) en el poder, es decir en el gobierno del Estado, puede -y subrayo el puede- no ser un obstáculo para el crecimiento económico, la mejora en las condiciones de vida de la población y el ganarse el respeto de las naciones amigas y no amigas. Pero para que esto sea posible, además de que exista una oposición en condiciones de ganar una elección y de gobernar sobre la base de una propuesta constructiva, debe existir un acuerdo tácito mínimo acerca de que base común de logros conservar, un piso a partir del cual seguir construyendo el futuro. Nada de esto parece existir en la Argentina de hoy. Salvo el partido, o alianza, del gobierno, ninguno reúne actualmente las condiciones para terciar en ese terreno ya no del mero antagonismo sino en el del agonismo. En otras palabras ser adversarios, no enemigos. ¿El crecimiento debe ser con justicia social?, ¿La alianza con los países de la región es una pieza fundamental de la estrategia diplomática y comercial de nuestro país?, éstas representan solo algunas de éstas cuestiones básicas a las cuales todos los partidos, incluido el gobernante, deben dar respuesta, positiva o negativa. Esto es lo que daría a Argentina la tan mentada previsibilidad que, incorrectamente, se le reclama solo al gobierno.
Lo dicho se refleja no solo en el escaso o nulo diálogo político existente entre el gobierno y los agrupamientos opositores, sino que, incluso, se lo puede observar entre los agrupamientos de intelectuales, comunicadores sociales y hasta entre los artistas y entre algunos sectores e individualidades de las clases medias urbanas de las que se nutre la protesta callejera.
Es posible que este reciente fenómeno, el "caceroleo", tenga que ver, en buena medida, con el estímulo permanente que proviene de la acción combinada de la oposición política y la oposición mediática. Cierto es que este movimiento (inorgánico hasta cierto punto) parece tener su origen en las redes sociales y se presenta a sí mismo como "independiente", pero su lista de reclamos no difiere de la lista que tienen opositores y medios de comunicación concentrados. No tienen sus propios reclamos, por ahora adoptan acríticamente los de otros.
Con el famoso diálogo ocurre algo muy llamativo, casi todos los opositores culpan de la falta de diálogo al gobierno, sin embargo, el sitio privilegiado para practicar el diálogo son las comisiones y organismos parlamentarios. Todos recordamos que mientras la oposición alimentó la existencia del fracasado "grupo A", lejos de dialogar con el oficialismo y procediendo en contra del reglamento interno tomó por asalto todas las comisiones excluyendolo -en la medida en que le era posible- de ellas al oficialismo. No buscó el diálogo desde una posición ventajosa sino la confrontación. En la legislatura porteña las cosas ocurrieron de forma similar aunque agravadas por la explícita orden de Macri de no dialogar con los representantes del FPV. Incluso Macri tiene el dudoso honor de exhibir el récord nacional de vetos, incluso ha llegado a vetar leyes votadas por su propio bloque. Sin embargo, Macri continúa diciendo ante los micrófonos y las cámaras de la televisión que es el gobierno el que impide el diálogo y que hace falta más diálogo. ¿cómo puede haberlo si se decide excluir de él al partido del gobierno que obtuvo hace un año más del 54% de los votos?.
Seguramente el reclamo de diálogo no es sincero es solo una consigna utilizada para atacar al gobierno. En ese objetivo coinciden y se retroalimentan la oposición política y la mediática, al punto de que se puede decir que están coaligados, pero, ¿quién conduce la coalición, los partidos o los medios opositores?
Y aquí aparece el último pero central de los asuntos a los que me estoy refiriendo y que suceden en la vida política del país: la relación de subordinación y/o dependencia que los agrupamientos opositores manifiestan tener especialmente con el grupo Clarín. Cierto es que el gobierno aunque sea por la negativa, por el antagonismo, también le ha dado al grupo un rol central en la política al identificarlo como su principal enemigo, cosa que es correspondida por el grupo con verdadero entusiasmo. Toda postura crítica al gobierno, provenga de las autoridades eclesiásticas, de grupos sociales como los ecologistas, de sectores gremiales empresarios o de trabajadores opositores, de grupos indigenistas, entre otros, es rápidamente absorvida, digerida y apropiada por el grupo quitándole protagonismo al emisor original porque en ese proceso la critica o reclamo se transforma y se adapta al interés del propio grupo. Ha ocurrido más de una vez que estos sectores se ven obligados a desmentir la información tal y como es difundida por el grupo mediático y sus satélites que siempre le agregan algo de su propia cosecha.
Ahora si uno se pregunta acerca de quién se beneficia más de esta sinergia opositora establecida entre ciertos medios y los partidos opositores, ¿los medios o los partidos?, la respuesta más plausible suele ser que son los medios los que que han logrado mediante el miedo o el convencimiento poner a la mayor parte de la oposición de su lado, lo que indudablemente y sobre todo de cara a la visión que se pueda sostener en y desde el exterior, le confiere cierta legitimidad a su posición la que, en muchos aspectos es claramente insostenible.
Incluso su peso excesivo y poder representan, a la larga, una amenaza para los propios partidos opositores. Basta recordar de que forma cruel estos medios le cayeron encima a la oposición luego de la derrota electoral de octubre pasado.
Pero tampoco hay que olvidar que la Ley de Medios Audiovisuales que está en el centro del conflicto actual, el que ya excede largamente el marco original, fue votada por buena parte de la oposición en un parlamento que le era -por su composición- mucho más hostil al gobierno que el actual. Sin embargo, aquellos que la apoyaron en el pasado por las buenas razones hoy manifiestan dudas o directamente se oponen a ella por las malas razones, en tanto aquellos que votaron en contra o se abstuvieron, hoy intentan sabotear su cumplimiento violentando con esa actitud la propia Constitución y su razón de ser como partidos políticos de la democracia.
Entonces, si esto es tan evidente, ¿porqué los dirigentes de los partidos opositores -grandes y pequeños- soportan, de una u otra manera, las pretensiones del grupo concentrado?. Yo creo que la respuesta no está en un supuesto masoquismo o instinto suicida sino en el hecho de que estos partidos tal y como están hoy de puertas adentro y de cara a la sociedad, simplemente sin su presencia permanente en los medios concentrados sus posibilidades de tener un mínimo papel en las futuras elecciones se reduciría a cero. No son actualmente, ni separados ni en conjunto, una seria alternativa de poder, pero, si se las tienen que arreglar solos, hoy por hoy, simplemente muchos de ellos dejarían de existir. Baste recordar a Elisa Carrió. Solo ella sobrevivió a la catástrofe del ARI de octubre pasado y lo hizo pura y exclusivamente porque se metió en el pulmotor que le ofrecía el grupo Clarín. Y no solo pasa con los políticos sino también sucede con los aspirantes a pertenecer, como Hugo Moyano. Dada estas condiciones la pregunta es ¿qué posibilidades reales existen para un funcionamiento más o menos normal de las instituciones de la democracia?
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| Pericles |
Los dos grandes movimientos populares, el irigoyenismo y el peronismo, sufrieron la misma penuria de los golpes de Estado. Sin embargo, el Partido Radical, hijo de aquel movimiento fundacional, traicionó a su propio origen cuando se sumó al golpe de Estado de 1955, allí se perdió la posibilidad de la alternancia en el poder de los dos grandes partidos de masas de la Argentina. ¿Cómo puede basarse legítimamente la democracia, en cualquier significado posible de este concepto, bajo la proscripción de uno de los partidos mayoritarios?. Solo falseando la realidad y afirmando -como si fuese cierto- que el peronismo era (es) igual al nazismo y que, por ello, una vez "derrotado" merece su misma suerte.
Esa fue (y es) una inagotable fuente de odio en la vida política nacional. En la realidad y aunque se lo trató de ocultar, los golpistas procedieron siguiendo el mandato que provenía de fuera del país, contrario a los intereses nacionales y favorable a los de las potencias extranjeras dominantes en occidente luego de la segunda guerra mundial.
Hoy como entonces, la situación de nuestro país y de gran parte de América Latina sigue girando no solamente en torno a conservadorismo (o derechas) y socialismo (o izquierdas), como ocurre (u ocurrría) en Europa. En nuestra región sigue teniendo un peso determinante la forma en que estas alternativas ideológicas se plantan frente a los poderes mundiales y que cuota de autonomía de decisión consideran indispensable para construir una Nación viable. Esa es la razón por la cual Nacional y Popular como caracterización del contenido y la forma de la democracia que se propone no sea un mero eslogan que se le puede aplicar a cualquier cosa. Es en el abandono objetivo de su origen nacional y popular que el radicalismo (y el nacionalismo de derecha) practicó al conformar la gran unión antiperonista (mal llamada democrática) con los partidos conservadores y liberales donde es posible encontar, a mi modo de ver, el punto de quiebre, la bisagra, que explica la imposibilidad de construir una democracia nuestra capaz de perdurar. Frondizi indudablemente lo intentó, para lo cual debió primero escindirse del tronco radical, pero le faltó decisión para enfrentar al antiperonismo, brutal y visceral, y completar la tarea con generosidad y valentía. Decir que las presiones -internas y externas- que debió soportar fueron enormes lo justifica en lo personal, pero no cambia las cosas.
Hoy se sigue opinando por parte de cierta prensa latinoamericana y europea -contra todas las evidencias disponibles- que en Venezuela no hay una auténtica democracia. El hecho es que no solo hay diferencias históricas reconocibles entre las democracias vigentes en los países desarrollados, también las hay y por razones aún más fuertes, entre éstas y las democracias de los países ahora llamados emergentes y antes llamados dependientes. Además crece la opinión -sobre todo en los países europeos donde la crisis económica es más fuerte- que aún en la cuna de las democracias y del Estado de bienestar se vive en una democracia devaluada que no atiende los problemas concretos de la gente como debería y que, incluso, está desarmando las redes de contención social existentes.
La dependencia no ha desaparecido, incluso se puede afirmar que ha cobrado mayor fuerza y universalidad. Continúa bajo sus diversas formas, económica, comercial, financiera, política, ideológica, cultural, etcétera, solo se ha hecho más compleja de analizar y, a la vez, con la globalización se ha vuelto menos visible. América Latina, cada país de la región, tiene que descubrir, y tiene el derecho de ensayar, las formas de democracia que mejor se ajusten a sus realidades e historia, y esto no debe ser un impedimento para que formas diferentes puedan encontrar puntos en común e intereses compartidos. El mundo en términos políticos y económicos -ya desde hace un tiempo- evoluciona hacia la formación de agrupamientos de países por región. El mundo se está volviendo multipolar. Y eso obliga más que nunca al respeto por las particularidades. No hay un solo modelo preferente, no hay una forma de organización social y política que pueda servir de patrón de medida de democracia y libertades. Las experiencias pasadas por nuestros pueblos que son únicas e intransferibles pueden ayudar pero estamos obligados a inventar, lo conocido, por diversas razones, no está siendo útil para resolver todos los problemas del presente.
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miércoles, 17 de octubre de 2012
Iguales ante la Ley: Parte 2: el 7-D y más allá
EL 7-D Y MÁS ALLÁ
La claridad y precisión de la Constitución Nacional y de la Ley 26.522/09 que expuse resumidas en la Parte 1: Las Bases, harían casi innecesario cualquier comentario.
La claridad y precisión de la Constitución Nacional y de la Ley 26.522/09 que expuse resumidas en la Parte 1: Las Bases, harían casi innecesario cualquier comentario.
Sin
embargo, tengo la necesidad de intentar aclarar algunos puntos
generales que hacen al contexto y a una posible prospectiva de lo que
podría suceder a partir del 7-D.
Aunque la propaganda de ciertos grupos mediáticos concentrados lo afirme e incluso algunas declaraciones de miembros del gobierno nacional o de políticos afines, interpretadas con ligereza, parezcan confirmarlo, el conflicto en torno a la aplicación de la llamada Ley de Medios Audiovisuales y el grupo Clarín, exclusivamente con él -porque de eso se trata-, no es un conflicto político legítimo, aunque muy agudo, entre este grupo económico empresarial y el actual gobierno, sino un conflicto muy grave entre este grupo y el Estado Nacional mismo y sus instituciones que hasta puede alcanzar, de no revertirse la actual tendencia del grupo de realizar acciones que rozan la ilegalidad, a configurar el delito de sedición.
Aunque la propaganda de ciertos grupos mediáticos concentrados lo afirme e incluso algunas declaraciones de miembros del gobierno nacional o de políticos afines, interpretadas con ligereza, parezcan confirmarlo, el conflicto en torno a la aplicación de la llamada Ley de Medios Audiovisuales y el grupo Clarín, exclusivamente con él -porque de eso se trata-, no es un conflicto político legítimo, aunque muy agudo, entre este grupo económico empresarial y el actual gobierno, sino un conflicto muy grave entre este grupo y el Estado Nacional mismo y sus instituciones que hasta puede alcanzar, de no revertirse la actual tendencia del grupo de realizar acciones que rozan la ilegalidad, a configurar el delito de sedición.
Solo
se trata de garantizar el imperio de la Constitución y de ley vigente
sobre cualesquiera de los intereses particulares existentes, por más
legítimos que puedan parecer, de cualquier individuo o grupo.
La Constitución establece la obligación del Estado Nacional -en primer lugar- de legislar para "procurar la defensa de la competencia contra toda forma de distorsión de los mercados, al control de los monopolios naturales y legales...y los marcos regulatorios de los servicios públicos de competencia nacional, previendo la necesaria participación de las asociaciones de consumidores y usuarios y de las provincias interesadas, en los organismos de control.".
Además en el artículo 75º impone la obligación de establecer "leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras del autor; el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales."
Toda ley es legítima y es democrática por su origen en el marco constitucional vigente y porque prescribe que frente a ley todos somos iguales. Para la ley, en cambio, y en función del mayor beneficio común, no todos somos iguales, ni tenemos porqué serlo, porque de hecho no lo somos y la Constitución misma lo prevé.
La Constitución establece la obligación del Estado Nacional -en primer lugar- de legislar para "procurar la defensa de la competencia contra toda forma de distorsión de los mercados, al control de los monopolios naturales y legales...y los marcos regulatorios de los servicios públicos de competencia nacional, previendo la necesaria participación de las asociaciones de consumidores y usuarios y de las provincias interesadas, en los organismos de control.".
Además en el artículo 75º impone la obligación de establecer "leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras del autor; el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales."
Toda ley es legítima y es democrática por su origen en el marco constitucional vigente y porque prescribe que frente a ley todos somos iguales. Para la ley, en cambio, y en función del mayor beneficio común, no todos somos iguales, ni tenemos porqué serlo, porque de hecho no lo somos y la Constitución misma lo prevé.
El
objetivo de las leyes emanadas de estos principios, en estos casos de
desigualdad de hecho, se dirige a proteger especialmente a las personas o
los grupos más débiles estableciendo en su favor una discriminación
positiva o restringiendo, si es el caso, el accionar de personas o
grupos dominantes, sin que éstos pierdan su derecho a defenderse de
estas acciones que pueden ocasionarle perjuicios económicos o
patrimoniales respecto de los cuales, eventualmente, podrían ser
resarcidos.
La Ley de Medios Audiovisuales se propone reestructurar la realidad del campo audiovisual nacional de tal forma de asegurar las condiciones reales de posibilidad para la libre expresión de una pluralidad de voces, en el sentido de ideas, opiniones, creaciones artísticas, expresiones políticas, etcétera, procurando discriminar positivamente las expresiones y producciones artísticas y culturales locales por sobre las extranjeras. En este sentido, la Ley se propone deshacer la posición dominante que han adquirido con el transcurso del tiempo algunos grupos de licenciatarios, en el entendimiento que esta predominancia es un obstáculo real para alcanzar la pluralidad de voces buscada.
Este, por supuesto, es el aspecto más controversial de la ley y el de mayor complejidad en su aplicación. Sin embargo, la dificultad no debe invalidar al objetivo. La misma ley prevé la conformación de diversas instituciones plurales que tendrán por misión diseñar los aspectos más concretos de su aplicación y realizar su seguimiento y control.
La mera existencia de estas instituciones no garantiza el evitar que se generen conflictos, algunos de los cuales pueden llegar a las instancias judiciales.
El accionar del grupo Clarín de abierta oposición a la Ley de Medios -que opera tanto a nivel de lo simbólico mediante las incontables voces de que dispone (incluida la SIP), como a nivel de lo real en las instancias judiciales y en alianza política objetiva con aquellos partidos políticos, como la UCR, el PRO y residuos del peronismo federal, que en su momento votaron en contra de ella- ha creado una situación, junto con la decisión del gobierno nacional de no ceder un ápice en su aplicación, de un altísimo grado de conflictividad política, institucional y judicial que parece concentrarse en el 7-D, ya que éste día se ha convertido en clave en virtud de que en él cesan, por decisión de la Corte Suprema, los recursos de amparo, excesivos y fuera de toda tradición en este sentido, interpuestos por el grupo Clarín.
Pienso que la importancia de esta fecha debe ser desdramatizada. Las actitudes y las expresiones deberán moderarse y re encauzarse en el marco de las instituciones legalmente vigentes.
A partir del 7-D las instituciones ya constituidas que la Ley prevé, se deberán poner a trabajar para definir cada uno de los aspectos concretos de su aplicación, lo que significará una ardua y difícil tarea en la que el Afsca y su presidente, Martín Sabbatella, tendrán un rol destacado.
La propaganda inicial del grupo se oponía a la oficial afirmando que el 7-D "no pasaría nada". Esto es completamente falso y el propio grupo y sus aliados han debido revisar esta posición de absurdo irrespeto por la Ley. Una muestra -en los hechos que es lo importante- de estos cambios es la conformación de la Comisión Bicameral que tendrá por misión realizar un seguimiento legislativo de la aplicación de la Ley de Medios.
RESUMIENDO: A partir del 7-D la Ley de Medios comenzará a aplicarse en su totalidad -en particular ello ocurrirá con su artículo 161, titulado de adecuación- con los mecanismos que la propia Ley prevé. Seguramente aparecerán conflictos viejos y nuevos que deberán resolverse en el marco institucional existente. Es de esperar que el grupo Clarín continúe con su actitud de oposición sistemática a la ley empleando todos los medios a su alcance, en especial los judiciales, pero eso no debería significar una violación de la voluntad popular expresada democráticamente y concretada en leyes sino solamente la oposición de ese grupo en particular a respetar su veredicto. Clarín y sus asociados no tienen otra alternativa que respetar la ley, habrá sin duda intentos de torcerla y esto pondrá a prueba la calidad de nuestras instituciones y pondrá en blanco sobre negro la posición de cada cual.
La democracia no es una fórmula para evitar los conflictos sino un método para tratar de resolverlos, por ahora el mejor de todos los practicados.
bastadeodio
viernes, 5 de octubre de 2012
IRRACIONALIDAD
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| Hércules lucha contra la Hidra |
Como la hidra elige cuál de sus múltiples cabezas mostrar. Si se aplasta una de ellas surgen dos o más en su lugar.
Algunos intentan disimularla, ocultar su amargo sentido.
Se trata únicamente de descontento. Se trata de reclamos legítimos. Es cierto pero no únicamente.
Otros perciben claramente la amenaza de la bestia y lo dicen.
Pero unos y otros, los que dan la alarma y los que la niegan, dan señales claras de que está ahí, que la perciben.
En medio de ese magma, de esa aparente confusión y exaltación, hay, sin embargo, razones que la razón entiende, en atender a esas razones y hacer oídos sordos al canto coral de la hidra que reclama a unos y otros más acción y menos reflexión es donde puede estar la solución y el regreso simbólico de la Hidra, siempre temporal, a la caverna en la que la gran mayoría de los argentinos decidimos mantenerla encerrada.
El escenario fue de nuevo montado, el aparente caos también. Como en el 2008, aunque los motivos fuesen distintos. Coqueto en cierto modo, en el movimiento campestre hubo desbordes, aristas sumamente violentas, casi inmanejables. Obtuvieron lo que querían, lo inmediato, se quedaron con las ganas. Les sirvió de poco o de menos.
Se escuchó, se atendió a las razones, se desarmó con paciencia el entramado de las causas, se separó, valga la imagen, al trigo de la paja (o de la soja), se actuó con racionalidad, la hidra aunque refunfuñando retornó a su madriguera. La mayoría de los afectados habría ganado más de haber atendido las razones del gobierno y no la prédica de los peces gordos. En la memoria quedan los desbordes, el desabastecimiento deliberado, la sensación objetiva de caos, la violencia verbal y de hecho, los escraches a los legisladores. Todas cabezas de la Hidra. El compromiso democrático y firme del gobierno en no utilizar la represión impidió su multiplicación.
Hay razones en la manifestación de prefectos y gendarmes. Inequidades internas agraviantes entre oficiales superiores y personal subalterno que se han ido ensanchando a los largo de muchos años. Un sistema de remuneraciones que por la vía judicial introduce aún mayor distorsión. Una resolución de la Corte Suprema y un decreto presidencial que se dirige a solucionar parte del problema y a poner orden en un caos de retribuciones, pero es seguido de una aplicación desastrosa por parte de aquellos que se beneficiaron de la situación injusta preexistente, lo que agravó el problema.
Se hace muy difícil de admitir que se trató de un error. El gobierno al descabezar a las cúpulas de ambas fuerzas y suspender la aplicación del decreto muestra que no lo cree. El problema persiste, la negociación a partir de los reclamos presentados ocurre con parte de las fuerzas manifestándose en la calle y con un listado de pretensiones que refleja la existencia de intereses contrapuestos producto de la inorganicidad misma de la protesta. Requiere tiempo y éste es precisamente un recurso escaso en estos momentos. Pero hay cabezas que alientan la protesta más allá de cualquier consideración razonable porque la mesa del diálogo está puesta y la disposición del gobierno es buena.
Ocurre que si a las razones objetivas de la queja del personal se le suma la ausencia de vías adecuadas para que ese descontento justificado se pueda procesar internamente y expresar debido a la prohibición legal de disponer de asociaciones gremiales, el único recurso para expresar la protesta es la calle, muy malo cuando se trata de uniformados y armados. Expresarse de esta forma, caótica, inorgánica, en la cual son visibles aún las divergencias entre los propios reclamantes.
La protesta justa es aprovechada y hasta se intenta desviarla por aquellos que permanentemente buscan debilitar al gobierno para obtener de ello supuestas ganancias políticas o ir incluso más allá, a provocar su destitución. Eso se percibió, incluso por los más rancios opositores y la respuesta -que fue contundente en su unanimidad- operó como un bálsamo. Las cabezas de la hidra, recordemos, son múltiples y en situaciones como ésta todas se agitan.
Con este ruido de fondo, el grupo Clarín logró que la Cámara Federal en lo civil y Comercial designase como juez subrogante a cargo de la causa que contiene el pedido de declaración de inconstitucionalidad de los artículos 41 y 161 de la Ley de Medios Audiovisuales, al ex juez jubilado Tettamanti, en una evidente maniobra para obturar la aplicación de la ley en uno de sus aspectos fundamentales la desmonopolización del espacio audiovisual, no ya mediante medidas cautelares que están agotadas sino, previsiblemente, yendo hacia la cuestión de fondo.
Aunque, más allá de que se confirme en los hechos esta estrategia y el juez falle a favor del grupo Clarín, ocurre que la última palabra la tiene la Corte y la maniobra no puede impedirlo. De modo que, en el fondo y en virtud de nuestro ordenamiento constitucional, la situación aunque molesta no puede alterar el fondo del problema, aunque si y solo tal vez, sus plazos de resolución.
Otra vez la hidra. Una cabeza reclama por la seguridad jurídica supuestamente perdida, la otra, de manera hipócrita e insidiosa, concreta operaciones sobre la justicia logrando la designación de jueces adictos, posiblemente venales.
Es imposible no recordar la polémica mediática que se dio en estos días entre el gobierno y el grupo Clarín sobre que sucederá el 7-D, ¿Nada?, ¿Todo?, ¿Algo?, ¿la voluntad y astucia de un grupo puede más que la voluntad democráticamente expresada por los ciudadanos?
También están las protestas callejeras de los indignados con el gobierno kirchnerista que prometen continuar y hacer crecer. También allí hay razones, por ejemplo, la imposibilidad de adquirir divisas para atesoramiento, es la más conocida y es vista por cierto sector de la población como una intromisión del Estado en la vida privada de las personas y como una pérdida de libertad. Es un punto de vista razonable pero equivocado, hay razones de interés colectivo que impulsan la medida. Tal vez si se hubiesen atendido más las razones de los que protestan y se hubieran explicado mejor las razones de la medida menos personas se hubiesen sumado a la misma.
También es cierto que sobre esas razones equivocadas pero legítimas otros se montaron para llevar la protesta a otro nivel, para darle un claro sesgo opositor, incluso simbólicamente muy violento en contra del gobierno y lo que representa. En particular la protesta fue coptada por aquellos que se oponen a las políticas sociales del gobierno por cuestiones ideológicas, económicas o políticas, haciendo que adquiriese un matiz claramente elitista que recuerda, es inevitable, a los viejos enfrentamientos generados en torno al peronismo en los años cincuenta, pero que la gran mayoría de los participantes ni siquiera vivió.
El riesgo para la democracia y las instituciones no está en las razones, incluso en aquellos que se oponen a la aplicación de ciertas leyes o resoluciones que los perjudican.
El riesgo está cuando por sobre esos intereses sectoriales legítimos se montan actitudes o procedimientos reñidos con las instituciones, la ley o la convivencia pacífica entre los ciudadanos y los grupos.
Sería hasta ridículo no reconocer que la violencia verbal y simbólica se ha instalado con mucha fuerza y persistencia entre diversos grupos de la sociedad. Muy mal harían los partidos políticos y los movimientos sociales en alimentarla. La racionalidad y la autolimitación deben volver a ese campo.
En este tema el papel de los medios de comunicación es fundamental, porque ellos son una parte sustancial del problema. Una cosa es defender ciertos intereses o posiciones ideológicas desde los argumentos y el respeto por el adversario y otra muy distinta denigrar, tergiversar o peor, organizar operaciones de prensa. En los medios se ha instalado una metodología que si bien no es ilegal, porque se han derogado -por el gobierno al que se ataca- todas las leyes que lo hubiesen implicado, es ilegítima, impropia y atenta contra la convivencia democrática.
Las leyes constituyen una de las formas en las que una sociedad busca la conciliación de intereses contrapuestos. Estas leyes tienen la legitimidad que les confiere su origen en la democracia y oponer subterfugios para impedir o dificultar su aplicación en un todo o parcialmente no forma parte de los procedimientos aceptables. Para cambiar la ley hay que derogarla por una mayoría equivalente a la que la sancionó o lograr que la CSJ la declare inconstitucional, que no es el mejor camino porque lleva a un conflicto de poderes, pero es, en cualquier caso, una posibilidad constitucional.
Cualquier otro camino más o menos subterráneo, en particular si se combina con la agitación social, no contribuye a la convivencia democrática y a la consolidación de las instituciones.
Los argentinos hemos ocupado la calle en múltiples oportunidades incluso haciéndole frente a una de las dictaduras cívico militares más sangrientas que se recuerde, la movilización es un recurso legítimo cuando se trata de cambiar algo o todo y no existe otra vía para expresar el descontento. Pero es un arma peligrosa que debe ser usada con sumo cuidado en la democracia porque abre la posibilidad que se alimente o posibilite la expresión de aquellos que no son enemigos de este gobierno en particular sino que son enemigos de la democracia misma, en particular cuando ésta se ejerce más allá de lo meramente formal.
Los peronistas tenemos una larga tradición movilizadora, nos gusta la calle, la reunión masiva de compañeros, sea para festejar o para protestar. Seguramente en eso somos los mejores, de lejos.
Estamos obligados por nuestra historia a ser tolerantes cuando otros se manifiestan, tener oídos para saber escuchar, en medio del ruido y las agresiones, las razones.
Entenderlas no nos hará más débiles sino todo lo contrario. Nuestra razón no está en la fuerza, en la imposición, sino en el convencimiento.
bastadeodio
domingo, 23 de septiembre de 2012
CLARÍN Y EL ESTADO DE DERECHO
7D = DEMOCRACIA Y ESTADO DE DERECHO
El ESTADO DE DERECHO es el marco bajo el cual las SOCIEDADES CIVILIZADAS solucionan los conflictos, cohesionan sus fuerzas y adoptan decisiones en pos del BIEN COMÚN.
La DEMOCRACIA REPRESENTATIVA es el sistema legal por el cual los diversos sectores sociales e intereses legítimos encuentran los canales para expresarse en el marco de la REPÚBLICA Y EL ESTADO DE DERECHO.
El 7 de diciembre -7D- es la fecha límite que el fallo de la Corte Suprema le ha puesto a las medidas cautelares interpuestas por el Grupo Clarín dirigidas a impedir la aplicación del articulo 161 de la Ley 26.522/09, conocida como Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA).
Establecer un número límite a la cantidad de licencias que pueden operar los grupos empresarios, que es a lo que se refiere ese artículo, es una medida imprescindible para asegurar la Diversidad de voces, uno de los pilares del funcionamiento de la Democracia.
LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN NO ES TAL SI SOLO UNOS POCOS PUEDEN EXPRESARSE.
El Grupo Clarín es el único de todos los grupos empresarios existentes que no ha reconocido la competencia de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), esto es muy importante y hay que destacarlo: todos los restantes grupos empresarios de los medios audiovisuales lo han hecho.
Con esta actitud el Grupo Clarín no desafía solo al Gobierno, sino que lo hace simultáneamente con los tres poderes del Estado.
Con esta actitud el Grupo Clarín pretende colocarse por encima del Estado de Derecho.
Sin respeto a la ley no hay convivencia en Democracia.
Sin respeto a los poderes del Estado no hay República.
A no dejarse engañar, no se trata de censura, no se trata de un ataque ilegal o caprichoso a un grupo empresario en particular, mucho menos se trata de un ataque a la libertad de expresión. Se trata de cumplir una ley que propone justamente garantizar su defensa, se trata de que TODOS, los ciudadanos individuales y los grupos empresarios -con independencia del poder o relevancia social que tengan- sean IGUALES ANTE LA LEY.
El ESTADO DE DERECHO es el marco bajo el cual las SOCIEDADES CIVILIZADAS solucionan los conflictos, cohesionan sus fuerzas y adoptan decisiones en pos del BIEN COMÚN.
La DEMOCRACIA REPRESENTATIVA es el sistema legal por el cual los diversos sectores sociales e intereses legítimos encuentran los canales para expresarse en el marco de la REPÚBLICA Y EL ESTADO DE DERECHO.
El 7 de diciembre -7D- es la fecha límite que el fallo de la Corte Suprema le ha puesto a las medidas cautelares interpuestas por el Grupo Clarín dirigidas a impedir la aplicación del articulo 161 de la Ley 26.522/09, conocida como Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA).
Establecer un número límite a la cantidad de licencias que pueden operar los grupos empresarios, que es a lo que se refiere ese artículo, es una medida imprescindible para asegurar la Diversidad de voces, uno de los pilares del funcionamiento de la Democracia.
LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN NO ES TAL SI SOLO UNOS POCOS PUEDEN EXPRESARSE.
El Grupo Clarín es el único de todos los grupos empresarios existentes que no ha reconocido la competencia de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), esto es muy importante y hay que destacarlo: todos los restantes grupos empresarios de los medios audiovisuales lo han hecho.
Con esta actitud el Grupo Clarín no desafía solo al Gobierno, sino que lo hace simultáneamente con los tres poderes del Estado.
Con esta actitud el Grupo Clarín pretende colocarse por encima del Estado de Derecho.
Sin respeto a la ley no hay convivencia en Democracia.
Sin respeto a los poderes del Estado no hay República.
A no dejarse engañar, no se trata de censura, no se trata de un ataque ilegal o caprichoso a un grupo empresario en particular, mucho menos se trata de un ataque a la libertad de expresión. Se trata de cumplir una ley que propone justamente garantizar su defensa, se trata de que TODOS, los ciudadanos individuales y los grupos empresarios -con independencia del poder o relevancia social que tengan- sean IGUALES ANTE LA LEY.
ESTO AFIRMA EL GRUPO CLARÍN: EL 7D NO PASA NADA
¿EL 7D NO PASA NADA?, VEAMOS...
El grupo Clarín sabe que la demanda de inconstitucionalidad presentada en contra de una parte sustantiva de la Ley 26.522/09 no puede ser aceptada en el marco del ESTADO DE DERECHO VIGENTE. Las licencias, como su propio nombre lo indica, se conceden por parte del Estado y por el mismo medio se las puede revocar, los espacios a los que se refieren esas licencias no son propiedad privada sino propiedad del Estado Nacional.
El ESTADO NACIONAL ha fijado mediante una ley específica el nuevo marco jurídico al cual deben adaptarse los titulares actuales de las licencias, con la consideración especial de que esta nueva ley viene a reemplazar una anterior impuesta por la Dictadura Cívico-Militar, de la cual el grupo Clarín formó parte.
La resolución de la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA pone al 7D como una fecha límite a la estrategia dilatoria del grupo Clarín.
Esa estrategia no es simplemente un artilugio legal para demorar el accionar de la Justicia y trabar la vigencia del ESTADO DE DERECHO. Va más allá.
El Grupo espera que un cambio de gobierno le permita corromper a los poderes del Estado y obtener la derogación de la ley sancionada hace ya tres años.
EN CONSECUENCIA, no opera solo ante la justicia donde sus plazos se están agotando, opera de manera descarada y absolutamente anti democrática en defensa de sus intereses a cualquier costo, incluso el de provocar una interrupción o una violación del orden constitucional.
Con esta forma de proceder el Grupo Clarín se pone al margen de la ley y actúa como un verdadero grupo mafioso.
El diario La Nación titula: Clarín le respondió al gobierno, es falso y engañoso, Clarín no tiene una disputa con el gobierno ni éste con Clarín. El Grupo Clarín tiene una disputa con todos los argentinos, incluso con aquellos que están de su parte. El gobierno solo hace aquello a lo que el Estado de Derecho lo obliga, procurar que esta ley en particular -y todas en general- se cumplan en toda su extensión y sean respetadas por todos los ciudadanos.
bastadeodio
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