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jueves, 25 de octubre de 2012

Las Calificadoras Descalificadas

El descrédito de las agencias calificadoras de riesgo internacionales (ACRI) es un hecho conocido, sin embargo aunque su credibilidad entre los dirigentes y analistas ha mermado, su incidencia en los mercados aún sigue siendo más que considerable y seguramente las calificaciones que elaboran continúan siendo valoradas muy por encima de lo que es aconsejable. Luego de los escandalosos casos de Enron y, más recientemente, de Lehman Brothers el problema que generan es un hecho evidente para casi para todo el mundo. Es que a partir de estas agencias y sus manejos se puede comenzar a desentrañar una parte de la madeja de problemas que aquejan al mundo actual.
La crisis en los países de la periferia europea a forzado a que sus líderes -Alemania incluida- se sumen a los críticos del comportamiento de estas agencias. Se ha sugerido la conveniencia de impulsar la creación de agencias calificadoras específicamente europeas. Ahora bien, cambiar la tutela de los EEUU, el FMI y sus agencias, por una similar del BCE y una CE controlados por la Alemania de Merkel, ¿sería una verdadera solución a la actual crisis europea?. Es muy posible que no, como se está viendo por otras razones. incluso más profundas. A los problemas políticos creados por la predominancia de los factores de poder económico no se los soluciona solo desde la economía sino principalmente desde la política. Algunos en Europa están comenzando a verlo, sin embargo, el camino del regreso al control del poder democrático por parte de la política -aún en la UE- no es fácil y requiere de líderes con la voluntad y la capacidad para encararlo. La experiencia crucial de Grecia sufriendo presiones inauditas por parte de la troika para evitar el triunfo de Alexis Tsipras ilustra plenamente las dificultades para transitar un camino innovador de salida de la crisis.

Como vienen señalando desde hace un tiempo las presidentes de Argentina y Brasil, entre otros, la crisis mundial actual ya no es solo financiera, ni siquiera económica, ni es su dimensión europea ni en su dimensión mundial, es ya una crisis política.

La crisis argentina del 2001 y la actualidad:

El caso de Argentina es ejemplificador del papel nefasto que han jugado estas calificadoras en la ocurrencia de la crisis terminal de la deuda soberana iniciada a fines de los ´90 y la cesación de pagos declarada en 2001.

El corralito (chorros=ladrones)
En primer término porque le estuvieron dando sistemáticamente al país calificaciones muy por encima de lo aconsejable, lo que favoreció el súper endeudamiento que llevó -en los años 2001/2002- al consecuente default (cesación de pagos) de una deuda objetivamente impagable en las condiciones pactadas y, en segundo término, son también responsables, por el contrario, de las también sistemáticas calificaciones muy bajas dadas en la post crisis y que aún perduran a pesar de que el país ha exhibido -a lo largo de casi una década- tasas inusuales de crecimiento económico sostenido, de que ha reducido la relación deuda/PBI a un porcentaje de los más bajos del mundo (16%), a que la ha renegociado exitosamente en su práctica totalidad y a que -a partir de ello- lleva más de un lustro cumpliendo escrupulosamente con sus obligaciones financieras.

En síntesis se han equivocado tanto al calificarla por encima favoreciendo el ingreso de capitales altamente especulativos (sin descartar la complicidad de las autoridades nacionales), como cuando lo hacen por debajo de lo que la realidad económico financiera indica dificultando el camino de su recuperaciön. Como dijo Néstor Kirchner, apelando al sentido común, los muertos no pagan.
Se adivina allí una trampa preparada sin duda con astucia y esmero. Con la concurrencia de estos supuestos errores las calificadoras y sus socios o clientes coyunturales, principalmente bancos, consultorías y funcionarios venales, obtuvieron beneficios extraordinarios.
Sin embargo, las agencias calificadoras de deuda (y el FMI) se lavan las manos, siguen considerando, por su "alto riesgo de incumplimiento de pago" como “bonos basura” a los títulos soberanos argentinos. No hay ningún fundamento objetivo para ello, Argentina paga escrupulosamente su deuda y la perspectiva a futuro de su economía y cuentas fiscales es de buena a muy buena, en especial si se tiene en cuenta el contexto internacional.

La sinergia negativa entre las calificadoras y el FMI:

El actual gobierno argentino ha denunciado -también acompañado en esto por el gobierno del Brasil- a las políticas del FMI como otro gran responsable de las sucesivas crisis financieras de la deuda soberana ocurridas en el pasado las que, a partir del 2008 con la crisis de las hipotecas en los EEUU primero y después con la crisis del euro ha adquirido alcance mundial. Sin la aquiescencia pasiva del FMI, aunque ocasionalmente haya criticado su funcionamiento, el "plan de negocio" secreto de las ACRI no se habría podido concretar.

El asunto grave es que a pesar de que estas críticas han adquirido fuerza creciente, la incidencia de estas entidades, las ACRI y el FMI, sobre las políticas económicas de los países desarrollados prácticamente no ha mermado y con ello tampoco lo ha hecho su capacidad para influir negativamente en la evolución de la actual crisis mundial.

Cristina Kirchner en la ONU , 2012
En la última Asamblea General de la ONU, tanto Cristina Kirchner como Dilma Rousseff, han insistido de manera dramática en que este problema -el de la ausencia de un reconocimiento político de los errores cometidos en el pasado- convierte a la crisis económico financiera actual en una crisis política que amenaza la estabilidad misma de las democracias de occidente. No hay en estas advertencias ni un ápice de exageración, son el resultado de una agria experiencia vivida por sus pueblos y de una sabia interpretación política de sus motivos.

A las calificadoras les surgen nuevos y poderosos descalificadores:

Recientemente se han conocido las conclusiones de un estudio elaborado por cuenta del propio BCE que contribuye a poner un clavo más en el ataúd de la credibilidad de las ACRI. El estudio que involucra a las tres más importantes -Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch- está realizado a partir de una muestra de 38.753 calificaciones de bancos de Estados Unidos y Europa recogidas de forma trimestral desde 1990 hasta 2011 y revela que las agencias de calificación tratan de forma más benevolente a los bancos que les proporcionan negocios por otras vías. Los encargados de realizarlo son insospechables de parcialidad ideológica: el español David Marqués Ibáñez, economista del Banco Central Europeo; Sam Langield, supervisor financiero británico (FSA) y de la Junta Europea de Riesgos Sistémicos, y Harald Hau, profesor de Economía y Finanzas de la Universidad de Ginebra quienes dirigieron un equipo de más de veinte colaboradores muchos de ellos funcionarios del propio BCE. Sin embargo, el BCE aclara que el informe no compromete necesariamente la opinión oficial de la entidad (je!).

“Nuestros resultados sugieren que las agencias asignan calificaciones más positivas a los grandes bancos y a las entidades con más probabilidades de proporcionar a la agencia de calificación negocios adicionales de calificación de valores”...“Estas distorsiones competitivas son económicamente importantes y ayudan a perpetuar la existencia de bancos demasiado grandes para caer”.

La conclusión del informe es que, “a la luz de las deficiencias en el proceso de calificación actual, deben fomentarse fuentes alternativas de información de calificación crediticia”. En particular, los autores propugnan que se exija una mayor cantidad y calidad de información pública a las entidades financieras para facilitar análisis de calificación crediticia mejores y más baratos y “reducir el poder y la exorbitante influencia de las agencias de calificación en el sistema actual”.

El Capitolio, Washington D.C.
El informe solicitado por el BCE no es el único ni tampoco el primero. Con anterioridad la comisión del Congreso de EE UU que estudió la crisis financiera llegó a afirmar: “Concluimos que los fallos de las agencias de calificación crediticia fueron engranajes esenciales en la maquinaria de la destrucción financiera. Las (mismas) tres agencias fueron herramientas clave del caos financiero. Los valores relacionados con hipotecas en el corazón de la crisis no se habrían comercializado y vendido sin su sello de aprobación. Los inversores confiaron en ellas, a menudo ciegamente. (...) Esta crisis no habría podido ocurrir sin las agencias. Sus calificaciones ayudaron al mercado a dispararse y sus rebajas de 2007 y 2008 causaron estragos”.

¿Hay un modo en que las cosas cambien?

Muchas comisiones investigadoras, muchos informes lapidarios pero poca o ninguna decisión política tendiente a cambiar la situación. Los malos parecen seguir mandando y nadie con el suficiente poder para hacerlo le quiere poner el cascabel al gato.

Mismas agencias, mismo sistema que el empleado hace más de una década con Argentina, altas calificaciones que bombean aire en la burbuja inflándola y, cuando el grado de hinchazón se hace insostenible, generan bajas calificaciones que provocan su repentino estallido. Los que sufren, ya se sabe, son los millones que pierden sus casas, sus empleos, su salud y hasta la vida. Lo increíble es que hayan hecho la misma jugarreta más de una vez y que aún hoy, con todas las advertencias y el mecanismo develado en lo esencial, continúen en condiciones de repetir una movida similar.

Cristina Kirchner lo llamó anarco capitalismo. En realidad es peor, hay poco de anárquico en su comportamiento aunque si lo hay en sus consecuencias para las sociedades. El caos que genera, la anarquía que introduce en el moderno sistema democrático de convivencia es una consecuencia necesaria de su no declarado plan de negocio para el cual la democracia y los Estados nacionales son vistos, en general, como un obstáculo que limita la toma de ganancias. Es evidente que el poder político ha sido y es demasiado concesivo y se imponen fuertes regulaciones. Si algo ejemplifica hasta que punto para éste tipo de mentalidad especulativa los límites que les imponen los gobiernos soberanos son inaceptables es el caso de los conocidos como fondos buitre.

Es que la maduración del paso de un capitalismo enraizado en naciones, o incluso imperios, a otro trasnacionalizado y mundializado se encuentra con estructuras políticas no preparadas para soportarlo. Regresar a las viejas formas es imposible, se trata de construir las nuevas estructuras políticas que aún preservando la individualidad sean lo suficientemente fuertes como para disputar el poder real imponiendo reglas y límites. Estas estructuras deben ser regionales, bloques de afinidades culturales, históricas y geográficas, como la CE y las estructuras nuevas que se están creando en América Latina (Mercosur, Unasur, etcétera) y en otras partes y que prefiguran las instancias futuras.

Un último breve ejemplo para concluir, que ilustra hasta que nivel de detalle minúsculo y con cuánto cinismo operan las calificadoras. Hace unos pocos días un informe de Moody´s calificó a la decisión del gobierno de la provincia de Chaco de pagar en pesos unos bonos emitidos en dólares de una virtual "cesación de pagos". El ministro de economía de la Nación, Hernán Lorenzino, fue contundente, calificó a la calificadora de "terrorista" y "pirata".

Moody's se había atrevido a afirmar que la creciente imprevisibilidad de las políticas del gobierno de Argentina genera dudas sobre la sustentabilidad del crecimiento económico del país en el largo plazo. Sin embargo y a pesar de lo dicho por ellos mismos, Moody's no modificó a la baja la calificación de 'B3' para la deuda soberana argentina.

Lorenzino publicó entonces en su Twitter: “Calificadoras y especuladores de la mano. Hacen informes terroristas, que sin cambiar la calificación asustan a inversores (para especular con el bono)".

nota: ACRI no es un acrónimo comunmente aceptado, aprovecho de llamarlas así por lo agrio de las consecuencias de su comportamiento.

bastadeodio                                                                   

viernes, 28 de septiembre de 2012

ESTADÍSTICAS NACIONALES CUESTIONADAS


El debate sobre la credibilidad de las estadísticas e investigaciones socio económicas que se producen en Argentina y no solo de aquellas que tienen origen en el gobierno, es pan de todos los días, incluso ya es un tema de discusión en los ámbitos internacionales, como lo muestra su presencia muy destacada en las exposiciones y en las preguntas realizadas durante las conferencias ofrecidas por la presidenta en su paso por Nueva York.
Tampoco hay que olvidar por su trascendencia "el incidente Lagarde" que se produjo en el mismo marco espacio-temporal.

Estamos en un punto donde un problema -aparentemente técnico- referido a la metodología que aplica el INDEC para la medición del IPC, que en sí es menor, se ha transformado en un gran problema que afecta la credibilidad de los logros del actual gobierno en numerosas áreas, especialmente en las que se refieren a lo social (evolución de los índices de pobreza y de indigencia, evaluación del impacto de la AUH), pero no solo a ella. La propia medición del PBI y, en consecuencia, la tasa de crecimiento, está afectada por el cuestionamiento al IPC y con ella la de numerosos indicadores económicos. El problema se ha extendido como una mancha de aceite o una reacción en cadena y conviene ver porqué pudo haber sucedido tal cosa y cómo se puede, eventualmente, salir de ello.

Lo cierto es que el gobierno está trabajando desde principios de año con el FMI en el tema del IPC tratando de hallar una metodología que conforme a todos, posiblemente a partir de un mix de datos de carácter nacional y no solo metropolitano, como venía ocurriendo, pero los resultados por ahora no se ven.
Es posible que una metodología de esas características que les satisfaga a todos no exista y, en realidad, se trate de negociar para adoptar la menos dañina.
Una metodología avalada por el FMI sería, sin duda, un logro trascendental. Hay muchos motivos valederos incluso para romper definitivamente con el FMI y retirarse de él (también supone costos elevadísimos), pero éste, el de las estadísticas económico-sociales, no es uno de ellos.
(Nota: con posterioridad a la publicación de este post, Raúl Dellatorre publicó en Página12, un artículo que amplía algunos detalles del apoyo técnico del FMI al INDEC y plantea cuáles podrían ser los motivos de "fondo" del desplante de Christine Lagarde)

Por un lado, ninguna de las posibles metodologías de medición de una variable social o económica es neutra. Ese ideal de la objetividad no se sostiene en la práctica. En un colectivo regulado por reglas más o menos democráticas lo que se puede alcanzar es un consenso que surge de una determinada relación de fuerzas el que se expresa en todos los planos, científico-técnico, ideológico y de poder económico. Hasta sucede en las propias comunidades científicas. La metodología de construcción del IPC anterior a la intervención del INDEC favorecía a los bancos, la actual perjudica a los acreedores que poseen bonos de la deuda atados al incremento del IPC. Ambas son, en ese sentido, sesgadas, interesadas o tramposas, a gusto del calificador.

Por otro lado, ninguna metodología de medición del IPC provoca de forma directa el alza de precios. Sin embargo, si está instalada la expectativa de que el "verdadero índice", aunque no exista tal cosa, es muy superior al oficial, entonces los formadores de precios adoptarán el mayor porque es lo que les conviene. Hay allí una relación peligrosa de realimentación que puede terminar en una suerte de círculo vicioso que empuje el índice hacia arriba más cuanto mayor sea la demanda, es decir cuanto mayor sea el crecimiento de la economía y del poder de compra de los salarios.

Una economía capitalista en crecimiento genera inflación, en si no es un problema, aunque obligue a negociaciones y reajustes permanentes, estos son en cualquier caso inevitables, resultado de la movilidad social y de los cambios en la estructura productiva. Se trata de mantener una tasa de crecimiento y de inflación que sean mutuamente compatibles.
La vieja receta monetarista del neoliberalismo de actuar por el lado de la contracción de la demanda para obligar al descenso de los precios, enfriando la economía, es incompatible con la mejora en el ingreso de las clases populares y significa invariablemente una brutal transferencia de ingresos hacia los sectores dominantes.

Es evidentemente necesario actuar sobre la oferta, incrementándola, para que acompañe el aumento de la demanda. Una de las formas es favorecer la competencia y la inversión productiva. Se hacen necesarias políticas más activas en este área, porque la de establecer acuerdos de buena fe con los oligopolios formadores de precios no ha funcionado, hay que reconocerlo.

Dejo de lado en este caso el análisis de la utilización política que ambos, gobierno y oposición, hacen de la controversia. Esto agrava el problema empiojándolo pero no es en este ámbito -los medios de comunicación y el espacio mediático, incluso el del poder legislativo- donde se lo puede resolver.

Resulta penoso observar que frente a datos oficiales cuestionables, se den por válidas (y no solo por periodistas poco informados) mediciones del IPC o peor de "la inflación" mucho más inciertas, en una suerte de show sin ninguna sustancia, como es el reciente caso que involucra a Polino. Ocurre todos los días y es fuente permanente de conflictos que en gran medida contienen un elemento absurdo. El IPC, lo mida quien lo mida, es, en principio, como el termómetro que mide la temperatura del cuerpo, si está muy por encima de lo normal, habrá que ver la causa, ésta puede ser real (una bacteria, en el primer caso o monopolios de oferta, déficit fiscal, en el otro) o ficticia producto de una medición distorsionada o manipulada (un termómetro defectuoso o la presencia de un poder excesivo por parte de un sector de la economía real que puede imponer al resto sus intereses en juego en esta disputa).
El papel del Estado no puede ser otro que el de un mediador activo que incline la balanza en favor de los más desfavorecidos poniéndole límites a las ambiciones legítimas pero muchas veces exageradas del capital.

¿Porqué entonces el gobierno a dejado pasar tanto tiempo sin encontrarle una solución a este problema?. Sin duda la razón debe ser tan política como su solución. Creo que no alcanza la explicación de que actúa así porque se ahorra dinero en el pago de intereses de los bonos, aunque haya algo de eso, es insuficiente. Esa es la explicación de los lobbistas y, como es creíble, tiene un costo ético muy elevado para el gobierno.

Si el eje fundamental de las políticas del gobierno es la justicia social, la solidaridad y la redistribución del ingreso hacia abajo en la pirámide social, su conducta, en todos los órdenes, debe estar signada por la ética, nunca basada en engaños o subterfugios. Se trata de modificar una cultura basada en el egoísmo social, el individualismo y la predominancia del más fuerte sobre el más débil y se debe predicar con el ejemplo, tanto en política interior como exterior.
El caso de las restricciones a la venta de divisas puede servir de ejemplo, la medida persigue pesificar la economía, eso significa que los argentinos, o por lo menos una parte de ellos, modifiquen sus conductas y comiencen a ahorrar y realizar sus transacciones comerciales en moneda de curso legal. No es un disparate y es lo que ocurre en la mayor parte del mundo y en todos los países desarrollados.

Que el objetivo -apuntar a cambiar hábitos y conductas muy arraigadas- sea correcto y loable no puede obviar los errores de comunicación en los que ha incurrido el gobierno, que son más graves porque precisamente se trata de modificar conductas y eso requiere justificar (dar razones) e intentar convencer.

El artículo "Indicadores y Evidencias" de Alejandro Rofman publicado en Página12 nos da otro ejemplo pero de carácter mucho más técnico.
Rofman analiza los resultados de dos estudios sociales que no fueron producidos por el gobierno o por cientistas sociales vinculados a él, ya que se trata del informe “Asimetrías en el desarrollo humano y social (2007-2010/11)” producido por el  Observatorio de la Deuda Social Argentina que depende de la UCA y el informe “100 políticas para potenciar el desarrollo” del Cippec.

A la conclusión que llega Rofman analizando estos informes, es que de ellos se desprende la más evidente confirmación de la verdad de las afirmaciones que hace el gobierno sobre las mejoras sustanciales alcanzadas en la última década en los indicadores sociales más significativos. Dice Rofman:

"Como conclusión de este recorrido relevante de datos, entre el cierre de la convertibilidad y los tiempos que corren, sólo cabe agregar que los mismos son impactantes en cuanto al progresivo y firme horizonte de progreso social y justicia distributiva que ha tenido lugar en esta nueva etapa. La fuente de las estadísticas que corroboran esta información es de procedencia insospechada y no se la puede acusar de ser cercana o afín a las ideas de quienes han conducido el país en los últimos nueve años. Es posible afirmar, entonces, que el debate en torno de la bondad del proyecto de desarrollo vigente desde el año 2003 ha sido definitivamente cerrado con los datos transcriptos, que puntualizan los evidentes beneficios que para los sectores sociales que menos recursos e ingresos tienen ha venido deparando la política económica del desarrollo con inclusión y equidad social aplicada en la reciente década."

Es posible que mas pronto que tarde haya un comunicado de prensa de alguna de éstas instituciones negando que esa conclusión pueda ser extraída de sus trabajos.
Y muy probablemente los argumentos incluyan una mención especial al IPC medido por el INDEC.
Confieso que a mí me hace run-run una expresión utilizada por Rotman que me parece ciertamente fuera de lugar en cualquier contexto de debate: "el debate en torno de la bondad del proyecto de desarrollo vigente desde el año 2003 ha sido definitivamente cerrado con los datos transcriptos".

Yo coincido con el proyecto que lleva adelante la presidenta Cristina Kirchner, es más, estoy entusiasmado con él y con la forma en que ha cambiado al país y muchas veces me expresé en ese sentido.
Ahora bien, digo tres cosas, en primer lugar nadie está a salvo de cometer errores, mucho menos los que más hacen, como el gobierno;  dos, ningún debate se cierra definitivamente, solo hay un suceso definitivo y todos sabemos cuál es.
Tres, las políticas sociales merecen sin duda un debate en los ambientes académicos porque éstos pueden contribuir a su mejora, sin embargo, el mejor, más decisivo y prometedor ámbito de discusión que nos da la democracia son las urnas. Y en ellas el pueblo argentino ha sido muy claro en su aprobación de las políticas y de los logros alcanzados por el gobierno kirchnerista, en especial, el último 10 de octubre. Si sacamos ese dato de la discusión perdemos toda perspectiva y nos ubicamos en el terreno de las élites y del desprecio por la voluntad popular.
Solo en ese marco profundamente autoritario se pueden entender expresiones tales como, la dictadura kirchnerista, voto clientelar, plan descansar, los jóvenes de 16 años no están preparados para votar, votan por el pancho y la coca, los movilizan en camiones a cien pesos por cabeza, los militantes kirchneristas son todos pagos, la AUH se va por la cuneta de la droga y el afano y también, porqué no, los caceroleros del 13S son todos unos garcas manijeados por el PRO.

Más que nunca, en este clima enrarecido, se trata de tener los ojos y los oídos bien abiertos a las críticas aunque duelan, y seguir apuntando a lo esencial: el bienestar del pueblo argentino y el alcanzar y consolidar las transformaciones estructurales que su mantenimiento reclama.

bastadeodio                                                                      

jueves, 27 de septiembre de 2012

Rajoy apela a la mayoría silenciosa

Antonio Berni - La mayoría silenciosa (1962)
Materiales varios sobre madera 180 x 152 cm
España está sumergida en una de las peores crisis de su historia moderna, los elementos que la definen no son muy diferentes a los que se presentan en otros países europeos y en todos ellos se aplica para enfrentarla una estrategia similar. La estrategia está diseñada y supervisada por el Banco Central Europeo (BCE), el FMI y las autoridades de la Unión Europea (CE). La Troika.
La estrategia implica reducir drásticamente el gasto público de los estados para obtener los excedentes financieros que permitan "pagar la deuda" soberana contraída con la banca internacional. La consecuencia inmediata de estas políticas son la recesión, la pérdida masiva de empleos, la caída de la inversión, una desconfianza generalizada, el recorte en las ayudas sociales y finalmente pobreza y desesperación en millones de familias, que no encuentran explicación a la pérdida repentina de sus viviendas, de su trabajo y la hipoteca que pesa sobre su futuro.
Esta situación, al disminuir el ritmo de la actividad económica paradójicamente empuja al agravamiento de la crisis. Ésta tiene consecuencias políticas además de sociales. Se sacude la unidad política de la Comunidad Europea, tiemblan los delicados equilibrios entre nacionalidades y regiones al interior de cada Estado miembro. No se sabe cuánta tensión más podrá soportar la actual estructura institucional sin romperse. De hecho, las democracias mismas están en peligro de perder su vitalidad, su contenido, su orientación hacia la gente y a la solución de sus problemas. Eso que se llamó Estado de bienestar es lo que está en crisis. Y con él está en crisis la democracia tal y como la reconstruyeron los europeos en los sesenta años que los separan del horror de la segunda guerra mundial.

Naturalmente que los sectores sociales más castigados por las políticas anticrisis protestan, lo hacen en las calles y ruidosamente, pero también lo hacen -para el que lo quiere ver- en silencio mostrando comportamientos impensados hace muy poco tiempo. Como revolver en la basura para obtener algún alimento. Son imágenes terribles que nos retrotraen a los años de la inmediata posguerra. Pero no hubo, no hay, una guerra europea en el sentido convencional del término.
Esta situación pone a prueba a las personas, en particular a los gobernantes. ¿Estarán a la altura de las circunstancias? ¿Serán poseedores de la mezcla de sensibilidad y racionalidad necesaria para enfrentarla?

Hace ya muchos años hubo en EEUU un presidente considerado brillante pero que acabó antes de tiempo y muy mal -echado- su segundo mandato. Su nombre era Richard Nixon y debió renunciar por mentiroso y porque lo pescaron. El caso que lo llevó al desastre es conocido como Watergate.

Era un gran orador. Una de sus piezas de oratoria más recordadas fue conocida como el discurso de "la mayoría silenciosa" (The silent majority), el que pronunciara el 3 de noviembre de 1969 al iniciar su presidencia.
En esos años, muy convulsionados para los EEUU por la guerra de Vietnam y los conflictos raciales, al infatuado de Richard se le ocurrió apoyar la continuidad de la guerra apelando a que las grandes manifestaciones antibélicas -aunque muy ruidosas y masivas- no eran representativas del verdadero sentimiento del pueblo norteamericano, el que con su silencio demostraba estar de acuerdo con su gobierno y que de esa manera, callando, le expresaban su confianza. Dijo en su discurso:

"En San Francisco, hace unas semanas, vi manifestantes llevando pancartas en las que se podía leer " Pierde en Vietnam, trae los chicos a casa", Bien, una de las fortalezas de nuestra sociedad libre es que cualquier Americano tiene el derecho de llegar a esa conclusión y defender ese punto de vista.
...Por casi 200 años, la política de esta nación ha sido hecha bajo nuestra Constitución por aquellos líderes en el Congreso y la Casa Blanca elegida por toda la gente. Si una minoría, fuese lo enérgica que fuese, prevaleciera sobre la razón y la voluntad de la mayoría, esta nación no tendría futuro como una sociedad libre.
...a vosotros, a la gran mayoría silenciosa de mis conciudadanos, pido vuestro apoyo. Juré en mi campaña presidencial acabar con esta guerra, de manera que pudiese ganar la paz. He iniciado un plan de acción el cual me permitirá mantener ese juramento. Cuanto mayor apoyo pueda tener de los ciudadanos Americanos, más pronto este juramento podrá ser cumplido. Cuanto más divididos estemos en casa, menos probable es que el enemigo negocie en París.
Unámonos por la paz. Unámonos contra la derrota. Comprendamos que Vietnam del Norte no puede derrotar o humillar a los Estados Unidos. Sólo los Americanos pueden hacerlo."

Por supuesto que Nixon no inventó la frase, solo amplió su significado y lo utilizó políticamente. Originalmente significaba, unirse a la mayoría silenciosa, es decir unirse a los muertos.

Nixon apelaba con esa frase a los sectores de clase media, urbana y rural, blancos de orientación más bien conservadora, honestos, que cumplen sus obligaciones, buenos cristianos, que no participan activamente en la política pero que pasan a representar los más tradicionales valores idealizados atribuidos a la sociedad yanqui. Existe en Youtube una versión completa subtitulada del documental Sir!, no sir! producido por la BBC y dirigido por David Zieger, que es una imperdible introducción testimonial a la problemática antibélica en aquellos años.

El término fue empleado con asiduidad por Ronald Reagan durante sus campañas electorales. Se puede decir que se ha hecho un lugar común entre los republicanos.

Díganme si no suena terrible y a la vez tan cargado de simbolismo. Rajoy está en Nueva York asistiendo a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Estrenando su gobierno y sus planes de ajuste ante los líderes del mundo y, especialmente, ante el gran lobby conservador de empresarios yanquis.

En la tarde de ayer se dispuso a disfrutar de su gran momento: dar una conferencia ante los miembros del exclusivo Club de las Américas, una institución conservadora que tiene por finalidad salvaguardar los intereses norteamericanos en los "países hispanos" como a ellos les gusta nombrarnos achatando las diferencias y simplificando las cosas.

En América Latina los conocemos bien, pero no nos han dejado para nada un buen recuerdo. En esos ámbitos -que tienen sus sucursales locales- se discutieron y prepararon muchas de las decisiones que trajeron hambre, pérdidas de empleos y de derechos y un sin fin de calamidades a nuestros pueblos, incluidos los golpes de Estado y dictaduras sangrientas. Pero volvamos al siglo XXI.

Así comenzó Rajoy su conferencia:

Permítanme que haga aquí en Nueva York un reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiestan, que no salen en las portadas de la prensa y que no abren los telediarios. No se les ven, pero están ahí, son la mayoría de los 47 millones de personas que viven en España. Esa inmensa mayoría está trabajando, el que puede, dando lo mejor de sí para lograr ese objetivo nacional que nos compete a todos, que es salir de esta crisis”.

...“Si ellos están a la altura de la gravedad del momento que vivimos, creo que quienes ocupamos el espacio público, el Gobierno, el resto de las administraciones, los partidos políticos, el que apoya al Gobierno y la oposición, los medios de comunicación y los sindicatos deben estar a la altura de la sociedad y no estropear con intereses de vuelo corto la grandeza del comportamiento de nuestros compatriotas”.

Es que lo que había sucedido en las calles de Madrid con la represión a la protesta pacífica de cientos de miles de españoles, no lo dejaba bien parado ante la prensa internacional. Tampoco el desafío independientista del pueblo de Cataluña, ni las ambigüedades del presidente de la Generalitat.

 

En cierta forma y salvando las obvias distancias de tiempo y de espacio, la situación de Rajoy tiene un cierto deja vú de la experimentada por Richard Nixon.  Y no solo porque ambos emplearan la misma frase y con el mismo sentido.
En su caso Nixon apelaba al honor de aquellos americanos que no deseaban "abandonar a un amigo en apuros" y que estaban dispuestos a "honrar sus compromisos". Trató entonces de convencerlos de que él tenía un plan para que se pudiese llegar al fin de la guerra de una forma honorable y manteniendo, además, la libertad de Vietnam del Sur.

Nada fue como él lo esperaba. Entre ese discurso y la retirada apresurada, caótica y con inocultable aspecto de derrota total de las fuerzas norteamericanas y de su aliado survietnamita (1975), se descubrió y desarrolló el escándalo del Watergate (1972). Finalmente, Richard Nixon terminó pasando a la historia como el mentiroso -pescado en el acto de mentir- que realmente era, un tipo sin honor ni escrúpulos, en lugar del destino brillante que esperaba conseguir. Dejó dos aportes insustanciales, la apelación a "la mayoría silenciosa" como una astuta forma del engaño o una licencia para hacer cualquier cosa y la terminación gate que se suele aplicar a los escándalos políticos.

El problema de fondo de Nixon y, por extensión de Rajoy, es de orden moral. Nixon tenía la convicción de que él, sus intereses particulares y los de las corporaciones que lo apoyaban, estaban por encima de los intereses del pueblo norteamericano y, en consecuencia, más allá de la misma moral, honor y disposición para el sacrificio que atribuía a sus ciudadanos.

Rajoy, en una encrucijada similar, apela a similares estratagemas, afirma que la mayoría del pueblo español lo apoya en el camino de los enormes sacrificios que les propone hacer y que si lo siguen, claro está, luego de las inevitables penurias, les promete que verán la luz al final del túnel. Supone, como Nixon, que el silencio de sus conciudadanos significa aceptación del plan propuesto. Como poco, es demasiado suponer.
¿Realmente cree la mayoría de los españoles que no hay otro camino posible para superar la crisis?, ¿realmente no habrá muchos entre los silenciosos que piensen que sería mucho mejor si los costos se repartiesen de una forma más justa, cargando con más los que más tienen y no como se les está proponiendo que es justo al contrario?, ¿están callados porque están convencidos o porque están aterrados; porque los ladridos y gruñidos de la Troika les han metido realmente miedo?.¿No les estará pasando a los españoles lo mismo que les pasó a los griegos en las recientes elecciones?¿Se trata realmente de una elección libre e informada, democrática o, por el contrario, de un "lo aceptas o te quedas fuera"?

Es posible que Rajoy cometa el mismo error de apreciación que Nixon. Pero hay, además, una diferencia y no es pequeña, Nixon sabía que no podía faltarle el respeto a los cientos de miles de norteamericanos, muchos de ellos ex combatientes, que le exigían a grito pelado el fin de la guerra. No los llamó traidores a la patria, sino patriotas equivocados.

Rajoy, en cambio, maltrata a aquellos que le protestan, que no le creen, que se manifiestan en contra. En una muestra de insensibilidad muy preocupante, niega la realidad misma que acosa a miles de españoles y pretende ocultarla con un  pase de su capote discursivo. Pero su discurso, es sabido, no tiene siquiera la elegancia y la habilidad dialéctica que se pueden reconocer en el de Nixon.

Dice el diario El País:

"La crisis española, la económica y la política, han perseguido a Rajoy en EE UU. Poco importa que el presidente solo haya admitido dos preguntas de los periodistas, el domingo a su llegada al hotel. The New York Times publicó un sombrío reportaje sobre la situación social española -con mendigos rebuscando comida en la basura y familias desahuciadas- al día siguiente de que el Rey visitara su redacción; mientras que el presidente estaba en la sede de The Wall Street Journal y Madrid era escenario de una batalla campal. Incluso se topó con dos decenas de manifestantes independentistas a su llegada a la conferencia. En esas condiciones, poco importa que, como subrayó, su Gobierno disfrute de una holgada mayoría absoluta o que empresas españolas acometan proyectos de la envergadura del AVE a la Meca o la ampliación del Canal de Panamá. “La percepción de la imagen de España no se corresponde con la realidad”, se lamenta. Y la culpa la tienen los demás."

bastadeodio                                                                                 

martes, 25 de septiembre de 2012

Cristina le sacó la roja a Lagarde

Durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, la presidenta rechazó la amenaza del organismo que advirtió que le sacará tarjeta roja al gobierno si no modifica su mecanismo oficial de estadísticas

"Quiero decirle al FMI que esto no es un partido de fútbol sino la crisis financiera y económica más grave desde la década del treinta. Y que mi país no es un equipo de fútbol sino una nación soberana que toma sus decisiones de manera autónoma y que no va a aceptar presiones ni mucho menos amenazas de parte de ningún organismo internacional" afirmó la presidenta argentina.

Cristina Fernández repasó además la insistencia del organismo en proponer recetas de ajuste para enfrentar la crisis que una y otra vez demostraron que son un absoluto fracaso y que no sirvieron ni siquiera para anticipar la crisis actual.

"En ese sentido y ya que quieren comparar esto con el fútbol debo decir que los directivos de la FIFA fueron mucho más eficientes que las del FMI en materia de organización" (Télam)

 
Cristina habla ante la Asamblea General de las Naciones Unidas

Cristina está muy enojada y con toda la razón, las expresiones de Lagarde fueron inapropiadas, irritantes y merecían una respuesta contundente.
El FMI y sus funcionarios, que no son nada más que eso, deben comprender que a los países soberanos se los respeta, particularmente cuando éstos están en desacuerdo con las políticas del Fondo y lo expresan con toda claridad y corrección.
La actitud totalmente desubicada de esta señora demuestra que no posee la capacidad para dirigir una institución de carácter internacional que fue creada para colaborar con el desarrollo económico y la estabilidad financiera de los países miembro y no para actuar de forma irritativa con aquellos que considera los más débiles.

bastadeodio                                                                      

ROJA DIRECTA

ROJA DIRECTA PARA ESTE ÁRBITRO POR INCOMPETENCIA E INCONDUCTA
"Si para el 17 de diciembre no ajustan las estadísticas le vamos a sacar la tarjeta roja a la Argentina
Mirás para el lado equivocado, lo que huele mal es Europa, Gila!!

Más alla de la necesidad o no de adecuación de las metodologías de medición del PBI y del IPC que realiza el INDEC que es otra discusión importante y del resultado al que finalmente se arribe (yo respaldo la idea de que es necesario un cambio), hay un par de cosas para decir de las últimas declaraciones de la funcionaria en relación a nuestro país. El lenguaje utilizado por la Presidenta del FMI, Lagarde, utilizando una metáfora futbolística y haciendo bromas con tarjetas amarillas y rojas, no tiene ninguna gracia -quizás ni lo pretendía- y degrada el respeto y seriedad que debe primar en las relaciones entre esa institución y los países que la componen.
Además y aunque a los funcionarios les encante actuar de verdugos, en este caso se trata solamente de estadísticas y la verdad es que los argentinos y otros países del mundo que confiaron en las políticas y recomendaciones del FMI en los años ´90s y las cumplieron a rajatabla, se  vieron completamente frustrados, llevados al desastre económico-social e incluso maltratados. NO son los únicos responsables pero jugaron un papel muy importante. En cambio cuando surgieron en América Latina gobiernos populares que las hicieron a un lado y siguieron sus propias políticas y previsiones los resultados fueron bien diferentes para beneficio de nuestros pueblos.

El FMI forma parte de un esquema de "expertos mundiales en finanzas y economía" cuyas orientaciones teóricas y políticas concretas no se han modificado a pesar de la abundante información disponible que muestra que son mayormente erradas y que agravan los problemas en vez de solucionarlos. Los Argentinos lo sabemos muy bien, por haberlo sufrido en carne propia con pesados costos que aún hoy estamos pagando.
Evidentemente estos funcionarios cuyo rol fundamental, además de otorgar préstamos, es monitorear e analizar el comportamiento de la economía y las finanzas a nivel global, para adelantarse a los problemas y colaborar con los países signatarios en su solución, no se han dado aún el necesario baño público de humildad que deberían en función de la falta total de eficacia y profesionalismo mostrado para prevenir la emergencia de las crisis que sacuden a los países desarrollados y formular las propuestas acertadas.
A los Bancos, Financieras y a las Evaluadoras de Riesgo, al grupo de entidades financieras que manipularon en su beneficio la tasa Libor, nada menos!!!, perjudicando a medio mundo, y generando una crisis cuyas consecuencias aún no han terminado, a esos el FMI, ni siquiera les hizo una advertencia y, se enterara o no de lo que sucedía (da igual), dejó que la crisis estallara sin hacer nada, mostrando, entre otras cosas muy graves, que es absolutamente falso que para el FMI, "todos los jugadores sean iguales", como dice Lagarde.

Lo peor de todo -esto tampoco lo puede ignorar- es que estos comentarios que hizo, más que al resto de los países miembros del FMI, están destinados al consumo interno de nuestro país y a intervenir en la discusión en curso, tomando, sin reconocerlo, partido por uno de los "equipos". El FMI de ninguna manera puede realizar acciones, especialmente mediáticas, que impliquen una intervención en los asuntos de política interior de los países signatarios. Al FMI no se le ha concedido esa autoridad y nunca podría tenerla.

Tampoco puede dejarse de lado el momento elegido para hacer las declaraciones, coincidente con la asamblea general de la ONU y la sistencia a ella de la Presidenta Cristina Kirchner.

En síntesis ni el tono de la advertencia, ni el momento elegido se pueden considerar casuales y deben ser interpretados como un intento de incidir en los debates políticos internos de nuestro país y debilitar su posición externa frente a la negociación del resto de la deuda.

UNA DECLARACIÓN MUY LAMENTABLE, E INOPORTUNA, POR ELLA SE MERECE UNA SANCIÓN, QUE DEBE CONSISTIR EN UN REPUDIO EXPLÍCITO DE LAS FUERZAS POLÍTICAS DEMOCRÁTICAS, INSISTO, A LA FORMA EN QUE FUERON HECHAS MÁS QUE AL ASPECTO PURAMENTE TÉCNICO DE SU CONTENIDO.

bastadeodio                                                                    

sábado, 16 de junio de 2012

G-20: Se puede poner peor

“Aquí hay riesgos muy serios de empeoramiento”

Eso dijo el presidente del BCE, Mario Draghi, en una conferencia en Fráncfort. Centralmente se refería a la posibilidad de que en las elecciones griegas de mañana triunfe Alexis Tsípras quien exige renegociar las draconianas condiciones impuestas por la UE a Grecia para salvarla de la bancarrota financiera.

Lo que proponen los banqueros para calmar a los angustiados mercados es lo de siempre: inyectar una masiva liquidez como si el problema al que se enfrentan fuese solo monetario, pero advierten que en caso de que en Grecia "ganen los malos" excluirán de la asistencia a la banca de ese país dejándola librada a su suerte. Lo que claramente significa abrirle a Grecia la puerta de salida de la UE y en las peores condiciones, suena a castigo por la insolencia.

La canciller alemana Merkel y sus súbditos, las autoridades de Bruselas, presionaron en reiteradas ocasiones al pueblo griego afirmando que "aquí no se renegocia nada", lo que no deja de ser profundamente antidemocrático y para nada colabora a aliviar la tensión existente.

Esta situación condiciona fuertemente la reunión del G-20 que comenzará el lunes próximo en San José del Cabo, México, y a la cual asistirán Dilma Rousseff y Cristina Kirchner en representación de Brasil y Argentina.

La posición de ambos países frente a la actual crisis es compartida: un rotundo rechazo a las políticas de ajuste llevadas adelante por el BCE y apoyadas por el FMI y la insistencia en que solo la aplicación de políticas expansivas e incluyentes permitirán superarla. Este punto de vista es apoyado también por China. El vicecanciller de China, Cui Tiankai recordó recientemente que el problema central de los países miembros del grupo es la generación de un crecimiento firme y el mantenimiento del impulso de la recuperación económica.

En la vereda opuesta, las autoridades europeas promueven el desmantelamiento del Estado de Bienestar recortando los presupuestos de salud, educación, I+D+i, seguridad social, flexibilizando el empleo y reduciendo las jubilaciones y los salarios. Todo lo contrario. Y lo peor es que como resultado de esas políticas la situación de angustia financiera lejos de disminuir ha aumentado en una espiral diabólica.

Lo que está claro para todos es que un agravamiento de la crisis que es mundial -pero principalmente europea- puede arrastrar, de una u otra manera, a todo el mundo complicando las perspectivas de los países emergentes que en los últimos diez años han mejorado espectacularmente todos sus indicadores socio económicos.

A primera vista no es muy probable que en esta reunión del G-20 que se realiza en un clima tan enrarecido se avance en la concreción de una agenda que aún está pendiente y que, como bien lo ha expresado la presidenta Cristina Kirchner, consiste entre otras cosas en establecer un mayor control de los flujos de capitales especulativos, la eliminación de los paraísos fiscales, desacoplar las políticas económicas de las evaluaciones de las agencias calificadoras de riesgo y limitar su accionar y democratizar a los organismos económicos multilaterales como el FMI y el BM. La experiencia desarrollada por varios países de la región sudamericana en la última década avala fuertemente esta agenda.

bastadeodio                                                               

martes, 22 de mayo de 2012

Recordando diciembre 2001 (I)

Buenos Aires - Avenida de Mayo y 9 de julio - 19-12-2001
Es inevitable que algunos aspectos de las situaciones problemáticas que se viven en el momento actual en Grecia, en España y en otros países europeos nos recuerden a los argentinos comunes y a analistas especializados nuestra debacle del final de la década de los ´90 y el comienzo del nuevo siglo. Imposibilidad de hacer frente a los pagos de la deuda externa, restricciones monetarias autoimpuestas, extranjerización de las economías, elevadas tasas de desempleo y precarización laboral, fuerte descontento social, etcétera, todo esto es muy conocido.

Sin embargo, lo que más nos hace recordar y establecer lazos entre aquella situación y éstas actuales y, en cierta medida ahora lejanas, es la política, es el fracaso de los partidos tradicionales y la manera en que éstos defraudan las esperanzas de los votantes. Se tenía la terrible sensación que aquellos a quienes elegimos para gobernar habían perdido en esos días el control sobre la economía propia que había pasado a manos de anónimos banqueros, agencias de calificación y directivos del FMI. De ellos dependíamos y de ellos pendía, como en suspenso, nuestro futuro. Hasta trataron de hacernos creer que era inevitable, que tal era la naturaleza de las cosas, de las leyes de la economía.

Considero oportuno recordarlo en este momento en el que las fuerzas -de dentro y de fuera- que nos llevaron al caos del 2001-2002 y sus pretendidos ideólogos están más activas que nunca, no quieren soltar a la presa, no se resignan a ver como la tortilla se les da vuelta. La Argentina, para los voceros de las corporaciones, es un terrible ejemplo de que las decisiones trascendentales pueden ser tomadas de otra manera, que a pesar de que el mundo se ha globalizado, la política nacional puede conservar un elevado margen para las decisiones autónomas, soberanas. Eso no lo pueden soportar, no quieren que el ejemplo cunda. Quieren seguir chupando riqueza sin producirla.
El caso de Grecia es un test clave de lo que puede sobrevenir. Si la izquierda triunfa en las elecciones de junio y el nuevo gobierno se niega a aplicar las duras medidas de ajuste acordadas con el FMI y el BCE, es altamente probable que Grecia termine abandonando el euro, lo que será mostrado como un justo e inevitable castigo a la indisciplina.

A pesar de crecer nuestro país a tasas "chinas" por más de 9 años consecutivos, a pesar de renegociar y honrar escrupulosamente su deuda reduciendo su relación con el PBI a una proporción que envidian los economistas del mundo desarrollado, dicen que nuestro país no es confiable, no es "investiment grade", lo que implica que invertir en él no es seguro y que solo puede acceder al crédito -si lo necesitare- pagando elevadas sobretasas. Muchos -dentro y fuera- festejan y contribuyen a esta incoherencia, a este castigo absurdo e injusto para con el pueblo, porque finalmente es él -siempre son los pueblos- los que pagan las consecuencias de esas acciones. Argentina, como dice Paul Krugman a quien aconsejo leer con atención, tiene mala prensa, (y, muy reciente, aquí) esto es injusto y es deliberado, responde a intereses económicos y políticos definidos. Recordemos, entonces:

17 de diciembre de 2001 (parte del extracto, publicado por Perfil, del libro "Dos semanas, cinco presidentes", de Damian Nabot)

"Los pálidos ojos azules de Jacob Frenkel parpadean nerviosos detrás de sus lentes sin marco. Sujeta el tubo del teléfono con el puño apretado y masculla sus ruegos en inglés.
—Es importante que el FMI entienda que…
La fugaz señal telefónica que atraviesa el planeta desde Buenos Aires hasta Washington sostiene las esperanzas de un gobierno, la política y la economía reducidas a una súplica. Solo las palabras de Frenkel quiebran el silencio del salón.
—Horst (le dice a Köhler director del FMI), las medidas que ha tomado el gobierno argentino... –intenta explicar el banquero-...

Buenos Aires - Plaza de los dos Congresos - diciembre 20
...El presidente Fernando de la Rúa se aferra a su ministro de Economía, Domingo Cavallo...El Congreso aprueba la ley de déficit cero, una ofrenda al altar del sistema financiero internacional en la que nadie cree. La fórmula de Cavallo es la guadaña del gasto público, cuyo filo corta incluso jubilaciones y salarios de empleados estatales. Pero la confianza está quebrada...La única alternativa que concibe el gobierno es reclamar nuevos fondos al FMI para ganar tiempo...La fuga de depósitos se aceleró en noviembre. Miles de millones de dólares fluyen hacia el exterior...
 
...Al otro lado de la línea, en su despacho de 19th Street, el director gerente del Fondo Monetario Internacional escucha impávido....
... -Horst, el desembolso que espera la Argentina...prosigue insistente el banquero, sentado frente a un escritorio de la Casa Rosada.
A su lado escuchan el presidente Fernando de la Rúa y el ministro de Economía, Domingo Cavallo. Miran a Frenkel mientras intentan discernir en los movimientos mínimos de sus gestos si triunfa o fracasa, si una promesa abrirá una rendija para ilusionarse con la llegada de los 1.260 millones de dólares que anhela la Argentina. O si, por el contrario, Köhler colgará con un saludo diplomático a su amigo Frenkel, asesor del banco estadounidense Merrill Lynch, mandadero del mundo de las finanzas, lobista de alquiler, y el fin de la charla cerrará las puertas a cualquier ensueño....
...Presidente, ministros, legisladores, periodistas, inversores, una marea absorta por conocer el veredicto del Fondo Monetario Internacional. El pulgar del emperador hacia arriba o hacia abajo. Turquía acaba de recibir diecinueve mil millones. La Argentina ruega por 1.260 millones de dólares...

...El silencio cruje en el despacho presidencial. Frenkel levanta la mirada hacia De la Rúa y Cavallo, que lo observan anhelantes.
—¿Y bien? –pregunta el presidente.
La respuesta tarda unos segundos en llegar.

Las Ratas huyen de la bronca popular - diciembre 20, 2001
(Lógica de hierro que no sabe de sentimentalismos ni alineaciones) Luego de ayudar a Turquía, Washington resuelve que ha llegado la hora de cortar los paquetes de rescate millonarios, como el implementado por Bill Clinton para salvar a México, y exige cerrar el grifo para demostrar que la caída de un país no necesariamente arrastrará a otros. Un castigo disciplinario. Los Estados Unidos están en condiciones de darse el lujo de ver desmoronarse una nación de América latina sin que la inestabilidad se traduzca en un problema para su seguridad militar. La Argentina no es Turquía. El titular del National Economic Council, Lawrence Lindsey, y el secretario del Tesoro, Paul O’Neill, transmiten la nueva doctrina al staff del Fondo. Un espectro sobrevuela los pasillos de la Casa Rosada, la sensación de la víctima que descubre su soledad un instante antes del golpe del verdugo..."

NO OLVIDAR, NO PERDONAR, 31 COMPATRIOTAS ASESINADOS POR RECLAMAR SUS DERECHOS, MEMORIA Y JUSTICIA, JUICIO Y CÁRCEL PARA LOS RESPONSABLES

RECORDAR, NO RETROCEDER, ¡QUE NO VUELVA A REPETIRSE!

Nota: tal vez un lector atento habrá notado que personalmente no empleo la palabra "crisis". Ocurre que no creo que lo que se está viviendo en el mundo sea eso, una situación en gran medida inesperada e indeseada que pone en tensión a nuestra vida y a la cual es urgente responder, no se sabe bien cómo. Creo que lo que se llama "crisis" es en realidad una situación deliberadamente provocada, buscada y obtenida por aquellos que se han hecho con el control de la economía mundial e incluso de los gobiernos. Estos, a diferencia de los anteriores enemigos de la humanidad -como Hitler- no son fácilmente identificables, pero su intención de dominio mundial, su inclinación al autoritarismo y su falta de respeto por la democracia y por los derechos de los pueblos es la misma. Hay que buscarlos entre quienes se enriquecen más y más y acrecientan su poder más y más en medio de todo este embrollo, que como todos, significa, dolor, sacrificio e incluso la vida para la mayoría de sus víctimas, los pueblos.

bastadeodio                                                              

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Inflación, Costo de Vida, Elecciones

La oposición viene dándole al parche, como se suele decir, con el tema de la inflación, del INDEC y de Moreno, la gran bestia K, desde hace no se cuánto tiempo, tal vez desde que el propio Néstor Kirchner le metió mano al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, allá por el 2007. Y Néstor lo hizo porque en su opinión el INDEC necesitaba de urgentes reformas en sus metodologías que más parecían dictadas para favorecer el interés de determinados grupos económicos, que su objetivo de brindar información estadística veraz. Es así que el tema INDEC y el tema inflación comenzó a ser el caballito de batalla de la oposición y de la crítica mediática, al punto que no hace mucho asistimos a la resurrección de los expertos consultores económicos tan populares durante los años 90 que parecían haber entrado en un ocaso definitivo.
De pronto reapareció -visiblemente más viejo- Carlos Melconián, sin barba, pero con parecidos bríos y demás personajes innumerables similares prediciendo diversas catástrofes. La cosa llegó al ridículo cuando el gobierno, por intermedio de Moreno, les pidió que mostraran las metodologías de medición y la respuesta de ellos fue mostrar que o bien éstas eran inexistentes, o bien inaceptables técnicamente o simplemente hicieron como Graciela Bevaqcua -puesta ahora a consultora luego de haber sido la encargada de elaborar el IPC hasta que la despidiera Néstor- oídos sordos al requerimiento.
Mientras tanto la oposición preocupada de quedarse sin esa formidable arma de propaganda se apresuró a considerar que el accionar de Moreno coartaba la libertad de expresión de los consultores y crearon una comisión ad hoc para dar a conocer los valores de la inflación "privados" los que, natural y sistemáticamente duplicaban a los "oficiales", entretanto el asunto llegó a la Justicia porque el gobierno presentó una demanda en el Fuero Comercial y el resultado -por ahora- es que consultores, periodistas y hasta funcionarios del FMI son citados por el señor Juez para recibir testimonio, con el consabido escándalo mediático en el que la oposición acusa al gobierno -aunque la citación sea judicial- de perseguir a los que opinan distinto "como en las peores épocas de la dictadura", Patricia Bullrich dixit.
Claro que entre el momento del comienzo de la ofensiva opositora y el -por ahora- final de los exhortos judiciales median las PASO de agosto y la derrota estrepitosa de la oposición que es llevada a las elecciones de octubre por imperio de la ley y de las circunstancias y no por la vocación política de ganarlas. Y se les nota.

El viernes 23, por la tarde, en declaraciones a Radio Continental, Ana María Edwin Directora del cuestionado INDEC, en diálogo con María O'Donnell en su programa "La Vuelta", le dijo (solo me interesa el final):

MO: Discúlpeme, no quiero cortarle mal, pero me estoy quedando sin tiempo y tenía que despedirla. Pero cierre; quiero que termine su idea. Perdone. No me di cuenta que la continuaba.
AME: Bueno, estaba hablando fundamentalmente del tema que tiene que ver con la recordación. Creo que una cuestión que tal vez le interese, María, es que cuando estuvimos en el Fondo con Itzcovich estuvimos hablando precisamente de un tema que ha tenido mucha repercusión en estos días acá, que es la decisión del juez en lo penal y económico, el doctor Alejandro Catagna, en términos de que se ha enviado un exhorto; ya les hemos avisado a los técnicos del Fondo que lo iban a recibir. Nos dijeron que efectivamente lo habían recibido y que la oficina jurídica de ellos estaba tomando intervención. Y de otra parte, también lo que les he comentado es que este tipo de situaciones para cualquiera que recibe un exhorto, si eventualmente se encuentra una responsabilidad en términos del tema bajo la investigación, la responsabilidad es de carácter personal y no institucional. Sobre este tema también estuvimos hablando con los representantes del FMI.
MO: ¿Lo está investigando Catagna al Fondo?
AME: Ha enviado un exhorto para conocer cuáles son las vinculaciones entre estas consultoras que están hablando de un 25% de inflación o de incremento en los índices del precio al consumidor y el FMI.
MO: Ana María Edwin, directora del INDEC, muchas gracias.
AME: Gracias a usted. Hasta luego. MO: Hasta luego.

Imagino los titulares de mañana.
"Cristina intenta coartarle la libertad de expresión al FMI." o

"¡Qué Disparate!, el gobierno argentino envía un exhorto al FMI para que informe sobre los indices de los consultores privados"

Las respuestas, desde lo técnico, de Edwin a las preguntas de María O´Donnell fueron impecables.

En otros lugares Edwin -que estuvo en estos días muy activa frente a los medios- también hizo otras precisiones para destacar:

"Hay intereses económicos en la conducción política del FMI, que tienen conexiones con algunas consultoras". Dijo.

Además, Ana María Edwin afirmó que los dichos del jefe del departamento del Hemisferio Occidental del organismo internacional, Nicolás Eyzaguirre, sobre la economía local fueron "inconducentes", porque a pesar de la nota al pie el FMI sigue utilizando los índices del gobierno o muy similares.

Eyzaguirre había dicho que el organismo debe "usar la mayor cantidad de información posible porque nadie sabe cuál es el panorama integral de los datos de la inflación de la Argentina". La inexistencia de esa cifra, había señalado, los obliga a seguir usando "datos de las consultoras líderes y de las provincias".

La funcionaria dijo en en el programa Con voz propia que emite el canal de cable América 24: "Hay intereses económicos que se mueven en la conducción política del FMI. Tienen conexiones con algunas consultoras del país". Y siguió atacando a las consultoras privadas que miden el índice de precios al consumidor: "No le puedo decir qué consultoras tienen relación con el Fondo, hay una investigación [judicial]".

También afirmó: "Hay una importante cuota de mala leche a la hora de explicar la inflación. Una cosa es la inflación, otra es el costo de vida y otra es el índice de precios al consumidor. Nosotros medimos el índice de precios al consumidor".
El INDEC mide el IPC o sea el Indice de Precios al Consumidor. La oposición y los medios lo confunden deliberadamente con "la inflación". Sin embargo:

Indice de Precios al Consumidor
Mide la evolución de los precios de un conjunto de bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares residentes en un área determinada.

Inflación
Comprende además de las variaciones de precios de los bienes y servicios de consumo de los hogares, la evolución de los bienes y servicios exportados, de los utilizados como consumo intermedio de las industrias y los destinados a la acumulación como inversión bruta fija.

Costo de Vida
Concepto teórico que refleja los cambios en el monto de gastos que un consumidor promedio destina para mantener constante su nivel de satisfacción, utilidad o nivel de vida. (Fuente: INDEC)

En lo social los ciudadanos parecen haber desenganchado la temática de la inflación presente a nivel mediático (percepción subjetiva "medida" por el llamado "carrito del supermercado") de su comportamiento actual como consumidores.
En otras palabras creen que "la inflación es mayor que lo que dice el INDEC" pero eso no parece representarles un problema. Muchos tienen cierta capacidad de ahorro y, o compran autos, casas o viajan o compran dólares -no todos, por supuesto, un segmento de la población que puede ser identificado con la "clase media"- el resto (La parte inferior de la pirámide) siente y con razón que mejoró su nivel de vida o de consumo.

La explicación de esta situación puede estar -por lo menos en buena medida- en el hecho de que mediante las paritarias se han conseguido aumentos de los ingresos familiares por encima de la inflación real existente lo que posteriormente se refleja en el incremento también real del consumo. Y, para los sectores más postergados, la Asignación Universal por Hijo y otras ayudas sociales directas, más el incremento en el número de personas que perciben una jubilación o pensiones graciables (con sus ajustes bi anuales), también explican el incremento en el consumo. Tampoco hay que dejar de lado que en la CABA y en la Provincia de Buenos Aires hay muchos gastos (principalmente tarifas de servicios) que permanecen fijos por estar subsidiados. Es decir que existen un conjunto de políticas activas por parte del Gobierno tendientes a impulsar el consumo y la actividad económica.

Desde el punto de vista político-electoral todos aquellos que se manejan según les va y sienten que les va bien, votan porque nada cambie, en consecuencia, votan a Cristina. Ese es el voto que estúpidamente la oposición escupiendo para arriba y pretendiendo desacreditar al gobierno (y en cambio, logran todo lo contrario, le dan crédito) llaman, despectivamente hacia el ciudadano, "voto cuota". Parece que con esa errada estrategia los que van a pasar a cobrar el descontento en cuotas el próximo 23 de octubre, son ellos, como ya lo hicieron en las PASO, aunque algunos pretendan ignorarlo.

bastadeodio                                                            

domingo, 15 de mayo de 2011

El Sátiro Abusador

Dominique Strauss-Kahn el Director del FMI y el seguramente abortado futuro candidato a la presidencia de Francia, fue detenido en el aeropuerto de Nueva York y obligado a bajar del avión que lo iba a llevar a Alemania para entrevistarse con Angela Merkel. Pasó una noche en una cárcel y a la mañana lo rescató el cónsul francés.

El sátiro degenerado habría obligado a una camarera del lujoso hotel newyorkino donde se hospedaba a practicarle sexo oral.
Luego se satisfacer sus bajos instintos salió huyendo del  hotel dejando varias de sus pertenencias, en lo que constituye una prueba evidente que había recuperado momentáneamente el control de sus actos, pero que también algo grave podría haber sucedido que justificase la prisa.

Estos episodios con él no son nuevos. En dos ocasiones anteriores había experimentado situaciones similares de falta de control de sus apetitos sexuales. Las que aceptó, pidió perdón y le fue aceptado. No es su único vicio también le gusta vestir bien a razón de 35000 dólares el traje, los autos lujosos y la vida dispendiosa. Total la cuenta la pagan los giles que se someten a las “recomendaciones” del FMI.

El hombre poderoso, acostumbrado a joder a países endeudados, como habría de detenerse ante unas indefensas mujeres. Una prueba más de que el FMI está dirigido por sátiros, inmorales y ladrones y su finalidad es el robo, la apropiación y la violación.

¡Gracias Néstor! Por habernos librado de esta lacra.


bastadeodio