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viernes, 28 de septiembre de 2012

ESTADÍSTICAS NACIONALES CUESTIONADAS


El debate sobre la credibilidad de las estadísticas e investigaciones socio económicas que se producen en Argentina y no solo de aquellas que tienen origen en el gobierno, es pan de todos los días, incluso ya es un tema de discusión en los ámbitos internacionales, como lo muestra su presencia muy destacada en las exposiciones y en las preguntas realizadas durante las conferencias ofrecidas por la presidenta en su paso por Nueva York.
Tampoco hay que olvidar por su trascendencia "el incidente Lagarde" que se produjo en el mismo marco espacio-temporal.

Estamos en un punto donde un problema -aparentemente técnico- referido a la metodología que aplica el INDEC para la medición del IPC, que en sí es menor, se ha transformado en un gran problema que afecta la credibilidad de los logros del actual gobierno en numerosas áreas, especialmente en las que se refieren a lo social (evolución de los índices de pobreza y de indigencia, evaluación del impacto de la AUH), pero no solo a ella. La propia medición del PBI y, en consecuencia, la tasa de crecimiento, está afectada por el cuestionamiento al IPC y con ella la de numerosos indicadores económicos. El problema se ha extendido como una mancha de aceite o una reacción en cadena y conviene ver porqué pudo haber sucedido tal cosa y cómo se puede, eventualmente, salir de ello.

Lo cierto es que el gobierno está trabajando desde principios de año con el FMI en el tema del IPC tratando de hallar una metodología que conforme a todos, posiblemente a partir de un mix de datos de carácter nacional y no solo metropolitano, como venía ocurriendo, pero los resultados por ahora no se ven.
Es posible que una metodología de esas características que les satisfaga a todos no exista y, en realidad, se trate de negociar para adoptar la menos dañina.
Una metodología avalada por el FMI sería, sin duda, un logro trascendental. Hay muchos motivos valederos incluso para romper definitivamente con el FMI y retirarse de él (también supone costos elevadísimos), pero éste, el de las estadísticas económico-sociales, no es uno de ellos.
(Nota: con posterioridad a la publicación de este post, Raúl Dellatorre publicó en Página12, un artículo que amplía algunos detalles del apoyo técnico del FMI al INDEC y plantea cuáles podrían ser los motivos de "fondo" del desplante de Christine Lagarde)

Por un lado, ninguna de las posibles metodologías de medición de una variable social o económica es neutra. Ese ideal de la objetividad no se sostiene en la práctica. En un colectivo regulado por reglas más o menos democráticas lo que se puede alcanzar es un consenso que surge de una determinada relación de fuerzas el que se expresa en todos los planos, científico-técnico, ideológico y de poder económico. Hasta sucede en las propias comunidades científicas. La metodología de construcción del IPC anterior a la intervención del INDEC favorecía a los bancos, la actual perjudica a los acreedores que poseen bonos de la deuda atados al incremento del IPC. Ambas son, en ese sentido, sesgadas, interesadas o tramposas, a gusto del calificador.

Por otro lado, ninguna metodología de medición del IPC provoca de forma directa el alza de precios. Sin embargo, si está instalada la expectativa de que el "verdadero índice", aunque no exista tal cosa, es muy superior al oficial, entonces los formadores de precios adoptarán el mayor porque es lo que les conviene. Hay allí una relación peligrosa de realimentación que puede terminar en una suerte de círculo vicioso que empuje el índice hacia arriba más cuanto mayor sea la demanda, es decir cuanto mayor sea el crecimiento de la economía y del poder de compra de los salarios.

Una economía capitalista en crecimiento genera inflación, en si no es un problema, aunque obligue a negociaciones y reajustes permanentes, estos son en cualquier caso inevitables, resultado de la movilidad social y de los cambios en la estructura productiva. Se trata de mantener una tasa de crecimiento y de inflación que sean mutuamente compatibles.
La vieja receta monetarista del neoliberalismo de actuar por el lado de la contracción de la demanda para obligar al descenso de los precios, enfriando la economía, es incompatible con la mejora en el ingreso de las clases populares y significa invariablemente una brutal transferencia de ingresos hacia los sectores dominantes.

Es evidentemente necesario actuar sobre la oferta, incrementándola, para que acompañe el aumento de la demanda. Una de las formas es favorecer la competencia y la inversión productiva. Se hacen necesarias políticas más activas en este área, porque la de establecer acuerdos de buena fe con los oligopolios formadores de precios no ha funcionado, hay que reconocerlo.

Dejo de lado en este caso el análisis de la utilización política que ambos, gobierno y oposición, hacen de la controversia. Esto agrava el problema empiojándolo pero no es en este ámbito -los medios de comunicación y el espacio mediático, incluso el del poder legislativo- donde se lo puede resolver.

Resulta penoso observar que frente a datos oficiales cuestionables, se den por válidas (y no solo por periodistas poco informados) mediciones del IPC o peor de "la inflación" mucho más inciertas, en una suerte de show sin ninguna sustancia, como es el reciente caso que involucra a Polino. Ocurre todos los días y es fuente permanente de conflictos que en gran medida contienen un elemento absurdo. El IPC, lo mida quien lo mida, es, en principio, como el termómetro que mide la temperatura del cuerpo, si está muy por encima de lo normal, habrá que ver la causa, ésta puede ser real (una bacteria, en el primer caso o monopolios de oferta, déficit fiscal, en el otro) o ficticia producto de una medición distorsionada o manipulada (un termómetro defectuoso o la presencia de un poder excesivo por parte de un sector de la economía real que puede imponer al resto sus intereses en juego en esta disputa).
El papel del Estado no puede ser otro que el de un mediador activo que incline la balanza en favor de los más desfavorecidos poniéndole límites a las ambiciones legítimas pero muchas veces exageradas del capital.

¿Porqué entonces el gobierno a dejado pasar tanto tiempo sin encontrarle una solución a este problema?. Sin duda la razón debe ser tan política como su solución. Creo que no alcanza la explicación de que actúa así porque se ahorra dinero en el pago de intereses de los bonos, aunque haya algo de eso, es insuficiente. Esa es la explicación de los lobbistas y, como es creíble, tiene un costo ético muy elevado para el gobierno.

Si el eje fundamental de las políticas del gobierno es la justicia social, la solidaridad y la redistribución del ingreso hacia abajo en la pirámide social, su conducta, en todos los órdenes, debe estar signada por la ética, nunca basada en engaños o subterfugios. Se trata de modificar una cultura basada en el egoísmo social, el individualismo y la predominancia del más fuerte sobre el más débil y se debe predicar con el ejemplo, tanto en política interior como exterior.
El caso de las restricciones a la venta de divisas puede servir de ejemplo, la medida persigue pesificar la economía, eso significa que los argentinos, o por lo menos una parte de ellos, modifiquen sus conductas y comiencen a ahorrar y realizar sus transacciones comerciales en moneda de curso legal. No es un disparate y es lo que ocurre en la mayor parte del mundo y en todos los países desarrollados.

Que el objetivo -apuntar a cambiar hábitos y conductas muy arraigadas- sea correcto y loable no puede obviar los errores de comunicación en los que ha incurrido el gobierno, que son más graves porque precisamente se trata de modificar conductas y eso requiere justificar (dar razones) e intentar convencer.

El artículo "Indicadores y Evidencias" de Alejandro Rofman publicado en Página12 nos da otro ejemplo pero de carácter mucho más técnico.
Rofman analiza los resultados de dos estudios sociales que no fueron producidos por el gobierno o por cientistas sociales vinculados a él, ya que se trata del informe “Asimetrías en el desarrollo humano y social (2007-2010/11)” producido por el  Observatorio de la Deuda Social Argentina que depende de la UCA y el informe “100 políticas para potenciar el desarrollo” del Cippec.

A la conclusión que llega Rofman analizando estos informes, es que de ellos se desprende la más evidente confirmación de la verdad de las afirmaciones que hace el gobierno sobre las mejoras sustanciales alcanzadas en la última década en los indicadores sociales más significativos. Dice Rofman:

"Como conclusión de este recorrido relevante de datos, entre el cierre de la convertibilidad y los tiempos que corren, sólo cabe agregar que los mismos son impactantes en cuanto al progresivo y firme horizonte de progreso social y justicia distributiva que ha tenido lugar en esta nueva etapa. La fuente de las estadísticas que corroboran esta información es de procedencia insospechada y no se la puede acusar de ser cercana o afín a las ideas de quienes han conducido el país en los últimos nueve años. Es posible afirmar, entonces, que el debate en torno de la bondad del proyecto de desarrollo vigente desde el año 2003 ha sido definitivamente cerrado con los datos transcriptos, que puntualizan los evidentes beneficios que para los sectores sociales que menos recursos e ingresos tienen ha venido deparando la política económica del desarrollo con inclusión y equidad social aplicada en la reciente década."

Es posible que mas pronto que tarde haya un comunicado de prensa de alguna de éstas instituciones negando que esa conclusión pueda ser extraída de sus trabajos.
Y muy probablemente los argumentos incluyan una mención especial al IPC medido por el INDEC.
Confieso que a mí me hace run-run una expresión utilizada por Rotman que me parece ciertamente fuera de lugar en cualquier contexto de debate: "el debate en torno de la bondad del proyecto de desarrollo vigente desde el año 2003 ha sido definitivamente cerrado con los datos transcriptos".

Yo coincido con el proyecto que lleva adelante la presidenta Cristina Kirchner, es más, estoy entusiasmado con él y con la forma en que ha cambiado al país y muchas veces me expresé en ese sentido.
Ahora bien, digo tres cosas, en primer lugar nadie está a salvo de cometer errores, mucho menos los que más hacen, como el gobierno;  dos, ningún debate se cierra definitivamente, solo hay un suceso definitivo y todos sabemos cuál es.
Tres, las políticas sociales merecen sin duda un debate en los ambientes académicos porque éstos pueden contribuir a su mejora, sin embargo, el mejor, más decisivo y prometedor ámbito de discusión que nos da la democracia son las urnas. Y en ellas el pueblo argentino ha sido muy claro en su aprobación de las políticas y de los logros alcanzados por el gobierno kirchnerista, en especial, el último 10 de octubre. Si sacamos ese dato de la discusión perdemos toda perspectiva y nos ubicamos en el terreno de las élites y del desprecio por la voluntad popular.
Solo en ese marco profundamente autoritario se pueden entender expresiones tales como, la dictadura kirchnerista, voto clientelar, plan descansar, los jóvenes de 16 años no están preparados para votar, votan por el pancho y la coca, los movilizan en camiones a cien pesos por cabeza, los militantes kirchneristas son todos pagos, la AUH se va por la cuneta de la droga y el afano y también, porqué no, los caceroleros del 13S son todos unos garcas manijeados por el PRO.

Más que nunca, en este clima enrarecido, se trata de tener los ojos y los oídos bien abiertos a las críticas aunque duelan, y seguir apuntando a lo esencial: el bienestar del pueblo argentino y el alcanzar y consolidar las transformaciones estructurales que su mantenimiento reclama.

bastadeodio                                                                      

martes, 25 de septiembre de 2012

ROJA DIRECTA

ROJA DIRECTA PARA ESTE ÁRBITRO POR INCOMPETENCIA E INCONDUCTA
"Si para el 17 de diciembre no ajustan las estadísticas le vamos a sacar la tarjeta roja a la Argentina
Mirás para el lado equivocado, lo que huele mal es Europa, Gila!!

Más alla de la necesidad o no de adecuación de las metodologías de medición del PBI y del IPC que realiza el INDEC que es otra discusión importante y del resultado al que finalmente se arribe (yo respaldo la idea de que es necesario un cambio), hay un par de cosas para decir de las últimas declaraciones de la funcionaria en relación a nuestro país. El lenguaje utilizado por la Presidenta del FMI, Lagarde, utilizando una metáfora futbolística y haciendo bromas con tarjetas amarillas y rojas, no tiene ninguna gracia -quizás ni lo pretendía- y degrada el respeto y seriedad que debe primar en las relaciones entre esa institución y los países que la componen.
Además y aunque a los funcionarios les encante actuar de verdugos, en este caso se trata solamente de estadísticas y la verdad es que los argentinos y otros países del mundo que confiaron en las políticas y recomendaciones del FMI en los años ´90s y las cumplieron a rajatabla, se  vieron completamente frustrados, llevados al desastre económico-social e incluso maltratados. NO son los únicos responsables pero jugaron un papel muy importante. En cambio cuando surgieron en América Latina gobiernos populares que las hicieron a un lado y siguieron sus propias políticas y previsiones los resultados fueron bien diferentes para beneficio de nuestros pueblos.

El FMI forma parte de un esquema de "expertos mundiales en finanzas y economía" cuyas orientaciones teóricas y políticas concretas no se han modificado a pesar de la abundante información disponible que muestra que son mayormente erradas y que agravan los problemas en vez de solucionarlos. Los Argentinos lo sabemos muy bien, por haberlo sufrido en carne propia con pesados costos que aún hoy estamos pagando.
Evidentemente estos funcionarios cuyo rol fundamental, además de otorgar préstamos, es monitorear e analizar el comportamiento de la economía y las finanzas a nivel global, para adelantarse a los problemas y colaborar con los países signatarios en su solución, no se han dado aún el necesario baño público de humildad que deberían en función de la falta total de eficacia y profesionalismo mostrado para prevenir la emergencia de las crisis que sacuden a los países desarrollados y formular las propuestas acertadas.
A los Bancos, Financieras y a las Evaluadoras de Riesgo, al grupo de entidades financieras que manipularon en su beneficio la tasa Libor, nada menos!!!, perjudicando a medio mundo, y generando una crisis cuyas consecuencias aún no han terminado, a esos el FMI, ni siquiera les hizo una advertencia y, se enterara o no de lo que sucedía (da igual), dejó que la crisis estallara sin hacer nada, mostrando, entre otras cosas muy graves, que es absolutamente falso que para el FMI, "todos los jugadores sean iguales", como dice Lagarde.

Lo peor de todo -esto tampoco lo puede ignorar- es que estos comentarios que hizo, más que al resto de los países miembros del FMI, están destinados al consumo interno de nuestro país y a intervenir en la discusión en curso, tomando, sin reconocerlo, partido por uno de los "equipos". El FMI de ninguna manera puede realizar acciones, especialmente mediáticas, que impliquen una intervención en los asuntos de política interior de los países signatarios. Al FMI no se le ha concedido esa autoridad y nunca podría tenerla.

Tampoco puede dejarse de lado el momento elegido para hacer las declaraciones, coincidente con la asamblea general de la ONU y la sistencia a ella de la Presidenta Cristina Kirchner.

En síntesis ni el tono de la advertencia, ni el momento elegido se pueden considerar casuales y deben ser interpretados como un intento de incidir en los debates políticos internos de nuestro país y debilitar su posición externa frente a la negociación del resto de la deuda.

UNA DECLARACIÓN MUY LAMENTABLE, E INOPORTUNA, POR ELLA SE MERECE UNA SANCIÓN, QUE DEBE CONSISTIR EN UN REPUDIO EXPLÍCITO DE LAS FUERZAS POLÍTICAS DEMOCRÁTICAS, INSISTO, A LA FORMA EN QUE FUERON HECHAS MÁS QUE AL ASPECTO PURAMENTE TÉCNICO DE SU CONTENIDO.

bastadeodio                                                                    

domingo, 18 de septiembre de 2011

La justicia aceptó a Moreno como querellante

La Justicia en lo Comercial aceptó al Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, como querellante en la causa que se sigue contra dos firmas de consultoría económico financiera.

El Secretario de Comercio Interior presentó ya hace algún tiempo ante la Justicia Comercial sendas querellas contra las consultoras Orlando Ferreres y Asociados (Juzgado en lo Comercial número 3) y contra M&S Consultores, cuyos titulares son Carlos Melconián y Rodolfo Santángelo (Juzgado en lo Comercial número 4).

En el primero de los casos el Secretario Moreno, ante el pedido de la justicia, ratificó la denuncia presentada y en el segundo el Juzgado oficializó a la Secretaría como querellante.

La fiscal Carolina Rosiglio dio curso formal a la querella presentada por Moreno contra estos tres profesionales por la difusión de índices de precios al consumidor (IPC) que carecen del necesario rigor científico.

Pero además la fiscal Rosiglio pidió a la Justicia que se requiera a la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados de la Nación, que remita los informes publicados "acerca de promedios de índices de evolución de precios".

También que suministre la "resolución o acto administrativo mediante la cual se adoptó la decisión de realizar esas publicaciones, y todo aquel otro elemento de juicio de donde surja a partir de qué datos se obtiene el promedio de índices que se da a conocer mensualmente".

En las denuncias presentadas ante la Justicia, la Secretaría de Comercio Interior sostiene que "los datos falsos" respecto a la evolución de los precios fueron generados por las consultoras con el "fin de beneficiarse" ellas mismas, "y beneficiar a algunos agentes del mercado financiero, que resultan clientes", con ganancias extraordinarias en perjuicio de los consumidores y del Estado nacional.

La resolución de la Justicia tiene una importancia trascendental en primer lugar porque ahora querellante y querellados van a poder presentar sus argumentos para que ésta pueda decidir quién tiene la razón en la controversia, pero en segundo lugar, si la justicia decide dar curso al pedido de la fiscal, la comisión legislativa requerida va a tener que dar explicaciones sobre su conducta, lo que no es un hecho menor.

En bastadeodio me ocupe con bastante extensión de este tema, aquí y aquí y de la absurda resolución del Grupo A (ver aquí), ratificada hace muy poco en los hechos, de difundir ellos mismos mediante una comisión ad hoc dichos índices para evitar así que la justicia pueda caer, como está sucediendo con estos tres, sobre aquellos que sin el suficiente respaldo técnico profesional dan a conocer índices de fantasía que solo persiguen beneficiar a determinados clientes de su cartera.

Esta operación de los consultores, a todas luces tramposa y de una motivación inicial puramente económica, que configura, en lo inmediato, una práctica desleal en lo comercial y que puede llegar incluso a configurar un delito que habrá que investigar en contra del Fisco, es aprovechada por los medios opositores y por la desgastada oposición para, en combinación, pretender perjudicar al gobierno dando publicidad a los falsos números del IPC los que son presentados a la sociedad como los verdaderos frente a los oficiales del INDEC que pasarían, según ellos, a ser los falsos y manipulados.

El paralelismo con la actualidad del caso Schoklender no es mera coincidencia. La mecánica y el objetivo de ambas operaciones es el mismo. Utilizar el prestigio y las posibilidades que brinda el ser representante del pueblo en la "cámara bajísima" en la que han convertido a la Honorable Cámara de Diputados, para perpetrar un ataque a los otros dos poderes legítimamente constituídos, el Ejecutivo y el Judicial, dando cobertura parlamentaria a personajes, los consultores acusados por un lado y Schoklender, por el otro, que tienen cuestiones con la justicia que son diferentes pero que actualmente están bajo proceso.

El proceder de los señores/as representantes debería respetar ese hecho y dejar que la justicia se expida. Por el contrario este grupo, desacreditado y disminuido de diputados de la UCR, del duhaldismo, del PRO, la CC y otros, han decidido que atacar de cualquier manera al gobierno justifica el empleo de cualquier medio. Incluso asumir la tarea de difundir valores "alternativos" del índice de precios amparándose en una supuesta defensa de la "libertad de expresión" o recibir el testimonio de un procesado por un delito de defraudación precisamente en los temas por los cuales se le acusa, solo para obtener de él alguna información comprometida con la que acusar a su vez al gobierno.
Lo que finalmente no lograron, ya que el delincuente y psicópata no pudo darles ninguna información útil desde el punto de vista legal que les permitiese iniciar alguna causa contra el gobierno.

En el caso Schoklender la raíz del problema parece ser exactamente la inversa a la que pretende avalar la oposición. El "disgusto" de Schoklender parece haber estado motivado por la resistencia de las autoridades del gobierno a facilitarle una línea de créditos subsidiados con la cual él pensaba expandir su empresa, Meldorek, y cubrir la situación crítica que su apropiación indebida de fondos de la Fundación había provocado en las finanzas de la misma. Cuando el gobierno primero y Hebe de Bonafini después se percataron de las verdaderas intenciones y los manejos de S.S estalló el escándalo.

Con este proceder el daño que están provocando estos señores/as que se proclaman defensores de las instituciones es enorme. Siembran dudas en cuanto a la honestidad de los jueces que tienen a cargo causas que consideran "sensibles", los presionan tratando de acercar agua a su molino y si éstos no ceden a ellas los declaran corruptos y comprados por el gobierno, al que también señalan como propiciando actos de corrupción sobre los que no pueden dar ninguna prueba.

Sus métodos parecen basarse exclusivamente en la conocida frase -falsamente atribuida a Goebbels- que afirma "Miente, Miente que algo queda". A juzgar por los resultados electorales que obtienen muy bien no le va con este proceder, sin embargo, como por inercia o por compromisos contraídos, parece que no pueden o quieren hacer otra cosa. El resultado final es que ambos, medios opositores y oposición, han perdido credibilidad frente a los ciudadanos.

Sin duda el pueblo ha sabido distinguir entre las mentiras y las verdades, entre las realidades y las falsas representaciones de ésta construidas por una oposición que se ha vuelto poco creíble.

bastadeodio