Por una Patria Justa, Libre y Soberana

Una Patria Justa, Libre y Soberana - 17 de octubre de 1945 - 17 de octubre de 2015 - Día de la Lealtad - Setenta años
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sábado, 21 de marzo de 2015

¿Es la alianza UCR-CC-PRO una copia de la alianza UCR-FREPASO de 1997?

Al concretarse luego de la convención radical de Gualeguaychú la alianza entre la UCR conducida por Sanz y el PRO de Macri, al que ya se había sumado anteriormente la CC de Elisa Carrió, se constituyó un frente de derecha antikirchnerista y antiperonista cuyo impacto electoral previsible a nivel de los principales centros urbanos del país donde se asienta el antikirchnerismo más duro parece difícil de negar.
En ese sentido esta alianza -reducida a un mero acuerdo de conveniencia electoral a creer en las recientes declaraciones de Macri- se dirige a abortar la posibilidad de que el FPV gane en primera vuelta las elecciones presidenciales de octubre, que sería la cuarta consecutiva ganada.

Macri dice que la UCR, el PRO y la CC irán a competir en las PASO y el que gane gobierna y los que pierden apoyan, que no se trata de una coalición para gobernar. Ese mensaje, además de una demostración de fuerza que basurea a la UCR, es una advertencia dirigida a evitar que esta alianza sea confundida con la anterior Alianza. Macri es plenamente consciente de la muy mala imagen que ésta última ha dejado en todos los argentinos.

La recordada Alianza UCR-FREPASO de 1997, cuyo nombre completo era Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación, tenía por finalidad impedir que el peronismo liderado por Menem -a través de su delfín Duhalde- ganara en 1999 su tercera elección consecutiva. En eso se parecen. Pero solo en eso. Vale la pena analizarlo.

El FREPASO no era un elemento menor en esa alianza. Venía de ganarle con casi el 30% de los votos a la UCR la elección presidencial de 1995 relegándola al tercer lugar. El FREPASO (Frente del País Solidario) que se había constituido como partido en 1994 a partir de la semilla del Frente Grande (1993) conducido -entre otros- por Carlos "Chacho" Alvarez y Graciela Fernández Meijide, a la cual se unieron todas aquellas fuerzas que se oponían tanto a la reforma constitucional acordada por Menem y Alfonsín y que pemitiría la re-re elección del primero como a la continuidad de las políticas francamente neoliberales del riojano. Entre ellas estaban: El llamado Grupo de los Ocho (Chacho Alvarez) diputados peronistas disidentes, el Frente del Sur (Pino Solanas, que lo abandonó en 1994), sectores vinculados a los DDHH (Fernández Meijide), grupos de la Democracia Cristiana (Carlos Auyero), el Partido Comunista, el Partido Intransigente, sectores del Partido Humanista (Silo) e independientes.

El FREPASO tenía inicialmente una clara posición de centro izquierda y un perfil político progresista, con una presencia electoral más fuerte en los grandes centros urbanos.
Para las legislativas de 1997 el FREPASO se une a la UCR y le gana las elecciones al oficialismo. En esas elecciones resultó electo diputado Eugenio Zaffaroni, Chacho Alvarez ganó en la Capital y Fernández Meijide derrotó a Chiche Duhalde en la PBA, pero al año siguiente la misma señora perdió la interna presidencial con Fernando De La Rúa y luego perdió la elección para la gobernación de la PBA frente al menemista Carlos Rukauf. Una seguidilla de derrotas que, a pesar de los triunfos, afectarían seriamente a la fuerza política y le bajarían su precio frente a la UCR ya hegemonizada por el sector conservador de De La Rúa.
La Alianza gana las elecciones presidenciales de 1999 con el binomio De La Rúa, Chacho Alvarez. El resto de la historia es tristemente más conocida. De la Rúa continúa con las políticas económicas de Menem basadas en el consenso de Washington, acelera el endeudamiento especulativo de la Nación para sostener el ya agotado plan de convertibilidad de Cavallo -del cual se benefician los bancos y los sectores más concentrados- se produce el escándalo de los sobornos en el Senado para aprobar la reforma laboral impulsada por Flamarique (del PREPASO), la renuncia de Chacho Alvarez a la vicepresidencia, la vuelta de Cavallo al ministerio de economía para hacer los últimos negocios antes de la liquidación, el corralito, la apropiación de los ahorros de los depositantes y el acelerado deterioro del gobierno que culmina en las luctuosas jornadas de protesta callejera del 20 y 21 de diciembre de 2001, en la renuncia y huida en helicóptero desde los techos de la Casa Rosada del presidente renunciante. Un país sumido en la pobreza y la desocupación, en el descreimiento e incluso la desesperación, asistía al terrible espectáculo de hombres, mujeres y niños revolviendo en la basura dejada por otros para obtener algo que comer.

Es necesario recordarlo para no olvidar. Esos aciagos días no fueron solo producto de errores o impericia por parte de los dirigentes políticos del momento. Cargar las culpas sobre De La Rúa o sobre Chacho Alvarez oculta lo esencial: el desastre fue producto de aplicar las políticas neoliberales surgidas del consenso de Washington y eso venía de antes, desde la propia dictadura cívico militar instalada en 1976. La planificación era hecha en Washington y la ejecución y sostenimiento de esas políticas antipopulares corría a cargo de los sectores concentrados dominantes en la economía, de los medios de comunicación y de, lo que es más triste, aquellos partidos políticos que por su origen e historia habían defendido los intereses del pueblo por sobre los del capitalismo en su forma más despiadada.
También conviene no olvidar que esas políticas no solo se aplicaban en nuestro país, lo hacían con similares resultados en toda América Latina.

La alianza o pacto suscripto por Macri y Sanz no tiene ni vestigios de centro izquierda, ni quiere tenerlos, no se trata de un engaño, de una estratagema, al estilo de Menem. Por supuesto que mienten cuando dicen defender la democracia y las instituciones, cuando denuncian la corrupción gubernamental y ocultan celosamente la escandalosa corrupción privada, mienten tanto que sería imposible enumerar las mentiras.
Este nuevo pacto se ufana de ser una propuesta conservadora de derecha que se propone regresar el país al mundo, es decir someterlo a los intereses geopolíticos de Washington y esa propuesta surge justamente y no por casualidad cuando el país con más clara vocación imperialista global comienza a girar a ojos vista su política con respecto a América Latina, considerada como siempre SU "patio trasero". En este marco deja de ser un absurdo el decreto de Obama calificando al gobierno de Maduro como un riesgo para la seguridad nacional de los EEUU. No es un disparate, desde su punto de vista exclusivo y excluyente, tiene sentido.

Son los que deciden en los EEUU los que determinan que la fuerza que triunfe en las elecciones de octubre tiene que tener por objetivo principal borrar todo rastro de rebeldía, de heterodoxia, tanto en la política económica doméstica como en el posicionamiento internacional del país. Esa es la explicación de fondo del antikirchnerismo o, si se quiere generalizando, del anti populismo rabioso, que han alimentado culturalmente durante años en toda la región utilizando -en parte- el poder que les da el predominio en los medios de comunicación masivos. El resto de la batalla por el regreso del neoliberalismo -bien lo sabemos- lo dan centralmente los intereses concentrados y muchas veces monopólicos que han ido conformando a lo largo de las décadas de vigencia del modelo neoliberal y lo hacen mediante golpes de mercado, dificultando, poniendo obstáculos de todo tipo a las políticas de inclusión y de unidad latinoamericana.

Sin embargo, mucho se ha avanzado en esta década y algo más, tanto en lo material como en lo cultural, el cuán fuertes nos hemos vuelto se pondrá a prueba en los próximos meses y años. No podrán imponer este plan macabro de retroceso sin encontrar resistencia. Nuestros pueblos, amantes de la paz, pero también de la justicia social, no se dejarán someter otra vez sin luchar.

Dentro de tres días se cumplirán 39 años del golpe cívico militar que instaló la dictadura genocida que -entre otras cosas- impuso el plan económico cuyas consecuencias todavía condicionan nuestro presente y nuestro futuro, es un momento apropiado para salir a la calle a mostrar nuestra decisión de no dar un paso atrás en lo que ya hemos conquistado y reafirmar nuestra decisión de seguir adelante.

MÁS QUE NUNCA: POR UNA PATRIA JUSTA, LIBRE Y SOBERANA. 

bastadeodio                                                                         

miércoles, 23 de mayo de 2012

Recordando aquel diciembre de 2001 (II)

En el post anterior publiqué un extracto de parte del libro "Dos semanas, cinco presidentes", del cual es autor Damián Nabot. Ahora lo completo con un par de entrevistas, una televisiva y la otra radial, realizadas al autor.


 
Damian Nabot, entrevistado en el programa“Dicen que Dicen”

 
Entrevista radial en el programa "Mate Cocido"

Damián Nabot es periodista, titular de la cátedra de Periodismo de Investigación en la Universidad Católica Argentina y responsable del Observatorio de Medios de dicha institución. Es productor ejecutivo de la Gerencia de Noticias del canal 360TV, fue jefe de la sección Política del diario Crítica de la Argentina y se desempeñó como editor de la agencia DyN. Publicó artículos e investigaciones en los diarios Clarín, Página/12 y The Buenos Aires Herald, y en las revistas La Maga, Página/30 y Planeta Urbano. 

bastadeodio                                                             

martes, 22 de mayo de 2012

Recordando diciembre 2001 (I)

Buenos Aires - Avenida de Mayo y 9 de julio - 19-12-2001
Es inevitable que algunos aspectos de las situaciones problemáticas que se viven en el momento actual en Grecia, en España y en otros países europeos nos recuerden a los argentinos comunes y a analistas especializados nuestra debacle del final de la década de los ´90 y el comienzo del nuevo siglo. Imposibilidad de hacer frente a los pagos de la deuda externa, restricciones monetarias autoimpuestas, extranjerización de las economías, elevadas tasas de desempleo y precarización laboral, fuerte descontento social, etcétera, todo esto es muy conocido.

Sin embargo, lo que más nos hace recordar y establecer lazos entre aquella situación y éstas actuales y, en cierta medida ahora lejanas, es la política, es el fracaso de los partidos tradicionales y la manera en que éstos defraudan las esperanzas de los votantes. Se tenía la terrible sensación que aquellos a quienes elegimos para gobernar habían perdido en esos días el control sobre la economía propia que había pasado a manos de anónimos banqueros, agencias de calificación y directivos del FMI. De ellos dependíamos y de ellos pendía, como en suspenso, nuestro futuro. Hasta trataron de hacernos creer que era inevitable, que tal era la naturaleza de las cosas, de las leyes de la economía.

Considero oportuno recordarlo en este momento en el que las fuerzas -de dentro y de fuera- que nos llevaron al caos del 2001-2002 y sus pretendidos ideólogos están más activas que nunca, no quieren soltar a la presa, no se resignan a ver como la tortilla se les da vuelta. La Argentina, para los voceros de las corporaciones, es un terrible ejemplo de que las decisiones trascendentales pueden ser tomadas de otra manera, que a pesar de que el mundo se ha globalizado, la política nacional puede conservar un elevado margen para las decisiones autónomas, soberanas. Eso no lo pueden soportar, no quieren que el ejemplo cunda. Quieren seguir chupando riqueza sin producirla.
El caso de Grecia es un test clave de lo que puede sobrevenir. Si la izquierda triunfa en las elecciones de junio y el nuevo gobierno se niega a aplicar las duras medidas de ajuste acordadas con el FMI y el BCE, es altamente probable que Grecia termine abandonando el euro, lo que será mostrado como un justo e inevitable castigo a la indisciplina.

A pesar de crecer nuestro país a tasas "chinas" por más de 9 años consecutivos, a pesar de renegociar y honrar escrupulosamente su deuda reduciendo su relación con el PBI a una proporción que envidian los economistas del mundo desarrollado, dicen que nuestro país no es confiable, no es "investiment grade", lo que implica que invertir en él no es seguro y que solo puede acceder al crédito -si lo necesitare- pagando elevadas sobretasas. Muchos -dentro y fuera- festejan y contribuyen a esta incoherencia, a este castigo absurdo e injusto para con el pueblo, porque finalmente es él -siempre son los pueblos- los que pagan las consecuencias de esas acciones. Argentina, como dice Paul Krugman a quien aconsejo leer con atención, tiene mala prensa, (y, muy reciente, aquí) esto es injusto y es deliberado, responde a intereses económicos y políticos definidos. Recordemos, entonces:

17 de diciembre de 2001 (parte del extracto, publicado por Perfil, del libro "Dos semanas, cinco presidentes", de Damian Nabot)

"Los pálidos ojos azules de Jacob Frenkel parpadean nerviosos detrás de sus lentes sin marco. Sujeta el tubo del teléfono con el puño apretado y masculla sus ruegos en inglés.
—Es importante que el FMI entienda que…
La fugaz señal telefónica que atraviesa el planeta desde Buenos Aires hasta Washington sostiene las esperanzas de un gobierno, la política y la economía reducidas a una súplica. Solo las palabras de Frenkel quiebran el silencio del salón.
—Horst (le dice a Köhler director del FMI), las medidas que ha tomado el gobierno argentino... –intenta explicar el banquero-...

Buenos Aires - Plaza de los dos Congresos - diciembre 20
...El presidente Fernando de la Rúa se aferra a su ministro de Economía, Domingo Cavallo...El Congreso aprueba la ley de déficit cero, una ofrenda al altar del sistema financiero internacional en la que nadie cree. La fórmula de Cavallo es la guadaña del gasto público, cuyo filo corta incluso jubilaciones y salarios de empleados estatales. Pero la confianza está quebrada...La única alternativa que concibe el gobierno es reclamar nuevos fondos al FMI para ganar tiempo...La fuga de depósitos se aceleró en noviembre. Miles de millones de dólares fluyen hacia el exterior...
 
...Al otro lado de la línea, en su despacho de 19th Street, el director gerente del Fondo Monetario Internacional escucha impávido....
... -Horst, el desembolso que espera la Argentina...prosigue insistente el banquero, sentado frente a un escritorio de la Casa Rosada.
A su lado escuchan el presidente Fernando de la Rúa y el ministro de Economía, Domingo Cavallo. Miran a Frenkel mientras intentan discernir en los movimientos mínimos de sus gestos si triunfa o fracasa, si una promesa abrirá una rendija para ilusionarse con la llegada de los 1.260 millones de dólares que anhela la Argentina. O si, por el contrario, Köhler colgará con un saludo diplomático a su amigo Frenkel, asesor del banco estadounidense Merrill Lynch, mandadero del mundo de las finanzas, lobista de alquiler, y el fin de la charla cerrará las puertas a cualquier ensueño....
...Presidente, ministros, legisladores, periodistas, inversores, una marea absorta por conocer el veredicto del Fondo Monetario Internacional. El pulgar del emperador hacia arriba o hacia abajo. Turquía acaba de recibir diecinueve mil millones. La Argentina ruega por 1.260 millones de dólares...

...El silencio cruje en el despacho presidencial. Frenkel levanta la mirada hacia De la Rúa y Cavallo, que lo observan anhelantes.
—¿Y bien? –pregunta el presidente.
La respuesta tarda unos segundos en llegar.

Las Ratas huyen de la bronca popular - diciembre 20, 2001
(Lógica de hierro que no sabe de sentimentalismos ni alineaciones) Luego de ayudar a Turquía, Washington resuelve que ha llegado la hora de cortar los paquetes de rescate millonarios, como el implementado por Bill Clinton para salvar a México, y exige cerrar el grifo para demostrar que la caída de un país no necesariamente arrastrará a otros. Un castigo disciplinario. Los Estados Unidos están en condiciones de darse el lujo de ver desmoronarse una nación de América latina sin que la inestabilidad se traduzca en un problema para su seguridad militar. La Argentina no es Turquía. El titular del National Economic Council, Lawrence Lindsey, y el secretario del Tesoro, Paul O’Neill, transmiten la nueva doctrina al staff del Fondo. Un espectro sobrevuela los pasillos de la Casa Rosada, la sensación de la víctima que descubre su soledad un instante antes del golpe del verdugo..."

NO OLVIDAR, NO PERDONAR, 31 COMPATRIOTAS ASESINADOS POR RECLAMAR SUS DERECHOS, MEMORIA Y JUSTICIA, JUICIO Y CÁRCEL PARA LOS RESPONSABLES

RECORDAR, NO RETROCEDER, ¡QUE NO VUELVA A REPETIRSE!

Nota: tal vez un lector atento habrá notado que personalmente no empleo la palabra "crisis". Ocurre que no creo que lo que se está viviendo en el mundo sea eso, una situación en gran medida inesperada e indeseada que pone en tensión a nuestra vida y a la cual es urgente responder, no se sabe bien cómo. Creo que lo que se llama "crisis" es en realidad una situación deliberadamente provocada, buscada y obtenida por aquellos que se han hecho con el control de la economía mundial e incluso de los gobiernos. Estos, a diferencia de los anteriores enemigos de la humanidad -como Hitler- no son fácilmente identificables, pero su intención de dominio mundial, su inclinación al autoritarismo y su falta de respeto por la democracia y por los derechos de los pueblos es la misma. Hay que buscarlos entre quienes se enriquecen más y más y acrecientan su poder más y más en medio de todo este embrollo, que como todos, significa, dolor, sacrificio e incluso la vida para la mayoría de sus víctimas, los pueblos.

bastadeodio                                                              

miércoles, 14 de diciembre de 2011

miercoles 12 de diciembre de 2001 - cacerolazo

Cacerolazo - San Martín y J.B.Justo - Capital
El miércoles 12 hubo una importante caceroleada en Buenos Aires y en otras ciudades del país.

Apagones y ruido de cacerolas acompañaron los insultos al Gobierno y a Cavallo, pero a diferencia del gran apagón de 1996 contra Menem, esta vez la convocatoria fue espontánea y no política.

Dos oleadas de cacerolazos, una más débil al mediodía y otra más fuerte a la noche, sacudieron ayer a la Argentina. Fue una protesta basada en la clase media, y sobre todo en los comerciantes, que dejó una sensación firme: una nueva convocatoria, con mayor difusión, podría alcanzar los niveles del histórico apagón de 1996 contra el gobierno de Carlos Menem.
La Cámara de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME) había convocado a oscurecer las vidrieras e incluso los carteles luminosos de cines y teatros.
En la Capital Federal, el cacerolazo fue visible en especial en Palermo, Belgrano, Almagro y Caballito.
Los barrios presentaron un mismo paisaje. En las veredas, cacerolazos de los comerciantes y de muchos vecinos que bajaron para expresarse fuera de su departamento. En los balcones, más cacerolas sonando rítmicamente como un modo de protesta civil. Y algunos gritos. Pocos. En Lanús, el “Hijos de puta”, centrado más bien en el ministro de Economía, se combinó con “¡Argentina, Argentina!”. No hubo consignas especiales, porque era evidente que cualquier familiaridad con la política tradicional, con la política partidaria, hubiera sido rechazada por el humor antipolítico de una parte de los que salieron a protestar.

El 12 de septiembre de 1996 una queja colectiva similar, pero mucho más masiva y organizada, provocó una baja del consumo de electricidad del 47 por ciento. Aquella fue la mayor convergencia de oposición, en su variante organizada y en su costado natural, en una época en la gente no recelaba de sus políticos como una clase diferente. Encabezaron la convocatoria Carlos Chacho Alvarez, Graciela Fernández Meijide, Gustavo Beliz y, por el radicalismo, Rodolfo Terragno, todos ellos miembros de la multisectorial. “No negamos las huelgas, las marchas ni las ollas populares, pero hay que ofrecer un tipo de protesta que les permita participar a todos”, concluyeron, contentos con el éxito de la novedosa protesta.

Esta vez, nadie se acordó de la hora a la que estaba convocada la protesta de la noche, pero el sonido de una cacerola fue convocando a otra y así terminó armándose un cacerolazo con pocas palabras y un fuerte sentido de canalización del enojo y el fastidio incluso a pesar del sentimiento predominante de que nadie los escuchará.
Lo que no explotó en las largas colas de los bancos ni entre los desplazados de la economía negra de subsistencia, apareció ayer en veredas y balcones.
La misma situación de espontaneidad y sonido de metales se repitió en Rosario, Córdoba, Salta y Jujuy, y fue muy notoria en la zona sur del Gran Buenos Aires.
Entre los protagonistas, nadie se animaba ayer a pronosticar el efecto político de la protesta, y ni siquiera parecía tener interés en apuntar hacia adelante, pero una cosa es segura: se quejó ruidosamente justo la base electoral de la Alianza en el ‘99, la clase media de las grandes ciudades de todo el país que garantizó el triunfo de De la Rúa y Alvarez.
La legisladora porteña Lía Méndez encabezó una llamativa movilización de militantes semidesnudos del Partido Humanista frente a Economía. Ella misma se manifestó en topless junto a otras mujeres. Los varones se taparon con cajas de cartón.

El jueves 13, las tres centrales sindicales: la CGT de Daer, El MTA de Moyano y la CTA de De gennaro decretaron un paro nacional que tuvo un alto acatamiento en todo el país. Hubo incidentes importantes y represión policial. Los destrozos ocurrieron con frecuencia en los frentes de sucursales bancarias y edificios oficiales. En el gobierno decían no entender porqué tanta gente protestaba si el 86% ganaba por debajo de los 1000 pesos que eran el límite mensual de extracción de dinero (250 pesos semanales).

La tasa de desocupación oficial alcanzó al 18,3 por ciento. En sólo un año el número de desocupados creció en más de 500 mil, alcanzando el record de 2,5 millones de personas. El secretario de Política Económica, Guillermo Mondino dijo: “Sólo en Kabul debe haber más desocupación que aquí”. Si se consideran los subocupados la cifra trepa hasta los 4 millones. (ver más)

Decía en su crónica del viernes 14, Pasquini Durán de página12, mostrando ser mucho más sensible a la situación que se vivía que el gobierno:

Con el “cacerolazo” del miércoles y la huelga de ayer, más parecida a un sábado que a un domingo, una verdadera multitud popular envió su mensaje a los que gobiernan, a los que conciertan y también a los que desconciertan: No quieren seguir así, maltratados, humillados y miserables. Un mensaje sensato, habida cuenta de las evidencias que lo apoyan y del tiempo que hace que las sufren. Mal harían los politólogos oficiales en seguir distraídos o en mirar sólo lo aparente, por ejemplo, las diversas movilizaciones callejeras, aunque algunas de ellas fueron bien concurridas. Los sordos ruidos que oír se dejan, cuando se escucha el rumor de la calle, vienen de más hondo, de ese recóndito lugar donde dormitan los tigres hambrientos. A su vez, el Gobierno, en lugar de amigarse con las mayorías descontentas, volvió a emplear ese increíble don de la oportunidad que lo distingue a cada rato: abrió la Casa Rosada para recibir a Carlos Menem, el hombre que en el discurso oficialista, hasta anteayer no más, era el que les dejó la herencia nefasta, el fiestero de los privilegiados, el santo patrono de los coimeros. ¿Qué necesidad tiene el Poder Ejecutivo de irritar al tigre, tironeándole de la cola?

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