Frente a la rápida reacción política y diplomática oficial por las malintencionadas palabras de Cameron acusando en su discurso ante el Parlamento Británico a la Argentina de "colonialista", no faltó quien interpretase esa reacción como oportunista e incluso la calificasen "de fuegos de artificio" para desviar la atención de los "verdaderos" problemas que aquejan al país, por caso Famatina o la pobreza o el ajuste que se viene. Otros acusan al gobierno de alimentar el "nacionalismo" como forma de escapar a los problemas y varios argumentos por el estilo que mezclan como en un cambalache el tema de Malvinas con sus pequeñeces y mezquindades políticas e ideológicas, (entre muchas otras críticas a la forma en que el gobierno trata el tema Malvinas, ver
aquí un argumento expuesto en estilo burlón y hasta hiriente;
aquí por Rosendo Fraga, un análisis pretendidamente "serio" pero igualmente equivocado; y este por parte de Greenpeace,
aquí ).
Sin embargo, no todo está perdido. Por ejemplo, los representantes en el Congreso, más precisamente en la Cámara de Senadores (ver
aquí) dieron una lección al deponer sus diferencias en pos de elaborar un Proyecto de Declaración que refleje la unidad nacional frente a este tema que nos afecta a todos los argentinos independientemente de las banderías políticas (post anteriores en este blog sobre el tema,
aquí y
aquí).
Incluso hay una nota de Beatriz Sarlo que, justo es reconocerlo, parece bastante sensata titulada:
El Patriotismo Despótico,
aquí
Sarlo pondera la actitud del gobierno al ordenar desclasificar el informe Rattenbach y la decisión de utilizar medios pacíficos para resolver la disputa. Dice al comienzo:
"
La reaparición de la presidenta Cristina Kirchner trajo dos buenas noticias. La primera fue la reafirmación de una voluntad de diálogo pacífico con Gran Bretaña sobre la cuestión Malvinas. La segunda, la difusión, por primera vez pública, del Informe Rattenbach."
Pero, a mi juicio falla (siempre la búsqueda de algo para criticar) cuando al final dice:
"
La Presidenta tiró toda la responsabilidad sobre la locura malvinera a los militares. Es una verdad a medias, exculpatoria de una sociedad que se dejó arrebatar y aceptó que la dictadura se travistiera con un neblinoso manto patriótico."
Nada autoriza a afirmar, a partir de la exposición de la Presidenta, que no comparta con la propia autora el recuerdo crítico de una sociedad en gran medida movilizada tras la aventura bélica del ´82. Es más personalmente creo que ella como muchos de los que en ese momento incluso se manifestaron a favor ya han realizado el mismo análisis o autocrítica si se quiere. Y la información que sigue a continuación de este comentario al artículo de Sarlo no prueba pero si apoya esta afirmación.
Está bien recordar señora Sarlo, la memoria debe ser completa, pero también es necesario tener en cuenta en el análisis del presente un registro de los cambios que se operaron en las personas con el paso del tiempo, el devenir de las circunstancias y las experiencias vividas.
Asimismo campea en el artículo de Sarlo la idea de que el tema Malvinas es, para decirlo de alguna manera, secundario en un país que tiene los problemas sociales de la Argentina, dice:
"
En efecto, es una pobre identidad la que se sostiene como identidad territorial, sobre todo en el caso de una nación como la Argentina que, lejos de lo que se piensa en círculos donde el irredentismo es una mística, no padeció una historia de despojos en sus fronteras, sino de despojos fronteras adentro: pueblos originarios, viejos y nuevos pobres de todo origen, recursos naturales, depredación del medio ambiente, ésos son los temas abiertos. Los otros quedan para un museo razonado del desvarío nacionalista sin principios y para los tiempos lentos del diálogo en los foros internacionales."
Como se ve el aporte de Sarlo no escapa al argumento general de la crítica, solo que es más sutil, en apariencia, pero sigue mezclando chicha con limonada.
Además: ¿Propondrá la intelectual orgánica de la oposición la existencia actual de un pensamiento congelado en el tiempo producto de "una sociedad alucinada por el patriotismo despótico", como dice que ocurrió"?¿Será posible que no perciba los cambios operados?
Se conocieron recientemente los resultados de una encuesta realizada en el área metropolitana por la consultora Ibarómetro tendiente a conocer la opinión sobre el tema Malvinas. Los resultados no son sorprendentes. Independientemente de su opinión con respecto al gobierno, en esto los ciudadanos pro k y anti k parecen virtualmente estar del mismo lado: les importa el tema Malvinas (73,8%) y el 67% apoya la estrategia llevada adelante por Cristina (la considera muy buena o bastante buena). Se inclinan por alternativas que ponen el acento en las iniciativas diplomáticas: gestiones, presión política y alianza en el reclamo con América latina son las opciones que tienen más consenso (80%). Solo el 3% se manifiesta a favor de una acción bélica.
Tres de cada cuatro personas, un 74 por ciento, creen que el tema Malvinas es muy o bastante importante, frente a un 15 por ciento que dice que es poco o nada importante. Y un porcentaje idéntico opina que las declaraciones del premier británico David Cameron fueron ofensivas. La respuesta de Cristina Fernández tiene la aprobación del 67 por ciento, 13 puntos por encima de los votos que obtuvo en octubre, lo cual da la idea de la transversalidad del tema.
Ibarómetro es dirigida por Doris Capurro pero la encuesta estuvo a cargo de Ignacio Ramirez. Estas son sus principales conclusiones:
"La primera novedad es que en las opiniones sobre Malvinas hay convergencia transversal, de procedencias muy distintas. Son actitudes ante el tema bastante generalizadas, que bordean el 70 por ciento de los encuestados, lo que nos permite hablar de cierta universalidad. En concreto, hay acuerdo en que el tema es de importancia, en que se acompañan las iniciativas del Gobierno y se acompañarían todas las iniciativas, salvo las bélicas”
“Está claro que el tema reapareció –continúa Ramírez– ahora más desvinculado de la guerra de 1982. Reaparece por las declaraciones del primer ministro David Cameron diciendo que los argentinos son colonialistas. Y entonces se despierta cierta argentinidad, cierta unidad de criterio, que de todas maneras no acompaña la idea de la guerra de 1982. En primer lugar, porque pasó un tiempo suficiente, pero también por la evolución del mundo. Yo diría que el tema Malvinas estuvo muy contaminado por la guerra y ahora se tomó distancia.”
“Creo que la postura de la Presidenta encaja bien con lo que piensan los ciudadanos. Posición firme, enérgica, pero no bélica, ni tampoco chauvinista, ni de un nacionalismo al viejo estilo. David Cameron hace una declaración y Cristina no le subió la apuesta, como tal vez hubieran hecho otros líderes latinoamericanos. Eso legitima mucho sus posturas”
“Creo que la Presidenta saca el tema de Malvinas de la tradición nacionalista de derecha y lo hace potable a una parte del progresismo que lo rechazaba. Esto, insisto, tiene que ver con la distancia de la guerra de 1982”
“Cuando hablo de que Malvinas, hoy en día, encaja con una idea de argentinidad es porque se trata de una cuestión compartida, que va más allá del kirchnerismo o el antikirchnerismo, que entronca con la historia y que no produce abroquelamientos según los partidos políticos. Está por encima de eso. Tal vez si la Presidenta hubiera reaccionado de una forma distinta, no tendríamos el consenso que hoy hay en la política y la reivindicación de Malvinas”, Concluyó Ramirez.
Gráficos:
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| ¿Cuán importante es la cuestión de las islas Malvinas? |
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| ¿Cuál es la mejor vía para continuar reclamando los derechos argentinos sobre las islas? |
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| ¿Cómo evalúa usted las reacciones y medidas del gobierno argentino frente al tema? |
(Fuente: Página12, domingo 29 de enero de 2012)
bastadeodio