El "desacato" dictado por Griesa -una figura legal que por varias razones nunca fue aplicada con éxito a un Estado Soberano- es un eslabón más en una cadena de aparentes desatinos creada por él como agente legal de los buitres y avalada por el sistema judicial de los EEUU.
Una saga que solo se explica en el contexto de la campaña política (no solo económica) personal de los buitres (y del gobierno de EEUU) contra el gobierno nacional frente a las próximas elecciones del 2015.
La "declaración" de Griesa no agrega nada a la saga de despropósitos, más bien viene a confirmar el hecho de que Argentina no acepta cumplir su fallo original (confirmado por las instancias superiores) porque lisa y llanamente es de imposible cumplimiento.
No obstante, esperan que estos artificios pseudo legales (a pesar que rebajan la razonabilidad del sistema judicial yanqui) junto con la propaganda negativa constante de los medios adictos, logren desplazar frente a la opinión pública el gran apoyo -conquistado por las buenas razones- que la posición argentina tiene a nivel interno e internacional.
De ahí que las decisiones de Griesa sucedan como en una mediocre serie por capítulos e incluso parezcan en algún punto contradictorias entre sí. La intención de los buitres -de fuera y de dentro- es mantener vivo el conflicto para ejercer la mayor presión mediática posible ya que a nivel internacional -en gran medida por la insistencia del gobierno nacional- han quedado sumamente expuestos como vulgares usureros sin escrúpulos sumamente peligrosos.
El gobierno responde y no cede, pero su aparente tozudez está motivada en una buena razón: defender el interés nacional, en cambio a la variopinta oposición solo la motivan, en el mejor de los casos, la especulación electoral y/o la mezquindad de ideas y valores y en el peor directamente la complicidad, como sucede claramente con el PRO y con el propio gobierno yanqui.
Resulta hasta ridícula, por lo obvia, la actitud de la prensa cipaya que minimiza el apoyo logrado por la posición argentina y, en cambio, destaca las declaraciones de Griesa y las de sus aplaudidores locales, anunciando cada vez los peores males. Cuando afirman que argentina está aislada del mundo reducen el mundo -como hace Binner- a los EEUU.
Falta por ver cuál será el contenido del siguiente capítulo: ¿El gobierno estadounidense intervendrá para oponerse como ha hecho en casos anteriores, como el de la República de Congo, o no dirá nada y continuará con el guiño a los buitres?, ¿Griesa accederá a aplicar una multa como solicitan los buitres se haga, aunque no sirva para nada?.
imagen (intervenida)
bastadeodio
Por una Patria Justa, Libre y Soberana
Una Patria Justa, Libre y Soberana - 17 de octubre de 1945 - 17 de octubre de 2015 - Día de la Lealtad - Setenta años
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martes, 30 de septiembre de 2014
domingo, 10 de agosto de 2014
Desacato
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| Corte Suprema de los EEUU: al servicio de los buitres |
Parece creer que su jurisdicción de la Big Apple se extiende sobre Buenos Aires y, tal vez, sobre todo el planeta.
El motivo aparente de la rabieta de Griesa, que lo llevó a convocar a una audiencia a los representantes legales de Argentina para amenazar al país, se encuentra en el aviso publicado por el ministerio de economía de la Nación, titulado "Aviso Legal". Se dice, incluso, aunque suene demasiado disparatado, que le molestaron además las manifestaciones públicas hechas por ciudadanos en las calles de Buenos Aires y las cosas que se dicen de él en las redes sociales. Da risa. Como dice Cristina, es tu mach.
La primera enmienda de la constitución norteamericana (1791) garantiza a los ciudadanos de ese país la libertad de expresión. Ese derecho a la libre expresión de las ideas está, además, incluido como tal en la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (y también de la OEA), organizaciones a las que pertenecen tanto los EEUU como Argentina. Si bien se refieren a personas físicas no parece inapropiado en este caso aplicarlo a personas jurídicas tales como los Estados y dentro de ellos, a sus representantes. Recordamos, por ejemplo, que la señora Lagarde, directora del FMI, amenazó públicamente a nuestro país con sacarle la tarjeta roja, no escuché a nadie decir que fuese un exceso en la libertad de expresión de la señora, pero fue por lo menos grosero y una falta de respeto.
El aviso legal hecho público por el ministerio de economía explica -según el punto de vista argentino- el porqué sus autoridades legales afirman que la sentencia Griesa a favor de los fondos buitre -tal como fue formulada- es de imposible cumplimiento sin que se viole simultáneamente el ordenamiento jurídico nacional. En ningún punto del aviso legal se afirma que el país se retira de las negociaciones, solo se cuestiona la forma en que éstas se llevan a cabo. Sin embargo, su publicación enojó al juez al punto de amenazar con declarar a un Estado Soberano incurriendo en desacato. Las declaraciones del juez y del mediador designado por él en el sentido que Argentina estaría en una situación de default (selectivo) también son cuestionadas ya que supondrían una extralimitación de sus funciones
En resumen. el gobierno nacional afirma que el juez Griesa y -al respardarlo- todo el poder judicial norteamericano se extralimitaron en sus poderes y funciones, interviniendo en asuntos internos que son de competencia exclusiva de la Nación.
Lo que la décimo primera enmienda a la constitución de los EEUU (1798) le otorga a los Estados que conforman la Unión: inmunidad jurídica frente al poder judicial federal o a uno extranjero, Griesa y el poder judicial de EEUU se lo niegan a otro Estado Soberano.
Es visible la incongruencia, la doble vara, con la que el juez -y con él el poder Judicial Federal de los EEUU-, miden el conflicto entre unos particulares -muy ricos e influyentes- y las políticas soberanas propias de otro Estado según se trate de sus propios Estados o de uno extranjero. Incluido el derecho democrático fundamental a opinar libremente sin que por ello se exponga quien hace uso de él a represalias.
Esa doble vara que se traduce en dar a los demandantes buitres todo lo que piden y más, y negarle al demandado lo básico que es un tribunal imparcial, situación que culmina en el intento de impedirle ejercer su propia política en relación a su deuda soberana, va camino de convertirse -si Obama no interviene- en un conflicto de mayores proporciones que podría afectar las relaciones entre EEUU y Argentina.
La demanda presentada por el gobierno nacional a través del ministerio de relaciones exteriores al Tribunal Internacional de La Haya va en la dirección de hacer visible con una acción política ante la comunidad internacional este último punto: El poder ejecutivo -es decir Obama- no puede hacerse el desentendido de lo que está haciendo otro de los poderes que conforman el Estado Federal, más aún cuando este accionar compromete la soberanía de otro Estado con el cual mantiene relaciones diplomáticas amigables. Es más, ese derecho a apelar a tribunales internacionales en casos como éste está -como el de la libertad de expresión- consagrado en las Cartas Fundacionales de las Naciones Unidas y de la OEA.
Sin embargo, el gobierno de Obama no aceptó la jurisdicción de dicho tribunal, posiblemente porque no acepta en ningún caso la jurisdicción de dicha corte ya que de hacerlo se expondría a ver sus conductas juzgadas y eventualmente, condenadas. Seguramente el gobierno nacional no esperaba que sucediera otra cosa pero con esta iniciativa diplomática pretende poner a la administración Obama en una situación que le facilite una eventual intervención.
No se sabe si aceptará el convite e intervendrá en el asunto, las declaraciones y actitudes concretas de su administración han sido hasta ahora ambiguas y contradictorias.
Lamentablemente, hay demasiados antecedentes de que los sucesivos gobiernos estadounidenses -sean republicanos o demócratas- están dispuestos a violar cualquier ordenamiento jurídico existente -nacional o internacional- si al hacerlo creen estar defendiendo los intereses concretos de su nación sean éstos, militares, de seguridad nacional, político electorales de una administración en particular o meramente económicos.
¿Cuáles podrían ser, en este caso, esos intereses?
Se pueden aventurar algunas hipótesis. Una de ellas muy fuerte y que ya ha sido señalada, es que con esa actitud de prescindencia el gobierno estadounidense pretende mostrar al mundo financiero que su jurisdicción es la que mejor garantiza la defensa de sus intereses. Si consideramos el poder creciente que el capital financiero global ha adquirido, incluso frente a las decisiones soberanas de los gobiernos de los Estados, tal hipótesis suena plausible. Mas aún si se ponen sobre la mesa los inevitables conflictos que este predominio genera y generará por todas partes. Paul Singer lo dice muy claro: sin dolor no hay ganancia. Es obvio que el dolor es para los pueblos subordinados y la ganancia para ellos que están incluso por encima de los políticos (que a veces les sirven y otras son un obstáculo).
Posiblemente haya que admitir asimismo que los llamados fondos buitre no son una excrecencia nefasta y anómala del capitalismo global sino una parte constitutiva del aparato financiero de dominación encabezado por los EEUU y que parecen cumplir una función muy próxima al del disciplinamiento de los díscolos, ya sucedió antes con Grecia. Los buitres en la naturaleza cumplen la función higiénica de eliminar la carroña. Los fondos buitre tendrían la función higiénica de acosar a los gobiernos díscolos. No fueron creados ex profeso por la administración estadounidense, pero le pueden ser útiles. Mejor buitres que cañoneras para obligar a un gobierno rebelde a entrar por el aro. Algunos dirán que es un progreso civilizador.
La hipótesis parece aún más plausible porque en el caso argentino, este, su gobierno actual -que nació hace poco más de una década- negoció exitosamente con sus acreedores una reestructuración de una deuda impagable y lo hizo -en gran medida- por fuera del dispositivo financiero global, particularmente de la principal superestructura financiera controlada por los EEUU, el tándem FMI - BM, y -eso es lo temerario- sin tomar deuda nueva para pagar la vieja. Al hacerlo disminuyó las ganancias del aceitado aparato financiero internacional.
Posiblemente lo consideren una peligrosa toma de libertades por parte de un país que consideran debería verse a sí mismo como subordinado. La figura del desacato con la que amenaza el descarrilado Griesa cobra entonces otra dimensión simbólica mucho mayor y, seguramente, mucho más comprensible.
Quizás apuesten también a que jaqueando a este gobierno díscolo hasta el final de su mandato colaboran en lograr que se hagan cargo del gobierno nacional otras autoridades más complacientes con lo que son sus intereses permanentes. Es visible que entre los políticos de la oposición encontrarán varios dispuestos a acatar unas "soluciones" del conflicto compatibles con los intereses de esa forma extrema del capitalismo financiero global.
Como decía el catalán: nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Ellos no van a dejar de ser lo que son. Que las cosas no sean como ellos pretenden depende de lo que hagamos nosotros.
Si los argentinos queremos continuar con el proyecto político que nos ha devuelto la identidad nacional, entre tantos otros valores que habíamos resignado en el pasado, no nos queda otra opción -como manda nuestra constitución- que enfrentar decididamente, en el debate político y cuando corresponda en las urnas, las descabelladas imposiciones foráneas apoyadas por sus simpatizantes locales.
bastadeodio
viernes, 1 de agosto de 2014
El Default no es una pavada, es una guachada
El ministro Axel Kicillof afirmó ayer que calificar el hecho que los bonistas reestructurados (Holdin) no puedan cobrar, de una situación de default, aunque éste sea calificado de técnico o selectivo, es una pavada, es decir una cosa de poca importancia o los dichos de un pavo. No fue una expresión muy feliz.
Lamentablemente no es así, incluso considerando, como él explicó, que en el prospecto de los bonos reestructurados esté incluida esa eventualidad. Lo cierto es que Argentina no pagó, depositó el dinero correspondiente al vencimiento del 31 de julio, pero esos fondos fueron bloqueados y no llegaron a los acreedores. Depositó pero el cobro (su contracara es el pago) no se concretó.
Como es obvio los bonistas de buena fe están expuestos a un serio perjuicio económico inmediato y futuro si no cambian las reglas de juego actuales. Su primera reacción fue intentar que Griesa reconsidere la situación de los bonos administrados por agencias europeas. Griesa no les dio bola ya que esa era la imposición de los buitres.
Simultáneamente, sin embargo, le permitió al BONY que pagara los bonos correspondientes al reciente acuerdo con Repsol, hecho que no deja de ser significativo. Se podría inferir que lo que intentan hacer los fondos buitres -que lo manejan a Griesa- es llevar a los holdins al convencimiento de que no hay posibilidades legales de obtener su dinero (ese dinero depositado) por la buenas y que, en consecuencia, tendrán que cubrir sus pérdidas y, tal vez, litigar contra Argentina.
Para lo primero existe un mecanismo previsto para estas eventualidades y una institución creada al efecto. Se llama IDSA, Asociación Internacional de Seguros contra Default y Derivados.
Y ya comenzaron a moverse en ese sentido. UBS, un banco suizo, presentó un escrito indagando si la falta de cobro de los bonos Discount, a partir del bloqueo que practica el juez Thomas Griesa de los fondos que ya depositó la Argentina, constituye una situación de incumplimiento. Además le preguntan a IDSA si ya está habilitado para cobrar los Credits Default Swaps (CDS) que tiene en su poder. Los CDS son instrumentos financieros derivados que gatillan su pago si la IDSA declara el default.
Previsiblemente, ¿Que responderá IDSA a la solicitud del lider case?
Hay un dato preocupante. El fondo Elliot de Paul Singer es asociado y suscriptor de la institución y, por supuesto está sumamente interesado en que ésta declare el default para cobrar los seguros.
No es difícil aventurar lo que posiblemente sucederá. IDSA acudirá en "ayuda" de los acreedores declarado el default -sin más- de Argentina. Y la discusión sobre si es un verdadero default, uno selectivo, o cualquier otra cosa menos un default, que vale aclararlo, es una posición sustentada por principios éticos y por razones estrictamente económicas de interés general (no solo para Argentina) se volverá una discusión similar a aquella sobre el sexo de los ángeles.
No obstante, no hay que alarmarse. Esos movimientos son los típicos de la timba financiera internacional y un mecanismo habitual para que frente a las pérdidas potenciales los involucrados puedan ganar algo como siempre a costilla de los deudores.
Las calificadoras enfrentadas con este gobierno insumiso harán su parte, agitando el default, bajando la nota de Argentina y poniéndonos en el rubro no investiment grade. Habrá que ver entonces la respuesta efectiva de los inversores genuinos, aquellos que invierten en proyectos de desarrollo. Debido a una muy inteligente acción del gobierno una parte de esas inversiones, las que corresponden a los BRICS, no parecen correr riesgos. Notoriamente se restringirá el acceso al crédito externo, por ahora el Estado se las arregla bien sin él, otra situación se presenta para las empresas.
Con respecto al comportamiento empresario -incluida la llamada banca "nacional"- no se pueden tener muchas esperanzas, en especial visto su comportamiento en el cacareado operativo de negociación con los buitres, de que vean esta situación como una amenaza a la soberanía nacional y al futuro de los argentinos. Hablando en general, apuestan a la vuelta de alguna forma maquillada del neoliberalismo.
Es lógico que así estén las cosas, el problema de fondo al que nos enfrentamos no es financiero, ni legal, ni siquiera moral, es político. Los buitres como cabeza visible -pero con los EEUU por detrás y los buitres locales en la línea de fuego- tratan de cercar al gobierno nacional, provocarle problemas e influir en las próximas elecciones presidenciales apostando a la interrupción del proyecto nacional.
Es notoria la nula bola que le dan la timba financiera y el aparato judicial que la legaliza a la opinión internacional abrumadoramente favorable a la posición argentina.
Mucho depende el que tengan éxito de la unidad y claridad de conciencia que mostremos los ciudadanos. Los conflictos son desagradables pero tienen la virtud de exponer las posiciones, de hacer caer las caretas, las imposturas. Hay que apostar fuerte por la continuidad de un proyecto que ha hecho crecer a la República de forma inclusiva, con identidad y con proyección de futuro.
Queda muchísimo por hacer y metas por alcanzar pero solo podremos lograrlo con la continuidad del proyecto nacional vigente. No hay medias tintas. El que piensa que esto se arregla el primero de enero cuando se caiga la cláusula RUFO y se pueda claudicar frente a los buitres, se equivoca, no se van a saciar con esas monedas.
El gobierno nacional está obligado a disputarle a los buitres la influencia sobre los bonistas de buena fe que ingresaron a los canjes de 2005 y 2010, debe imaginar y ofrecerles una salida que los convoque más que litigar. Estoy convencido que trabajan en ello.
Posdata: Como anticipaba más arriba la IDSA resolvió declarar el default de la deuda argentina y habilitó al banco suizo solicitante a cobrar los correspondientes seguros.
bastadeodio
Lamentablemente no es así, incluso considerando, como él explicó, que en el prospecto de los bonos reestructurados esté incluida esa eventualidad. Lo cierto es que Argentina no pagó, depositó el dinero correspondiente al vencimiento del 31 de julio, pero esos fondos fueron bloqueados y no llegaron a los acreedores. Depositó pero el cobro (su contracara es el pago) no se concretó.
Como es obvio los bonistas de buena fe están expuestos a un serio perjuicio económico inmediato y futuro si no cambian las reglas de juego actuales. Su primera reacción fue intentar que Griesa reconsidere la situación de los bonos administrados por agencias europeas. Griesa no les dio bola ya que esa era la imposición de los buitres.
Simultáneamente, sin embargo, le permitió al BONY que pagara los bonos correspondientes al reciente acuerdo con Repsol, hecho que no deja de ser significativo. Se podría inferir que lo que intentan hacer los fondos buitres -que lo manejan a Griesa- es llevar a los holdins al convencimiento de que no hay posibilidades legales de obtener su dinero (ese dinero depositado) por la buenas y que, en consecuencia, tendrán que cubrir sus pérdidas y, tal vez, litigar contra Argentina.
Para lo primero existe un mecanismo previsto para estas eventualidades y una institución creada al efecto. Se llama IDSA, Asociación Internacional de Seguros contra Default y Derivados.
Y ya comenzaron a moverse en ese sentido. UBS, un banco suizo, presentó un escrito indagando si la falta de cobro de los bonos Discount, a partir del bloqueo que practica el juez Thomas Griesa de los fondos que ya depositó la Argentina, constituye una situación de incumplimiento. Además le preguntan a IDSA si ya está habilitado para cobrar los Credits Default Swaps (CDS) que tiene en su poder. Los CDS son instrumentos financieros derivados que gatillan su pago si la IDSA declara el default.
Previsiblemente, ¿Que responderá IDSA a la solicitud del lider case?
Hay un dato preocupante. El fondo Elliot de Paul Singer es asociado y suscriptor de la institución y, por supuesto está sumamente interesado en que ésta declare el default para cobrar los seguros.
No es difícil aventurar lo que posiblemente sucederá. IDSA acudirá en "ayuda" de los acreedores declarado el default -sin más- de Argentina. Y la discusión sobre si es un verdadero default, uno selectivo, o cualquier otra cosa menos un default, que vale aclararlo, es una posición sustentada por principios éticos y por razones estrictamente económicas de interés general (no solo para Argentina) se volverá una discusión similar a aquella sobre el sexo de los ángeles.
No obstante, no hay que alarmarse. Esos movimientos son los típicos de la timba financiera internacional y un mecanismo habitual para que frente a las pérdidas potenciales los involucrados puedan ganar algo como siempre a costilla de los deudores.
Las calificadoras enfrentadas con este gobierno insumiso harán su parte, agitando el default, bajando la nota de Argentina y poniéndonos en el rubro no investiment grade. Habrá que ver entonces la respuesta efectiva de los inversores genuinos, aquellos que invierten en proyectos de desarrollo. Debido a una muy inteligente acción del gobierno una parte de esas inversiones, las que corresponden a los BRICS, no parecen correr riesgos. Notoriamente se restringirá el acceso al crédito externo, por ahora el Estado se las arregla bien sin él, otra situación se presenta para las empresas.
Con respecto al comportamiento empresario -incluida la llamada banca "nacional"- no se pueden tener muchas esperanzas, en especial visto su comportamiento en el cacareado operativo de negociación con los buitres, de que vean esta situación como una amenaza a la soberanía nacional y al futuro de los argentinos. Hablando en general, apuestan a la vuelta de alguna forma maquillada del neoliberalismo.
Es lógico que así estén las cosas, el problema de fondo al que nos enfrentamos no es financiero, ni legal, ni siquiera moral, es político. Los buitres como cabeza visible -pero con los EEUU por detrás y los buitres locales en la línea de fuego- tratan de cercar al gobierno nacional, provocarle problemas e influir en las próximas elecciones presidenciales apostando a la interrupción del proyecto nacional.
Es notoria la nula bola que le dan la timba financiera y el aparato judicial que la legaliza a la opinión internacional abrumadoramente favorable a la posición argentina.
Mucho depende el que tengan éxito de la unidad y claridad de conciencia que mostremos los ciudadanos. Los conflictos son desagradables pero tienen la virtud de exponer las posiciones, de hacer caer las caretas, las imposturas. Hay que apostar fuerte por la continuidad de un proyecto que ha hecho crecer a la República de forma inclusiva, con identidad y con proyección de futuro.
Queda muchísimo por hacer y metas por alcanzar pero solo podremos lograrlo con la continuidad del proyecto nacional vigente. No hay medias tintas. El que piensa que esto se arregla el primero de enero cuando se caiga la cláusula RUFO y se pueda claudicar frente a los buitres, se equivoca, no se van a saciar con esas monedas.
El gobierno nacional está obligado a disputarle a los buitres la influencia sobre los bonistas de buena fe que ingresaron a los canjes de 2005 y 2010, debe imaginar y ofrecerles una salida que los convoque más que litigar. Estoy convencido que trabajan en ello.
Posdata: Como anticipaba más arriba la IDSA resolvió declarar el default de la deuda argentina y habilitó al banco suizo solicitante a cobrar los correspondientes seguros.
bastadeodio
viernes, 25 de julio de 2014
Buitres y caranchos: un destino común
Los buitres son los fondos tenedores de bonos holdouts es decir los que no entraron en los canjes de deuda. Principalmente los dos más activos, Elliot (Paul Singer) y Aurelius (Mark Brodsky), y otros que recientemente se sumaron a la demanda contra argentina en manos del juez Griesa. Reclaman -hasta ahora- entre todos una suma (entre valor nominal, intereses y punitorios) relativamente pequeña de 2200 millones de dólares (1500+700).
Los dos primeros vienen litigando -siempre con el juez Griesa de su lado- desde hace 10 años.
Hay que destacar que si bien la práctica legal estadounidense favorece este tipo de maniobras al posibilitar que se le de a un estado soberano deudor el mismo trato que se le da a un particular deudor (en otros países no sería posible), siempre es necesario encontrar a un juez que esté dispuesto a llevarlo adelante violentando hasta el más elemental sentido común. Sin embargo Griesa encontró la forma -sería mejor decir forzó- de involucrar en el conflicto a los tenedores de bonos -de legislación estadounidense y otras- que si entraron en los canjes de deuda (holdins) y que suman el 92,4% de la deuda soberana reestructurada.
Justamente esta evidente parcialidad de Griesa, al extremo de violentar la ley y hasta el sentido común es lo que lleva a especialistas en finanzas y asuntos legales y hasta al periodismo especializado, pasando por gobiernos y diversas personalidades mundiales a condenar su proceder y ponerse del lado del gobierno argentino o a -por lo menos- criticar duramente al juez. Por eso no deja de llamar la atención la postura de mirarla pasar sin intervenir mostrada tanto por parte del gobierno de Obama como por la Corte Suprema de ese país. Solo hay un modo de entenderla y es la existencia de un acuerdo implícito para intervenir en el escenario político nacional.
El vehículo para lograrlo son los caranchos que son los socios locales de los buitres e intentan aprovechar la particular situación creada por éstos y Griesa. Entre todos -con la complicidad tácita del gobierno estadounidense, ejecutivo, legislativo y judicial y del stablishment financiero- esperan generar la sinergia necesaria que les permita tumbar al gobierno nacional antes de finalizar su mandato o, por lo menos, hacer llegar a la corriente política que representa a las elecciones del 2015 en estado comatoso.
La estrategia consiste en llevar a nuestro país a una situación actual de default, es decir, de impago de deuda, a pesar que viene pagando rigurosamente las obligaciones surgidas de la reestructuración de la deuda caída en default -ese si verdadero- del 2001. Como ciertamente hay diferencias agregan a la maldita palabra el término "técnico": default técnico que significa que Argentina puede y quiere pagar pero está judicialmente impedida de hacerlo. Cristina reclama con acierto que habría que inventar un nuevo término que designe la situación en la que estamos como país.
Esta situación tiene mucho de Kafkiana. Hay que llegar en algún momento a un acuerdo con los buitres porque la sentencia Griesa -aunque injusta y absurda- fue confirmada, pero no ahora porque hacerlo así violaría las leyes locales y desataría una catarata de demandas y -previsiblemente- un futuro default real, no virtual y mediático como el que se avecina -creo que inevitablemente- luego del 30 de julio.
Pero la alianza entre los buitres y los caranchos, que es bien real como lo prueban las solicitadas publicadas en medios locales amigos por los primeros, intentará transformar esa situación de default "técnico" en uno percibido como real por la población alterando de forma dramática las variables políticas y económicas internas. Ya están intentando hacerlo. Los posibles candidatos 2015 dicen casi unánimemente que hay que ir a un arreglo ahora a sabiendas de las consecuencias nefastas que tendría. Saben que este gobierno no lo hará. Saben también que si las variables económicas se descontrolan podrán echarle la culpa al gobierno, decir que la causa es haberse apartado de la lógica de los mercados y hacerle pagar los costos sembrando mies para su futuro.
También saben que si el año que viene son gobierno pueden arreglar con los buitres sin temer que con ello se pueda provocar un nuevo default. Es lo convenido. Pero es solo el principio. De darse esa situación nuestro país, visto desde esa dirigencia local, dejaría de estar aislado y volveríamos al redil del que nunca deberíamos haber salido, total, las consecuencias las pagaríamos en el tiempo la mayoría de los argentinos y los beneficios los recogerían prontamente los que desde hace por lo menos siete años! vienen pujando para que eso suceda. Toda la variada artillería que emplean extraños y cipayos se dirige a preparar el terreno para este desembarco redentor -al mejor estilo Normandía- del neoliberalismo en tierras criollas.
Sin embargo, aunque a pesar de ser harina de otro costal no es ajeno al tema, el mundo del 2015 no es el mismo mundo del 2001. La apuesta del gobierno nacional por la multipolaridad, por China y Rusia, realizada al final de su mandato está en el camino correcto si miramos -con esperanza- hacia el futuro, solo ocurre que en lo que hace a sus beneficios en la pelea con los buitres y sus lacayos se da -en mi opinión- a destiempo, antes de que estas fuerzas centrífugas hayan madurado lo suficiente como para ser un buen punto de apoyo.
bastadeodio
Los dos primeros vienen litigando -siempre con el juez Griesa de su lado- desde hace 10 años.
Hay que destacar que si bien la práctica legal estadounidense favorece este tipo de maniobras al posibilitar que se le de a un estado soberano deudor el mismo trato que se le da a un particular deudor (en otros países no sería posible), siempre es necesario encontrar a un juez que esté dispuesto a llevarlo adelante violentando hasta el más elemental sentido común. Sin embargo Griesa encontró la forma -sería mejor decir forzó- de involucrar en el conflicto a los tenedores de bonos -de legislación estadounidense y otras- que si entraron en los canjes de deuda (holdins) y que suman el 92,4% de la deuda soberana reestructurada.
Justamente esta evidente parcialidad de Griesa, al extremo de violentar la ley y hasta el sentido común es lo que lleva a especialistas en finanzas y asuntos legales y hasta al periodismo especializado, pasando por gobiernos y diversas personalidades mundiales a condenar su proceder y ponerse del lado del gobierno argentino o a -por lo menos- criticar duramente al juez. Por eso no deja de llamar la atención la postura de mirarla pasar sin intervenir mostrada tanto por parte del gobierno de Obama como por la Corte Suprema de ese país. Solo hay un modo de entenderla y es la existencia de un acuerdo implícito para intervenir en el escenario político nacional.
El vehículo para lograrlo son los caranchos que son los socios locales de los buitres e intentan aprovechar la particular situación creada por éstos y Griesa. Entre todos -con la complicidad tácita del gobierno estadounidense, ejecutivo, legislativo y judicial y del stablishment financiero- esperan generar la sinergia necesaria que les permita tumbar al gobierno nacional antes de finalizar su mandato o, por lo menos, hacer llegar a la corriente política que representa a las elecciones del 2015 en estado comatoso.
La estrategia consiste en llevar a nuestro país a una situación actual de default, es decir, de impago de deuda, a pesar que viene pagando rigurosamente las obligaciones surgidas de la reestructuración de la deuda caída en default -ese si verdadero- del 2001. Como ciertamente hay diferencias agregan a la maldita palabra el término "técnico": default técnico que significa que Argentina puede y quiere pagar pero está judicialmente impedida de hacerlo. Cristina reclama con acierto que habría que inventar un nuevo término que designe la situación en la que estamos como país.
Esta situación tiene mucho de Kafkiana. Hay que llegar en algún momento a un acuerdo con los buitres porque la sentencia Griesa -aunque injusta y absurda- fue confirmada, pero no ahora porque hacerlo así violaría las leyes locales y desataría una catarata de demandas y -previsiblemente- un futuro default real, no virtual y mediático como el que se avecina -creo que inevitablemente- luego del 30 de julio.
Pero la alianza entre los buitres y los caranchos, que es bien real como lo prueban las solicitadas publicadas en medios locales amigos por los primeros, intentará transformar esa situación de default "técnico" en uno percibido como real por la población alterando de forma dramática las variables políticas y económicas internas. Ya están intentando hacerlo. Los posibles candidatos 2015 dicen casi unánimemente que hay que ir a un arreglo ahora a sabiendas de las consecuencias nefastas que tendría. Saben que este gobierno no lo hará. Saben también que si las variables económicas se descontrolan podrán echarle la culpa al gobierno, decir que la causa es haberse apartado de la lógica de los mercados y hacerle pagar los costos sembrando mies para su futuro.
También saben que si el año que viene son gobierno pueden arreglar con los buitres sin temer que con ello se pueda provocar un nuevo default. Es lo convenido. Pero es solo el principio. De darse esa situación nuestro país, visto desde esa dirigencia local, dejaría de estar aislado y volveríamos al redil del que nunca deberíamos haber salido, total, las consecuencias las pagaríamos en el tiempo la mayoría de los argentinos y los beneficios los recogerían prontamente los que desde hace por lo menos siete años! vienen pujando para que eso suceda. Toda la variada artillería que emplean extraños y cipayos se dirige a preparar el terreno para este desembarco redentor -al mejor estilo Normandía- del neoliberalismo en tierras criollas.
Sin embargo, aunque a pesar de ser harina de otro costal no es ajeno al tema, el mundo del 2015 no es el mismo mundo del 2001. La apuesta del gobierno nacional por la multipolaridad, por China y Rusia, realizada al final de su mandato está en el camino correcto si miramos -con esperanza- hacia el futuro, solo ocurre que en lo que hace a sus beneficios en la pelea con los buitres y sus lacayos se da -en mi opinión- a destiempo, antes de que estas fuerzas centrífugas hayan madurado lo suficiente como para ser un buen punto de apoyo.
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