Sin duda que frente a la evidente confabulación de los poderes fácticos no cabe otra reacción para cualquier ciudadano y ciudadana consciente que el estupor y la indignación.
Sin embargo en tiempos como éstos se impone la reflexión.
Es evidente que para que el complot desatado por la denuncia de Nisman tuviese cierto éxito esos mismos poderes debían ser impiadosos -cosa que siempre les ha costado nada- y que, en este caso, era necesario que el fiscal Nisman terminara recorriendo el camino del héroe víctima de un gobierno dictatorial, corrupto y nefasto.
Para eso lo necesitaban muerto, porque vivo se les caía irremediablemente. Quizás por eso acabaron soltándole la mano y, tal vez, provocando su cruento final. En este punto detengo a sabiendas la especulación. Hay, no obstante, algunas certezas.
Entre los beneficiados por su muerte no está el gobierno nacional, al que no tan subrepticiamente los medios del monopolio lo hacen responsable, sino que los beneficiados son los medios opositores que se encontraron con una grieta por la cual penetrar y hacerle daño. Y bien que la están aprovechando aunque la ventana de oportunidad de los tiempos mediáticos no dure para siempre.
La oposición política les sigue el juego sin reparos esperando sacar del escándalo una ventaja electoral.
No es que en este combate mediático no haya reglas, las hay, pero éstas no son éticas como clama un verdadero aunque utópico periodismo independiente. Si en una guerra mediático ideológica como la que vivimos desde el 2007, la primera víctima es la verdad, la segunda es naturalmente la ética, ambas son inseparables.
Comparto la indignación del ex músico, militante y periodista Enrique Masllorens manifestada en una nota publicada en Tiempo Argentino de hoy, sábado 31 de enero, aunque discrepo solo en un punto: cuando afirma que el poder golpista considera como enemigo al Estado. (en referencia a la nota "De caranchos y teros", de Enrique Masllorens)
Estos poderes fácticos están en las antípodas de sostener una postura pseudo anarquista. Necesitan del Estado pero de uno debidamente colonizado por ellos. Siempre ha ocurrido así por estas tierras y ocurre cosa parecida en todas las partes del mundo globalizado y hegemonizado por las potencias dominantes.
En nuestro país y en la actualidad lo han logrado con una parte muy importante del poder judicial, pero los desespera que el poder ejecutivo les resulte incontrolable y que lo mismo suceda en buena medida con el poder legislativo. Sin embargo, si bien les preocupa el presente y sobre él accionan al que realmente temen es al futuro.
Estos poderes -que odian tener rostro- reniegan de la política y razones no les faltan, la oposición hasta ahora pierde por goleada y aún cuando en virtud de algunas -más que publicitadas- derrotas electorales del oficialismo sus representantes legislativos supieron tener en el Congreso cierta endeble mayoría (grupo A) no fueron capaces de aprovecharla adecuadamente. Pueden entorpecer, pero a la hora de la verdad no son alternativa. La oposición político partidaria es tan endeble que no les ofrece ninguna seguridad y sus voceros en los medios lo han dejado en claro de forma más que violenta, escatológica.
Las encuestas de opinión revelaban hasta días antes del affaire Nisman que una parte sustantiva de la ciudadanía comparte, a pesar de toda la protección mediática que les brindan, las mismas dudas con respecto a la capacidad de la oposición como alternativa al actual gobierno o a su proyecto político. La imagen positiva de la presidenta que ronda el 50% y la inconmovible base dura del FPV que ronda el 34% los pone muy mal.
Por eso y ante la perspectiva cierta de que en las próximas elecciones pudiese ganar nuevamente el FPV esos poderes en las sombras (y no tanto) se "retiraron" hacia las posiciones en las que realmente son fuertes: la economía y el aparato judicial cooptado. De sus ataques en ambos terrenos, el económico y el judicial, sobran pruebas a lo largo de los dos períodos de gobierno de Cristina.
Los intentos de desestabilización económica terminaron por fracasar -entre otras cosas- por la excelente reacción del poder ejecutivo, que incluso salió fortalecido de su pelea con los buitres externos y los caranchos locales.
Es entrar en el terreno de una especulación controlada, pero se puede sostener que cuando el gobierno nacional decidió meter mano en la ex SIDE lo hizo para cortar el nexo corrupto entre ésta y la justicia cooptada, porque visualizó con razón que allí se encontraba el principal frente de combate presente.
Una de las respuestas de los complotados fue la extemporánea denuncia de Nisman. Todo sugiere que fue resuelta con un notorio apuro y sigilo pero escasa preparación. Se la presentó durante la feria judicial a sabiendas de que su inconsistencia no habilitaría su tratamiento. No obstante, el propio fiscal la difundió ampliamente por los medios opositores y se colocó (¿voluntariamente?) bajo la presión inaudita de Patricia Bullrich y Laura Alonso que planearon sacar rédito político con su presentación ante la comisión legislativa aunque la esperable reacción del bloque oficialista les sumó a todos una presión adicional.
El hecho de su muerte, sin embargo, está bajo actual escrutinio judicial y especular en este momento sobre sus circunstancias es inadecuado, aunque la presión inaudita bajo la que se encontraba Nisman luego de su regreso temporario el 12 de enero a nuestro país al solo efecto de presentar su denuncia contra la presidenta, puede considerarse un hecho de la realidad que aún no se ha concretado debidamente en el expediente.
Hace ya unos meses que Ricardo Recondo, el flamante reelecto presidente de la organización mafiosa de jueces autodenominada asociación de magistrados, planteó con claridad y absoluta falta de respeto por la Constitución, las Leyes vigentes y la sana práctica democrática cuál debería ser la estrategia de un futuro gobierno opositor: derogar mediante decretos de necesidad y urgencia todo el andamiaje legal sancionado por el kirchnerismo. Cirugía mayor sin anestesia, dijo. Así, de un plumazo, sin la menor consideración.
Ese es el mandato que los "poderes fácticos" -de dentro y de fuera- le imponen a la flacucha oposición, aunque sus miembros, por esas cosas de la campaña electoral y sus conveniencias, se preocupen en ocultar.
El gobierno nacional ya ha dado muestras de haber salido del estupor inicial y no solo ha modificado su discurso sino que ha retomado la iniciativa política con dos medidas sumamente importantes, la propuesta de Roberto Carlés para ocupar el sillón vacante que deja la renuncia de Zaffaroni en la CSJN y el Proyecto de Ley que disuelve la SI (ex SIDE) y crea en su lugar la AFI, Agencia Federal de Inteligencia. La oposición sometida ha reaccionado como si fuese víctima de un tic que la obliga a oponerse a todo aún sin darse tiempo para darle siquiera un vistazo, como si los títulos de Clarín bastasen como suficiente argumento.
bastadeodio
Por una Patria Justa, Libre y Soberana
Una Patria Justa, Libre y Soberana - 17 de octubre de 1945 - 17 de octubre de 2015 - Día de la Lealtad - Setenta años
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sábado, 31 de enero de 2015
Tratando de parar la pelota
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jueves, 18 de diciembre de 2014
Derechos Humanos y Proyectos Políticos
Es imposible pensar una política de DDHH separada de una política en el sentido amplio. Más específicamente del proyecto político que adoptan los sectores sociales dominantes de un país o de un bloque de países.
Desde su origen el tema de los DDHH ha estado vinculado a la existencia de proyectos políticos a nivel nacional e internacional (geopolítica). La misma diferenciación entre derechos de primera, segunda y tercera generación refleja en parte esa circunstancia.
Es habitual que las consideraciones morales o simplemente humanitarias sean dejadas de lado en función de intereses económicos o políticos y, en consecuencia, los DDHH se convierten en valores relativos a los contextos en los cuales son defendidos o, por el contrario, violados.
No fue el espíritu que animó a aquellos que los redactaron hacia fines de la primera mitad del siglo XX. Los pensaron como valores absolutos y un patrimonio de la humanidad (los derechos inalienables de la persona humana) no sujetos a ninguna Cuestión de Estado, establecieron que los DDHH no admiten suspensión.
La realidad vista con una perspectiva histórica, evidentemente, no es esa. El objetivo no se alcanzó y no debe sorprender que así sea. La situación es quizás peor, ha ocurrido con frecuencia que en manos de un proyecto político imperialista y hegemónico los DDHH fueron convertidos hasta en un arma en la lucha ideológica y comunicacional, en la excusa perfecta para que éstos mismos fuesen violados.
Derechos humanos y políticas de Estado: El bloqueo a Cuba
Podemos tomar un ejemplo muy presente por estos días en los que parece haber cierto deshielo de las relaciones entre USA y Cuba. Desde 1961, los EEUU de Norteamérica que tuvieron un papel destacado en su consagración como valores comunes a toda la humanidad, con la simple afirmación de que en Cuba regía una tiranía en la que se violaban los derechos civiles y políticos y hasta ciertos derechos sociales (la homofobia y la libertad de expresión, por ejemplo), instalaron un bloqueo total sobre la isla, un castigo extremo que duró, hasta ahora, 54 años.
El supuesto régimen dictatorial no cayó sino que se fortaleció, al punto que existen 23 resoluciones de las NU instando al país agresor, los EEUU, a levantar el indigno, genocida, bloqueo que le ha costado al pueblo cubano una pérdida de ingresos total por más de un billón de dólares (un millón de millón).
¿El bloqueo ha fracasado?. En un sentido político y moral, seguramente sí, pero en el sentido práctico no fue así. Los EEUU mantuvieron el lazo apretado en torno al cuello de Cuba -ese largo lagarto verde con ojos de piedra y agua, en palabras de Nicolás Guillén- impidiéndole su desarrollo y dar una mejor calidad de vida a sus habitantes. Es difícil encontrar en la historia un caso similar, un bloqueo total de más de medio siglo de duración.
Los DDHH en Argentina dentro del proceso eleccionario:
Hubo una época en la que los derechos humanos tenían en nuestro país jerarquía constitucional. La Constitución promulgada en 1949 durante la primera presidencia del general Perón, a pesar de la oposición del Radicalismo el partido opositor más fuerte de ese entonces, le daba carácter legal constitucional a los derechos del trabajador, la denominación argentina de los derechos de segunda generación consagrados en la declaración universal de los derechos humanos. Esa Constitución nacida de la voluntad del pueblo fue, sin embargo, derogada en 1956 por un gobierno de facto, el de la revolución fusiladora.
Dijo ayer Eugenio Zaffaroni: “Alguna gente que merece respeto se confunde, pero el poder del mundo es tan dinámico que hay que explicar las confusiones. Hablar de que los Derechos Humanos están cerrados, es como decir que los Derechos Humanos no tienen sentido. Se lo ha dicho, y quienes lo han dicho eran partidarios de ideologías inhumanas. Si hay alguien partidario de ideologías inhumanas, que lo diga y confrontaremos ideológicamente”.
Notoriamente se refería sin nombrarlos a dos de los actuales pre candidatos a la presidencia en las elecciones del año próximo. Mauricio Macri que afirmó: "Hay que acabar con el "curro" de los DDHH" y no se desdijo, y Sergio Massa quien afirmó que "hay que darle un cierre (bien o mal, no importa) al tema de los DDHH".
Los DDHH deben ser parte de una política de Estado:
El tema es serio porque los DDHH, para ser efectivos, deben ser integrados en una política de Estado y estas políticas deben ser permanentes e inmunes a los cambios de gobierno producto del libre juego de la democracia. ¿Es esto posible, en nuestro país o en cualquier otro?. No es imposible, pero si muy difícil de concretar en la realidad.
Quiénes dijeron lo que se señaló más arriba se cuidan celosamente de desplegar ante la opinión pública la naturaleza de sus respectivos proyectos políticos. En el caso de Macri -aunque no lo haga- hay suficientes elementos surgidos de los años que lleva su gestión frente al gobierno de la ciudad para inferirlos. De todas formas, su obligación como precandidato es explicitarlo de forma clara y que sea entendido por la mayoría de los electores. No obstante viendo las políticas sociales, educativas y de salud que impulsa es notorio que está en contra de toda forma de subsidio directo o indirecto dirigido hacia la población más vulnerable. Se podrían agregar muchos elementos más y más precisos pero nos sacaría demasiado del tema central.
Ambos, Massa y Macri, disponen sus campañas políticas de manera similar, mucho despliegue mediático (en eso son beneficiados por su relación con los medios dominantes fieramente opositores al gobierno actual), mucho "cotillón", colores, fotos con personajes famosos de la farándula y el deporte, pensando que tal vez aparecer juntos les transfiera algo de la popularidad de éstos.
Son campañas superficiales que evitan tocar temas centrales. Sin embargo, de tanto en tanto, se les "escapan" definiciones como éstas, frases breves de alto impacto pero sin mayor compromiso y explicación. Un día se levantan diciendo que van a derogar todo, al día siguiente, viendo la reacción negativa, cambian de opinión y dicen que van a mantener todo lo bueno y modificar todo lo malo, casi sin explicitar ni uno ni otro extremo.
Solo vaguedades del tipo, bajaremos la inflación y reduciremos o eliminaremos los impuestos que frenan el crecimiento del país, pero a la vez afirman que mantendrán la AUH, sin decir cómo piensan seguir financiándola con los recursos del Estado disminuidos, y así sucesivamente con todos los temas.
Defender, plasmar en la realidad los DDHH, todos, cuesta dinero, implica utilizar recursos del Estado que de algún lado deben salir. Ahí está el problema.
Una de las nociones más graves que dejan caer como al pasar es la relación que establecen entre DDHH e inseguridad. En afirmaciones groseras tales como que los derechos de la víctimas de la inseguridad no son tenidos en cuenta y si se lo hace con los derechos de los delincuentes siendo el culpable naturalmente el gobierno nacional. Recientemente Massa presentó como un escándalo que los presos que trabajan reciban un sueldo como todo trabajador.
¿Es necesario recordarle a este señor que los presos también son seres humanos con derechos?. Por supuesto que no existe el derecho a robar lo ajeno o quitar la vida en ocasión de robo o por cualquier otra circunstancia. Para reprimir estas acciones delictivas está el código procesal penal, la policía, el sistema judicial y el sistema penitenciario que al preso lo privan de uno de los derechos fundamentales: la libertad, pero no del resto de los derechos de la persona humana.
Un ejemplo: la crisis de las hipotecas sub prime:
Para que se entienda. Cuando en 2008 en los EEUU se produce la crisis de las hipotecas, los principales 26 bancos quedan en situación de quiebra inminente. El gobierno Federal les inyecta enormes sumas de dinero que salen de las arcas públicas y de la imprenta de billetes.
Lo razonable -en el marco del capitalismo- habría sido que el Estado se hubiese hecho dueño de todo o parte del paquete accionario de dichos bancos. No fue así, por ese dinero recibido los bancos no tuvieron que dar nada como contraparte. Fue un regalo que el conjunto de los ciudadanos de ese país le hicieron a los bancos que, además, se quedaban con sus casas por no poder pagar las infladas hipotecas.
En muchos países europeos sucedió lo mismo, la crisis que comenzó en USA terminó extendiéndose por todo el mundo y aún continúa, constituyendo la principal traba para el crecimiento económico y el bienestar social.
Desde luego que en dicho proceso brutal de desmonetización de las economías familiares se han violado una enorme cantidad de derechos de las personas. Los Estados en lugar de velar por los intereses y derechos de las mayorías, hicieron lo contrario, vulnerarlos para salvar la existencia de los bancos y mantener a sus propietarios.
Más claro, echale agua. A nosotros nos pasó durante la década de los 90 y culminó con la debacle de 2001. La salida elegida fue muy similar, salvar a los bancos con la pesificación asimétrica dictada por el gobierno de Duhalde, que hizo que los bancos se hicieran de dólares (que en nuestro país no se pueden imprimir legalmente) a costa de los depósitos de los ahorristas ya que en virtud del 1 a 1 dictado por Cavallo estaban en su gran mayoría en dólares.
No solo existe una relación directa y permanente entre los proyectos políticos y el estado de los DDHH sino que solo los proyectos políticos centrados en los DDHH garantizan su defensa en todos los casos y variedades.
El Poder Judicial Argentino:
El último punto al que me referiré es al papel de uno de los poderes del Estado, el poder judicial. El poder ejecutivo y el legislativo están sujetos al voto popular el que decide si le reitera la confianza o no a un determinado proyecto político. El poder judicial en nuestro ordenamiento constitucional está exento de tal requisito, lo que constituye una anomalía de no fácil solución que deja al Estado en su conjunto en una situación de debilidad relativa para propender y defender la completa vigencia de los DDHH.
Desde hace unos años este problema del desfasaje entre el proyecto político, socialmente inclusivo y defensor activo de los DDHH, actualmente vigente y el poder judicial se ha agravado notoriamente dejando la impresión que por lo menos una parte sustancial de éste último poder ha decidido encarnar la defensa de un proyecto político regresivo que por su naturaleza es violador de los DDHH. La imposibilidad de instalar en la justicia un proceso de democratización parcial porque buena parte del aparato institucional se opone y tiene el poder constitucional para hacerlo, es uno de los conflictos no resueltos más grave al que nos enfrentamos actualmente y de cara al futuro.
bastadeodio
Desde su origen el tema de los DDHH ha estado vinculado a la existencia de proyectos políticos a nivel nacional e internacional (geopolítica). La misma diferenciación entre derechos de primera, segunda y tercera generación refleja en parte esa circunstancia.
Es habitual que las consideraciones morales o simplemente humanitarias sean dejadas de lado en función de intereses económicos o políticos y, en consecuencia, los DDHH se convierten en valores relativos a los contextos en los cuales son defendidos o, por el contrario, violados.
No fue el espíritu que animó a aquellos que los redactaron hacia fines de la primera mitad del siglo XX. Los pensaron como valores absolutos y un patrimonio de la humanidad (los derechos inalienables de la persona humana) no sujetos a ninguna Cuestión de Estado, establecieron que los DDHH no admiten suspensión.
La realidad vista con una perspectiva histórica, evidentemente, no es esa. El objetivo no se alcanzó y no debe sorprender que así sea. La situación es quizás peor, ha ocurrido con frecuencia que en manos de un proyecto político imperialista y hegemónico los DDHH fueron convertidos hasta en un arma en la lucha ideológica y comunicacional, en la excusa perfecta para que éstos mismos fuesen violados.
Derechos humanos y políticas de Estado: El bloqueo a Cuba
Podemos tomar un ejemplo muy presente por estos días en los que parece haber cierto deshielo de las relaciones entre USA y Cuba. Desde 1961, los EEUU de Norteamérica que tuvieron un papel destacado en su consagración como valores comunes a toda la humanidad, con la simple afirmación de que en Cuba regía una tiranía en la que se violaban los derechos civiles y políticos y hasta ciertos derechos sociales (la homofobia y la libertad de expresión, por ejemplo), instalaron un bloqueo total sobre la isla, un castigo extremo que duró, hasta ahora, 54 años.
El supuesto régimen dictatorial no cayó sino que se fortaleció, al punto que existen 23 resoluciones de las NU instando al país agresor, los EEUU, a levantar el indigno, genocida, bloqueo que le ha costado al pueblo cubano una pérdida de ingresos total por más de un billón de dólares (un millón de millón).
¿El bloqueo ha fracasado?. En un sentido político y moral, seguramente sí, pero en el sentido práctico no fue así. Los EEUU mantuvieron el lazo apretado en torno al cuello de Cuba -ese largo lagarto verde con ojos de piedra y agua, en palabras de Nicolás Guillén- impidiéndole su desarrollo y dar una mejor calidad de vida a sus habitantes. Es difícil encontrar en la historia un caso similar, un bloqueo total de más de medio siglo de duración.
Los DDHH en Argentina dentro del proceso eleccionario:
Hubo una época en la que los derechos humanos tenían en nuestro país jerarquía constitucional. La Constitución promulgada en 1949 durante la primera presidencia del general Perón, a pesar de la oposición del Radicalismo el partido opositor más fuerte de ese entonces, le daba carácter legal constitucional a los derechos del trabajador, la denominación argentina de los derechos de segunda generación consagrados en la declaración universal de los derechos humanos. Esa Constitución nacida de la voluntad del pueblo fue, sin embargo, derogada en 1956 por un gobierno de facto, el de la revolución fusiladora.
Dijo ayer Eugenio Zaffaroni: “Alguna gente que merece respeto se confunde, pero el poder del mundo es tan dinámico que hay que explicar las confusiones. Hablar de que los Derechos Humanos están cerrados, es como decir que los Derechos Humanos no tienen sentido. Se lo ha dicho, y quienes lo han dicho eran partidarios de ideologías inhumanas. Si hay alguien partidario de ideologías inhumanas, que lo diga y confrontaremos ideológicamente”.
Notoriamente se refería sin nombrarlos a dos de los actuales pre candidatos a la presidencia en las elecciones del año próximo. Mauricio Macri que afirmó: "Hay que acabar con el "curro" de los DDHH" y no se desdijo, y Sergio Massa quien afirmó que "hay que darle un cierre (bien o mal, no importa) al tema de los DDHH".
Los DDHH deben ser parte de una política de Estado:
El tema es serio porque los DDHH, para ser efectivos, deben ser integrados en una política de Estado y estas políticas deben ser permanentes e inmunes a los cambios de gobierno producto del libre juego de la democracia. ¿Es esto posible, en nuestro país o en cualquier otro?. No es imposible, pero si muy difícil de concretar en la realidad.
Quiénes dijeron lo que se señaló más arriba se cuidan celosamente de desplegar ante la opinión pública la naturaleza de sus respectivos proyectos políticos. En el caso de Macri -aunque no lo haga- hay suficientes elementos surgidos de los años que lleva su gestión frente al gobierno de la ciudad para inferirlos. De todas formas, su obligación como precandidato es explicitarlo de forma clara y que sea entendido por la mayoría de los electores. No obstante viendo las políticas sociales, educativas y de salud que impulsa es notorio que está en contra de toda forma de subsidio directo o indirecto dirigido hacia la población más vulnerable. Se podrían agregar muchos elementos más y más precisos pero nos sacaría demasiado del tema central.
Ambos, Massa y Macri, disponen sus campañas políticas de manera similar, mucho despliegue mediático (en eso son beneficiados por su relación con los medios dominantes fieramente opositores al gobierno actual), mucho "cotillón", colores, fotos con personajes famosos de la farándula y el deporte, pensando que tal vez aparecer juntos les transfiera algo de la popularidad de éstos.
Son campañas superficiales que evitan tocar temas centrales. Sin embargo, de tanto en tanto, se les "escapan" definiciones como éstas, frases breves de alto impacto pero sin mayor compromiso y explicación. Un día se levantan diciendo que van a derogar todo, al día siguiente, viendo la reacción negativa, cambian de opinión y dicen que van a mantener todo lo bueno y modificar todo lo malo, casi sin explicitar ni uno ni otro extremo.
Solo vaguedades del tipo, bajaremos la inflación y reduciremos o eliminaremos los impuestos que frenan el crecimiento del país, pero a la vez afirman que mantendrán la AUH, sin decir cómo piensan seguir financiándola con los recursos del Estado disminuidos, y así sucesivamente con todos los temas.
Defender, plasmar en la realidad los DDHH, todos, cuesta dinero, implica utilizar recursos del Estado que de algún lado deben salir. Ahí está el problema.
Una de las nociones más graves que dejan caer como al pasar es la relación que establecen entre DDHH e inseguridad. En afirmaciones groseras tales como que los derechos de la víctimas de la inseguridad no son tenidos en cuenta y si se lo hace con los derechos de los delincuentes siendo el culpable naturalmente el gobierno nacional. Recientemente Massa presentó como un escándalo que los presos que trabajan reciban un sueldo como todo trabajador.
¿Es necesario recordarle a este señor que los presos también son seres humanos con derechos?. Por supuesto que no existe el derecho a robar lo ajeno o quitar la vida en ocasión de robo o por cualquier otra circunstancia. Para reprimir estas acciones delictivas está el código procesal penal, la policía, el sistema judicial y el sistema penitenciario que al preso lo privan de uno de los derechos fundamentales: la libertad, pero no del resto de los derechos de la persona humana.
Un ejemplo: la crisis de las hipotecas sub prime:
Para que se entienda. Cuando en 2008 en los EEUU se produce la crisis de las hipotecas, los principales 26 bancos quedan en situación de quiebra inminente. El gobierno Federal les inyecta enormes sumas de dinero que salen de las arcas públicas y de la imprenta de billetes.
Lo razonable -en el marco del capitalismo- habría sido que el Estado se hubiese hecho dueño de todo o parte del paquete accionario de dichos bancos. No fue así, por ese dinero recibido los bancos no tuvieron que dar nada como contraparte. Fue un regalo que el conjunto de los ciudadanos de ese país le hicieron a los bancos que, además, se quedaban con sus casas por no poder pagar las infladas hipotecas.
En muchos países europeos sucedió lo mismo, la crisis que comenzó en USA terminó extendiéndose por todo el mundo y aún continúa, constituyendo la principal traba para el crecimiento económico y el bienestar social.
Desde luego que en dicho proceso brutal de desmonetización de las economías familiares se han violado una enorme cantidad de derechos de las personas. Los Estados en lugar de velar por los intereses y derechos de las mayorías, hicieron lo contrario, vulnerarlos para salvar la existencia de los bancos y mantener a sus propietarios.
Más claro, echale agua. A nosotros nos pasó durante la década de los 90 y culminó con la debacle de 2001. La salida elegida fue muy similar, salvar a los bancos con la pesificación asimétrica dictada por el gobierno de Duhalde, que hizo que los bancos se hicieran de dólares (que en nuestro país no se pueden imprimir legalmente) a costa de los depósitos de los ahorristas ya que en virtud del 1 a 1 dictado por Cavallo estaban en su gran mayoría en dólares.
No solo existe una relación directa y permanente entre los proyectos políticos y el estado de los DDHH sino que solo los proyectos políticos centrados en los DDHH garantizan su defensa en todos los casos y variedades.
El Poder Judicial Argentino:
El último punto al que me referiré es al papel de uno de los poderes del Estado, el poder judicial. El poder ejecutivo y el legislativo están sujetos al voto popular el que decide si le reitera la confianza o no a un determinado proyecto político. El poder judicial en nuestro ordenamiento constitucional está exento de tal requisito, lo que constituye una anomalía de no fácil solución que deja al Estado en su conjunto en una situación de debilidad relativa para propender y defender la completa vigencia de los DDHH.
Desde hace unos años este problema del desfasaje entre el proyecto político, socialmente inclusivo y defensor activo de los DDHH, actualmente vigente y el poder judicial se ha agravado notoriamente dejando la impresión que por lo menos una parte sustancial de éste último poder ha decidido encarnar la defensa de un proyecto político regresivo que por su naturaleza es violador de los DDHH. La imposibilidad de instalar en la justicia un proceso de democratización parcial porque buena parte del aparato institucional se opone y tiene el poder constitucional para hacerlo, es uno de los conflictos no resueltos más grave al que nos enfrentamos actualmente y de cara al futuro.
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viernes, 21 de septiembre de 2012
¿DIVIDIDOS?, LAS PELOTAS!!
Entre las muchas maniobras que genera la oposición mediática y partidaria hay una que ha cobrado fuerza últimamente, en particular luego del tan celebrado por ellos cacerolazo del odio.
La idea, que viene desde hace algún tiempo, es que el kirchnerismo, en particular Cristina, para mantener el poder y la iniciativa política crea artificialmente divisiones y enemigos donde no los hay. Hay varias muestras de intentos de elaborar y reforzar esta idea-acusación, una de ellas es la nota firmada por Claudio Jaquelin, colaborador habitual de La Nación y titulada así:
Un país cada vez más dividido y disociado, así comienza:
"Después de los años consensuales de la recuperación democrática que sucedió al colapso de las sangrientas dictaduras militares y tras la implosión de los neopopulismos neoliberales (como los de Menem y Fujimori), llegó y empezó a consolidarse un nuevo populismo de viejo cuño: confrontativo, de construcción de enemigos, de la patria vs. la antipatria, del pueblo contra la oligarquía."
De fácil traducción-interpretación-síntesis-paráfrasis: ceder frente al pecado original del populismo (de viejo cuño, ojito) nos expulsó del paraíso consensual del liberalismo y desde ese momento estamos así, como se nos vé, penando y rezando porque se acabe esta fucking diktadura.
Desde el comienzo tengo problemas para tragar lo que me dice este parrafito porque, por ejemplo, pretende reducir el complejo proceso de la dictadura cívico-militar que todavía nos afecta, a su mención como algo que ya sucedió y que quedó enterrado por la historia, claro, me digo, es una vieja aspiración de los de su clase que no se hable más del tema (hay muchos culos sucios) pero que el maldito populismo de los K insiste en revivir como en una pesadilla (para ellos, claro). Claro, otra división "ficticia", je!
El párrafo traspira un condescendiente deja vú de añoranza alfonsinista: ¿años consensuales?
Se referirá acaso al consenso de Campo de Mayo establecido con Rico y Zeineldín y vigilado por sus fusiles o al Pacto firmado paseando con Menem por Los Parques de Olivos, que nos dejó como regalo -entre otras cosas- la actual Constitución que nos rige y que es un Frankestein hecho a la medida del neoliberalismo, con partes que no terminan de encajar correctamente entre sí.
En fin, el primero de los "consensos" significó la claudicación frente a los militares genocidas y las leyes del olvido fueron su resultado y el segundo significó la entrega de los derechos de los trabajadores en el altar del consenso de Washington, ese si, de cumplimiento efectivo. Reforma laboral, privatizaciones a lo pavo y relaciones carnales con los EEUU a cambio de una supuesta salida elegante para el radicalismo y para su líder.
¿Qué hay para añorar de esos primeros años de democracia tutelada?, muy poco, solo una marcha mayormente formal de la maquinaria democrática y republicana pero que en muchos órdenes de la vida cotidiana de millones de compatriotas; en lo económico, laboral, de justicia y memoria, de restitución de derechos gremiales y sociales, implicó muy poco progreso.
Hay que reconocerle que en política exterior tuvo una actuación más digna que en la interior. Inició junto a Sarney el Mercosur, por eso se merece una ovación. Raúl Alfonsín tenía algo de lo que la mayoría de los políticos actuales carece, tenía de verdad un proyecto de país in mente, y un intento fallido de concretarlo, con demasiadas justificaciones y explicaciones a posteriori del porqué de ese fracaso. Menem también tenía un proyecto in mente o, como le gustaba decir in pectore, pero era un proyecto individual, no de país, ese lo ponían otros, los mismos que operaron con los milicos.
Yaquelain inventa eso de los neopopulismos neoliberales, única originalidad del articulito, que sirve para dar una capita de brillantina teórica a lo que fue la traición menemista, es realmente una perla de incongruencia intelectual y también un recordatorio de que esta gente no deja de soñar con poner de su lado a un peronismo domesticado y traidor, con los símbolos partidarios pero vacío de contenido real. Es una alquimia a la cual no renuncian a pesar de los reiterados fracasos.
DIVIDIDOS POR EL ODIO:
El kirchnerismo divide, el kirchnerismo está en contra de la unidad nacional, el kirchnerismo está en contra de la convivencia y el consenso, el kirchnerismo es la nueva-vieja forma del populismo (nótese el esfuerzo por evitar nombrar al peronismo) que es la fuente de todas nuestras desgracias.
Todo eso es cháchara discursiva y engañosa: no se trata de otra cosa que de disimular lo que es la expresión del aún no resuelto enfrentamiento entre dos modelos opuestos de país -y de patria grande- que en cada nación latinoamericana adoptó y adopta características distintivas, que sigue cursos históricos también diferentes pero que -de alguna forma- resulta ser bastante concordante en el tiempo y objetivos.
Estos dos modelos de país y de vocación latinoamericana responden a una división previamente existente en el seno de nuestras sociedades desde el momento mismo de la independencia de las metrópolis y en muchos casos aún desde antes.
Las divisiones preexisten a las alternativas políticas que se generan en virtud de su misma existencia, no al revés, como pretende decirnos, Yaquelain.
Son las divisiones sociales realmente existentes, de acceso a la riqueza, de acceso a la salud, a la educación, a la justicia, de acceso a las libertades democráticas reales y a su ejercicio. Divisiones en función del origen social y la pertenencia geográfica, de tipo étnico y cultural, formas aparentemente neutras que adopta la división de clases entre ricos que lo tienen todo y que pretenden tener aún más y la mayoría que aspira a un mejor reparto de la riqueza, a que también ellos y sus hijos se beneficien del progreso y del crecimiento.
Yaquelain, en lugar de ver en este hecho social de la emergencia de un nuevo protagonista de la vida política como una manifestación que surge del mismo crecimiento económico y de una voluntad política subyacente de justicia social, invierte los términos del proceso histórico y de la conexión causal. El kirchnerismo, todo populismo, para afianzarse en el poder crea divisiones, odios, enemigos...
Lo benéfico, lo que contribuye a la cohesión social, según él, es que los más ricos se apropien de la mayor porción del crecimiento económico y que los más se conformen con lo que sobra del banquete. La receta neoliberal para las mayorías sociales es sufra usted ahora, que ya se va a beneficiar en el futuro, esa es la naturaleza -repiten como explicación- de la economía. Muchos deben sufrir para que unos pocos se hagan más ricos de lo que ya son de tal forma que cuando la riqueza literalmente le salga por las orejas, llegará, tal vez, la hora de pelearse entre los pobres para llevarse algo de lo que -como al descuido- se ha caído.
El populismo no es anticapitalista, es antiliberal en lo económico y democrático y federal en su esencia, es el resultado de perseguir un principio básico de justicia social: que la riqueza es creada con el esfuerzo de todos para ser distribuida con equidad; y de una experiencia histórica de las luchas populares: el capitalismo librado a sus reglas internas no conduce a una sociedad más igualitaria, más justa, sino todo lo contrario. Según el populismo, los beneficios del crecimiento, y los costos de las crisis cuando suceden, deben ser repartidos con equidad entre todos los sectores sociales, como eso no sucede por si solo es necesario que un Estado fuerte introduzca regulaciones. Es entonces antineoliberal y estatista, no porque quiera un Estado que se ocupe de todo, sino porque quiere un Estado fuerte que pueda ponerle límites razonables a la voracidad del capital.
El peronismo y el kirchnerismo como experiencias político sociales sin duda pertenecen al campo del populismo, no es el caso del menemismo, ni siquiera "modernizándolo" con el prefijo neo. El menemismo hizo, como todos los liberales, la de Hood Robin. como hace Rajoy en España, como Monti en Italia, como Merkel en Alemania, como el socialista Hollande en Francia. Que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres.
DIVIDIDOS POR LA FELICIDAD:
Las divisiones sociales preexisten incluso al capitalismo, éste no las eliminó sino que -aún en su radicalidad- se limitó a modificar el mapa absolutista de la desigualdad, pero condujo en su evolución a otras desigualdades igualmente profundas.
En la actualidad las divisiones sociales producidas-reproducidas por el capitalismo al interior de cada Nación se reproducen a escala global entre Naciones.
Las diferencias sociales son causa de profundas divisiones las que siempre encuentran la forma de expresarse en la vida cotidiana. Algunas, como la división geográfica de las urbes en zonas "paquetas" de clase alta, de clase media alta y así sucesivamente hasta llegar a las villas miseria o asentamientos precarios, es una forma de cristalizar y hacer visibles estas diferencias. Otras son más sutiles, en apariencia, pero producen el mismo efecto de cristalización: el acceso a la educación, a la salud, son algunas de las más evidentes.
Que alguien como Chilavert -un personaje público- se permita protestar porque la futura construcción de una urbanización de viviendas sociales en las inmediaciones de "su" barrio va a tirar abajo el valor de su propiedad es una muestra descarnada más de lo profundas que pueden ser estas divisiones.
Tomemos esa anécdota como signo. El tan denostado populismo que se le atribuye con justicia al gobierno actual hace precisamente eso, tiende a reducir las diferencias, propone formas de organización social (económicas, laborales, legales) que favorecen e impulsan su reducción o eliminación, QUE TRAEN FELICIDAD A MUCHA GENTE y que, naturalemente, encuentran resistencias en aquellos que se benefician con la desigualdad o piensan que tienen derecho, por el simple hecho de encontrarse en la cúspide de una compleja trama social, a que nada la altere. El kirchnerismo lejos de provocar divisiones se propone eliminarlas o reducirlas, los de la Plaza del Odio, esos sí que plantean divisiones irreconciliables e insalvables. DIVIDEN POR EL ODIO QUE SIENTEN HACIA EL QUE PRETENDE DISPUTARLE EL PODER Y DIVIDEN PORQUE LA FELICIDAD DEL EXCLUIDO QUE SURGE DE LA JUSTICIA SOCIAL LOS IRRITA.
Y aquí aparece el segundo elemento característico y esencial al populismo, junto con el impulso a la justicia social, que es el rol fundamental del Estado como agente regulador de las relaciones sociales y modificador de las estructuras del privilegio.
A Cristina se la odia y se la critica por ambas cosas, "por pretender que los negros tienen derechos" y que "ellos" tienen que pagar con "su" dinero esas políticas clientelares y, especialmente, porque en los nueve años que el kirchnerismo lleva en el gobierno se ve como imparable una profunda reconstrucción del Estado. Beatriz Sarlo, como es opositora inteligente, lo ve claramente:
"¿Por qué se sostiene el kirchnerismo? En primer lugar porque ocupa por completo, casi sin fisuras, el aparato administrativo y económico del Estado. En segundo lugar, porque se apoya en una vasta organización territorial, que representa a ese Estado en los últimos rincones de la sociedad, donde viven los que más sufren y los que más necesitan."
De modo que no tenemos otra opción que seguir avanzando, no recular, no ceder en aquello que tiene por objetivo cambiar para siempre a este país, que esa cultura cholula y consumista, pretenciosa y berreta, de shopping por Miami, minoritaria, de reclamar por la libertad del dólar y aplaudir el gatillo fácil y la justicia por mano propia, nunca más pretenda ser representativa del pueblo argentino sino solo de una minoría inculta, rica, evasora, insolidaria, en el fondo sin patria solo con intereses.
Esos mismos que con sus miserias dijeron presente el jueves 13 de setiembre en la histórica Plaza de Mayo, sin meter las patas en la fuente, ni ensuciarse los zapatos importados con el barro de los canteros, Of course, baby.
Sumo - La Rubia Tarada
Esos miserables histéricos e histéricas que se reunieron para expresar a viva voz el odio más irracional, en una especia de catarsis enloquecida, muy a tono con la tapa de Noticias, no por casualidad, no pueden ni quieren ser protagonistas de la historia, apenas pueden protagonizar un reality show, ante las cámaras complacientes y deformantes de TN que pretenden convertir, a ese rejunte de humanidades individuales incapaces de unirse en una simple consigna que no sea un insulto, en Pueblo. Claro que no es solo TN, el intento tiene ideólogos y adherentes oportunistas.Sarlo, en el mismo artículo al que hice referencia, no se atreve a tanto pero si identifica a los caceroleros paquetes del jueves pasado como "clase media", convirtiéndolos en una expresión social legítima sin, desafortunadamente, liderazgo político. Es doblemente astuta, porque critica las expresiones de odio pero sabe que decir clase media en la Argentina es casi lo mismo que decir Pueblo, la gran mayoría nos consideramos incluidos en esa deletérea e inasible franja social. Los sociólogos todavía conservan un lenguaje un poco más sofisticado y distinguen capas en los sectores medios. Para ella no, si ganás más de cinco o seis mil pesos, sos clase media. Sin embargo los caceroleros y Chilavert protestan, entre otras razones, porque el gobierno lidera la creación de oportunidades para que la clase media se ensanche. Ellos no son ni representan a las clases medias de nuestro país, esa es una gran falacia. Incluso lo sería si a todas las plazas del país hubiesen ido a cacerolear su odio diez veces más de los que lo hicieron. Como dijo Cristina, a algunos parece molestarles que otros menos favorecidos en el reparto mejoren su condición y se conviertan en parte de la clase media, o de la media media, o de la media alta, ¿Porqué no?. Para algunos, en cambio, la felicidad de otros es motivo y signo de división.
La realidad es contundente: antes y ahora, nosotros, los populistas, los peronistas, los kirchneristas, los que con diferentes signos políticos apoyamos el actual proceso de justicia social, trabajamos para unir lo que ellos dividen. Esa es la constante de nuestra historia, ellos buscando dividir y dividirnos y nosotros reconstruyendo pacientemente los lazos de pertenencia y de solidaridad. Esa es nuestra historia. Ese es nuestro mandato. Ah! y estos caceroleros son como aquellos que salían a protestar contra Allende, no tienen nada que ver, son lo opuesto, a los indignados de Wall Street o de Puerta del Sol; de la Primavera Árabe, ni hablar. Cuantas estupideces se dicen y se escriben, realmente es para indignarse.
Sería muy bueno para la salud de la democracia y de la república que los partidos políticos serios, con historia y aquellos frentes más cambiantes pero que se llaman progresistas no entren en este juego dialéctico mentiroso y despreciable, digo sería, porque lamentablemente no ocurre así y Binner puede ser tan oportunista como Macri o De Narváez, como lo demostró la manipulación de las palabras de la Presidenta con respecto al temor. Una pena.
bastadeodio
domingo, 8 de julio de 2012
INESTABILIDADES
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| La inestabilidad de los padres afecta su sueño |
En nuestro lenguaje habitual abundan los in: Inseguridad, aplicado a institucional, política, ciudadana, vial, entre otros.
Inestabilidad aplicado a económica, monetaria, comercial, etcétera.
En general lo que se reclama, aquello que se supone que falta, falta porque alguien, casi siempre -se dice- el gobierno, hace las cosas mal. Se admite que no siempre ni únicamente es así, a veces la causa de la inestabilidad viene de afuera, pero el gobierno, de nuevo, se equivoca en la manera de enfrentarla y, en consecuencia, la incrementa.
Esta forma de proceder tiene una evidente ventaja ya que, hablando en general, libera de toda responsabilidad individual y colectiva a los sectores que la impulsan y la deposita en un conjunto reducido y fácilmente identificable de personas, grupos sociales o instituciones.
Todos sabemos que es una simplificación enorme y que hasta puede ser un engaño en el que hemos caído como sociedad reiteradas veces. Por poner un solo ejemplo, entre muchos posibles, les sugiero pensar en el golpe cívico-militar de marzo del ´76 que derroca a Isabelita. Su justificación estaba en las inestabilidades de todo tipo que nos acosaban, el nuevo gobierno venía a imponer el orden y restaurar las cualidades perdidas por un muy mal gobierno, venía a Reorganizar. Huelga decir que no fue así, sino todo lo contrario, más inestabilidad, bajo un brillante pero efímero barniz de estabilidad fabricado por el régimen y aceptado con agrado por los amigos del poder, entre ellos, los medios de comunicación.
Una vez admitido que la dictadura aumentó las inseguridades de todo tipo, en lugar de eliminarlas, se puede y así ha sucedido, caer en el error de echarle toda la culpa a los uniformados, incluso no a todos ellos, y liberar de culpa a la "sociedad civil". Siempre es cómodo y para algunos muy útil, hallar chivos expiatorios. Nuevamente es un error en el que hemos caído pero que también hemos sabido corregir, el gobierno y las mayorías sociales, luego de muchos años de mirar para otro lado.
En el 2008 estalló la burbuja financiera en Wall Street y la economía mundial se desplomó. Pero los precios de las materias primas y alimentos, en general, subieron de manera espectacular, en parte porque aumentaba su demanda por la incorporación de enormes economías como las de China, Brasil, India y Rusia, al (des)concierto mundial y en parte porque estos commodities se transformaron en reservas de valor para los excedentes financieros y quedaron sujetas a la especulación.
En ese momento tan especial y propicio para el negocio agropecuario, el típico negocio argentino, las "patronales del campo" se negaron a que el Estado les modificase el régimen impositivo y armaron la de San Quintín parando la economía del país, justo en una situación de crisis internacional que generaba una enorme oportunidad. Obtuvieron un apoyo inusitado e irreflexivo. El resultado lo conocemos, una más que brusca caída del PBI y una derrota electoral para el gobierno en las elecciones de 2009, pero que luego no supieron o pudieron capitalizar.
El gobierno, lejos de reaccionar como los opositores esperaban, retroceder para reagruparse, tuvo una actitud agresiva y aplicó justamente las políticas contracíclicas vedadas por la ortodoxia económica. Y le salió más que bien. Reafirmó la primacía del Estado en el orden económico y el crecimiento económico recuperó su senda positiva con rapidez. No es el momento para detenerse en los detalles de esa política que todos conocemos (Estatización de los fondos de jubilación, AUH, incremento de la inversión social y en infraestructura, etcétera) y su coherencia con la etapa iniciada en 2003. En este caso está más que claro que la causa original de la inestabilidad provino de afuera y que fueron las fuerzas internas de oposición al gobierno que la incrementaron hasta convertirla en un verdadero problema. Un enorme costo que pagamos todos y muy poco beneficio para quienes la provocaron.
Para hacerla corta, observemos lo que hoy sucede. La crisis financiera iniciada en el 2008 lejos de aplacarse a tomado una nueva forma mucho más insidiosa y generalizada que afecta seriamente a los países desarrollados. Los EEUU, el país de origen del estallido inicial se está recuperando pero mucho más lentamente de lo esperado, el epicentro de la crisis se ha trasladado a Europa y amenaza con adquirir enormes proporciones. Paralelamente el ritmo de crecimiento de la economía en los países llamados emergentes, como el nuestro o China, ha disminuido *.
Otra vez, como en 2008, estamos frente a grandes inestabilidades económicas de todo tipo que provienen en su mayoría de afuera, es inevitable y el resultado de la mundialización de la economía. La política del gobierno desde el 2003 se sigue centrando en sostener la demanda interna que es la clave probada del crecimiento de nuestra economía y de todas las economías emergentes.
Sostener la demanda interna significa para el gobierno -que es peronista- y por eso y para eso fue electo, sostener el crecimiento del empleo y del poder adquisitivo de los salarios. Para ello hace falta inversión, la que puede provenir de afuera (es de difícil acceso o exige condiciones inaceptables) o del ahorro interno. Depositados en los bancos privados, nacionales y extranjeros, hay cerca de cien mil millones de pesos del ahorro de los argentinos que están sin utilizar para esa finalidad. Los bancos prestan dinero pero a altísimas tasas y a muy corto plazo o ponen condiciones que lo hacen prácticamente inaccesible.
El gobierno pretende que una pequeña fracción de ese dinero, el 5%, sea prestado para inversión productiva a una tasa más baja que las del mercado, un 15%, y a plazos más largos, unos tres años, y que la mitad de ese volumen sea otorgado a Pymes que son las que crean proporcionalmente más empleo. Nuevamente una clara política contracíclica.
Los banqueros que no son arrebatados (aunque si son arrebatadores) no han reaccionado como las "patronales del campo" con la 125, en parte porque no pueden, pero seguramente pondrán todos los palos en la rueda de que dispongan para intentar diluir la medida oficial.
Los medios opositores consideran a la medida, a pesar de que se desprende con toda legalidad de la oportuna modificación de la Carta Orgánica del BCRA aprobada democráticamente en el Congreso, como una indeseable intromisión del Estado en la actividad privada, seguramente, dicen, es el preludio de posibles acciones aún más estatistas, incluidas las nacionalizaciones.
A esto, los más moderados, lo llaman inseguridad jurídica. Dista mucho de serlo. En una sociedad democrática en la que funcionan los poderes legislativo y judicial, es a ellos que les compete fijar lo que es legal y lo que no lo es y, en este caso, como en la mayoría de los casos, la decisión del ejecutivo cumple escrupulosamente con la ley. Simplemente no les gusta o no les conviene que exista un Estado o un BCRA que cumpla con las funciones que cumplen las bancas centrales de los países que ellos admiran. Nuestro caso es, para ellos, diferente, aquí no valen las instituciones que en otros países si lo hacen.
En otras palabras da la impresión que para ciertos sectores minoritarios de la vida nacional solo desaparece la necesidad de utilizar el prefijo in cuando los que mandan son ellos y pueden hacer lo que se les da la gana. Ni siquiera reconocen del todo que cuando eso ha sucedido el resultado han sido un montón de cosas indeseables, claro, no para ellos, que suelen beneficiarse de lo que resulta indeseable para las mayorías.
* Nota: Lo que aquí describo sumariamente lo desarrollaré en un próximo post con mayor detalle.
bastadeodio
martes, 7 de febrero de 2012
No siempre las cosas son lo que parecen
En Tiempo Argentino del 6 de febrero se recogen testimonios de ex exiliados peruanos del régimen de Francisco Morales Bermúdez. El hecho es que de acuerdo a estos testimonios el recordado 6-0 frente al seleccionado peruano en el mundial del `78 que le permitió al equipo nacional estar en la final contra Holanda y conquistar su primer título mundial, estaba -como muchos suponíamos- arreglado, esta vez por razones políticas.
Esto surge de las declaraciones de Ledesma Izquieta uno de los prisioneros políticos del régimen peruano que figuran en el expediente judicial abierto por el juez Oyarbide en el que pide la extradición de ex dictador Morales Bermúdez en el marco de un juicio que tramita y que involucra al llamado Plan Cóndor. Allí se afirma:
“Al salir a Francia nos salvamos del lanzamiento que Morales Bermúdez y Videla habían acordado, que era el lanzamiento de una persona al mar desde un avión en vuelo, por lo que no quedaba resto alguno. Ese sistema debía aplicarse con nosotros, lo que aprovechó Videla al aceptarnos como prisioneros de guerra con la condición de que Perú le permita el triunfo de Argentina en el campeonato mundial de fútbol, porque esto tenía importancia para Videla: necesitaban ese triunfo para limpiar la mala imagen de Argentina en el mundo”. declaró Ledesma Izquieta en el expediente judicial.
En esta ocasión las cosas al final resultaron como parecían. (leer más).
Pero hay casos en que las cosas no son lo que parecen ser y sucede que por detrás de causas indudablemente claras y justas se pueden ocultar oscuros intereses.
Uno de estos casos puede ser lo que ocurre en torno a los pobladores de Famatina y el conflicto entre ellos y el proyecto de prospección y posible explotación minera de oro por parte del consorcio formado entre la empresa canadiense Osisko y la empresa provincial Energía y Minerales Sociedad del Estado (EMSE), ver aquí un post anterior de este blog sobre el tema.
Uno de los aspectos que llama la atención es la manera en que se encuentran involucradas ONGs de declarados objetivos ambientalistas y de cómo de ellas y con un supuesto respaldo técnico surgen propuestas de rechazo total de la minería -en especial de la llamada a "cielo abierto"- o que de permitirse ésta el control ambiental recaiga en las propias ONGs, desplazando de esa función a los Estados Nacionales o Provinciales en nuestro caso. Esa desautorización y rechazo lleno de sospechas sobre el rol de los Estados funciona en mí como un llamado de atención. A mi juicio esa podía ser la postura adecuada frente a los estados abandónicos y reducidos a su mínima expresión como parte de una política del pasado inmediato, pero es una actitud que hoy objetivamente juega en contra de los intereses populares, nacionales y regionales.
Y digo en nuestro caso porque este tipo de conflictos con muy sugestivas similares características se producen en varios países de sudamérica todos ellos con regímenes de carácter populista que están justamente tratando de reconstruir y revalorizar el papel del Estado devastado por décadas de políticas neoliberales. Curiosamente las ONGs, cuya existencia es muy anterior, no se habían mostrado tan activas en décadas pasadas cuando estas mismas explotaciones mineras o similares tenían lugar a lo largo y a lo ancho del inmenso -y con un subsuelo muy rico en minerales- territorio del subcontinente.
Rucio, un compañero de Tucumán, ha analizado en profundidad el tema en una serie de tres artículos relacionados que vale la pena leer: aquí, aquí y aquí por orden de lectura.
Lo que Rucio describe de forma muy documentada es el complejo de intereses económicos y geopolíticos que suele permanecer oculto tras estas aparentemente incuestionables defensas del medio ambiente.
Un aspecto relacionado con él aunque independiente, es la evidente utilización política y mediática del tema realizada con el objetivo de desvirtuar con argumentos falaces la política del gobierno nacional presentándolo como el verdadero responsable de todos los posibles desaguisados medioambientales que pudiesen ocurrir.
Lo que debería ser un debate racional sobre la conveniencia -o necesidad- de la minería y de los controles para que la actividad minera produzca además de riqueza y fuentes de trabajo el menor impacto negativo posible sobre el medio ambiente, se ha transformado en un griterío en el que nadie escucha a nadie ni atiende a sus razones y donde todos sospechan de todos.
El hecho incuestionable es que no puede existir una contradicción insalvable -con las tecnologías actualmente disponibles- entre la necesidad del crecimiento económico con inclusión social que propone y lleva adelante el gobierno nacional y las actividades productivas realizadas con el debido cuidado y preservación del medio ambiente. De ser consecuentes con la prohibición de la minería por ser contaminante deberíamos también prohibir la práctica totalidad de las actividades humanas porque todas lo son en alguna medida.
Yo no voy a decir más, de momento resulta preferible que cada lector se informe de lo que en el blog de Rucio se dice y saque sus propias conclusiones. Este es un tema de la máxima relevancia que se está debatiendo en toda la región. Hay que tener la mente abierta y no dejarse seducir por consignas sonoras y fáciles pero excesivamente simplificadoras.
bastadeodio
Esto surge de las declaraciones de Ledesma Izquieta uno de los prisioneros políticos del régimen peruano que figuran en el expediente judicial abierto por el juez Oyarbide en el que pide la extradición de ex dictador Morales Bermúdez en el marco de un juicio que tramita y que involucra al llamado Plan Cóndor. Allí se afirma:
“Al salir a Francia nos salvamos del lanzamiento que Morales Bermúdez y Videla habían acordado, que era el lanzamiento de una persona al mar desde un avión en vuelo, por lo que no quedaba resto alguno. Ese sistema debía aplicarse con nosotros, lo que aprovechó Videla al aceptarnos como prisioneros de guerra con la condición de que Perú le permita el triunfo de Argentina en el campeonato mundial de fútbol, porque esto tenía importancia para Videla: necesitaban ese triunfo para limpiar la mala imagen de Argentina en el mundo”. declaró Ledesma Izquieta en el expediente judicial.
En esta ocasión las cosas al final resultaron como parecían. (leer más).
Pero hay casos en que las cosas no son lo que parecen ser y sucede que por detrás de causas indudablemente claras y justas se pueden ocultar oscuros intereses.
Uno de estos casos puede ser lo que ocurre en torno a los pobladores de Famatina y el conflicto entre ellos y el proyecto de prospección y posible explotación minera de oro por parte del consorcio formado entre la empresa canadiense Osisko y la empresa provincial Energía y Minerales Sociedad del Estado (EMSE), ver aquí un post anterior de este blog sobre el tema.
Uno de los aspectos que llama la atención es la manera en que se encuentran involucradas ONGs de declarados objetivos ambientalistas y de cómo de ellas y con un supuesto respaldo técnico surgen propuestas de rechazo total de la minería -en especial de la llamada a "cielo abierto"- o que de permitirse ésta el control ambiental recaiga en las propias ONGs, desplazando de esa función a los Estados Nacionales o Provinciales en nuestro caso. Esa desautorización y rechazo lleno de sospechas sobre el rol de los Estados funciona en mí como un llamado de atención. A mi juicio esa podía ser la postura adecuada frente a los estados abandónicos y reducidos a su mínima expresión como parte de una política del pasado inmediato, pero es una actitud que hoy objetivamente juega en contra de los intereses populares, nacionales y regionales.
Y digo en nuestro caso porque este tipo de conflictos con muy sugestivas similares características se producen en varios países de sudamérica todos ellos con regímenes de carácter populista que están justamente tratando de reconstruir y revalorizar el papel del Estado devastado por décadas de políticas neoliberales. Curiosamente las ONGs, cuya existencia es muy anterior, no se habían mostrado tan activas en décadas pasadas cuando estas mismas explotaciones mineras o similares tenían lugar a lo largo y a lo ancho del inmenso -y con un subsuelo muy rico en minerales- territorio del subcontinente.
Rucio, un compañero de Tucumán, ha analizado en profundidad el tema en una serie de tres artículos relacionados que vale la pena leer: aquí, aquí y aquí por orden de lectura.
Lo que Rucio describe de forma muy documentada es el complejo de intereses económicos y geopolíticos que suele permanecer oculto tras estas aparentemente incuestionables defensas del medio ambiente.
Un aspecto relacionado con él aunque independiente, es la evidente utilización política y mediática del tema realizada con el objetivo de desvirtuar con argumentos falaces la política del gobierno nacional presentándolo como el verdadero responsable de todos los posibles desaguisados medioambientales que pudiesen ocurrir.
Lo que debería ser un debate racional sobre la conveniencia -o necesidad- de la minería y de los controles para que la actividad minera produzca además de riqueza y fuentes de trabajo el menor impacto negativo posible sobre el medio ambiente, se ha transformado en un griterío en el que nadie escucha a nadie ni atiende a sus razones y donde todos sospechan de todos.
El hecho incuestionable es que no puede existir una contradicción insalvable -con las tecnologías actualmente disponibles- entre la necesidad del crecimiento económico con inclusión social que propone y lleva adelante el gobierno nacional y las actividades productivas realizadas con el debido cuidado y preservación del medio ambiente. De ser consecuentes con la prohibición de la minería por ser contaminante deberíamos también prohibir la práctica totalidad de las actividades humanas porque todas lo son en alguna medida.
Yo no voy a decir más, de momento resulta preferible que cada lector se informe de lo que en el blog de Rucio se dice y saque sus propias conclusiones. Este es un tema de la máxima relevancia que se está debatiendo en toda la región. Hay que tener la mente abierta y no dejarse seducir por consignas sonoras y fáciles pero excesivamente simplificadoras.
bastadeodio
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