Por una Patria Justa, Libre y Soberana

Una Patria Justa, Libre y Soberana - 17 de octubre de 1945 - 17 de octubre de 2015 - Día de la Lealtad - Setenta años
Mostrando entradas con la etiqueta confusión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta confusión. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de mayo de 2012

Yo Soy Neutral (hasta cierto punto)

Sin pan y sin trabajo - Ernesto de la Cárcova (1894)
Soy neutral, no me gusta ducharme con agua fría ni demasiado caliente. No me gusta el café amargo ni demasiado dulce, No me gusta el odio pero tampoco la indiferencia.

Me gustan Piazzolla y Pichuco, Gardel y Goyeneche, Oscar Peterson y Duke Ellington, Chet Baker y Charly Parker, no siento que tenga que elegir entre ellos. Soy neutral, entonces.

Es bueno ser neutral, rechazar las falsas antinomias, elegir por uno mismo, tener tus propios gustos, tomar tus propias decisiones.

¿Me pueden dar lo mismo Hitler o Pinochet que Salvador Allende?, ¿Es igual optar por Hebe de Bonafini que por Ernestina Herrera de Noble?. Para mí no, ahí me veo impulsado a optar, sé de que lado estoy, no concibo -en ese caso- la indiferencia o la comodidad del "yo argentino" o "el no te metás".

Podrá señalarse que pongo casos extremos en los cuales la elección es obvia. Lo admito.

Entonces: ¿entre Lanata y Sandra Russo? ¿Con cuál me quedo?, ahora, no hace diez o veinte años atrás, cuando uno estaba en la cumbre y la otra empezaba, ahora. De vuelta, a pesar de que ninguno de los dos me gusta del todo, me quedo de lejos con Sandra Russo. ¿Porqué?

Por lo que defiende -ahora- cada uno de ellos. Por eso, no porque coincida en todo lo que dice o escribe Sandra, sino porque Sandra apoya, se juega por el mismo proyecto político que yo, eso, ahí sí, apoyo sin reservas, lo que no quiere decir de ninguna manera sin críticas. Se puede amar algo y criticarlo, el amor no exige la obsecuencia y, si me apuran, el amor la rechaza.

Que anhelo: un país en paz, donde todos y todas tengan la posibilidad de realizarse, de tener trabajo, vivienda y educación dignas, donde puedan proyectar -si así lo desean- un futuro para ellos y ellas y sus hijos e hijas. Quiero un pueblo consciente de sí y de su historia, solidario con sus hermanos de latinoamérica sin importar su origen, sus costumbres y su habla. Un país donde las necesidades de los hermanos y hermanas se atiendan porque ese es su derecho y no por caridad.

Rechazo todo lo que me aleje de este ideal y apoyo todo lo que me acerque a él. No soy neutral. En eso. Lo rechazo provenga de quien provenga, los lados no son fijos o no hay lados, dónde te situás, si allí está el pueblo, sus intereses, ese es el lado, el único posible.

SOLO EL PUEBLO SALVARÁ AL PUEBLO

Es bueno ser neutral, es cómodo, pero no se puede ser neutral en todo ni frente a todo. Si hay una injusticia no se puede ser neutral, si hay una necesidad no se puede ser neutral, si hay un maltrato, no se puede ser neutral. No importa si las comete Juan o Pedro. No se puede ser neutral. No se puede honestamente esperar -o afirmar que se lo hace- que si asume un gobierno que te representa a vos totalmente, entonces sí vas a tomar partido. No se puede ser tan infantilmente soberbio. ¿Quién sos vos, para que tu juicio sea mejor que el de millones? Pasamos muchas penurias para vivir en democracia y gozamos de una relativa libertad de expresión, la que será mayor cuando la Ley de Medios realmente se aplique en su totalidad. Más que preguntar y esperar respuestas debemos hablar, hablar con la verdad sin engaños ni subterfugios. Sin embargo nadie está obligado a hacerlo, a nadie se le puede reprochar si no lo hace. Lo que no está bien, lo que no es correcto es justificar esa indefinición, ese temor, esa reticencia, escudándose en que uno no quiere convertirse en rehén, no quiere estar de parte de ningún lado. Uno, aunque no lo quiera, lo está.

Hay que estar muy confundido para -desde la honestidad- afirmar por un lado que se está con el pueblo, con la defensa de los trabajadores y de los más necesitados, con la justicia social y, a la vez, apoyar o -con la excusa de una elegante neutralidad- hacerse el boludo o boluda y jugar el partido objetivamente con aquellos que a lo único que aspiran y por lo cual no descansan es a tumbar -como sea- a este gobierno y llevar al país y al pueblo a la situación de miseria y explotación en la que estaba antes del 2003, aunque omitan decirlo en voz alta.

Ajuste fiscal, caída de las ayudas sociales, rebaja de los salarios, apertura de la economía, aumento de la deuda externa, suspensión sine die de los juicios a los militares y civiles genocidas, etcétera. En otras palabras desarmar todo aquello que con tanto trabajo y sacrificios fuimos construyendo -como pueblo- en estos años. No se trata de defender a Cristina frente a Magnetto, se trata de posicionarse y defender el ideal de país que anhelamos. Solo eso. No se puede ser tibio. En eso.

bastadeodio                                                             

domingo, 11 de diciembre de 2011

Pepe Eliaschev: ¿Un país de buena gente?

Eliaschev en su sillón preferido
En su espacio habitual de Perfil, en una nota titulada Buenos, Eliaschev (ver aquí) se tira primero contra el juez Zaffaroni, lo que no es ninguna novedad -es uno de sus blancos preferidos- pero luego empujado por un impulso irrefrenable del que cree su sutil pensamiento, ese el de las asociaciones libres, se tira contra la campaña oficial, la nueva que no tiene nada de crispada, sino que si se le puede criticar algo es que es un poco edulcorada.
El razonamiento de "Pepe" discurre así: Zaffaroni miente adrede, porque:

"Zaffaroni no es un emergente aislado o extravagante. Se coloca como pensador del modo en boga, es la “indecación” (sic) de la realidad. Para el Indec no hay inflación, o la que hay es menos de la mitad de lo que pregona la “construcción mediática de la realidad”. Niego, luego existo. Nunca antes tuvo tanto éxito en este país la estrategia de no pestañear al mentir u omitir."

Continúa entusiasmado "pepe":

"El costado propagandístico de esta campaña corre por cuenta de las oficinas publicitarias del Ministerio de la Felicidad, que ha tapizado Buenos Aires con un estrambótico (sic) cartel cuya consigna es “Argentina, un país de buena gente”. (Por cierto, ¿cuáles serían, según el Gobierno, los países de “mala” gente?)."

Ahí me detengo, no puedo creer lo que estoy leyendo y me explico:

En primer lugar, la campaña claramente no dice "de" sino "con", lo que es muy distinto.
"Con" incluye a la buena gente y a la otra. "De" nos hace a todos buenos que es lo que pretende criticar Eliaschev. ¿Se le pasó ese pequeño detalle?, ¿los años le están pegando mal?, ¿en su pulsión por criticar el inconsciente le jugó una mala pasada?. ¿Algún "amigo" de Clarín hizo imprimir esos carteles y los pegó en el recorrido habitual del periodista, siguiendo el sabio consejo de Durán Barba?. No lo sabemos pero es improbable. De cualquier manera, a fuer de verdad, debemos dejar "con". (Ver clip del video Oficial)


En segundo lugar, la pregunta pretendidamente sagaz de Eliaschev "¿cuáles serían, según el Gobierno, los países con “mala” gente?" deja de ser estrambótica (jeje) y puede ser respondida.

¿Será posible que a Eliaschev, judío, no se le ocurra poner en esa lista a la Alemania de Hitler, será posible que a Eliaschev, ex colaborador del periódico "El Descamisado", exiliado o autoexiliado en Washington no se le ocurra poner en esa lista a la Argentina de Videla, Massera y Agosti?. Algo le está fallando a este muchacho. Está metiendo mal la pata.
Pero basándome en su verificable estado de confusión actual es que me permito tener este acto de generosidad. Digamos que se le escapó la tortuga. Y me parece tarde para que alguna vez la alcance.

Este asunto tiene, además de su costado jocoso provocado por el "error" de "Pepe", multiplicado millones de veces por el prodigio de internet y del copy&paste, su costado serio: ¿cuál debe ser el rol y la conducta ética del periodismo crítico y, dentro de él, del militantemente opositor?.

Seguramente el gobierno de Cristina a pesar de sus visibles éxitos tiene aspectos que merecen la crítica, problemas que aún no ha encarado, errores que ha cometido. Un periodismo crítico en serio puede contribuir a que los errores de hecho o por omisión se corrijan. Muchos blogs que visito con frecuencia, a pesar de expresarse incluidos en el proyecto, hacen explícitas esas críticas. Algunos diarios considerados -por estos talibanes opositores- como parte "del aparato de propaganda" oficial, también lo hacen. Tiene que ser posible señalar tanto los éxitos como los errores o las limitaciones.

Lo que no tiene sentido, lo que no contribuye a la mejora de la situación de los argentinos es este periodismo bobo -del cual Eliaschev es un buen ejemplo, pero hay muchos más- que se basa en chicanas, cuando no en mentiras y que trata de construir una visión de conjunto destructiva sobre un gobierno que,  les guste o no, tiene un fuerte aval, una muy clara legitimidad de origen y de ejercicio. Parecen escribir para consumo de la barra brava de la tribuna y no para el conjunto de los argentinos. Nos deben considerar a todos imbéciles fácilmente manipulables.

Practicar este estilo de periodismo bobo significa en última instancia una actitud irrespetuosa de la voluntad popular. Criticar con fundamentos y con un espíritu constructivo es el rol que el pueblo espera del periodismo. Lamentablemente predominan las actitudes destructivas y, lo que es mucho peor, las operaciones mediáticas como las que vivimos recientemente con el dólar, siendo que los perjuicios que producen con ellas los pagamos todos los argentinos, o a trasformar una medida del gobierno que es correcta y que además fue reclamada por la misma oposición, como es la reducción de los subsidios, en un motivo para insuflarle miedo a la población, como con el lobo, gritando antes que aparezca.

Si quieren respeto, respeten. Hagan crítica seria, dejen atrás -porque evidentemente no les sirve, no convencen a nadie- esta clase de periodismo bobo que practican y que cínicamente autotitulan "periodismo independiente".

bastadeodio