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martes, 1 de noviembre de 2011

Beatriz Sarlo no es Luis Majul pero...

El 24 de octubre, el día después de las elecciones, el diario La Nación convocó a importantes firmas de un amplio arco ideológico para opinar sobre el espectacular triunfo de Cristina Fernandez su origen y consecuencias. Entre esas firmas estaban los colaboradores habituales y firmas principales del diario como Joaquín Morales Solá, Luis Majul y Beatriz Sarlo; junto con otras no tan habituales pero que han publicado en el diario con cierta frecuencia como Mempo Giardinelli y María Pía López cuyas posiciones ideológicas distan mucho de coincidir con las de los anteriores. Lamentando que no sea una práctica corriente sino esporádica, hay que reconocer que este tipo de publicaciones contribuyen al debate de ideas y le hacen muy bien tanto a la democracia como al prestigio -muy decaído- del diario de los Mitre. (ver aquí)

Desde luego que una oportunidad así permite una comparación directa de los estilos, las habilidades y las profundidades del pensamiento de los distintos autores. Lejos de mi intención está convertirme en un crítico literario o cosa por el estilo. Simplemente me interesa hacer notar las profundas diferencias que distancian el pensamiento y el estilo de Beatriz Sarlo del resto de las plumas hiperopositoras que forman el Staff habitual del diario, que, comparadas con ella, parecen grotescas, burdas apologías opositoras llenas de rencor, de desprecio o de infamias que no llevan ningún otro interés que no sea el de dañar la imagen presidencial y al movimiento que ella conduce. (Ver, por ejemplo, "La voluntad y el poder, según Kirchner", por Luis Majul)

La reflexión que sigue a esta introducción fue motivada por un comentario hecho en el programa "ultrakirchnerista" 678 por el director de la biblioteca nacional Horacio Gonzalez en el que advertía que los escritos y el pensamiento de Beatriz no podían hacerse al costado sin mayor pérdida, sino que merecían por el contrario un análisis más profundo y una respuesta acorde con el nivel de sus contenidos. El comentario de Horacio sorprendió y hasta irritó a alguno de los panelistas del programa que consideran que Sarlo es muy poco lo que puede o quiere aportar al debate democrático de las ideas.

Con este desafío de Gonzalez presente volví con la mente abierta sobre el escrito de Sarlo titulado "Victoriosa Autoinvención" con el fin de encontrar la profundidad de pensamiento, la sutileza y el estilo exhibidos por Sarlo que según afirma Horacio existen en él.

Seguía molestándome sobremanera el título, porque supone mucho más que una mera caracterización -muy discutible- de la figura e importancia política actual de Cristina Fernandez. En realidad esa palabra -autoinvención- opera como una metáfora que pretende caracterizar a todo el llamado kirchnerismo, movimiento político que se va perfilando como una lectura actualizada del movimiento nacional y que admite como uno de sus antecedentes más profundos y acabados al peronismo. Sarlo afirma sin decirlo explícitamente -no en esta oportunidad, pero si en escritos anteriores- que:

Cristina en realidad no es lo que aparenta ser, no es una auténtica líder, no tiene un plan de gobierno, ni siquiera tiene el carácter ni la formación necesarios para elaborarlo, solo tiene una meta conservar e incrementar su poder, solo tiene una táctica, la de la construcción de una imagen seductora para las mayorías y una estrategia, la de la hegemonía cultural. Hasta ahora le ha ido muy bien con estos recursos agrega, pero, ojo, esto no puede durar para siempre, la realidad terminará por imponerse tarde o temprano por sobre la ficción: "Está claro que si falla la economía, fallarán las urnas." Sentencia sin ser economista, pero confiando en que al final será ésta "la economía" la que vendrá a rescatarnos de la trampa populista.

La táctica de Cristina, nos dice, se apoya en el despliegue de una obra (casi teatral) de la cual ella es la protagonista excluyente y nosotros espectadores y en la que aparece caracterizada por su viudez, su luto, su dolor autoestimulado ("podía quebrarse por la emoción que ella misma se provocaba al mencionar al marido ausente"), su peculiar y atractiva mezcla de debilidad y fuerza, afirma Sarlo:

"Después del entierro de Néstor, Cristina Kirchner dispuso casi de inmediato todos los elementos de la puesta en escena y vestuario: su luto, su palidez (atenuada con el transcurso de los meses), su figura erguida, su voz potente, que podía quebrarse por la emoción que ella misma se provocaba al mencionar al marido ausente." y refiriéndose al discurso posterior al triunfo:

"La Presidenta hizo una actuación de alta escuela, mezcla de vigor y emoción; se colocó a sí misma al borde del llanto y se rescató por un ejercicio público de la voluntad. Es la gran actriz de carácter sobre un escenario diseñado meticulosamente por ella misma. No compartió jamás el rol protagónico. Los focos, todos, convergieron en un solo punto."..."Aunque la Presidenta ha enriquecido estos rasgos, se apoya en una espontaneidad que es anterior a la puesta en escena."..."Con una mezcla de afectividad y exhibición de fuerza, la Presidenta es una figura a la vez política y humana. Este éxito de la imagen fortaleció el vínculo que la cruda economía tejía por debajo. Anudó con un lazo simbólico el intercambio entre mejoras materiales y apoyo político." Concede Sarlo, aunque piense junto con los economistas ortodoxos revividos que estas mejoras son dádivas que operan sobre la demanda y no sustancias reales de la economía que crean más oportunidades y crecimiento sustentable.

Sobre la estrategia, nos dice Sarlo: "Funcionaron otras dependencias del dispositivo oficial. El Gobierno está haciendo inversiones considerables en cultura, cine y televisión, que ofrecen trabajo a guionistas, actores, directores de arte, músicos, fotógrafos. En algún momento habrá que examinar estas inversiones y la transparencia con que se deciden los contratos. Hay mucho dinero en juego, flotando por áreas grises, atravesadas por intereses proclives a mecanismos de cooptación, cosas que se dicen a media voz. Pero, a partir de los festejos del Bicentenario, la cultura se convirtió en una pieza orgánica. Se asentó el convencimiento de que con la cultura había mucho para ganar. El peronismo es poroso. Y, en la cultura, el kirchnerismo ha aceptado todas las incorporaciones, sin pedir otra cosa que cristinismo puro."

Y concluye con un aparente mensaje a la oposición y a algunos de sus colegas:

"Los resultados de estas elecciones presidenciales no se alcanzan sólo con subsidios, miniturismo, bolsas de shopping o plasmas. Juzgar la adhesión al peronismo sólo por motivos económicos siempre le impidió a la oposición descubrir sus verdaderas peculiaridades." Iluminar esas peculiaridades es su contribución a la causa.

Pero a éste, obvio e intrascendente mensaje, sobrevuela el otro que más que una advertencia hacia el kirchnerismo, puede ser un llamado a las fuerzas opositoras: "Está claro que si falla la economía, fallarán las urnas". Casi un conjuro al golpe oportuno de mercado.

Cristina, según Sarlo, ha sabido reconstruir la hegemonía cultural característica del peronismo en sus mejores momentos históricos; una hegemonía sobre sus adversarios políticos que se basa en la existencia de un/a líder que encarna (o representa) "los sentimientos de otros (los dirigidos) y representa, ante ellos, los sentimientos propios, a fin de darle un sustento crucial a la confianza."
Este pacto de confianza, conviene agregar, no es extraño para aquellos que nos identificamos como peronistas, ese "pacto de confianza" entre el líder y los -"dirigidos", dice ella- trabajadores decimos nosotros, es claramente visible en el inolvidable discurso de Perón del 17 de octubre del 45 dirigido a los descamisados reunidos en la plaza. (ver aquí)

A lo que se suma, agrega Sarlo, la existencia de un aparato cultural y de propaganda estatal o para estatal que replican y hacen creíble el mito de esa alianza entre el liderazgo y sus seguidores. Dice Sarlo:

"La Presidenta hizo centenares de discursos, usó sin límites ni prudencia republicana la cadena nacional. Dicen que el rating baja cuando expone durante demasiado tiempo. Pero no se trata de escuchar un discurso entero, sino más bien de preparar fragmentos, planos, cortas secuencias que se multiplican luego en los informativos, en los diarios y en las redes sociales."...
"Se alcanzó la saturación ambiental de discursos: Cristina hablándoles a "todos" (¿quiénes son todos?); diseñando el futuro con planes etiquetados como "2020", o consignas mnemotécnicas como "industrializar la ruralidad" (dejó un poco de lado, para no cansarse ella misma, la "cadena de valor"). Estos fragmentos de sonidos se diseminan, repetidos por cada uno de los candidatos. Crean sentido común: ella dice esas cosas mientras las muestra en concreto, al inaugurar fábricas abiertas o cerradas, puentes, tramos de carretera, usinas atómicas, escuelas, hospitales terminados o a medio terminar. La inauguración no es un acto para ser verificado, sino para ser comunicado. Es un acto simbólico."

De realizaciones concretas a símbolos de "realidades imaginarias" no verificables. De mensajes llenos de contenido que pueden ser leídos en distintos planos. Nunca oratoria vacía. Sarlo los lleva a "fragmentos de discurso" que funcionan como etiquetas, una suerte de comodines simbólicos intercambiables.
Sarlo oculta o invisibiliza la realidad de las realizaciones materiales y políticas de los sucesivos gobiernos de Néstor y de Cristina mediante operaciones de vaciamiento de contenido y su reducción a simbolos vacíos. Los desmaterializa y degrada convirtiéndolos en una parte constitutiva de un supuesto aparato de propaganda generador de símbolos legitimantes, que tiene muchos componentes -incluso institucionales- pero que la tiene a Cristina en el rol principal e irremplazable.

Esta es a la vez la parte más débil y mas fuerte del argumento sarliano. Es débil porque a la desmaterialización o negaciones de las realizaciones concretas se le puede responder con datos, estadísticas, fotografías, películas, testimonios incluso, si accediese, cosa difícil, podría ella misma constatarlas de manera directa. Pero eso no le importa, lo que le importa es el proceso semántico, el vaciamiento de contenido, de referencias, es el aspecto simbólico de estas realidades, su articulación en el discurso oficial y su impacto en el imaginario social. Pero también contiene la parte más fuerte y acertada del argumento cuando destaca el carácter central e irremplazable de Cristina. Cristina es la gran creadora actual de símbolos, el otro era Néstor.

Así el reconocimiento de las Madres y las Abuelas a Néstor Kirchner que se refieren a él, en una manifestación sincera de amor y reconocimiento, como uno de sus hijos desaparecidos, se transforma en el artilugio discursivo construído por Sarlo en "cooptación de los organismos de DDHH a los fines del aparato hegemónico", operación que al negar a Néstor en la autenticidad de su compromiso, las niega a la vez a ellas en su amor y reconocimiento y en su lucha y nos niega a todos en nuestra confianza en el valor de la Memoria y la Justicia. Nos transforma a todos, menos a los simuladores que, según ella, están en el poder, en idiotas y ciegos. Por afirmaciones como ésta Sarlo resulta más que revulsiva, ofensiva.

En fin, el sentimiento real y concreto que experimentan muchos compatriotas de ver revivir su orgullo patriótico, de sentirse parte de un país con futuro, de ser sujetos de la historia y no meras víctimas de ella, de ver mejorar sus vidas y vislumbrar un futuro aún mejor para sus hijos, en la pluma de Beatriz se degrada en credulidad frente al engaño, a la simulación, a las habilidades escénicas de una mujer y antes que ella de un hombre ambos deslumbrados por el poder.

Todo aquello que los millones de compatriotas, que le dieron su voto el domingo renovando con creces la confianza en ella, experimentan como sentimientos de amor, de unidad, de entrega sincera, que ya han manifestado espontáneamente en las calles del país en más de una ocasión, Sarlo lo reduce a la puesta en escena de un pacto de confianza ficcional entre muchos que creen y son engañados y una que actúa o simula hábilmente.

Todos somos estúpidos o crédulos menos ella, Sarlo, que ve más allá que todos nosotros, más allá de lo que es incluso visible penetrando en las intimidades más profundas de los personajes y revelando sus ocultas intenciones. Pocas veces se puede asistir a un acto público de soberbia tan mayúsculo. Tanto lo es que sobrepasa la delgada línea que suele separar la inteligencia de la estupidez más supina.

Pero este desprecio, esta soberbia, no es la parte más débil de la argumentación de Sarlo sino lo es lo que no dice, lo que oculta. Beatriz sabe muy bien que la hegemonia cultural es una avenida de dos manos una que va del líder a su Pueblo y otra que vuelve del Pueblo a su líder, que uno y otros se construyen mutuamente y que esa relación es tan real, tan física por contraposición a imaginaria que es capaz de transformar objetivamente la realidad que nos rodea (la de Sarlo, que no cree, también) y de alcanzar con esa fuerza metas que antes parecían inalcanzables. La relación es tan poderosa que puede ser usada tanto para bien, como para el mal. Y hay ejemplos en la historia en uno y otro sentido.

Sarlo no discute al populismo, no puede, su tarea es desmontar pieza por pieza su aparato de dominación cultural para mostrar el engaño subyacente, la simulación que se esconde detrás de esa marea de sentimientos (y de símbolos) que suelen acompañarlo inevitablemente y que constituyen su mayor fuerza. Sarlo destaca para su equipo de pertenencia el valor de esos sentimientos y símbolos como piezas de la estructura populista del poder. Como contrarrestar la maquinaria, impedir su funcionamiento -si es que esto se puede hacer por derecha, democráticamente- es cosa de otros.

Sarlo es falaz cuando oculta la existencia de otro aparato de dominación cultural -el neoliberal- poseedor también de su propio universo de símbolos y de sus "fragmentos de discursos" ("achicar el estado es agrandar la nación"), pero sobre todo productor de realidades concretas que pusieron a la Nación de los Argentinos al borde de la disolución. SIMPLEMENTE NO LO OLVIDAREMOS. Parafraseando a Beatriz el aparato cultural del neoliberalismo anudó en un pacto de confianza aquello que los factores del poder económico ocupando de facto el poder político tejían por debajo: miseria, marginación, desempleo, esperanzas frustradas, desapariciones, torturas, muertes espantosas y, finalmente, la huida cobarde, el abandono final de las responsabilidades. De las cenizas de ese régimen auto fracasado surgió la esperanza encarnada en los Kirchner.
Dice Rudy en el suplemento Sátira12 del sábado 29: "Recordarlo (a Néstor) como un hombre que amplió el debate, que se opuso a que se siga confundiendo "neoliberalismo" con "sentido común". Gracias"

Mempo Giardinelli también analiza en las páginas de La Nación el discurso de Cristina del 23/11. Haré una cita larga, pero creo que vale la pena la contraposición. Mempo Dice:

"...el plato fuerte fue el discurso de la Presidenta, como debe ser. Y discurso que, para mí, invita a dos lecturas: la del plano personal y la del plano político.

Empiezo por la segunda, que es más trascendente: pienso que quizá esta noche la sociedad argentina, muy mayoritariamente, se pronunció de manera de darle a la Presidenta una legitimación definitiva y contundente. Tantos cuestionamientos al respecto, tantas especulaciones sobre supuestos dobles comandos y demás (en esencia, reparos machistas) ahora quedan todos desautorizados. Ningún jefe de Estado argentino, desde Juan Perón, recibió un respaldo de legitimidad como éste.
Otra cosa importante es que esta elección demuestra que todo un aparato mediático, de radio y televisión y prensa escrita, hoy ya no puede torcer la voluntad popular. Lo hicieron durante muchísimo tiempo. Hoy se demostró que perdieron ese poder.

Mi tercera apreciación es que se acabó el mundo exterior ficcional que inventaron tantos dirigentes políticos y corearon periodistas. Se habló con exceso de un mundo que le daba la espalda a la Argentina, y eso acabó anoche: quedarán más aislados los corresponsales que postulan, como ayer mismo en El País, de Madrid, que salir de la crisis exige más ajuste.

En cuanto a la otra, primera lectura, digo que me agradó ese discurso lleno de idealismo, sensibilidad y sentido común. Pero sobre todo me gustó su idealismo cuando, segura de sí, convencida y buscando convencer, dejó sentado que en su segunda gestión no habrá más de lo mismo, sino más de lo mejor.

Me gustó también su referencia respetuosa a los candidatos de la oposición, y su imposición de respeto a los señores Binner, Macri, Alfonsín y los demás, haciendo callar a los desaforados de la tribuna. Esa es la Presidenta que uno desea tener.
Luego, en la inevitable, lógica alusión a Néstor Kirchner dijo también algo que me pareció muy fuerte: "No hablo como su viuda, sino como su compañera. No hablo de él como marido, sino como militante política. Que nadie se equivoque". Eso me pareció admirable: era una mujer de excepción la que hablaba, dejando de lado a la oradora de barricada para mostrarse adolorida pero serena. Y digo excepcional, además, porque recordé todo lo que la han criticado no por presidenta, ni antes por primera dama o por senadora; recordé todo lo que la rebajaron como mujer. No sólo los machos de la política, y los machos argentinos en general, sino también tantas mujeres. Hay que tener el cuero excepcionalmente duro para bancar eso. Una gran presencia anímica, propia de una estructura fuerte pero a la vez sensible.
La evocación-confesión de que ante la derrota electoral de 2009 en la Provincia de Buenos Aires fue Néstor el que "fue al frente y puso todo y más", me pareció conmovedora. Y cuando dijo "no me la creo" yo le creí. Y por un segundo me quebré, como cualquier ciudadano que ve cómo están cambiando su país, con claroscuros pero para mejor." 

Beatriz Sarlo no es Luis Majul, pero juegan para el mismo equipo, ella es la DT, es la que mejor escribe y, como corresponde, les baja línea a todos,especialmente a Luis Majul el Bocón, limitado en su escritura, bien rápido adoptó cínicamente lo de "EL" y "ELLA". Morales Solá es el Full Back brutal pero eficiente cualidades que conserva de sus épocas de servicio, Carlos Pagni, la gran esperanza blanca de la DT y de la hinchada que aún es promesa aunque ya tiene su propia barra brava y sus admiradores, Mariano Grondona el bronce parlante al que ya nadie lee ni escucha ni cita lleva el agua al equipo en los momentos calientes del juego. Este equipo NUNCA va a dejar su actitud abiertamente opositora, nunca van a atender las razones de la realidad que no confirman sus expectativas. Su misión es otra es la de mantener encendida la ilusión de que hay un pensamiento opositor libre e independiente.

bastadeodio                                                              

martes, 25 de octubre de 2011

SOBERBIA y MISERIA


En el Instituto Hannah Arendt -que dirigido por Diana Maffia parece ser un apéndice del ARI- Elisa Carrió dice en la noche del 23 de octubre:

"los que votaron a Cristina son los únicos responsables junto a la Presidente del destino de este país".

Hay un video de parte de la conferencia de prensa de Carrió aquí 

Cristina Fernández: 11.593.023 votos (53,96%)
Elisa Carrió: 396.171 votos (1,84%)
(Escrutinio Provisorio Oficial al 24/10/11, con casi el 99% de las mesas escrutadas)
Estos resultados tan catastróficos para su agrupación, la que ha conducido con mano de hierro hacia el desastre, no deberían sorprender a nadie. Pocos días antes de las elecciones Carrió afirmó que a ella no le interesa gobernar a una sociedad que no comparte sus valores y agregó: ¡Castíguenme a mí pero no lo hagan con mis candidatos!. Finalmente la única que renovó a duras penas su banca fue la ubicua Patricia Bullrich que ahora tiene algo que negociar en un eventual salto al PRO, uno más y van... 

Beatriz Sarlo, por su parte, escribe en La Nación el día después a las elecciones, su análisis:
"La Presidenta Viuda fue la protagonista y la directora de la obra, una creación suya y de un grupo muy chico de publicitarios e ideólogos, que la dejó hacer y perfeccionó lo perfeccionable. En lo esencial, una autoinvención." y en un momento de relativa lucidez, agrega:

"...El liderazgo se compone de muchas vetas. Una de ellas es la capacidad de representar, en dos sentidos complementarios: representar los sentimientos de otros (los dirigidos) y representar, ante ellos, los sentimientos propios, a fin de darle un sustento crucial a la confianza. Con una mezcla de afectividad y exhibición de fuerza, la Presidenta es una figura a la vez política y humana. Este éxito de la imagen fortaleció el vínculo que la cruda economía tejía por debajo. Anudó con un lazo simbólico el intercambio entre mejoras materiales y apoyo político."

Si se hace la operación inversa a la normal y se depura el discurso de Sarlo de los argumentos engañosamente racionales que contiene, ella y Carrió piensan y sienten muy parecido y lo fundamentan con similares argumentos aunque con diferente grado de elaboración. Resumiendo: La gente ha sido engañada una vez más por la retórica KK y el show Kristinista. Ellas no serán responsables de los que nos suceda a todos. Nos lo han advertido.

Carrió es pasional, pero su pasión es odio y su defecto principal la soberbia. B.Sarlo es en apariencia fría como un témpano, pero su discurso contiene el mismo odio, la misma soberbia pero camuflada con argumentos seudo racionales, seudo científicos. En mi opinión no fundada en "la ciencia" sino en sensaciones, ambas manejan muy mal sus sentimientos y han construido sus personalidades en torno a esas carencias afectivas. Carrió destruye todo lo que crea y Sarlo escribe para La Nación con lo que ello implica hoy de pérdida de libertad intelectual. Ambas echan mensajes al mar que pocos recogen.

Esas carencias afectivas las llevan a confundir autenticidad con cálculo, sincera emoción con simulación, confianza e incluso amor, como engaño o sometimiento. Hay un dicho que les cabe muy bien, pero referido a sus carencias: "El ladrón cree que todos son de su misma condición". Algunos de nuestros expertos analistas sociales, como es el caso de Enrique Zuleta Puceiro, consideran que la categoría "amor" no es adecuada para los análisis políticos. Este señor dijo pretendiendo de esa forma descalificar el concepto que esa era una palabra muy empleada en la propaganda política de Chávez. No, yo no hablo de "amor" en la política, concluyó. Y bueno si el quiere andar tuerto, es cosa de él, en cualquier caso mucha iluminación no va a perder.

En Cristina, mal que les pese, Las Acciones, Las palabras y La imagen coinciden, son creíbles y queribles.
Beatriz Sarlo, que puede ser odiosa, pero es inteligente y formada en la teoría de la "hegemonía cultural", no como Carrió que habla de oídas, acierta cuando dice que entre Cristina y "los dirigidos" hay un pacto de confianza y que en base a él se construye el liderazgo. Se equivoca fiero cuando afirma que ese fenómeno, el pacto de confianza, puede ser producido por una maniobra propagandística "suya y de un grupo muy chico de publicitarios e ideólogos, que la dejó hacer y perfeccionó lo perfeccionable."
Una especie de Durán Barba en equipo. Macri escucha y acata las indicaciones de Barba. Cristina escucha a su Pueblo y su Pueblo le corresponde. No es solo representación que es pasiva es comunicación que es activa. No son pequeñas las diferencias.
A pesar de lo tentadora que resulta la argumentación de Sarlo, es decididamente una muy empobrecedora lectura de la realidad que muestra los límites de las premisas del análisis semiológico practicado con entusiasmo por ella y por otros pertenecientes inclusive al campo popular, que parten de la idea de que la realidad es construída por los discursos. A pesar de las evidencias en contra, Beatriz Sarlo sigue insistiendo en que Cristina no es una estadista, no es quien lidera de verdad al movimiento popular, no tiene de verdad ni condiciones ni estatura de dirigente política a nivel local e internacional. Cristina, según Sarlo, es una mera producción publicitaria, una autoinvención, en la cual la "viudez" y "la congoja simulada" han jugado un papel fundamental. La teoría de Sarlo, que explica la realidad por un exitoso engaño, siempre será confirmada por los hechos y Sarlo orgullosa se dirá ¡ven yo tengo razón!. El problema de esa "teoría" es que requiere, como en el odio y desprecio de Carrió, un pueblo fácil de engañar, sumiso, que se deja llevar por las narices con gran facilidad y ese -ellos mismos lo dicen cuando algún candidato suyo triunfa- no es el caso. No lo fue, por ejemplo en las legislativas del 2009 cuando le ganaron al gobierno por ¡1,5%! y el final del kirchnerismo estaba al caer. Pero hoy nuevamente sí, ¿raro no?.

Es posible reconocer dos liderazgos del tipo descripto por Sarlo anteriores al de Cristina. El primero y más duradero es el de Juan Perón. Sobrevivió a su muerte porque el nunca traicionó el pacto de confianza establecido con su Pueblo Trabajador. Perón y Evita siguen presentes en el corazón de una gran parte del pueblo, incluso de aquellos que no los conocieron. Sus acciones, sus palabras y sus imágenes siguen siendo fuente de inspiración.

El segundo es el de Raúl Alfonsín en el retorno de la democracia, su pacto con la ciudadanía fue el de construir una Democracia Sin Tutelas y con Memoria y Justicia. Alfonsín simplemente traicionó ese pacto, no una sino dos veces, con las Leyes de Olvido y con el Pacto de Olivos y, en consecuencia, solo sobreviven en su caso homenajes formales, ceremonias símbólicas y puramente discursivas dedicadas a honrar al primer presidente de la democracia. Una democracia que finalmente el Pueblo supo construir sin él y sin su ejemplo.

La Democracia hoy no está renga, no está tutelada. La política del gobierno ya no está sometida al designio de los poderes fácticos. La oposición, en cambio, optó por someterse. El resultado está a la vista.
Hemos tenido una inmensa suerte de que en el momento más grave de nuestra historia, cuando todo ese vaciamiento institucional se había concretado, en esa bisagra que fue el año 2003, surgieran los liderazgos que nos devolvieran la confianza perdida. Hemos recuperado la Democracia y las Instituciones, esas de las que Carrió, Sarlo, La Nación y la oposición en general hablan mucho pero por las cuales hacen tan poco. Pero por sobre todo hemos recuperado la confianza en que la política es la herramienta adecuada para mejorar la vida de las personas y no solo en los aspectos materiales. Es hora de que los que reclaman ser "la oposición" dejen de lanzar chicanas de todo tipo y se pongan a hacer su tarea en serio. Más humildad y generosidad se esperan de ella.

bastadeodio                                                        

jueves, 2 de junio de 2011

Las Tesis de Sarlo: La Tesis Comunicacional

Realmente fue útil la emisión de 678 que tuvo como invitada de honor a Beatriz Sarlo. Para una de las cosas que sirvió fue para descubrir bajo esa coraza de cuidada serenidad, dos cosas. La primera que es una máscara que soporta mal las presiones. Hay aspectos inestables en su personalidad como cuando no pudo tolerar la fuerte presencia de David Viñas en el estudio de Los Siete Locos, el programa de Cristina Mucci, en el año 98 y simplemente huyó. Huyó después de intervenir diciendo que ella trabajaba en el frepaso, con Fernandez Meijide, pero que no hacía política que solo la asesoraba. Luego confesó que Viñas le "daba miedo" por su violencia (Más Info aquí). Claro, como ahora en la Nación tampoco hace política solo ejerce su habilidad académica de crítica. Dan ganas de reírse de lo infantil del argumento.
También dejó escapar su tensión interna en la actitud física frente a Mariotto, lo del dedito levantado de tía ofendida es anecdótico frente a su actitud corporal y, un momento después, en el desprecio del argumento "ad hominem" empleado contra Barone que solo se había limitado a señalarle la contradicción entre la ética periodística y las exigencias editoriales del medio en el que se trabaja. Solo cabía reconocer que esa tensión ética existe pero ella prefirió el "Conmigo no, Barone, conmigo no" que le dio algún fugaz rédito mediático pero que empobrece su carácter de intelectual seria.
Confirmando tácitamente la tesis de Barone ella afirmó en el estudio de 678 que los exámenes de ADN (a los "Noble Herrera") debían hacerse pero nunca lo escribió en la Nación o lo dijo en su programa de Mitre.

La segunda cosa que uno descubre es la debilidad extrema de algunas de las tesis de Beatriz Sarlo, por lo menos aquellas que expuso en el programa. En un post anterior analizábamos la tesis acerca de la "batalla cultural" ganada por el kirchnerismo. Según ella utilizando básicamente dos armas, la primera los planes sociales clientelistas que le aseguran el consentimiento de una parte de la población, los pobres, normalmente poco interesados en los aspectos simbólicos y la segunda, el consentimiento de importantes capas de intelectuales y de la clase media que se dejaron conquistar por la hábil utilización hecha por Néstor Kirchner del tema de los DDHH. Según ella el resultado a sido la construcción de un "dispositivo simbólico" que le ha hecho "creer" a la gente en las virtudes del "proyecto" más allá de sus realizaciones concretas y objetivas, que desde luego niega. Resumiendo la base de apoyo social del proyecto kirchnerista está formada por clientes y por (auto)engañados. Tesis La Nación y Clarín en estado puro.

La segunda Tesis Sarlo expuesta en el programa trata sobre los medios de comunicación y su influencia. Dijo:

Luciano Galende: ¿Qué opina Beatriz del informe (visto en el programa) sobre la situación en españa?

Beatriz Sarlo: Bueno lo que opino es lo que, en general, opino de los informes de este programa, de 678, es decir que son recortes en los cuales faltan las fuentes, en los cuales se repiten siempre los mismos mensajes. Los que hemos leído portales de diarios en estos días vemos que los diarios cubren de muchas maneras lo que esta sucediendo en Puerta del Sol. Portales de la Vanguardia, del Mundo, del País, los que leemos los diarios sobre papel de la argentina, vemos que hay una lógica periodística que obliga al periodismo a cubrir de una manera que no es esa, como esta reflejado en el informe de 678. Eso por una parte, la lógica periodística de los medios, aún de los más imbricados con el mas despiadado capitalismo, la lógica periodística obliga a cubrir. Si no lo hacen esos mismos medios van perdiendo sus lectores y sabemos de medios, creo que en algún momento fue el caso de Clarín en el 2001, perdió lectores porque no cubrió según una lógica periodística.
Yo he leído portales españoles todo este tiempo desde que empezó lo de la Puerta del Sol y no encontré una cobertura que reflejara exactamente la de 678...precisamente porque yo creo que la economía gobierna mucho pero que -ya nos enseñaron los marxistas en el siglo XIX- que es una determinación lejana pero que hay determinaciones mas próximas al mundo simbólico y al mundo de las noticias que son las que se hacen todos los días. Eso por una parte.
Por otra parte, lo que yo pienso es que al estar tan fraccionada (picadita) la información es muy difícil entender que esta sucediendo, es mas fácil si se entra en el portal de la Vanguardia que viendo este informe. Es muy difícil ver que esta sucediendo. Segunda observación.

La tercera observación que yo quisiera hacer es que es un viejo tema popular que las élites que escriben nos engañan. Ese tema permite muchas revoluciones contra las élites, permite movilizaciones plebeyas (populares), pero no siempre es una idea que se ajuste a los hechos. Por lo que yo se los que están sentados alrededor de esta mesa es una élite y ninguno de ustedes estaría dispuesto a suscribir que estaría engañando a la gente. Por tanto lo que se repitió en el informe, las élites nos engañan, las élites nos engañan, es una idea que deberíamos examinar. Hay momentos en que lo hacen y hay momentos en que las élites, por ejemplo, Verbitsky, ninguno diría que se dedica a engañar. Entonces habría que matizar esta idea muy popular de que las élites nos engañan. Es una idea que ha servido para mucho, pero tiene muchos limites.(Fuente: desgrabación del sonido del programa, solo falta una breve interrupción por parte de Sandra Russo y Barragán). Resumiendo:

a) Hay una lógica periodística que se impone sobre los intereses económicos so pena para los medios de "perder lectores" (perder credibilidad). Esta lógica parece seguir sus propias reglas y opera sobre unas determinaciones que en el campo de lo simbólico y lo periodístico cambian todos los días (la actualidad). La tesis de Sarlo es una Tesis Fuerte de Independencia del periodismo por sobre los determinantes políticos y económicos. Ese, desde luego y para ella, es el buen periodismo, el serio y da abundantes ejemplos tomados todos del continente europeo.

b) Los medios de comunicación, en general, no engañan. La idea de que las élites engañan es útil para agitar pero poco útil para pensar los medios. En una curiosa y oportunista acepción del término élite afirma que todos los participantes del programa, incluido Horacio Verbitsky al que cita chicaneramente, forman una élite, lo cual le quita casi toda la significación analítica al término ya que se aplica a todos.



Reunidas las dos ponencias en una, Sarlo afirma que el papel de los medios de comunicación en la formación de las creencias está exagerado como así también su dependencia con respecto a los poderes fácticos.


De manera evidente Sarlo idealiza a los medios de comunicación y se olvida que entre el siglo XIX y hoy mucha agua a corrido bajo el puente y que la percepción del público y el convencimiento de la mayoría de los estudiosos es que los medios de comunicación, desde la radio que escuchaba Habermas a los multimedia de hoy, han cambiado cualitativa y cuantitativamente. No solo han aparecido multiplicidad de medios nuevos sino que muchos de ellos han mutado drásticamente la relación emisor-receptor de pasiva a activa.
Pero por sobre todas las cosas los medios se han concentrado en unas pocas empresas muy poderosas a nivel mundial, que se han convertido por su peso específico en las verdaderas productoras de sentido a nivel global. Es cierto que también existen Al Jazzera y algunos ejemplos de periodismo crítico europeo, es también cierto que Facebook o Wikileaks pueden alterar momentáneamente este predominio alimentando la la esperanza de una mayor libertad. Sin embargo si se observan más de cerca los procesos ocurridos en el mundo árabe recientemente y atribuidos en parte a esa mayor libertad de información lo que se puede descubrir al final es un afianzamiento de la influencia de occidente y de su forma de ver el mundo cuando no una intervención militar directa como ocurre en Libia.

¿Qué es la concentración mediática?
(La concentración) "designa el proceso por el cual algunos medios grandes fueron adquiriendo con una voracidad inocultable una cantidad cada vez mayor de pequeños medios, sean éstos impresos, radiofónicos o audiovisuales, de cable, locales, provinciales, nacionales, editoriales, imprentas, fábricas de papel, productoras de contenidos, etc., hasta quedarse con la propiedad casi exclusiva de las audiencias (en el caso del Grupo Clarín, cerca del 70 por ciento). Por otro lado, la convergencia editorial implicó el dispositivo por el cual comenzaron a unificarse, vía las nuevas tecnologías, las distintas plataformas de los diferentes medios, cuestión que se aceleró en el último medio lustro en el caso de la argentina, por lo cual, un discurso puede escucharse repetido en la radio, en el diario o en la televisión del mismo grupo en el mismo momento expresado por diferentes emisores." Luciano Sanguinetti. La lección de la gente

Más allá de las argumentaciones que en en plano teórico desbaratan totalmente el argumento falaz y hasta diría deliberadamente mentiroso de Sarlo, la propia realidad se encarga de una manera grotesca de desmentirla.
Ayer, 1 de Junio, el diario Clarín tituló con letra catástrofe “Advierten que los celulares podrían provocar cáncer” y la realidad periodística es que el titular ni siquiera es sustentado por el contenido de la nota y su objetivo en lugar de proteger la salud de los habitantes no sería otro que montar una operación de prensa contra las compañías telefónicas con las que disputa el mercado del video-on-demand. ¿Lógica periodística, Beatriz?.

Luis Bruschtein mostró con toda claridad la contradicción interna del pensamiento de Sarlo la que, por un lado, niega el poder de engaño de los medios dominantes y, por el otro, teme al poder que teóricamente tendrían los medios afines al oficialismo para hacer creíble lo que ella considera las grandes mentiras kirchneristas.
Porque su, según ella, polémica afirmación respecto de la "batalla cultural ganada por el kirchnerismo" que fue interpretada de manera positiva por algunos compañeros del campo popular como un reconocimiento de la potencia del proyecto y por los opositores como una traición, es simplemente una astucia discursiva que lo que en realidad intenta probar es la naturaleza engañosa, goebbeliana, del dispositivo de convencimiento kirchnerista.


bastadeodio                                                         

lunes, 30 de mayo de 2011

Las Tesis de Beatriz Sarlo: La tesis cultural

Estimulante la participación de Beatriz Sarlo en 678. Brinda un montón de material que puede ser interpretado a su vez en múltiples dimensiones y que deja varias enseñanzas sobre cómo se producen, circulan y se protegen ciertos estilos de discursos.

En ese programa de 678 se encontraron, por lo menos, cuatro estilos diferentes de discurso: el periodístico (el panel habitual), el filosófico (Ricardo Forster) y el de la crítica literaria y cultural (Beatriz Sarlo) y el de la praxis política (es el que adoptó en la ocasión Gabriel Mariotto). Supuestamente el tema que se discutiría, el papel de los medios de comunicación en la formación de creencias, permitía que esos cuatro discursos pudiesen encontrar un ámbito común del lenguaje que sin perder excesivamente rigor permitiese que los académicos interactuasen con los periodistas sin mayores dificultades. El pretexto de invitar a Sarlo era que ella había escrito es su último libro, "La audacia y el cálculo", dedicado a Néstor Kirchner, un extenso análisis crítico del programa anfitrión.
El resultado de esa mezcla de puntos de vista fue que solo hubo debates parciales en algunos casos y frente a ciertos temas y que en la mayoría de las ocasiones el obstáculo estuvo en la negativa de Beatriz Sarlo, esperable por cierto dadas sus limitaciones en este campo, a incluir en la discusión los aspectos políticos. No voy a ocuparme del programa, muchos lo han hecho antes que yo. Solo que aportó poca sustancia y mucho fuego de artificio en sus secuelas mediáticas de las cuales la peor me pareció la horrible parodia futbolera que Sarlo brindó en su programa de radio Mitre. Ella que hace la critica cultural a las celebrities no se privó de impulsar sus 15 minutos de fama.

Beatriz manifestó en el programa creer en dos cosas, primero en la relativa independencia que tienen los hechos culturales, los pertenecientes al campo de lo simbólico, de los hechos de la política o de los poderes fácticos en general y segundo estar convencida que en el periodismo solo se puede distinguir entre el periodismo bueno o blanco (veraz y objetivo, con fuentes bien cotejadas e indicadas, "independiente") del malo o amarillo (subjetivo, intencionado, sin fuentes comprobables, "militante"). La BBC de Londres practicaría, según ella, el primer tipo de periodismo, en tanto 678 claramente el segundo. Dado que el tema da para largo lo fraccionaré en dos o mas posts.

Vamos con la primera de las tesis: La "Cultural"

La tesis fuerte de Sarlo que resuena en el ámbito político es que el kirchnerismo ha ganado la "batalla cultural" y que dispositivos como 678 jugaron un papel, especialmente su Facebook. Tampoco descarta el rol de "Carta Abierta", pero por sobre todo, destaca la realización por parte de Kirchner de ciertos actos y decisiones políticas cargadas de simbolismo. Particularmente su "apropiación" del tema de los DDHH. No voy a extenderme sobre estos puntos desarrollados por Sarlo. Solo tomaré de ella un muy comentado artículo publicado en La Nación el 4 de marzo de 2001 que se refiere específicamente a este tema.

En su artículo de La Nación "Hegemonía Cultural del Kirchnerismo", un escrito que se puede calificar de elitista y despreciativo de la capacidad de las masas para diferenciar realidad de fantasía propagandística, Sarlo viene a decir que la hegemonia del kirchnerismo no se basa en realizaciones concretas (como sí lo fue durante el gobierno de Perón) sino en una hábil explotación de la propaganda financiada con los recursos del estado.
Al efecto pone como ejemplo el candombe "nunca menos" que se escucha durante las trasmisiones de Fútbol Para Todos.
Dice, citando al militante y pensador comunista Gramsci:
Gramsci diferenció la hegemonía de la dirección impuesta verticalmente, de arriba hacia abajo. La hegemonía, en el sentido gramsciano, equilibra fuerza y consentimiento. La dominación resulta del solo ejercicio político; la hegemonía es producto de fuerzas sociales y culturales. No es simple coerción, aunque implica que el poder político intervenga en la vida cotidiana, dándole su forma cultural a la dominación. La hegemonía cultural no es siempre una marca autoritaria. Esto vale la pena aclararlo porque se la ha venido confundiendo. Es posible pensar en una hegemonía democrática, pluralista, como la que brevemente vivió la Argentina en los años ochenta.
y agrega, más adelante, pretendiendo darle a la frase un carácter de alerta sobre los límites de la dominación cultural kirchnerista:

La hegemonía cultural se sostiene en creencias, que incluso pueden contradecir datos objetivos, aunque no pueden hacerlo de manera permanente. Por eso, porque, además de creencias, la materialidad social tiene su peso, una hegemonía no puede pasar por alto el cambio en las bases materiales.

La tesis Sarlo es mas que clara, el gobierno de los Kirchner, desde el 2003 hasta aquí, no ha hecho nada o casi nada por cambiar las condiciones  materiales de la sociedad, mas allá de la aplicación de planes sociales de carácter clientelista que se limitan a paliar la pobreza pero que no contribuyen a eliminarla. Dice:

Hoy los planes sociales pautan el mundo de los pobres. Pero ahora el kirchnerismo percibe que eso no basta. Los gobiernos necesitan producir un bien que escasea en las sociedades actuales. Necesitan producir convencimiento en los gobernados. No se trata de saber si Kirchner fue hasta donde asegura la canción "Nunca menos". Se trata de que todos crean que fue hasta allí. Ese convencimiento va más lejos que los datos materiales y es un objeto raro y frágil: una creencia. La hegemonía cultural se sostiene en creencias, que incluso pueden contradecir datos objetivos, aunque no pueden hacerlo de manera permanente.

El mundo de los pobres, el mundo de los jóvenes que creen en el kirchnerismo, incluso el mundo de los millones que salieron a festejar el bicentenario revirtiendo en cuatro días memorables toda la campaña de desestabilización, de eminencia de la catástrofe que machaconamente se descargaba sobre ellos hacía meses desde los medios concentrados, los millones que lloraron la muerte de Néstor muy poco tiempo después, no son verdaderamente conscientes, no le otorgan al gobierno consentimiento en el sentido de Gramsci. Para Sarlo simplemente son crédulos y por eso espera, que mas tarde o más temprano se desengañarán.

Ahora bien, de dónde saca Sarlo su certeza de que el gobierno de los Kirchner "no ha hecho nada" por cambiarle realmente la vida a la gente y que, básicamente es un "dispositivo creador de ilusiones" que, encima, cuenta a su favor con un pueblo desinformado y dispuesto a dejarse engañar al cual a "cooptado" (en negrita las palabritas que le encantan).
La respuesta es fácil. Si uno lee habitual y exclusivamente La Nación y Clarín, adquiere el sentido común de Sarlo. Simplemente ella no se siente en la obligación de explicarlo porque comparte el sentido común de sus lectores.
En realidad Sarlo no es una pasiva receptora de ese sentido común, es una hábil productora del mismo en el orden cultural e ideológico. Sin embargo, hay algo en ella que para mí es peor, desde luego no puedo probarlo, lo intuyo pero bueno ella también reconoce "intuir" que ciertos datos duros de la realidad lanzados a rodar son verdaderos. Lo que pienso es que ella realmente sabe que no es verdad lo que afirma, sabe que miente cuando niega u oculta los logros políticos y económicos del gobierno. Eso la convierte en una "hipócrita". El fallecido David Viñas era mucho menos generoso, la llamaba "la imbécil". Ni se me ocurre discutírselo sus buenas razones tendría para considerarla así. Dejamos entonces para un segundo momento la tesis Sarlo sobre el periodismo y los medios.