Por una Patria Justa, Libre y Soberana

Una Patria Justa, Libre y Soberana - 17 de octubre de 1945 - 17 de octubre de 2015 - Día de la Lealtad - Setenta años

martes, 17 de enero de 2012

Crisis: Irán, Siria y Malvinas

Rocambole
A pesar de todo el conocimiento científico y técnico disponible, a pesar de las terribles experiencias de dos guerras mundiales que destruyeron países enteros, del colonialismo que arrasó a todo un continente -África- a lo largo de dos siglos y aún se ensaña con sus despojos que siguen alimentando la rapiña de las potencias occidentales. Esas que escudadas tras "empresas" pagan las materias primas que continúan extrayendo con armas y municiones para que se maten entre ellos los explotados. Más de los daños colaterales del capitalismo globalizado.

A pesar de toda esa muerte, de todo ese dolor, de toda esa amarga experiencia, el mundo del siglo XXI no es un mundo que ansía la paz sino que es un mundo en guerra que se prepara minuciosamente para una guerra aún mayor. Cínicamente, apelando a la paz. La máxima romana (Vegesio, siglo IV d.c.): Si vis pacem, para bellum guía el accionar de una banda de guerreros asesinos y de los ladrones de recursos que vienen por detrás de los ejércitos para alimentar el consumismo de los privilegiados planetarios ya salido totalmente de control. En varios miles de años no aprendimos nada y así nos va.

Un impredecible escenario bélico se prepara en Medio Oriente y en la región del Golfo Pérsico. La situación geográfica es lejana pero, a pesar de ello, no nos es ajena y se corre el riesgo cierto de que el conflicto se extienda incluso afectando a nuestros países del cono sur de américa y del caribe. No es, en este momento, probable. Pero las piezas, como en el juego del ajedrez, están en movimiento, los jugadores son muchos (el ajedrez es multidimensional) y no son para nada ingenuos.

Como ha ocurrido muchas veces la disputa es, aunque se diga otra cosa, por los recursos primarios en especial por el control del petróleo y los países -sean productores o no- son simplemente piezas en el tablero. Hay quienes no están interesados en la guerra -no les conviene- pero se pueden ver arrastrados a ella simplemente por autodefensa.

Los rusos quieren tener una presencia naval en el Mediterráneo, no confían en que Ucrania, cada vez más cerca de los EEUU y la OTAN, les permita operar desde la histórica base de Sebastopol (Crimea, Mar Negro), por consiguiente negoció con Siria y estableció una base en el puerto de Tartus. Esta es la única base naval rusa en el mediterráneo y le garantiza su presencia militar en la zona. ¿Cuál es el objetivo de Rusia?. Para la mayoría de los analistas es asegurar el flujo estratégico de petróleo de Siria y de Irán que es vital para su seguridad, para lo cual debe proteger sus oleoductos.
Las relaciones internacionales no son simples, son extremadamente complejas y por ello son muy delicadas e impredecibles los procesos. Rusia le vende a Europa gas y petróleo. También lo obtenía a su vez de Libia, pero allí ya perdió el control. Se supone que no puede perder el control sobre Siria y mucho menos sobre Irán. Y el control de Siria parece ser la llave para ahogar a Irán y lograr que también caiga como su vecina Irak bajo el dominio de las potencias hegemónicas.
China está en una situación similar en lo que hace al petróleo pero, además, es el mayor tenedor de bonos estadounidenses del mundo. No puede prescindir del petróleo iraní pero a la vez sus propias reservas internacionales dependen del valor de los bonos emitidos por la Reserva Federal de los EEUU. Extraña situación, inimaginable hace solo una veintena de años.

En nuestra américa, la del Mercosur, de la Unasur y la Celac, Venezuela tiene abundante petróleo y gas, la mayoría de su producción tiene actualmente por destino norteamérica al igual que el petróleo mexicano. Pero no tiene un régimen confiable para los EEUU, además es amigo de Irán y de Cuba. ¿Qué sucedería si la combinación de las decisiones de Rusia y China, que ya vetaron en el Consejo de Seguridad sanciones a Irán, le impiden a los EEUU y al Reino Unido alcanzar sus objetivos inmediatos en Siria e Irán?. Nadie lo sabe. Por eso nadie está a salvo. ¿Permitirían los países aliados de américa del sur un ataque de los EEUU contra Venezuela o su gobierno, ataque que puede adoptar distintas formas algunas bastante subrepticias?.

Nosotros tenemos nuestro propio conflicto con el Reino Unido por nuestras islas Malvinas. En el también se entremezcla aunque de una forma harto nebulosa el tema de petróleo, pero lo que seguramente está en juego es el dominio marítimo del Atlántico Sur.
Es en ese marco en el que hay que leer la aparición repentina en el escenario diplomático de la bandera ilegal de las islas Falkland y la disputa actual sobre el derecho o el rechazo a que buques portando esa pseudo bandera atraquen en puertos de sudamérica. Es parte de una estrategia de despliegue mundial de las fuerzas en el tablero.
Argentina no es Venezuela, no es amiga de Irán, es más tiene con ese país un contencioso por el atentado a la AMIA pero también lo tiene y es acaso más grave porque hubo una guerra de por medio con el Reino Unido por las Islas.
La respuesta de los aliados del Mercosur y de la Unasur ha sido hasta ahora de total solidaridad con la posición argentina. Pero las presiones para que esto cambie son enormes.

Pero lo que es más irritante es que estas presiones no solo provienen del Reino Unido o de su aliado los EEUU. NO. Las presiones también provienen del interior de nuestros propios países, lo que pone de manifiesto nuestra esencial debilidad y la explicación histórica de nuestros recurrentes fracasos.
Parecemos incapaces de unirnos, salvando nuestras diferencias, detrás de una causa nacional o continental. A eso durante la época de las luchas por la independencia de nuestros amos europeos lo llamaban una conducta cipaya, es decir una traición a la causa nacional y la condena con frecuencia no era solo dialéctica. Lo cierto es que no hay que ahondar mucho en nuestra historia para toparnos con situaciones similares. Solían concluir en sanguinarias batallas por el predominio o en crímenes políticos.

Estos sectores no titubean en descalificar y hasta ridiculizar a través de todos los medios que dominan iniciativas como la Unasur y la Celac. Se burlan y ridiculizan a los presidentes y presidentas elegidos democráticamente por sus pueblos. Los llaman autoritarios y hasta dictadores. Dan por hecho que la unidad sudamericana conduce al aislamiento mundial. Buscan el sometimiento político y económico cubierto bajo el simulacro del "libre mercado" que les garantiza sus negocios sin interferencias de los Estados Nacionales, aborrecen la independencia y el control.
Parecen pensar que "Soberanía" es un concepto del pasado, del siglo XX. Falso, es un valor absolutamente vigente en la actualidad.

Mucho hemos avanzado en los últimos años, en especial durante la última década, pero a pesar de ello la situación de base aún muestra su presencia. Después de décadas de dictaduras militares sangrientas nuestras democracias están consolidadas y aún con dificultades estamos encarando reformas económicas e institucionales que nos alejen del modelo neoliberal que se nos ha impuesto en el pasado. Están ocurriendo profundas transformaciones políticas y sociales signadas por el reconocimiento de nuestras respectivas realidades nacionales. Lo que sucede en Bolivia es un buen ejemplo de ello. Esa es una experiencia que debemos colaborar a proteger. Los ex presidentes Lula y Kirchner eran bien conscientes de ello y ese camino ha sido confirmado por sus sucesoras.

Como ha quedado demostrado en recientes conflictos el buen diálogo y la unidad sudamericana alcanzadas son el mejor reaseguro para la paz en la región. Sin embargo, si las presiones interiores y exteriores comienzan a introducir interferencias en ellas, aún los logros alcanzados están en riesgo. La situación requiere estar alertas. La paz no puede mantenerse a costa de renunciar frente a los poderes hegemónicos a porciones de las respectivas soberanías nacionales. Ya todos deberíamos haberlo aprendido.

No se pierdan esto del Negro Fontova aquí y de Daniel Mancuso aquí

bastadeodio                                                         

lunes, 16 de enero de 2012

De Fastidios e Injurias

En un extenso reportaje -muy interesante- realizado por Miguel Russo y Francisco Balázs a Horacio Gonzalez y publicado en la revista Miradas al Sur del domingo pasado, 15 de enero, se le pregunta acerca del fastidio y del clima agresivo que se vive, incluso entre intelectuales que se conocen personalmente y que han desarrollado actividades en común, como sucede con la publicitada controversia entre los integrantes de Carta Abierta y la aparición de la primera declaración del grupo llamado Plataforma 2012. La reflexiva respuesta de Horacio merece ser analizada y pensada en profundidad. Dice así, esa parte:

Respecto a la crítica de personas con las que usted recorrió caminos comunes, ¿qué genera esta actitud fastidiosa?

– "Creo que es imposible pensar sin fastidio. El fastidio es una materia prima que después hay que convertir en otra cosa. Kant escribió "Crítica de la razón pura" para poner su fastidio en otro lugar. La situación hiriente no es la de fastidio sino la de decir cualquier cosa. No es bueno un país donde se dice cualquier cosa y de manera injuriante. Eso es lo que está pasando, promovido por los sistemas tecnológicos: por ejemplo, los blogs que siguen a las notas de los grandes diarios que tienen un poder de coacción inmedible. Sale una nota diáfana arriba, digamos Mariano Grondona y su lenguaje jurídico y politológico, y después le sigue una carrada de 300 comentarios que no tienen ningún nivel. ¿Qué es lo que importa más? Da la impresión que ese nivel injuriante está nutriendo una superficie en la que hablan profesores, togados, doctores, sacerdotes, personas de observancia de todas las reglas de la moral y las buenas costumbres pero que abajo hay enunciados, anónimos o no, apócrifos o no, que supuestamente modera un coordinador que permite cosas cloacales sin prurito. Eso coloca al lenguaje colectivo en un abismo. Me cuestionarán que quiero reglamentar eso: no, nunca, no quiero reglamentar nada. Eso debe ser el espacio de la autoconstrucción de los medios de comunicación. Pero como eso es imposible, hay que tratarlo como otro de los nudos conceptuales de lo que es una nación. El lenguaje no debe transformarse en una forma grosera del duelo y de la muerte."

Creo que Horacio desnuda una metodología de aliento, de alimento del odio y de las formas más agresivas del lenguaje que es practicada por los grandes medios impresos en sus ediciones on line, digamos que de una forma encubierta, vergonzante, dejando en apariencia hablar a la gente pero para transmitir de hecho el mensaje del odio. Las notas provocan fastidio y eso pretenden. Provocar aplausos y fastidiar a unos y a otros. Las notas fomentan -hablo en general- esa mirada sin matices que promueve la división en dos frentes de las opiniones valederas. Y se sitúan, claro está, en una de las dos veredas. Pero no tiran piedras, de eso se encargan los comentaristas. La imagen es la de una pelea callejera. Las piedras son palabras hirientes, injuriantes.
Creo que las de Horacio son palabras sabias que habría que entender y que señalan una conducta deseable que habría que practicar. Su apelación es claramente al restablecimiento de una ética de la comunicación. Los blogs y los comentarios que en ellos aparecen no deberían quedar excluidos de ella. Autorregulación es lo que propone, no censura.

bastadeodio