La nueva bestia negra del stablishment europeo es -como antes lo fuera el comunismo- la amenaza populista. Y el lenguaje que se usa para descalificarlo, las construcciones mentales que se crean para demonizarlo recuerdan las previas prédicas anticomunistas, pero con una importante salvedad: antes el enemigo era predominantemente externo, ahora, en cambio, es interno, sus exponentes son expresiones políticas legítimas que surgen de los restos de democracia que aún quedan en pié y que expresan demandas que realmente existen en las sociedades. Algunas de las demandas son progresivas y otras regresivas, la prédica anti populista las mezcla a todas en una misma bolsa, no con el objetivo de perjudicar por igual a ambas sino especialmente a las primeras. Lo cierto es que hay en Europa un populismo de derecha y otro de izquierda y no son lo mismo, son antagónicos. El de derechas es de vieja data y los malos recuerdos que trae aún están muy frescos. De eso se aprovecha la campaña anti populista.
La actitud de ese mismo stablishment frente a la amenaza comunista fue en su momento constructiva e inteligente: consistió en la costosa construcción del Estado de Bienestar que trajo paz y prosperidad a la Europa devastada por la guerra. Trajo, también, algo que es mucho más importante, movilidad social ascendente y una promesa de un futuro mejor para los hijos que el que habían tenido los padres. Los dueños de la riqueza buscaron entre los ciudadanos de mundo -en los casos en que pudieron hacerlo- a los políticos más idóneos para llevar adelante esa tarea. Toda una arquitectura política sofisticada, con alternativas, con participación popular surgió y desplazó a los totalitarios del escenario político.
Desaparecida la amenaza comunista -pero no la amenaza de reinstalación de un orden totalitario encubierto a escala global- el escenario es completamente distinto. El stablishment, esa casta de privilegiados que gobierna el mundo globalizado y que usan como gerentes a los señores y señoras que desde sus escritorios en Washington y Bruselas operan para ellos, decidieron que el Estado de Bienestar, las fronteras entre países y las peculiaridades culturales eran o bien un gasto innecesario o un obstáculo para el crecimiento de su riqueza personal. La solidaridad vista como cohesivo social se reemplazó por el individualismo radical.
Lograron convencer al personal que la movilidad social no era un asunto que le interesase al Estado, que era un asunto individual. Durante un tiempo, quizás demasiado largo, se les creyó. Pero cuando personas altamente capacitadas no encuentran trabajo o lo pierden esa ilusión individualista naturalmente se resiente.
El individualismo -antitético con el Estado de Bienestar- exige también ceguera parcial, no percibir la desigualdad, ver al caído (o al extranjero) como un vago, un inadaptado, un indeseable.
Los desarrollos tecnológicos son siempre producto de las necesidades de esos sectores dirigentes. Es esa necesidad lo que convierte a los hallazgos científicos y técnicos en objetos de la vida común. No las necesidades de "la gente común" o la oportunidad de negocio como se suele pensar. Las necesidades de dominio producen revoluciones -en el sentido de cambios sociales y políticos- en las cuales la tecnología es solo un medio para lograr los fines.
La globalización preexiste como decisión estratégica a la revolución de las tecnologías de la información y comunicación, éstas son consecuencia y medio para concretar aquella. Para marcar la presencia, la fuerza, en los territorios en disputa están además las armas, las provocaciones, las agresiones, esa otra cara, más desagradable, que trata de ocultarse, de la globalización.
Que los enemigos principales de la globalización -los nacionalismos y los populismos- sean internos a cada una de las sociedades lleva al totalitarismo porque la respuesta del stablishment amenazado pasará inevitablemente por la seguridad interior. En Latinoamérica sabemos muy bien lo que significa la "doctrina de la seguridad nacional". Algunas muestras ya hay en otros territorios. El envío de tropas del ejército, incluidos tanques, a Cataluña por el referéndum, las amenazas a Grecia de "nosotros o el caos" ante el posible triunfo de Alexis Tsipras, la presión sobre los votantes de Escocia para impedir el triunfo de sí, el uso en todos los casos de la represión policial desmedida.
Como es obvio el otro gran obstáculo para una globalización hecha a la medida de las ambiciones de sus creadores es que han ingresado más jugadores al partido: el bloque de los llamados países emergentes, los BRICS, Rusia, China, India, que les disputan con diferente grado e intensidad el predominio sobre los recursos y el comercio mundial. Estas disputas son un peligro latente porque en ellas el stablishment ve una amenaza y no una competencia dentro de las reglas del capitalismo que ellos dicen adorar.
Recuerdo cuando para denostar al comunismo o al socialismo se hablaba de "socialismo real" y se lo exhibía como una prueba de su miseria. Hoy cuando se critica al populismo no se puede hacer lo mismo porque en Sudamérica y en otras partes del mundo existen pruebas abundantes de que los gobiernos que podrían ser calificados de "populismo real" pueden mejorarle realmente la vida a mucha gente que antaño y bajo gobiernos neoliberales del llamado Consenso de Washington quedaba excluida. Por eso no les queda más remedio que crear un populismo imaginario, una bestia negra a la medida de sus necesidades. Aunque hay algún líder político con gran apoyo popular en la región, y de izquierdas por añadidura, que o bien por congraciarse con la dirigencia europea o bien porque realmente lo cree, rechaza al populismo. Lo que no deja de contribuir a la confusión.
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bastadeodio
Por una Patria Justa, Libre y Soberana
Una Patria Justa, Libre y Soberana - 17 de octubre de 1945 - 17 de octubre de 2015 - Día de la Lealtad - Setenta años
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lunes, 17 de noviembre de 2014
miércoles, 16 de julio de 2014
La era de la boludez
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| "Pachorra" Sabella, ¿pensando el futuro? |
Mientras las emociones se van apagando y el recuerdo de los cantitos y las cargadas siguen su camino al cajón de la mesa de luz, la ambición -como dice el tango- trabaja, siempre trabaja.
Resulta que hay muchos que se preguntan con una actuada preocupación si Alejandro Sabella va a seguir o no al frente de la selección nacional.
Varios de los que ahora piden por su continuidad, hasta hace poco pedían su cabeza. Dicen que les preocupa el futuro. Hipócritas.
Se barajan nombres para, si es el caso, sustituirlo con o sin justificación: el "tata" Martino, el "cholo" Simeone, hasta agregan a la lista al "loco" Bielsa. Difícil, por lo menos en estos dos últimos casos que tienen buenos trabajos.
Los resultadistas de siempre, de pronto, dicen valorar el trabajo hecho a conciencia durante años y te muestran como prueba el triunfo de la selección alemana. El subtítulo dice: nos faltó preparación. ¿A qué altura llegaríamos con éstos jugadores de poder trabajar con ellos como lo hicieron los alemanes?. Parece que no vieron el partido que éstos disputaron con Argelia y solo recuerdan el 7 a 1 al poderoso Brasil.
Concluyen uniendo los dos temas en uno: Solución: Sabella debe continuar al frente de la selección. Y si él no quiere, algún otro. Hay que continuar con el trabajo. Bonito pero absolutamente irreal.
Pregunto: ¿De qué selección?. Porque ésta -la que jugó el mundial- dejó de existir en la realidad del Maracaná -no en nuestros corazones y nuestros recuerdos- con la pitada final del mal árbitro que nos tocó en suerte (?) el italiano Nicola Rizzoli, ese que nos recordó a Codesal. Puede parecer que exagero, me explicaré entonces.
A pesar de tener al mejor del mundo, no estamos en el centro de planeta fútbol:
Algunos pocos (y pocas) más enterados de como funciona el negocio del fútbol actual señalaron que ésta selección alemana, al igual que el anterior campeón, la española, están formadas básicamente por los jugadores de los clubes más importantes de las dos ligas más poderosas del planeta. Jugadores que practican juntos todos los días en campeonatos de la más alta competencia deportiva.
Claro que con eso no basta. Alemania se quedó con su cuarto trofeo en cambio la selección española fue eliminada en la fase de grupos porque para ser competitivo se necesita, además de calidad individual y preparación de equipo, juventud en las piernas y en el alma (nos faltó hambre dijo Xavi Alonso a modo de explicación y se lo quisieron comer crudo).
A nuestra selección, en cambio, no le faltó garra, ni siquiera contra los alemanes, habría bastado con que nuestros delanteros trataran con más cariño -el que han mostrado más de una vez- a la caprichosa en los raros momentos decisivos que se presentan normalmente en este tipo de partidos. La tuvimos cerca por lo menos en tres claras ocasiones y fallamos. Ellos en un par y acertaron una. Para entender lo que pasó en el templo del fútbol carioca durante esos 120 minutos en los que acariciamos la gloria hay que volver a escuchar a Sabella y a los jugadores, ellos baten la justa. Así es el deporte fútbol.
Titulares a préstamo:
Nuestros jugadores, los más competitivos, juegan todos en las ligas europeas. Están, si se quiere, a préstamo. Y a los potenciales cracks del futuro se los llevan cada vez más jóvenes. Terminó el mundial y nuestros seleccionados vuelven a sus clubes originales o a otros similares que les ofrecen un mejor prospecto económico o profesional. Cada cuatro años se les permite vestir la camiseta nacional pero solo porque es negocio para todos, clubes, federaciones, intermediarios y, por supuesto, los propios jugadores y técnicos.
Entre mundiales cada participación de un jugador en la selección es un tire y afloje permanente de negociaciones y compromisos que condiciona cualquier plan. Por muchas razones, no siendo la menor de ellas las distancias a recorrer para reunirlos, pensar en mantener este plantel de aquí a Rusia 2018 con algunos retoques es una utopía improbable. El fútbol actual (el negocio global), consume a los grandes jugadores como las luces consumen a las polillas que vuelan a su alrededor.
Despreciamos el trabajo serio y a largo plazo y abrazamos la improvisación:
(Recordando a José Pekerman)
En consecuencia, seguir por este camino -el que la selección recorre desde 1986-, es incompatible con la ilusión de un trabajo a largo plazo, metódico -incluso aburrido- y de muy escaso lucimiento y lucro. Y que -seamos realistas- casi nunca se llevó adelante y el casi es solo uno -José Pekerman- que venía haciéndolo y muy bien con las juveniles. Pero la selección mayor del 2006 no pasó de cuartos y terminó en el quinto puesto. Pekerman renunció. El proceso que el inició en juveniles duró un poco más pero finalmente también se lo dejó morir. Durante su era, de siete mundiales en los que participó la sub 20 ganó cinco lo que convierte a los juveniles argentinos en los más ganadores del planeta. Sin embargo, todavía hay algunos que lo putean por ser tácticamente "demasiado mezquino" y eso a pesar de la evidencia de lo que logró con los pibes y con la selección colombiana. Los juveniles quedaron a cargo de Humberto Grondona y del enorme trabajo de Pekerman y sus continuadores no queda ni rastros. Entonces ¿A quién le conviene? ¿A quién le interesa?
¿Cuál es la función primordial de la AFA: Administrar el negocio o promover el deporte fútbol?
Por último, qué tiene la AFA -con su dirigencia más dedicada a cuidar el negocio que a pensar el futuro del deporte argentino más popular- para ofrecerle a Sabella que lo convenza de continuar como seleccionador y preparador de un hipotético nuevo plantel construido sobre la base de jugadores que compiten acá y no allá. O de jugadores que compiten allá pero que estarán disponibles de tanto en tanto. Si se elige por lo primero -que es lo más sensato si se quiere trabajar seriamente- me imagino la reacción de los contreras de siempre cuando vean en la lista de convocados a esos jugadores y no a los astros argentinos del firmamento futbolístico mundial. Basta recordar el coro de viudas cuando Sabella decidió excluir a Tévez. Privilegió al grupo sobre las individualidades.
Si se quiere dar continuidad a los valores que mostró esta selección de Sabella, como bien señala Pablo Vignone en un excelente artículo de Página12 del 16-7, más que discutir nombres, hace falta dejar la era de la boludez atrás y consensuar un plan maestro que le de sentido, algo que casi nunca hemos tenido y que no parece que ésta AFA actual esté en condiciones o con vocación de elaborar.
Conclusión pesimista:
Cuando se acepta participar en el gran juego que significa integrarse al negocio del fútbol global -desde la periferia- se lo hace según sus reglas y no es posible evitar las consecuencias no deseadas de la elección. Además, hoy no existen condiciones ni siquiera mentales en el ambiente local para un viraje de tal naturaleza que intente cambiar esas reglas. Se lo consideraría cosa de viejos nostálgicos. Casi suicida, porque lo único que importa en realidad es salir campeones. A pesar de las edulcoradas alabanzas a los valores deportivos del actual seleccionado, que los tiene, eso seguro.
Si lo hiciéramos seguramente nuestro fútbol local, nuestras jóvenes promesas saldrían ganando, nuestros chicos a los que les falta casi todo tendrían una oportunidad más para alejarse de lo malo y explorar sus capacidades.
Finish. Los dejo con la chacarera Huelga de Amores del disco La era de la boludez (1993) del power trío Divididos que, a pesar de los años transcurridos y los contextos cambiantes, me parece perfectamente a propósito del tema que trato y de muchos otros que por nuestra condición impuesta-autoimpuesta se sufren con reiterada frecuencia.
lunes, 29 de octubre de 2012
La Globalización Neoliberal
Hoy aparece con una claridad espeluznante una de las características más negativas para los intereses populares que tiene la globalización. La actual crisis capitalista -entre otras consecuencias- provoca una revisión de aquellos conceptos que -sin una crítica imprescindible- se han ido incorporando a nuestro lenguaje cotidiano convirtiéndose en herramientas a partir de las cuales se caracteriza la realidad y se visualizan las posibilidades (e imposibilidades) de cambio.
Uno de esos términos es "globalización", todos lo usamos sin tener muy en claro su significado y alcance. En primer lugar a qué tipo de cosas o fenómenos se aplica y qué característica asume en cada caso.
Está claro que una cosa es hablar de la globalización de las comunicaciones y otra muy diferente de la globalización de la información, incluida la globalización de los medios de comunicación. A su vez, está bastante claro que, por ejemplo, el poder militar se globaliza (o, con más precisión, se mundializa) en su alcance como nunca antes en la historia, crece y hasta se privatiza, sin parar, pero, a la vez, sin distribuirse sino, por el contrario, sucede que se concentra cada vez en menos manos y sin que -por ahora- los Estados nacionales más poderosos hayan perdido del todo el control sobre él.
La globalización financiera:
Con la globalización de las finanzas ocurre un fenómeno similar pero con una importante diferencia sus centros de decisión si bien se solapan con otros tienden a operar de forma independiente y a escapar al control político efectivo de los Estados nacionales. Una de las preguntas posibles es a que se debe este privilegio.
En otras oportunidades he tocado diferentes aspectos del tema de este post (aquí, aquí, aquí, aquí y aquí, por ejemplo) las estructuras político institucionales de las democracias occidentales están sometidas a una tensión extraordinaria en virtud de estos fenómenos y esa tensión es mayor cuanto menores son los grados de libertad en poder de los Estados nacionales. El caso de la crisis europea y su manejo por parte de las autoridades comunitarias es un ejemplo muy ilustrativo de esta situación.
Estados Unidos puede, gracias a que conserva por ahora el control sobre la moneda privilegiada del intercambio internacional, la posibilidad de enjugar hasta cierto punto su déficit y pérdida de competitividad con el simple recurso de devaluar su moneda. Los países de la periferia europea atados al euro y limitados por la estructura legal de la CE no pueden hacerlo. Su economía y lo que es peor sus posibilidades de elección política quedan a merced de los financistas internacionales y de organismos supranacionales muy vinculados a ellos. En este caso más que de una globalización a secas se debería hablar de una Globalización Neoliberal.
En efecto, el desarrollo de la moderna ingeniería financiera que paulatinamente a desplazado a la ingeniería de producción e innovación del centro del sistema capitalista no habría sido posible sin el predominio alcanzado por la ideología neoliberal a partir de finales de la década de los setenta del siglo pasado. La influencia de la Reaganomics se extiende hasta nuestros días sin que se haya podido encontrar una forma de reemplazarla. Es más, si se observan las consecuencias objetivas de las políticas de ajuste fiscal, la tendencia que se impulsa desde la globalización de las soluciones a la crisis es a reducir las contribuciones de los más ricos y aumentar la de los trabajadores y consumidores por diversas vías (reducción de los impuestos al capital y eliminación de los controles a sus movimientos, aumento de los impuestos al trabajo y al consumo y reducción de los gastos sociales, principalmente) conduciendo a aumentar la rentabilidad del capital a costa del salario y las condiciones de vida de los trabajadores. Milton Friedman, Ronald Reagan y Margaret Thatcher se deberían sentir muy orgullosos de la permanencia de sus ideas principales, tan simples como perniciosas para las mayorías.
Las consecuencias políticas:
Por supuesto que el fenómeno de la Globalización Neoliberal no se detiene allí. Al ocupar el centro del poder en la estructura capitalista su dinámica y objetivos se contagian a todos los restantes órdenes de la vida social globalizada.
Hoy no hay para muchos otra forma concebible de la democracia y sus instituciones que no sea la neoliberal idealizada. Toda forma diferente de organización de la sociedad -aunque sea democrática en su esencia- es catalogada de no democrática si escapa a este molde. Y es atacada. Lo es porque el "mal ejemplo" cunde y es bueno condenarlo a tiempo e impedir que se difunda. Una de estas formas demonizada es el populismo (aquí y aquí) que va en vías de convertirse en la peor amenaza para la globalización neoliberal, casi como lo era el comunismo en los setenta. Más allá de esto, lo que es indudable es que existe como resultado de la globalización neoliberal una tensión muy grande en la mayoría de las sociedades entre la existencia misma de los Estados nacionales y las instituciones supranacionales que pone en cuestión la soberanía y las identidades individuales. En varias regiones del mundo se transita en un filo del cual se puede caer tanto por izquierda en el sentido de ampliación de derechos y consolidación de libertades o por derecha conduciendo a lo contrario. De nuevo Europa es un buen ejempolo de ello.
bastadeodio
Uno de esos términos es "globalización", todos lo usamos sin tener muy en claro su significado y alcance. En primer lugar a qué tipo de cosas o fenómenos se aplica y qué característica asume en cada caso.
Está claro que una cosa es hablar de la globalización de las comunicaciones y otra muy diferente de la globalización de la información, incluida la globalización de los medios de comunicación. A su vez, está bastante claro que, por ejemplo, el poder militar se globaliza (o, con más precisión, se mundializa) en su alcance como nunca antes en la historia, crece y hasta se privatiza, sin parar, pero, a la vez, sin distribuirse sino, por el contrario, sucede que se concentra cada vez en menos manos y sin que -por ahora- los Estados nacionales más poderosos hayan perdido del todo el control sobre él.
La globalización financiera:
Con la globalización de las finanzas ocurre un fenómeno similar pero con una importante diferencia sus centros de decisión si bien se solapan con otros tienden a operar de forma independiente y a escapar al control político efectivo de los Estados nacionales. Una de las preguntas posibles es a que se debe este privilegio.
En otras oportunidades he tocado diferentes aspectos del tema de este post (aquí, aquí, aquí, aquí y aquí, por ejemplo) las estructuras político institucionales de las democracias occidentales están sometidas a una tensión extraordinaria en virtud de estos fenómenos y esa tensión es mayor cuanto menores son los grados de libertad en poder de los Estados nacionales. El caso de la crisis europea y su manejo por parte de las autoridades comunitarias es un ejemplo muy ilustrativo de esta situación.
Estados Unidos puede, gracias a que conserva por ahora el control sobre la moneda privilegiada del intercambio internacional, la posibilidad de enjugar hasta cierto punto su déficit y pérdida de competitividad con el simple recurso de devaluar su moneda. Los países de la periferia europea atados al euro y limitados por la estructura legal de la CE no pueden hacerlo. Su economía y lo que es peor sus posibilidades de elección política quedan a merced de los financistas internacionales y de organismos supranacionales muy vinculados a ellos. En este caso más que de una globalización a secas se debería hablar de una Globalización Neoliberal.
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| El desafío es que sea mejor |
Por supuesto que el fenómeno de la Globalización Neoliberal no se detiene allí. Al ocupar el centro del poder en la estructura capitalista su dinámica y objetivos se contagian a todos los restantes órdenes de la vida social globalizada.
Hoy no hay para muchos otra forma concebible de la democracia y sus instituciones que no sea la neoliberal idealizada. Toda forma diferente de organización de la sociedad -aunque sea democrática en su esencia- es catalogada de no democrática si escapa a este molde. Y es atacada. Lo es porque el "mal ejemplo" cunde y es bueno condenarlo a tiempo e impedir que se difunda. Una de estas formas demonizada es el populismo (aquí y aquí) que va en vías de convertirse en la peor amenaza para la globalización neoliberal, casi como lo era el comunismo en los setenta. Más allá de esto, lo que es indudable es que existe como resultado de la globalización neoliberal una tensión muy grande en la mayoría de las sociedades entre la existencia misma de los Estados nacionales y las instituciones supranacionales que pone en cuestión la soberanía y las identidades individuales. En varias regiones del mundo se transita en un filo del cual se puede caer tanto por izquierda en el sentido de ampliación de derechos y consolidación de libertades o por derecha conduciendo a lo contrario. De nuevo Europa es un buen ejempolo de ello.
bastadeodio
miércoles, 14 de marzo de 2012
Dilemas
Dilema. (Del latín. dilemma, y este del griego. δíλημμα, de δíς, dos, y λñμμα, premisa). 1. m. Argumento formado de dos proposiciones contrarias disyuntivamente, con tal artificio que, negada o concedida cualquiera de las dos, queda demostrado lo que se intenta probar. 2. m. Duda, disyuntiva. (RAE)
Sin embargo, un dilema es lo que tenía ante sí Hamlet, hiciera lo que hiciera, matar a su tío, el asesino de su padre o tenerse por loco, toda solución era mala en algún aspecto.
Como suele ocurrir con frecuencia las definiciones de la RAE son insatisfactorias, demasiado acartonadas y muestran demasiada resistencia al cambio, a aceptar que la naturaleza propia de una lengua hablada por miles de comunidades diferentes no puede ser sometida a reglas rígidas. Recientemente ha surgido una polémica en torno al carácter sexista de la lengua castellana y su puesta en discusión a partir de una presentación de la RAE reafirmando el uso del masculino, la que quizás hubiese pasado desapercibida por los medios argentinos si no involucrase a expresiones tales como "todas y todos" dicha con frecuencia, casi como fórmula, por nuestra presidenta. Hay un interesante artículo escrito por Sandra Russo y publicado en la contratapa de Página12 del sábado 10 sobre el tema (aquí).
Los dilemas no son solo lógicos, los hay de todo tipo, morales, religiosos, políticos, económicos. Una forma de rebatir un dilema o de mostrar su carácter falaz es señalar la presencia de otras alternativas. No obstante hay un aspecto del uso del término que no está reflejado en la definición del DRAE que sí me interesa retener y es el de disyuntiva entre dos soluciones (o conclusiones) insatisfactorias.
Un dilema está planteado entonces cuando un problema admite más de una solución (estrictamente dos) pero ninguna de ellas es totalmente satisfactoria.
En ningún lado está escrito que los dilemas reales que nos plantea como sociedad el crecimiento con inclusión social -el desarrollo concebido integralmente- sean fáciles de resolver, ni siquiera a nivel intelectual, teórico, no digamos a nivel práctico de la acción política de gobierno o la elaboración de propuestas políticas razonables por parte de la oposición.
Por ello la mirada crítica sobre este conjunto de problemas formado por una parte por los desafíos (o problemas) y por otra por las políticas concretas, requieren de un pensamiento que aborde la complejidad y que está alejado necesariamente de patrones simplificadores del tipo de los presentados por el neoliberalismo el que, como una hidra de cien mil cabezas, adopta en cada situación histórica los discursos que cree más convenientes para lograr sus objetivos.
Una de las características de este pensamiento dominante es su ubicuidad, es muy rígido cuando tiene el poder y muy flexible cuando se trata de recuperarlo. Su éxito deviene en parte de esa ubicuidad. Podemos identificarlo como el pensamiento de la doble vara, de la doble moral y de una ética puesta al servicio de una causa: la conservación y el acrecentamiento del poder político y la influencia social de los sectores sociales privilegiados. Pueden ser éstos tanto países o agrupamientos de ellos, como grupos sociales al interior de cada país.
Ejemplos de esta dinámica los vemos a diario. El papel de los EEUU y la Unión Europea utilizando la OTAN y la ONU como lanza y escudo para extender su dominio sobre las fuentes de petróleo y otros recursos y reforzar su zona de influencia y control político-militar.
O persiguiendo la caída del gobierno autoritario de Siria en aras de una supuesta democratización, pero utilizando para ello a un autoritarismo opuesto o condenando al terrorismo pero, a la vez, permitiendo y ocultando la opresión cotidiana, con su secuela de muertes, dolor e injusticias, que Israel ejerce sobre la población de Palestina que vive en condiciones de gueto.
La Europa actual en conflicto, que es el resultado del fracaso de las corrientes de la izquierda, progresista y "a secas", para hallar una solución a los desafíos que suponía extender el Estado de bienestar al conjunto de los habitantes del continente, sin irritantes e injustas exclusiones, es una muestra cabal de como las ideas y el discurso liberal logran permear a todos los estamentos sociales y políticos, aún los menos pensados, hasta lograr sus objetivos.
La crisis no le llegó a Europa exclusivamente desde fuera, desde el gigante americano y sus hipotecas subprime. Anidó en su interior, en las propias fuerzas que llevan el progreso social y la inclusión como marcas de su ADN. El desajuste, por llamarlo de alguna manera, entre el deber ser y el ser se produce porque estas fuerzas no encontraron en su seno las reflexiones, los argumentos y sobre todo las acciones políticas que las alejaran del abismo al que las conducía la crisis financiera internacional y las exigencias de los bancos.
Ni la previeron, ni hicieron nada para contrarrestarla, se limitaron a dejarse conducir pasivamente al desfiladero.
El problema y el riesgo en el que se encuentran ahora los europeos progresistas y especialmente los trabajadores, es el retorno de un pensamiento de derecha que se creía totalmente agotado y, peor aún, de un giro aún más a la derecha incluyendo en él componentes de xenofobia y de racismo. (para ver más sobre la crisis de la social democracia europea ver una interesante entrevista a Alejandro Rofman publicada por espacio iniciativa, aquí).
Los argentinos (y los latinoamericanos) conocemos bien estos procesos, eufemísticamente llamados "de ajuste" y sus terribles consecuencias sociales pero, a pesar de ello, no estamos libres de tropezar otra vez con la misma piedra.
En varios países de la región se han instalado gobiernos democráticos que, con más que suficiente apoyo popular, bregan cotidianamente por evitarlo y que han sabido aprovechar la mejora en los términos del intercambio comercial con el mundo desarrollado y la suba en los precios de las materias primas y de los productos agropecuarios, para atacar a la vez varios de los problemas encadenados que estrangularon a sus sociedades en la última década del siglo pasado: Deuda externa, desindustrialización y desempleo y pobreza e indigencia.
Y lo han logrado enfrentando a las "recetas" neoliberales, fortaleciendo sus Estados nacionales (ver: "Refundación del Estado en América Latina" de Buenaventura de Sousa Santos, disponible en la web en formato pdf), el intercambio intra regional y la unidad en la estrategia mediante la creación de ámbitos de análisis y discusión, algunos con una historia más larga aunque no exenta de dificultades y otros nuevos y aún en formación que no conocen todavía sus límites (MERCOSUR, UNASUR, CELAC, ALBA). Para más información ver aquí y aquí
Existen fuerzas que pugnan por consolidar estas tendencias pero también otras de signo opuesto que trabajan para debilitarlas.
Los gobiernos -aún de distinto signo político- coinciden en que uno de los elementos fundamentales para consolidar lo logrado en la primera década del siglo XXI, en términos de la reconstrucción de las economías y del tejido social, pasa por fortalecer la unidad regional aunque para ello haya que pagar ciertos costos en su relación con los países centrales que no cejan de presionar en función de sus intereses. Para más información sobre el tema de la unidad latinoamericana se puede ver una interesante entrevista al periodista español Ignacio Ramonet, aquí
En otras palabras, el mundo se ha globalizado y, a la vez, están creciendo en importancia los agrupamientos regionales, pero el viejo esquema centro-perisferia y la dependencia asociada a él no han dejado de existir completamente, solo se ha debilitado y, lo que es más complejo, ha adoptado formas y disfraces novedosos.
Es en este marco que la realidad plantea a los gobiernos de américa latina nuevos desafíos y dilemas, algunos reales, propios del proceso de desarrollo con equidad y otros impuestos desde fuera y en gran medida "falsos" o falaces.
Por ejemplo, el único país de américa que se opone al regreso de Cuba a la OEA son los EEUU, para ello utiliza en lo formal el argumento de que la carta de la organización impide la presencia de un país no democrático. El argumento no deja de causar gracia por su debilidad, nunca se expulsó de su seno a ninguna de las sangrientas dictaduras que asolaron el continente en el siglo pasado. Otro ejemplo de la doble vara de medir.
Dilema: Si el presidente de Colombia, Santos, invita a Cuba a la próxima reunión de Cartagena, como lo exigen varios países del Caribe, EEUU no acudirá y, por supuesto, es probable que tome represalias. Si no se invita a Cuba es posible que los países del ALBA acuerden no asistir. Ninguna de las dos "soluciones" posibles es satisfactoria pero es un dilema impuesto por la recalcitrante política de los EEUU hacia Cuba, con el agravante que se da esta situación en un año electoral norteamericano. Para más información sobre este tema ver aquí.
Otro similar y muy reciente: Si el presidente Piñera cede ante la presión diplomática de los británicos en pro de permitir el atraque de buques con bandera de las Malvinas, corre el riesgo de complicar sus relaciones con la Argentina y con otros países de Sudamérica y debilitar la unidad latinoamericana incipiente, pero si no cede resentirá probablemente sus relaciones estratégicas con los británicos, aunque, en gran medida, éstas formen parte del pasado pero que en Chile aún tiene un peso determinante. Cuál es exactamente el dilema que los visitantes británicos le plantearon al presidente Piñera se desconoce, pero de seguro que las visitas no fueron de cortesía.
Otro dilema, pero en muchos sentidos bien real y que deja muchas áreas problemáticas abiertas a la reflexión, es el que se le presenta al presidente Correa de Ecuador.
El concepto (norma, filosofía, costumbre) de Sumak Kawsay ha sido introducido en la Constitución ecuatoriana de 2008, en referencia a la noción del “vivir bien” o “Buen Vivir” de los pueblos indígenas en conjunto con un nuevo status de la naturaleza (Pachamama) como sujeto de derecho (ver aquí y aquí). Entre nosotros Eugenio Zaffaroni se ha ocupado del tema desde el punto de vista de los nuevos derechos, en este caso, no de las personas sino de los entes no humanos. Dice:
"Desde la tradición griega hasta el presente se cruzan dos posiciones: o bien los humanos somos unos convidados más a participar de la naturaleza o ésta se creó para nuestro habitat y, por ende, disponemos del derecho sobre ella (administradores, propietarios, con diferente intensidad de derechos)".
Allí también hay un dilema (o varios) según nos lo plantea Zaffaroni, pero su tratamiento no lo haré aquí ya que merece una reflexión aparte.
Continuando con el dilema de Correa, ocurre que la mayor parte de la riqueza material de Ecuador está en su subsuelo y el presidente ve como una respuesta ineludible a las demandas del desarrollo con equidad el impulso a la actividad minera incluida la megaminería a cielo abierto.
En este momento los minerales constituyen una reserva de valor para un mundo capitalista en crisis, en consecuencia sus precios han crecido exponencialmente haciendo tentadoras las explotaciones en gran escala. Una escala que demanda una inversión en capital que es inaccesible para las economías de la mayoría de los países de la región. Por lo tanto, estas inversiones provienen de empresas transnacionales que además poseen la tecnología (no muy compleja) y la experiencia requeridas.
El problema que se genera es el deterioro del medio ambiente natural y la agresión a las poblaciones en su salud y modo de vida.
Por un lado, Ecuador, como también Bolivia, que se pueden considerar sociedades mestizas o multiétnicas, incluyen como novedad los derechos de la naturaleza y de los pueblos originarios pero por otro, la necesidad de impulsar el crecimiento que se combina con las demandas de materias primas del mundo desarrollado, pone en tensión a esos mismos derechos. Y no se trata de tensiones teóricas, conceptuales, sino de verdaderos conflictos sociales y políticos.
Nosotros mismos, los argentinos, los estamos experimentando en las provincias mineras cordilleranas, pero en estos dos países han adquirido un nivel de gravedad y de involucramiento social aún no visto por estas latitudes, para ver algo más sobre los conflictos en argentina, aquí.
Es por lo menos sugestivo que en otros países de la región de fuerte tradición minera y compleja composición étnica como Chile y Perú los conflictos no alcancen ni por asomo esta magnitud. Sin pretender plantearla como una hipótesis se puede sospechar que en los casos de Bolivia y Ecuador puede estar dándose una posible intervención de intereses estratégicos ocultos o camuflados de las potencias centrales -principalmente los EEUU- por debilitar a los gobiernos que consideran más conflictivos. Se han hecho denuncias en este sentido que involucran a fundaciones norteamericanas y a ONGs ambientalistas (ver aquí).
Asimismo, es posible advertir que en torno a estos conflictos se manifiestan tendencias contradictorias del capitalismo globalizado. Por un lado, la demanda de materias primas combinada con su agotamiento en los países desarrollados y por otro la tendencia a considerar a los recursos de la región como una reserva estratégica futura.
Es en este contexto en el que las tradiciones de los pueblos originarios en relación al mundo natural y su conservación se cruzan con las demandas de los grupos ecologistas también, como el capital, internacionalizados bajo la forma de fundaciones u ONGs, pero entrenados en la defensa del medio ambiente en los países desarrollados.
Las comunidades indígenas afectadas de hecho o potencialmente por las mega explotaciones mineras se ven apoyadas y hasta cierto punto conducidas por estas ONGs cuyos intereses no siempre son coincidentes con los de las propias comunidades y desde luego son opuestos a las políticas que se impulsan desde los Estados en reconstrucción.
Deslindar intereses y responsabilidades y tomar decisiones correctas en este contexto presenta numerosos dilemas. Algunos reales y otros falsos. No puede haber un dilema verdadero entre la eliminación de la pobreza (y el crecimiento económico con equidad) y el cuidado del medio ambiente. Tiene que existir un punto de conciliación. No es posible el crecimiento sin aceptar algún nivel de impacto ambiental. Pero los mega emprendimientos dirigidos por las empresas internacionales denunciadas por contaminar en sus países de origen deben necesariamente ser controlados y limitados -si es necesario- con decisión. Ello exige un Estado fuerte capaz de negociar con las empresas ávidas de ganancias mejores condiciones económicas y de cuidado ambiental. Quizás como indica el Ing. Martínez la estrategia correcta a mediano plazo para resolver el dilema planteado entre la minería y el medio ambiente sea la del desarrollo de emprendimientos mineros de tamaño intermedio que extraigan el mineral y lo refinen en el país. Siendo el ideal la integración completa de la cadena de valor que conduce hasta el producto final en la cual el metal o elemento extraído es incorporado, para que todo el trabajo y la riqueza se queden en el país (ver aquí).
Está visto que las empresas trabajando sin control reproducen las peores formas del antiguo colonialismo del siglo XIX pero en el contexto del siglo XXI, una situación claramente inadmisible pero favorecida sin limitaciones por el neoliberalismo de los ´90 que dejó armado todo un entramado legal junto con la presencia de Estados débiles que hicieron de ello algo posible.
bastadeodio
Sin embargo, un dilema es lo que tenía ante sí Hamlet, hiciera lo que hiciera, matar a su tío, el asesino de su padre o tenerse por loco, toda solución era mala en algún aspecto.
Como suele ocurrir con frecuencia las definiciones de la RAE son insatisfactorias, demasiado acartonadas y muestran demasiada resistencia al cambio, a aceptar que la naturaleza propia de una lengua hablada por miles de comunidades diferentes no puede ser sometida a reglas rígidas. Recientemente ha surgido una polémica en torno al carácter sexista de la lengua castellana y su puesta en discusión a partir de una presentación de la RAE reafirmando el uso del masculino, la que quizás hubiese pasado desapercibida por los medios argentinos si no involucrase a expresiones tales como "todas y todos" dicha con frecuencia, casi como fórmula, por nuestra presidenta. Hay un interesante artículo escrito por Sandra Russo y publicado en la contratapa de Página12 del sábado 10 sobre el tema (aquí).
Los dilemas no son solo lógicos, los hay de todo tipo, morales, religiosos, políticos, económicos. Una forma de rebatir un dilema o de mostrar su carácter falaz es señalar la presencia de otras alternativas. No obstante hay un aspecto del uso del término que no está reflejado en la definición del DRAE que sí me interesa retener y es el de disyuntiva entre dos soluciones (o conclusiones) insatisfactorias.
Un dilema está planteado entonces cuando un problema admite más de una solución (estrictamente dos) pero ninguna de ellas es totalmente satisfactoria.
En ningún lado está escrito que los dilemas reales que nos plantea como sociedad el crecimiento con inclusión social -el desarrollo concebido integralmente- sean fáciles de resolver, ni siquiera a nivel intelectual, teórico, no digamos a nivel práctico de la acción política de gobierno o la elaboración de propuestas políticas razonables por parte de la oposición.
Por ello la mirada crítica sobre este conjunto de problemas formado por una parte por los desafíos (o problemas) y por otra por las políticas concretas, requieren de un pensamiento que aborde la complejidad y que está alejado necesariamente de patrones simplificadores del tipo de los presentados por el neoliberalismo el que, como una hidra de cien mil cabezas, adopta en cada situación histórica los discursos que cree más convenientes para lograr sus objetivos.
Una de las características de este pensamiento dominante es su ubicuidad, es muy rígido cuando tiene el poder y muy flexible cuando se trata de recuperarlo. Su éxito deviene en parte de esa ubicuidad. Podemos identificarlo como el pensamiento de la doble vara, de la doble moral y de una ética puesta al servicio de una causa: la conservación y el acrecentamiento del poder político y la influencia social de los sectores sociales privilegiados. Pueden ser éstos tanto países o agrupamientos de ellos, como grupos sociales al interior de cada país.
Ejemplos de esta dinámica los vemos a diario. El papel de los EEUU y la Unión Europea utilizando la OTAN y la ONU como lanza y escudo para extender su dominio sobre las fuentes de petróleo y otros recursos y reforzar su zona de influencia y control político-militar.
O persiguiendo la caída del gobierno autoritario de Siria en aras de una supuesta democratización, pero utilizando para ello a un autoritarismo opuesto o condenando al terrorismo pero, a la vez, permitiendo y ocultando la opresión cotidiana, con su secuela de muertes, dolor e injusticias, que Israel ejerce sobre la población de Palestina que vive en condiciones de gueto.
La Europa actual en conflicto, que es el resultado del fracaso de las corrientes de la izquierda, progresista y "a secas", para hallar una solución a los desafíos que suponía extender el Estado de bienestar al conjunto de los habitantes del continente, sin irritantes e injustas exclusiones, es una muestra cabal de como las ideas y el discurso liberal logran permear a todos los estamentos sociales y políticos, aún los menos pensados, hasta lograr sus objetivos.
La crisis no le llegó a Europa exclusivamente desde fuera, desde el gigante americano y sus hipotecas subprime. Anidó en su interior, en las propias fuerzas que llevan el progreso social y la inclusión como marcas de su ADN. El desajuste, por llamarlo de alguna manera, entre el deber ser y el ser se produce porque estas fuerzas no encontraron en su seno las reflexiones, los argumentos y sobre todo las acciones políticas que las alejaran del abismo al que las conducía la crisis financiera internacional y las exigencias de los bancos.
Ni la previeron, ni hicieron nada para contrarrestarla, se limitaron a dejarse conducir pasivamente al desfiladero.
El problema y el riesgo en el que se encuentran ahora los europeos progresistas y especialmente los trabajadores, es el retorno de un pensamiento de derecha que se creía totalmente agotado y, peor aún, de un giro aún más a la derecha incluyendo en él componentes de xenofobia y de racismo. (para ver más sobre la crisis de la social democracia europea ver una interesante entrevista a Alejandro Rofman publicada por espacio iniciativa, aquí).
Los argentinos (y los latinoamericanos) conocemos bien estos procesos, eufemísticamente llamados "de ajuste" y sus terribles consecuencias sociales pero, a pesar de ello, no estamos libres de tropezar otra vez con la misma piedra.
En varios países de la región se han instalado gobiernos democráticos que, con más que suficiente apoyo popular, bregan cotidianamente por evitarlo y que han sabido aprovechar la mejora en los términos del intercambio comercial con el mundo desarrollado y la suba en los precios de las materias primas y de los productos agropecuarios, para atacar a la vez varios de los problemas encadenados que estrangularon a sus sociedades en la última década del siglo pasado: Deuda externa, desindustrialización y desempleo y pobreza e indigencia.
Y lo han logrado enfrentando a las "recetas" neoliberales, fortaleciendo sus Estados nacionales (ver: "Refundación del Estado en América Latina" de Buenaventura de Sousa Santos, disponible en la web en formato pdf), el intercambio intra regional y la unidad en la estrategia mediante la creación de ámbitos de análisis y discusión, algunos con una historia más larga aunque no exenta de dificultades y otros nuevos y aún en formación que no conocen todavía sus límites (MERCOSUR, UNASUR, CELAC, ALBA). Para más información ver aquí y aquí
Existen fuerzas que pugnan por consolidar estas tendencias pero también otras de signo opuesto que trabajan para debilitarlas.
Los gobiernos -aún de distinto signo político- coinciden en que uno de los elementos fundamentales para consolidar lo logrado en la primera década del siglo XXI, en términos de la reconstrucción de las economías y del tejido social, pasa por fortalecer la unidad regional aunque para ello haya que pagar ciertos costos en su relación con los países centrales que no cejan de presionar en función de sus intereses. Para más información sobre el tema de la unidad latinoamericana se puede ver una interesante entrevista al periodista español Ignacio Ramonet, aquí
En otras palabras, el mundo se ha globalizado y, a la vez, están creciendo en importancia los agrupamientos regionales, pero el viejo esquema centro-perisferia y la dependencia asociada a él no han dejado de existir completamente, solo se ha debilitado y, lo que es más complejo, ha adoptado formas y disfraces novedosos.
Es en este marco que la realidad plantea a los gobiernos de américa latina nuevos desafíos y dilemas, algunos reales, propios del proceso de desarrollo con equidad y otros impuestos desde fuera y en gran medida "falsos" o falaces.
Por ejemplo, el único país de américa que se opone al regreso de Cuba a la OEA son los EEUU, para ello utiliza en lo formal el argumento de que la carta de la organización impide la presencia de un país no democrático. El argumento no deja de causar gracia por su debilidad, nunca se expulsó de su seno a ninguna de las sangrientas dictaduras que asolaron el continente en el siglo pasado. Otro ejemplo de la doble vara de medir.
Dilema: Si el presidente de Colombia, Santos, invita a Cuba a la próxima reunión de Cartagena, como lo exigen varios países del Caribe, EEUU no acudirá y, por supuesto, es probable que tome represalias. Si no se invita a Cuba es posible que los países del ALBA acuerden no asistir. Ninguna de las dos "soluciones" posibles es satisfactoria pero es un dilema impuesto por la recalcitrante política de los EEUU hacia Cuba, con el agravante que se da esta situación en un año electoral norteamericano. Para más información sobre este tema ver aquí.
Otro similar y muy reciente: Si el presidente Piñera cede ante la presión diplomática de los británicos en pro de permitir el atraque de buques con bandera de las Malvinas, corre el riesgo de complicar sus relaciones con la Argentina y con otros países de Sudamérica y debilitar la unidad latinoamericana incipiente, pero si no cede resentirá probablemente sus relaciones estratégicas con los británicos, aunque, en gran medida, éstas formen parte del pasado pero que en Chile aún tiene un peso determinante. Cuál es exactamente el dilema que los visitantes británicos le plantearon al presidente Piñera se desconoce, pero de seguro que las visitas no fueron de cortesía.
Otro dilema, pero en muchos sentidos bien real y que deja muchas áreas problemáticas abiertas a la reflexión, es el que se le presenta al presidente Correa de Ecuador.
El concepto (norma, filosofía, costumbre) de Sumak Kawsay ha sido introducido en la Constitución ecuatoriana de 2008, en referencia a la noción del “vivir bien” o “Buen Vivir” de los pueblos indígenas en conjunto con un nuevo status de la naturaleza (Pachamama) como sujeto de derecho (ver aquí y aquí). Entre nosotros Eugenio Zaffaroni se ha ocupado del tema desde el punto de vista de los nuevos derechos, en este caso, no de las personas sino de los entes no humanos. Dice:
"Desde la tradición griega hasta el presente se cruzan dos posiciones: o bien los humanos somos unos convidados más a participar de la naturaleza o ésta se creó para nuestro habitat y, por ende, disponemos del derecho sobre ella (administradores, propietarios, con diferente intensidad de derechos)".
Allí también hay un dilema (o varios) según nos lo plantea Zaffaroni, pero su tratamiento no lo haré aquí ya que merece una reflexión aparte.
Continuando con el dilema de Correa, ocurre que la mayor parte de la riqueza material de Ecuador está en su subsuelo y el presidente ve como una respuesta ineludible a las demandas del desarrollo con equidad el impulso a la actividad minera incluida la megaminería a cielo abierto.
En este momento los minerales constituyen una reserva de valor para un mundo capitalista en crisis, en consecuencia sus precios han crecido exponencialmente haciendo tentadoras las explotaciones en gran escala. Una escala que demanda una inversión en capital que es inaccesible para las economías de la mayoría de los países de la región. Por lo tanto, estas inversiones provienen de empresas transnacionales que además poseen la tecnología (no muy compleja) y la experiencia requeridas.
El problema que se genera es el deterioro del medio ambiente natural y la agresión a las poblaciones en su salud y modo de vida.
Por un lado, Ecuador, como también Bolivia, que se pueden considerar sociedades mestizas o multiétnicas, incluyen como novedad los derechos de la naturaleza y de los pueblos originarios pero por otro, la necesidad de impulsar el crecimiento que se combina con las demandas de materias primas del mundo desarrollado, pone en tensión a esos mismos derechos. Y no se trata de tensiones teóricas, conceptuales, sino de verdaderos conflictos sociales y políticos.
Nosotros mismos, los argentinos, los estamos experimentando en las provincias mineras cordilleranas, pero en estos dos países han adquirido un nivel de gravedad y de involucramiento social aún no visto por estas latitudes, para ver algo más sobre los conflictos en argentina, aquí.
Es por lo menos sugestivo que en otros países de la región de fuerte tradición minera y compleja composición étnica como Chile y Perú los conflictos no alcancen ni por asomo esta magnitud. Sin pretender plantearla como una hipótesis se puede sospechar que en los casos de Bolivia y Ecuador puede estar dándose una posible intervención de intereses estratégicos ocultos o camuflados de las potencias centrales -principalmente los EEUU- por debilitar a los gobiernos que consideran más conflictivos. Se han hecho denuncias en este sentido que involucran a fundaciones norteamericanas y a ONGs ambientalistas (ver aquí).
Asimismo, es posible advertir que en torno a estos conflictos se manifiestan tendencias contradictorias del capitalismo globalizado. Por un lado, la demanda de materias primas combinada con su agotamiento en los países desarrollados y por otro la tendencia a considerar a los recursos de la región como una reserva estratégica futura.
Es en este contexto en el que las tradiciones de los pueblos originarios en relación al mundo natural y su conservación se cruzan con las demandas de los grupos ecologistas también, como el capital, internacionalizados bajo la forma de fundaciones u ONGs, pero entrenados en la defensa del medio ambiente en los países desarrollados.
Las comunidades indígenas afectadas de hecho o potencialmente por las mega explotaciones mineras se ven apoyadas y hasta cierto punto conducidas por estas ONGs cuyos intereses no siempre son coincidentes con los de las propias comunidades y desde luego son opuestos a las políticas que se impulsan desde los Estados en reconstrucción.
Deslindar intereses y responsabilidades y tomar decisiones correctas en este contexto presenta numerosos dilemas. Algunos reales y otros falsos. No puede haber un dilema verdadero entre la eliminación de la pobreza (y el crecimiento económico con equidad) y el cuidado del medio ambiente. Tiene que existir un punto de conciliación. No es posible el crecimiento sin aceptar algún nivel de impacto ambiental. Pero los mega emprendimientos dirigidos por las empresas internacionales denunciadas por contaminar en sus países de origen deben necesariamente ser controlados y limitados -si es necesario- con decisión. Ello exige un Estado fuerte capaz de negociar con las empresas ávidas de ganancias mejores condiciones económicas y de cuidado ambiental. Quizás como indica el Ing. Martínez la estrategia correcta a mediano plazo para resolver el dilema planteado entre la minería y el medio ambiente sea la del desarrollo de emprendimientos mineros de tamaño intermedio que extraigan el mineral y lo refinen en el país. Siendo el ideal la integración completa de la cadena de valor que conduce hasta el producto final en la cual el metal o elemento extraído es incorporado, para que todo el trabajo y la riqueza se queden en el país (ver aquí).
Está visto que las empresas trabajando sin control reproducen las peores formas del antiguo colonialismo del siglo XIX pero en el contexto del siglo XXI, una situación claramente inadmisible pero favorecida sin limitaciones por el neoliberalismo de los ´90 que dejó armado todo un entramado legal junto con la presencia de Estados débiles que hicieron de ello algo posible.
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jueves, 29 de septiembre de 2011
Como Funciona el Capitalismo Financiero Supranacional
El amigo Rucio nos ha hecho conocer un video muy, pero muy didáctico, en el que sin ninguna pretenciosidad se nos da una aproximación al complejo y oculto mecanismo que le permite al capitalismo financiero-industrial internacional, con la complicidad de los gobiernos, hacerse con el ahorro presente y futuro de los pueblos, reduciéndolos a éstos a una completa servidumbre moderna.
Con el agravante, no mencionado en el video, de que para pagarle al capital internacional las enormes ganancias que éste naturalmente espera obtener, los pueblos de los países sometidos deben trabajar y trabajar a salarios reducidos, vender todas sus gloriosas creaciones colectivas al acreedor y asistir a y perpetrar el más sistemático y terrible deterioro de su medio ambiente y del ajeno, involucrando así en el despojo a las generaciones pasadas y a las por venir y a todo el planeta. Hasta que éste diga basta, claro. Pero no se puede negar, nobleza obliga, la excelencia técnica del truco.
Con el agravante, no mencionado en el video, de que para pagarle al capital internacional las enormes ganancias que éste naturalmente espera obtener, los pueblos de los países sometidos deben trabajar y trabajar a salarios reducidos, vender todas sus gloriosas creaciones colectivas al acreedor y asistir a y perpetrar el más sistemático y terrible deterioro de su medio ambiente y del ajeno, involucrando así en el despojo a las generaciones pasadas y a las por venir y a todo el planeta. Hasta que éste diga basta, claro. Pero no se puede negar, nobleza obliga, la excelencia técnica del truco.
El truco de la desaparición de nuestros ahorros y la creación del endeudamiento futuro
Como dije el video está pensado para Europa, pero ya se sabe aunque no todos sean conscientes, que estamos metidos en un mismo barco llamado globalización.
Parece que este moderno Leviatán, el capitalismo financiero, ha hecho sus primeros ensayos de lo que años después pondría en práctica a escala global, en nuestras humildes tierras del fin del mundo. Para los argentinos el truco visto en el videillo no tiene nada de extraño, ya lo hizo aquí, mucho antes que lo hiciesen allí, el inolvidable Domingo Cavallo y en más de en una oportunidad. Así somos de permisivos o de tontos según se vea. ¿O es que el truco de magia es realmente bueno?.
En fin sea así o no, es sabido que todo pase de magia consiste en distraer al espectador, lograr que deje de concentrarse en lo que hacemos y, en este caso, el mago utiliza para distraernos el irrefrenable deseo de consumo que padecemos la mayoría de los humanos puestos frente a los maravillosos y brillantes productos más recientes de la tecnología. Quiero! Compro! Deme dos!.
Eso sí, las entradas al show y todos los consumos y su financiación lo paga usted y sus descendientes por los siglos de los siglos...amén.
Eso sí, las entradas al show y todos los consumos y su financiación lo paga usted y sus descendientes por los siglos de los siglos...amén.
bastadeodio
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