"Le guste o no le guste al Gobierno, esta marcha (del 8N) es una muestra de civilidad y salud democrática que manifiesta un pedido genuino de diferentes capas sociales de la Argentina.
Los que la componen no representan a un sólo sector, y los une un común denominador: el rechazo al engaño y la mentira de un Gobierno que, entre otras cosas, justifica la inflación, negándola o diciendo que se puede comer con 6 pesos diarios."
Un sector de Proyecto Sur, el Movimiento Emancipador, salió a cuestionar a "sus dirigentes" por la “simpatía con el cacerolazo”. “El posicionamiento equivocado de algunos referentes de Proyecto Sur es un error más, de los muchos acumulados por una dirigencia, que se arroga el derecho de decidir, desconociendo al conjunto de la militancia”, indicaron. “La convocatoria al cacerolazo surge de una fracción de grupos concentrados del poder económico y de la derecha del espectro político”, interpretaron, al tiempo que cuestionaban a la dirigencia de su espacio por “un ejemplo del oportunismo de subirse a cualquier reivindicación que tenga buena prensa”.
Aquí, completo, lo que le dijo Pino Solanas, en TN, al periodista Nelson Castro:
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