"Aunque el certificado de defunción diga que Humberto Ruiz, “Sapito”, murió de un paro cardiorrespiratorio luego de un ataque de convulsiones provocado por epilepsia, no fue así. Sapito murió de discriminación. Mejor dicho, lo mató la discriminación.
Fue el 5 de abril. La ambulancia del SAME no entro en el barrio Comunicaciones, en el extremo norte de la Villa 31 de Retiro; la médica se negó de todos modos a caminar dos cuadras
con custodia policial, que la tenía al lado, y atenderlo o trasladarlo a la ambulancia; y el chofer le ladró a Patricia, cuñada de Humberto, quien hacía tres horas que corría de una punta a la otra de la villa, que no es poco, buscando ayuda, y luchaba contra el miedo y la mitología encastrados en las neuronas de ese hombre que burlón y despectivo le recomendaba: “Traételo en una carretilla”. Sapito se murió sin atención y ni siquiera ahí terminó su calvario, porque así como estaba de muerto descansó en la morgue hasta que recién al día siguiente su familia supo que
Desarrollo Social de la Nación ayudaría para que pudieran trasladarlo a su casa para velarlo porque la familia no quería que sin más y de golpe desapareciera de allí. Por eso, Patricia insiste: “No es que se quería morir. Lo dejaron morir”.(Extracto de la
crónica de Horacio Cechi, Página12, 7 de abril de 2011)
Como siempre Macri tan adicto a la
mentira, aunque el hecho ocurrió el día 5 de abril, no tuvo el menor empacho en atribuir la muerte de Humberto Ruiz al
anuncio del retiro de los servicios de la Policía Federal dispuesto por Garré y
dado a conocer al día siguiente. Y tamaña mentira: negar la presencia policial en la ambulancia de SAME, hoy 7 de abril, se replicaba entusiasta por su boca en todos los canales de TV adictos, en el marco de su campaña personal contra Nilda Garré.
Pero además de estos datos objetivos las responsabilidades en este caso son bien distintas a las que intenta atribuir Macri. Veamos:
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| Macri, vago e incompetente, hacete cargo |
El SAME es de responsabilidad absoluta del Gobierno de la CABA, es quien debe conducirlo y dictar las normas de
cumplimiento estricto que aseguren que la función para la que fue creado se cumplan, como mínimo, en todas las condiciones que son habituales. Entrar en una villa con custodia policial a atender una emergencia es una de ellas. Negarse a cumplirla configura, en principio, el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario e incluso el más grave de abandono de persona. Los responsables directos son, en primer lugar, la médica o médico a cargo del servicio y los paramédicos en menor grado, El responsable último, el que debe velar porque estas situaciones no se produzcan y el de denunciarlas y corregirlas si lo hacen es el Gobierno de la Ciudad en la persona de sus Ministros y de su Jefe Mauricio Macri. No importa, en esencia, que los muertos sean muchos en un solo episodio como cromañon, o uno (más entre muchos más) como en el caso de Humberto Ruiz de la Villa 31. La incompetencia, la falta de cuidado en el cumplimiento de los deberes del funcionario puede ser causa de algo irreparable, la muerte de un ciudadano y merece la condena política y social más fuerte y la condena judicial que le corresponda según la Ley vigente.
bastadeodio