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| Magia: 1peso=1dólar |
"EL MINISTRO SE INSTALA EN WASHINGTON A NEGOCIAR CON EL FMI Y ACREEDORES
Cavallo se va y si consigue un plan, vuelve
Jugado a todo o nada a un acuerdo con el Fondo y lograr apoyo político para encarar el tramo internacional del canje de deuda, Cavallo partió anoche hacia Estados Unidos. Con la espada de Damocles del default, también negociará en Washington los términos para salir de la convertibilidad.".
Cavallo, reconociendo implícitamente que el gobierno de la Argentina estaba en manos del FMI afirmó: “Si no hay desembolso, el Fondo tendrá que decirnos qué hacer para enfrentar las obligaciones.”. El fantasma del temido default se hacía más y más grande. En tanto Patacones, Lecop y otros papeles pintados, florecían en un paisaje donde la convertibilidad 1peso=1dólar se evaporaba.
Un sorprendente Fidel Castro, con un dejo de sorna, dijo:
“El que nada puede no es culpable”, excusó -aunque sin elogiarlo- el presidente cubano a
su colega argentino (De la Rúa). Dijo que en esta situación solamente un loco puede querer la presidencia. (Página12).
La "gente", en especial parte de la clase media de las ciudades que aún conservaba alguna capacidad de ahorro, estaba enfurecida y pronto -a partir de día 12- expresaría su rabia en las calles, golpeando cacerolas y frente a los bancos, con objetos más contundentes, tales como martillos, masas, y tubos de metal. La bronca contra los bancos alcanzaría tal magnitud que éstos se verían obligados a tapiar sus sedes para evitar los destrozos causados por la ira, que ni las persianas metálicas eran capaces de resistir.
La diputada Alicia Castro presentó un recurso de amparo en contra del "corralito" y lo ganó. En Economía estaban aterrados de que "la gente" la imitase, rápidamente apelaron el fallo y hicieron saber que: “en realidad, los legisladores nacionales están exceptuados de las restricciones impuestas por el decreto 1570/01 y pueden cobrar sus remuneraciones, íntegramente y en efectivo, a través de la Contaduría General del Congreso de la Nación”. Total los que quedaban mal eran los legisladores.
Algunos entre "la gente común" parecían tenerla mas clara que el mentiroso de Cavallo o que un aturdido De la Rúa:
"Este gobierno no llega a fin de año", arriesga Néstor Barbieri mientras acomoda una pila de diarios. "Y me da una desazón enorme porque yo lo voté", reconoce. "A De la Rúa, o se le hunde el barco o lo abandona antes de tiempo", graficó Miguel Conti, un chofer de 51 años.(La Nación)
El que no adivinaba sino que la tenía bien clara era Hugo Moyano, y si no observen lo que decía:
"Estas son las instancias finales de una etapa nefasta que le hicieron vivir a nuestro pueblo", presagió ayer el secretario general de la CGT disidente, Hugo Moyano, y convocó a un paro nacional activo de 24 horas para el jueves próximo, con la invitación a una concentración popular en la Plaza del Congreso el día anterior, a las 15, para pedirles a los diputados que deroguen los "superpoderes" otorgados en su momento a quien considera responsable de todos los males argentinos: el ministro de Economía, Domingo Cavallo. Y agregó:
"En su momento un sector de la prensa nos criticó porque no se daban cuenta de este cuento siniestro al que nos llevaban con el modelo económico", se ufanó el camionero en la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Dirigentes del sector y delegados regionales reunidos en un plenario especial lo ovacionaron. " (La Nación)
En cambio "los gordos" no apoyaban la huelga convovada por Moyano y, como siempre ocurre en situaciones dramáticas como la que se vivía, aflora su actitud "dialoguista":
"...los dirigentes de la CGT oficial, su titular Rodolfo Daer, el mercantil Armando Cavalieri y Carlos West Ocampo (Sanidad) se reunieron en la Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, a pedido del funcionario, según dijo Daer a LA NACION."
Para los opinadores habituales de La Nación en ese entonces "Lo que nos ocurre no es inevitable". Así titulaba Enrique Valiente Noailles su "análisis" de los momentos que estaba viviendo el país. En una interpretación psicologista al mejor estilo "doña Rosa", pero cuya finalidad no era otra que confundir y exculpar al poder, decía:
"En privado hablamos de la Argentina como si fuera una peste que le acaece a un tercero y de la que hay que librarse. Es obvio, sin embargo, que somos nosotros los virus que inoculamos la peste al hacer esa interpretación. Porque la percepción que tenemos de la Argentina no describe la realidad sino que la crea. La percepción precede a los acontecimientos, y tarde o temprano éstos obedecen sus dictados, tarde o temprano."
O sea que lo que nos pasaba era culpa nuestra "de todos". Es un párrafo increíble.
En cambio, en el mismo diario, se mostraba otra cara, la real, la verdadera del problema. Alicia Dujovne Ortiz, decía:
"Un país que se hunde sin darles los botes a los más débiles, un país cuyo Congreso votó una suma de dinero que jamás llegó a tiempo para evitar la muerte de un chico llamado Sergio que vivía de los seis pesos diarios del Pami, un país que en el seno de esa misma institución no logró quórum para votar un subsidio de 300 pesos a los jefes y jefas de familia desocupados, padece de una grave enfermedad que, a falta de mejor diagnóstico, llamaré perversión de prioridades.". No todo está perdido cuando hay gente que piensa así.
Mientras tanto, la olla juntaba presión:
"Un zumbido de fondo invadió ayer por horas la City porteña. No era una corrida cambiaria ni una estampida del dólar: eran las quejas de los clientes bancarios, desalentados por las complicaciones para realizar los trámites derivados del flamante plan económico." graficaba La Nación.
Han pasado apenas diez años, el país es otro, conviene recordar, sin memoria del pasado no hay futuro.
bastadeodio
