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lunes, 2 de mayo de 2011

¡Socorro! tanta boludez me supera

La dos monarquías más sólidas del contaminado planeta se unieron en el tiempo para brindarnos el show propagandístico más impresionante de lo que va del siglo. El uno detrás del otro como si lo hubiesen planeado para que el festival orgásmico tuviese el mayor impacto.

Mega toneladas de merchandaising, centenares de años en segundos de televisión, kilómetros, que digo, unidades astronómicas de papel impreso se derramaron sobre los centenares de ávidos espectadores que masticaban sus golosinas mientras gozaban hasta del más mínimo detalle del festejo.

Por unos segundos todos pudieron sentirse Reyes y Santos a la vez o sucesivamente. Algo en verdad difícil.

Nuestro pobre y extremo país, gracias a las buenas labores de nuestros grandes medios de comunicación no quedó fuera del reparto de felicidades y bendiciones. God Save The Queen & ¡Viva San Karol!

Nada iguala a la cantidad y calidad de las estupideces que han atravesado nuestros oídos y nuestros ojos y, mucho me temo, que en muchos casos puedan haber sido capturadas por nuestras mentes, produciendo efectos más perdurables e indeseados. Pero bueno, esas son las reglas del juego. Las reglas que nos ponen en el lugar en el que estamos y no en otro más renovable y menos contaminado.

Del océano de las innumerables estupideces voy a pescar un par de ejemplos.

El primero es la nota de la Nación titulada: "La monarquía se democratiza para sobrevivir", que bien mirado es una contradicción en si misma, de modo que hay que considerarlo una metáfora. ¿De qué?
Bien, "democratiza" refiere metafóricamente a "populariza" que lamentablemente se parece demasiado al diablo encarnado en la palabra "populista". De allí el reemplazo. No comentaré la suma de boludeces que se afirman en la nota, pomposamente presentada como ¡"análisis"!. Se lo dejo a lectores interesados y con sentido del humor.

La realidad es mucho más cruda. La monarquía y el poder en Gran Bretaña se aprovechan del look joven y descontracturado de los reales novios para producir un espectáculo sensorial dirigido a borrar del imaginario popular el desprestigio y el desconcierto en el que los símbolos reales habían quedado tras la inconducta desfachatada del actual heredero príncipe de Gales y que terminó de la peor manera en que pueden terminar estas historias: en muerte.
Que este show termine por disipar las presiones para su abdicación o, por el contrario, las refuerce, está por verse.


El segundo ejemplo también lo tomamos, por qué no, del centenario diario. Les ahorro el título. Las características del artículo y los requerimientos para el lector son los mismos que en el caso anterior.

Nos vamos a la Plaza de San Pedro donde el otro Gran Monarca el Santo Padre, delegado nada menos que de Dios entre nosotros, se presta a beatificar, una parada en el camino de la santificación, a quien fuera su antecesor en el cargo Juan Pablo II. Nacido Karol Jozéf Wojtyla.

El proceso de convertirlo en beato, casi, casi, fue como por decreto de necesidad y urgencia. Esos procesos que en otras épocas tardaban décadas, en este caso llevó en total algo menos de cinco años desde que murió. Todo un récord. Mas o menos es así. Hay una comisión formada por cardenales y obispos llamada Congregación para las causas de los Santos, que analiza la propuesta de beatificación o de santificación (canonización) según el caso. Es una condición fundamental que esta comisión considere probado un milagro.
Las cifras de milagros atribuidos a Wojtyla varias según las fuentes entre millares y centenares. Pero basta con uno solo.
Es el caso de la curación "inmediata e inexplicable", en junio del 2005 muy poco después de la muerte del Papa, de la monja francesa Marie Simon-Pierre, quien aparentemente sufría el mal de Parkinson (ver foto de la derecha).
En realidad las cosas según lo había dejado establecido el propio Karol eran más complicadas. El proceso de beatificación solo se podría haber iniciado cinco años después de la muerte del candidato y no puede insumir menos de cinco años. En este caso abreviaron el trámite uniendo los dos períodos en uno y, en realidad de tampoco cinco años. No se sabe cual es la razón para el apuro.
Basta considerar probado un milagro más para que Karol pase a ser considerado Santo. Se verá si el entusiasmo continúa o se desvanece.

bastadeodio