“No debemos ser nosotros una compañía acorde con el tono gris que manifiestan en sus declaraciones, el temor a represalias que permanentemente manifiestan en sus actitudes. No somos una foto conveniente para el sector empresario”.
Es la vieja cantinela de Biolcati y de buena parte de la oposición política y de la otra. Brevemente expuesta afirma que: Aquellos que apoyan al gobierno o a alguna de sus políticas o están comprados o no dicen lo que verdaderamente piensan de puro cobardes nomás.
Es simple y falso el argumento como simple y verdadero es el hecho de que Biolcati representa a uno de los sectores que más se ha favorecido con la estabilidad macroeconómica y la ampliación de los mercados proporcionadas por el modelo económico social vigente desde la asunción de los Kirchner en el 2003.
Biolcati expresa el temor al futuro que le produce la existencia de un gobierno popular y trata de deslegitimar su base de apoyo. Están muy acostumbrados a obtener beneficios a costa del empobrecimiento de las mayorías, su beneficio lo asocian al sometimiento de éstas y ese aspecto es el que echan de menos y el que más les provoca incertidumbre de cara al futuro. Este es el discurso de Biolcati en la Exposición de la SRA:
José Ignacio de Mendiguren, el presidente de la UIA, que era el destinatario de las palabras de Biolcati, recogió el guante:
“Nuestras diferencias con Biolcati existen y son el proyecto de país, el rol de la industrialización en la generación de valor, es la diferencia entre una concepción económica desarrollista y una liberal”.
Bienvenidas sean estas declaraciones, lo que sería bueno es que éstas tengan su necesario y visible correlato en el compromiso concreto de los dirigentes industriales con un proyecto que sin duda tiende a su crecimiento como sector, pero que también se dirige a lograr una Argentina más equilibrada donde haya cabida para todos, empresarios y trabajadores, campo e industria.
Sin embargo hay, ¡Ay!, cierto sector de los medios de comunicación a los cuales las palabras destempladas, agresivas y totalmente fuera de lugar de Biolcati les suenan en sus oídos a música celestial y les dan un total crédito. En cambio la réplica de Mendiguren queda relativizada por su supuesta falta de valor para decir lo que realmente piensa.
Una buena muestra de esta situación en la cual los supuestos periodistas independientes toman descaradamente partido, entorpeciendo un debate que es legítimo y acosan a aquella parte que les es contraria a sus prejuicios, es la entrevista -por llamarla de alguna manera, porque en realidad se pareció más a un interrogatorio casi policial- que le practicó un desaforado y acusador Nelson Castro en su programa de Radio Mitre al dirigente industrial. Está disponible aquí.
“Nuestras diferencias con Biolcati existen y son el proyecto de país, el rol de la industrialización en la generación de valor, es la diferencia entre una concepción económica desarrollista y una liberal”.
Bienvenidas sean estas declaraciones, lo que sería bueno es que éstas tengan su necesario y visible correlato en el compromiso concreto de los dirigentes industriales con un proyecto que sin duda tiende a su crecimiento como sector, pero que también se dirige a lograr una Argentina más equilibrada donde haya cabida para todos, empresarios y trabajadores, campo e industria.
Sin embargo hay, ¡Ay!, cierto sector de los medios de comunicación a los cuales las palabras destempladas, agresivas y totalmente fuera de lugar de Biolcati les suenan en sus oídos a música celestial y les dan un total crédito. En cambio la réplica de Mendiguren queda relativizada por su supuesta falta de valor para decir lo que realmente piensa.
Una buena muestra de esta situación en la cual los supuestos periodistas independientes toman descaradamente partido, entorpeciendo un debate que es legítimo y acosan a aquella parte que les es contraria a sus prejuicios, es la entrevista -por llamarla de alguna manera, porque en realidad se pareció más a un interrogatorio casi policial- que le practicó un desaforado y acusador Nelson Castro en su programa de Radio Mitre al dirigente industrial. Está disponible aquí.
El tono de la entrevista, especialmente al final, solo puede ser calificado de acoso. Castro logra en base a su presión y agresividad que Mendiguren dude, se hace visible su interés por mostrarse "equidistante", pero también su necesidad de defender el proyecto industrialista o desarrollista, como él lo define.
Se suele decir, y aparentemente con razón, que en una guerra la primera víctima es la verdad. Todos los días lo vemos, la prensa canalla confabulada en contra del gobierno, libra -porque así lo ha decidido- una verdadera guerra contra el proyecto de democratización de la vida de los argentinos encarado por el gobierno nacional y en esa guerra, también lo vemos cotidianamente, para ellos aparentemente todo vale.
El resultado es empobrecedor y lamentablemente casi termina -en el caso de Mendiguren- por confirmar los dichos de Biolcati en la SRA, aunque el objeto de los supuestos miedos de éste no sea el gobierno sino la capacidad de daño que conserva la mafia mediática y desestabilizadora y que en esta ocasión encarnaba para él Nelson Castro. Es increíble que esta gente hable de periodistas "comprados" por el gobierno, cuando es evidente que, en todo caso, si los hubiese, ellos están más que claramente comprados por el oligopolio de Clarín y sus satélites comunicacionales. Evidentemente el estipendio debe ser muy grande para jugar de esa forma tan escandalosa los menguados prestigios que aún conservan.
bastadeodio