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| Fusilamiento de Manuel Dorrego |
Este es el título de una afortunadamente breve nota de Carlos Pagni, publicada en La Nación de hoy sábado 3 de diciembre de 2011. (ver
aquí)
El opúsculo, es una muestra cabal de la pequeñez intelectual y del servilismo ideológico y político en el que incurren algunas de las consideradas -muy generosamente- como las
buenas plumas del periodismo local. Triste y ridículo. Chicanero e intrascendente. Mentiroso, que confunde adrede, chicha con limonada.
Se están quedando sin temas. Se están quedando sin argumentos. Rebuscan en la basura.
Digging in the dirt, como dice el título de la canción de Peter Gabriel.
Pagni afirma que la Presidenta -con la creación del Instituto Dorrego- busca mejorar su autoestima (?):
".
..Tal vez busque afianzar su autoestima. Cristina Kirchner se cansó de presentarse como una reencarnación de Dorrego, en su caso fusilada por los medios". Dice Pagni con sorna.
Más seria es la carta abierta firmada por "
200 historiadores, profesores universitarios e investigadores con acreditados méritos académicos", fogoneada entre otros por Hilda Sábato. (ver
aquí, el decreto creando el Instituto y la carta de Hilda Sábato) y
aquí la nota de La Nación al respecto.
Advierten que su acción al publicar la carta, no es contra el gobierno, sino contra una acción concreta de éste: la creación del Instituto. Pero, en mi opinión, están mintiendo u ocultando algo o mucho al afirmar esto.
La verdad es que cuesta entender las razones de tanta preocupación, tanto desvelo. Que los dos institutos de historia creados por la presidenta están financiados por el Estado no tiene nada de especial, todos o casi todos los institutos dedicados a la investigación histórica lo están, seguramente no podría ser de otro modo.
Afirman en la carta que el Estado con este acto se propone "
avanzar hacia la imposición del pensamiento único" o incluso, ir más allá:
"
Crear una institución estatal cuyo objeto es imponer una forma perimida de hacer historia y una visión maniquea de ese pasado constituye un hecho grave que conspira contra el desarrollo científico y la circulación de diversas disciplinas historiográficas"
Es de una exageración impresionante y de un prejuicio muy sospechoso. Personalmente no creo que la razón que los impulsa sea la alegada defensa de la "buena" historia frente a las "maniqueas" versiones -en una popularmente exitosa clave de divulgación- que suponen saldrán como chorizos de estas instituciones.
Mucho menos que esta creación "conspire contra el desarrollo científico". Acusar de ello justo a este gobierno que ha hecho mucho más por él que ninguno de los anteriores gobiernos que ha tenido este país es hasta irritante, porque este gobierno apoya a todos los investigadores sin preguntarles de que lado están o cual es su ideología. Incluso financia el trabajo de los que firman la carta. Incluso financia a los muchos Institutos que a lo largo del país sostienen la versión liberal que ha constituido por décadas la "Historia Oficial" y son y seguirán siendo subvencionados por el mismo Estado al que ahora le niegan ese derecho.
Acaso suponen que los institutos que ellos conducen nacieron de un repollo o, peor, que son casi una "propiedad privada" o "un coto protegido".
Es tan hipócrita la actitud, tan fuera de lugar, que incluso la intencionalidad política de dañar al gobierno es una flaca razón para explicarla. Tienen que existir otras razones, más materiales, más mezquinas que no pueden ser exhibidas en público. Todos los que alguna vez pasamos por los ámbitos académicos de investigación los conocemos y sufrimos. No consiste en otra cosa que defender los privilegios, la "
quintita", la pequeña parcela de poder que confiere dirigir una cátedra o, todavía más, un Instituto de Investigación.
Incidentalmente no todos los que la firman son "historiadores" si bien nació de algunos de ellos o ellas, luego se agregaron otros personajes de los medios, de la cultura y del periodismo, como Silvina Walger, lo que claramente pone de manifiesto -lo quieran o no, lo nieguen o lo asuman- una clara intencionalidad política.
No es la primera vez que Hilda Sábato se asigna la tarea de defender la pureza historiográfica. En el año 2005, se tiró fuerte contra Felipe Pigna y Mario Pergolini, los conductores del programa televisivo "Algo habrán hecho" por el atrevimiento de meterse con la historia para revisarla y lo hizo con parecidos argumentos que los de ahora. (ver
aquí)
bastadeodio